miércoles, 19 de abril de 2017

Lo dice la Escritura

Di una charla por skype sobre la situación mundial. Como el estado de mi ordenador es penoso, hubo que recurrir a que hicieran comentarios por escrito y yo contestaba de viva voz. Hubo uno que me interesó particularmente. Dijo así: “De acuerdo a la relación internacional se sabe que Siria está sufriendo graves problemas pero hay un mención bíblica que esto iba a pasar Isaías 17:1. Como se le puede dar una solución?”
Compleja intervención de la que me quedo con la profecía que trata de una ciudad menos maltratada que otras muchas en Siria. Dice Isaías: “He aquí, Damasco dejará de ser ciudad, y vendrá a ser un montón de ruinas”.
El texto y el contexto es algo más complicado. Pertenece a la categoría de búsqueda de antecedentes bíblicos para hechos recientes. No necesariamente es una profecía para el año 2017 de esta era y es más que probable que se tratase de una maldición del autor del texto.
Aparentemente se inscribe en una tendencia comprensible que consiste en dar sentido al presente recurriendo al texto sagrado. Ha sucedido, como he contado en mi blog, con Trump, su trompeta, su relación con Nabucodonosor o con Ciro que permiten entender qué sucede con este presidente y qué puede suceder.
Este uso de la escritura pasada para entender el presente tiene una variante todavía más interesante: la del anuncio del fin de los tiempos, cosa que aparece en las grandes religiones aunque no sin contradicciones  y diferencias muy sustanciales.
El caso de Viracocha, en los Andes, es confuso ya que se conoce, sobre todo, por lo que los conquistadores cuentan sobre el asunto, no siempre bien informados, y seguidos ahora por quienes reinventan el pasado para legitimar sus propuestas político-indigenistas. Pero el caso es que una versión habla del retorno del Creador que se habría enfadado con sus criaturas. De hecho, se cuenta, que algunos indígenas, al ver a aquellos seres extraños, con barbas, creyeron que los conquistadores representaban precisamente a Wiracocha.
El retorno de Maitreya, para los budistas, tiene sus peculiaridades. Por un lado, las distintas corrientes del budismo difieren en los detalles, pero no en la esperanza de tal regreso que, en versiones latinas supondría: “En esa época, el océano perderá gran cantidad de agua y habrá mucha menos de ella que ahora. Como consecuencia, un gobernador del mundo no tendrá ningún problema para atravesarlo. La India, esta isla de Yambu, será una planicie por todas partes, medirá diez mil leguas y todos los hombres tendrán el privilegio de vivir en ella. Tendrá una cantidad innumerable de habitantes, que no cometerán crímenes ni malos actos, sino que se deleitarán en hacer el bien. [...] Los árboles tendrán hojas, flores y frutas, todo al mismo tiempo. Serán tan altos como puede llegar a sonar la voz y durarán ocho miríadas de años. Entonces, los seres humanos no tendrán defectos, desconocerán las faltas morales y gozarán de entusiasmo y alegría. Sus cuerpos serán muy grandes y su piel tendrá un bello color...”
El Islam espera al Mahdi, pero con discrepancias: “Según los eruditos chiitas, el Mahdi aparecerá primero en La Meca para conquistar el Medio Oriente. A continuación, establecerá la sede de su gobierno islámico mundial, o califato, en Irak. Pero no hay un acuerdo universal. Algunos creen que él saldrá del pozo en la mezquita de Jamkaran en Irán, y luego viajará a La Meca e Irak. Algunos dicen que va a conquistar Jerusalén antes de establecer su califato en Irak. Otros creen que Jerusalén debe ser conquistado como requisito previo para su regreso”.
Los primitivos cristianos (como sus contemporáneos judíos) daban por inminente la Venida. Por eso resulta fascinante una lectura apocalíptica del Padre Nuestro en la que aquellos cristianos pedían a Dios que estableciese su reino en la Tierra, eso sí, librándoles previamente de la tentación y el mal final. No tuvieron mucho éxito. En cambio, hay judíos que han puesto fecha a la venida: inminente en 2015 y  2016.
De forma programática, los Cristianos por Israel defienden a los judíos y a sus propuestas expansionistas en Palestina. Para algunos de ellos, es la mejor manera de acelerar la Venida del Mesías, cosa que se producirá cuando los judíos hayan logrado recuperar la tierra que YHWH les dio en propiedad. No hace falta que sean pro-judíos (pueden ser antisemitas en el sentido de anti-judío) ya que lo que les mueve es su propia fe en la Segunda Venida del Mesías Jesús, cosa que los judíos, obviamente, no comparten.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

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