martes, 18 de abril de 2017

Estado Profundo

Es otra de esas nuevas palabrejas con las que se quiere explicar lo inexplicable. Lo hace un comentario (no suelo leerlos, pero este lo leí por casualidad) a una entrada a la bitácora de Robert Reich en la que, con sarcasmo, pretendía enumerar los principios de política internacional que parecía aplicar el presidente Trump, política que, decía, parece: 
"inconsistent, arbitrary, and devoid of principle".
El comentario se iniciaba recordando las promesas electorales del candidato Trump a este respecto. Y, así, prometía:
1. better relations with Russia, 2. work with Russia to defeat ISIS, 3. stay out of no-win permanent wars, 4. no more regime change,
Todo ello sin entrar en el espinoso tema de las relaciones subterráneas entre Rusia y la campaña electoral de Trump. Sin embargo, lo que uno encontraba en esa política internacional realmente existente era:
1. ISIS is ours, we created them, we run them, and we won't allow them to be defeated. 2. Russia is a permanent enemy. It will never be allowed to compete for super power status again. 3. China and North Korea are the future focus of military action. 
El DAESH es creación nuestra, así que no hay que ir contra ellos; Rusia vuelve a competir por el estatus de superpotencia  y eso es intolerable; y la acción está en la China y Corea del Norte. 
Este comentario, firmado con seudónimo y que puede estar tan acertado como los que firman políticos y académicos conocidos como Reich, pretende explicar este cambio tan radical mediante el recurso al Estado Profundo (Deep State), EP por abreviar.
El EP (DS) está formado por esos centros de poder internos al Estado (no confundir con "la trama", último tópico "podemita") que son estables, que conocen la verdad de las cosas por encima (o por debajo) de las mentiras políticas, que tienen una visión de conjunto no solo del país sino también del Planeta y suficientemente convincentes como para hacer que todos los presidentes que han precedido a Trump hayan tenido que echarse atrás en algunas de sus propuestas internacionales. Ya se sabe: el Pentágono, la CIA, la NSA, en general la "comunidad de inteligencia" y, en particular, lo que Eisenhower llamó en su discursos de despedida "complejo militar-industrial". 
La idea del EP es seductora. No hay como una buena conspiración en la sombra que lo explique todo y que, por supuesto, sea totalmente opaca para la opinión pública. Como "la trama", aunque con características propias. 
Es posible que sea acertado. Pero hay otras explicaciones que no necesitan recurrir al elemento paranoide que genera en muchos ciudadanos el complejo crisis-clima-violencia. Por ejemplo, que Trump mintió en campaña y que ahora hace lo que pensaba hacer (la entrada de Reich me parece más convincente. Por lo menos, hay datos que explican el supuesto "cambio", es decir, el paso de la mentira electoral a la práctica presidencial). Esto dice Gallup:


Pero yo no descartaría totalmente la idea del EP. Lo que descartaría es que el EP fuera un ente divino omnipotente, omniscente y omnipresente. Son humanos, demasiado humanos. Curiosos estos ateos siempre buscando características divinas donde menos te lo esperas y que, al fin y al cabo, es una forma más de simplificar lo complicado.

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