martes, 4 de abril de 2017

Ideas, ideología y poder

Este artículo de Stiglitz comienza recordando que Rusia ha estado enfrentada a "Occidente" (las comillas son mías) y lo sigue estando. Durante la Guerra Fría, ambas partes procuraron presentar el conflicto como un conflicto entre ideologías (liberalismo-comunismo) cuando, en realidad, eso no era más que una fachada que ocultaba la verdadera intención de ambas partes que tenía más que ver con la geopolítica (quién manda aquí) que con la ideología, pretexto al fin y al cabo. Ahora, dice, ese elemento ideológico ha desaparecido y únicamente queda la cuestión del poder, de la geopolítica.
A partir de ahí, Stiglitz se pone a enumerar los fallos de esta Rusia y sus satélites con su "democracia iliberal", sus oligarquías, sus fallos económicos... y sus intentos de utilizar nuevos medios para lograr el poder mundial, sin abandonar, eso sí, las armas nucleares, porfía que mantiene con los Estados Unidos. Cierto que, como se sabía, ha habido un enorme caudal de bibliografía sobre la transición del "capitalismo" al "comunismo" (aunque muchos afirmaron que, en realidad, se trataba de transición del capitalismo de mercado al capitalismo de estado), pero la transición del "comunismo" al "capitalismo" se ha hecho sin disponer del más mínimo mapa, por poco detallado que fuera. Y la transición se ha hecho siguiendo doctrinas como el Consenso de Washington que Stiglitz anunció que fracasarían en su empeño. Hay, dice, quien piensa en Rusia que el tal Consenso fue pensado precisamente para evitar que Rusia se recuperara de los desastres de los últimos años de "comunismo". 
Sea como fuere, el caso es que los datos de Rusia son elocuentes en términos económicos. Pero hay dos novedades importantes: en primer lugar, la piratería informática de los "hackers" con cuestiones secundarias pero vistosas como la posible intervención en procesos electorales y cuestiones más importantes como el espionaje industrial y la posibilidad de bloqueos catastróficos; y, en segundo lugar, Trump y su entorno, que no acaban de encajar en esa idea de conflicto geopolítico vistas las relaciones "aparentemente" amistosas entre Trump y Putin o, mejor, entre las élites (sobre todo políticas pero con ramificaciones económicas) de ambos lados. Pero ahí es donde me pierdo todavía más: la politica exterior de Trump, la visible y audible, es bastante difícil de entender, por ejemplo amigo de Egipto y de Israel al mismo tiempo.
Busquen la búsqueda del poder, no las ideologías o incluso las ideas. En ese caso, verán que no hace falta coherencia ideológica ni ideas correctas. El poder es estrategia a plazo, pero también táctica inmediata. Como el dinero y su relación con el poder.
(Añadido el 17: otro que piensa que es cuestión de "esferas de influencia", es decir, de poder, y no cuestión de petróleo)

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