sábado, 1 de abril de 2017

Venezuela para principiantes

Esta madrugada he escuchado una encendida diatriba radiofónica sobre la situación de Venezuela. El radio-predicador arrimaba el ascua de aquella situación a la situación española, desde la que peroraba, sobre todo cargando las tintas sobre el partido Podemos, de conocidos vínculos personales con el chavismo. Narración de los hechos acaecidos, situación desesperada de hambre y miedo para muchos venezolanos y falta de condena de dicha situación por parte de los "podemitas". Muy pocas (bueno, ninguna) referencias a la mayor o menor legalidad de lo sucedido, excepto la que provenía de la fiscal general del estado bolivariano ya que esta la ponía en duda (bueno, la negaba). Todavía no he leído los periódicos españoles habituales, pero me los imagino. 
Por eso me resulta higiénico leer la posición diametralmente opuesta que se publica en América Latina en Movimiento. O la de Capriles contra Zapatero. Curioso que unos vean a este como legitimador del "golpe" y otros le vean como "tibio" ante lo sucedido.
No voy a ser yo quien me decante, sobre todo habiendo escuchado, también por radio, las sutilezas legales que acompañan al Brexit. Y si ahí es difícil que el lego opine, no te digo yo sobre asuntos distintos y distantes. Pero está claro que el juicio es precedido por algo que se llama pre-juicio, prejuicio a secas.
(Añadido por la tarde, una vez cumplidas mis obligaciones de Abuelos Sin Fronteras, cuidando de mis dos nietas: La presentación de estos asuntos depende de lo que se pretenda. Se puede pretender, en primer lugar, entender qué ha sucedido y, para eso, la Agencia EFE o Le Monde son preferibles si lo que se buscan son hechos y protagonistas tout court. Pero es que, en segundo lugar, lo que he visto que se pretende es arrimar el ascua de los hechos a la sardina de los propios pre-juicios, seleccionando aquellos que mejor encajan con estos y desechando los demás y, encima, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, criticar a un partido español concreto. Finalmente, como ha sido el caso de Zapatero, se puede pretender tender puentes, mediar, para lo cual lo primero es necesario y lo segundo contraproducente. Ponerse de parte de uno u otro bando son ganas de incapacitarse para mediar, aunque es alto el riesgo de que cada bando te vea como vendido al otro por aquello de que "el que no está conmigo, está contra mí". La equidistancia no es mala. Es útil. Ni a favor de uno o de otro sino a favor de ambos (o en contra de ambos, si se tercia). Es la posición más difícil. La primera es la más trabajosa y la segunda la más gratificante).

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