domingo, 5 de marzo de 2017

Proceso de radicalización

Un nuevo informe de departamento de Seguridad Interior (Homeland Security) parece mostrar las vías a través de las cuales alguien se convierte en yihadista (algo que no se nace sino que se hace; no por el hecho de ser musulmán se es yihadista). El informe se refiere a cuándo se ha producido tal conversión y encuentra que, por lo general, los musulmanes (más o menos musulmanes, pues en esa religión también los hay distantes, tibios, practicantes y fundamentalistas) que llegan a los Estados Unidos no llegan como yihaditas sino que se hacen yihadistas en el país. Un repaso de los que han perpetrado atentados bajo dicha etiqueta muestra su escaso bagaje religioso inicial. Algo pasa para que se trasformen de indiferentes o incluso pequeños delincuentes o, peor, "pecadores" que beben y comen cerdo en devotos musulmanes que dan el paso a la radicalización y de ahí al yihadismo. El informe se refiere a dos factores: aislamiento e islamofobia. ¿Islamofobia? Sí, la que perciben en su entorno. El rechazo social y el etiquetamiento por su supuesta religión son, dice, el conjunto que empuja a dar el paso. Tiene su lógica.
Pero, ¿por qué no sucede lo mismo con los que sufren el antisemitismo, es decir, el anti-judaísmo en su vida cotidiana y ven sus cementerios profanados y sus sinagogas atacadas e incendiadas?. Pues, creo, lo que caracteriza a la mayoría de judíos y no a la mayoría de musulmanes:  aunque estos tienen la retórica de la umma (tan comunidad de los creyentes como la retórica cristiana y no digamos como "cuerpo místico") la solidaridad social entre judíos es mucho mayor que la que se observa entre los miembros de otras religiones. El viejo sociólogo Durkheim (de origen judío, por cierto), hablaba de la anomía (literalmente, falta de normas compartidas). A lo que se ve, es mayor entre los musulmanes que llegan a los Estados Unidos que entre los judíos asentados en dicho país. Tal vez por eso, la islamofobia tiene unos efectos en la violencia de los que la sufren que no tiene el anti-judaísmo.
Si se quiere impedir que los yihadistas cometan atrocidades, la solución no es impedir que entren musulmanes en los Estados Unidos sino afrontar los factores que llevan a su posible (y minoritaria) radicalización. Y, ya puestos, afrontar los factores que llevan al anti-seminismo y a la islamofobia, algo presentes en su actual gobierno en las prácticas de la "alt-right", anti-judía pero aliada de los sionistas, por cierto.

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