miércoles, 19 de abril de 2017

Venezuela a peor

Me llegan casi simultáneamente dos informaciones. Por un lado, que se van a distribuir armas a los partidarios del actual gobierno, como ya se había anunciado. Y, por otro, que las encuestas de Gallup hablan de un empeoramiento de los sentimientos de los ciudadanos encuestados (margen de error de cuatro puntos, pero no encuentro cómo se ha construido la muestra).
Cuando empezó esta etapa de inestabilidad, recuerdo una comida hace varios años con una experta estadounidense (nada sospechosa de derechista) en Bilbao. Su preocupación era el gran número de armas disponibles. Si ahora hay un intento de "golpe de Estado" por parte de los Estados Unidos, peor me lo pone. "Plan Zamora", pues. Pero la diferencia con el Chile de Allende es que aquí el ejército está con el gobierno.
Los datos de Gallup (que terminan en 2016) serán objeto de crítica ya que se los presentará como parte del "golpe blando" de los Estados Unidos. 
Pero los datos son los datos. Su interpretación es lo que separa a unos de otros. Las armas son para defender al Estado frente a los intentos golpistas. Pero también pueden ser para defender al gobierno frente a las manifestaciones convocadas por la oposición. Y todos hablan en nombre del "pueblo". Las encuestas pueden ser manipulación sobre manipulación interesada (aunque no creo que sean aireadas en Venezuela, aunque si yo las he podido ver, supongo que allí también. Todavía no hay, que yo sepa, el control de internet del tipo chino por ejemplo), pero pueden reflejar, mal que bien, el creciente descontento de, por lo menos, una parte importante de la población (véanse los gráficos de Gallup: son muy expresivos). 
Supongamos que las cosas van mal. Datos hay. Pero unos dirán que son exagerados y otros que reflejan la incapacidad del gobierno. Y unos echarán la culpa del descontento a maniobras extranjeras (hasta de Rajoy, oh cielos) y otros a esa incapacidad del gobierno de enfrentarse a "circunstancias ambientales inusualmente adversas" (como decían los soviéticos en su decadencia a propósito de las cosechas que no decaían por desafección de los mujiks sino por el clima).
Maduro siguió a Chávez y Chávez siguió a Caldera y así sucesivamente: rentismo, baja ética del trabajo, república petrolera, clientelismo, corrupción (¿a la española?), fuga de capitales en un sistema que se mantiene mientras los ingresos del Estado se mantengan (ingresos que no tienen que provenir necesariamente de la fiscalidad sino del petróleo). Nótese, de paso, que las exportaciones fraternales de petróleo a Cuba (que esa es otra) se han rerducido.
Si, encima, esta crisis del sistema va acompañada de una crisis política entre un ejecutivo enquistado y un legislativo igualmente enquistado, la polarización está servida y el descontento de una parte genera frustración y la frustración genera agresividad. Las armas vienen después. Son medios. No causas ni fines.
Tango buenos amigos, chavistas y anti-chavistas, en el país. Lo siento por ellos. No sé si con ellos, ya que, ya se sabe, "quien no está conmigo, está contra mí".

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