miércoles, 5 de abril de 2017

Idlib, jugando con muertos

Que se trata de otra matanza monstruosa en Siria, de eso no hay duda. Como tampoco que se trata de una más. Como la de Ghouta en 2013 o los posteriores usos de armas químicas de 2014 y 2015. Crímenes de guerra.
Las inoperantes y controladas Naciones Unidas (controladas por la banda del Comité de Seguridad) discutirán sobre quién es el culpable. Pero algunas atribuciones de culpabilidad son curiosas: Trump le echa la culpa a Obama, es decir, usa a los muertos para seguir con su línea de desmontar a Obama; el ministro de asuntos exteriores francés echa la culpa al gobierno de Damasco que la habría perpetrado para poner a prueba a Trump y los suyos. 
De lo primero, hay motivos para tener dudas. De lo segundo, de ser cierto, indicaría lo que vale la vida humana de los vulnerables frente a estos poderosos de "buena familia". Todo menos evitar que se vuelvan a producir tales masacres, mucho peores que la publicitada de San Petersburgo y su habitual descubrimiento del culpable, con foto y todo, que espero no sea como el de los culpables del 11M en Madrid todavía por descubrir según unos tildados de conspiranoides por otros. 
Son casos del uso de los muertos para llevar adelante versiones que encajen con los propios prejuicios o las propias estrategias. Todo, insisto, menos trabajar por evitarlos.

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