jueves, 9 de marzo de 2017

Pequeño Hermano

Me refiero al de Orwell en el ahora best seller 1984. Y sin enlaces, doy mi estado de la cuestión, provisional como todo.
1. Hay una diferencia notable entre lo que Snowden contó sobre la NSA y lo que ahora cuenta WikiLeaks sobre la CIA. El primero trata de espionaje indiscriminado: se recoge todo tipo de dato, se filtra gracias al algoritmo apropiado y, en el mejor de los casos, se fomenta una sospecha. Es el tipo, llamémosle, paranoide: todo el mundo, mientras no se demuestre lo contrario, es una amenaza a lo que sea (la seguridad nacional -estadounidense por supuesto-, la paz mundial -como si no fuera cierto que si vis bellum para bellum-, la ley y el orden). No importa por qué no nos quieren. Lo que importa es que hay gente mala que no nos quiere y hay que saber quiénes son. 
2. El segundo, el de la CIA, va detrás de la persona en concreto. Pone, por ejemplo, un chip en el televisor de Putin para ver qué hace cuando ve determinadas películas. O sigue atentamente los whatsapp del presidente de tal país con su pareja ilegal. O se ocupa de espiar al espía que les espía. Cosas de esas. No es paranoide, Es cotilla. Claro que lo hacen por un bien superior (ver punto 1 recién redactado).
3. La cuestión de la legalidad es peculiar. Si vigilan indiscriminada o discriminadamente a estadounidenses, eso es ilegal. No puede meterse en la vida privada de un estadounidense sin permiso judicial (y ya me dirá qué permiso puede dar para vigilar a 300 millones de estadounidenses). Sin embargo, no tiene nada que ver con la legalidad hacerlo con el resto de habitantes del planeta sean egregios personajes sean mindundis. Es alegal. De todos modos, no creo que la legalidad sea lo que más les interese a los espías de uno y otro tipo. Eso lo dejan para las clases medias.
4. "Nadie es perfecto". Siendo, como son, humanos, cometen errores humanos, demasiado humanos. Dejan flecos sueltos, tienen agujeros hackeables (lo del hackeador hackeado, el pirata pirateado, es para otra novela)... y seguro que aparecen actores no previstos ni en la novela original ni en esta copia corregida y aumentada: las grandes empresas que encuentran, sobre todo en el material del paranoide, cantidad de datos importantes para su márketing, sus campañas y sus productos. No sé qué les pueda interesar en el material del cotilleo, pero seguro que un buen empresario sabe encontrar material para una buena inversión, O tal vez una buena "conversación" (de do ut des)  con el político en cuestión y, en lugar de ofrecer el mítico 3 por ciento (que es lo "decente" en las Españas -Cataluña incluida-) ofrecen silencio a cambio de una compra, un monopolio o una facilidad para invertir. O, sin eufemismos, un vulgar chantaje que, como se ha hecho entre caballeros, no se llama así sino eso, "acuerdo entre caballeros".
Podemos seguir discutiendo sobre el cierre de comercios en días festivos en Alicante. Es importante. Al fin y al cabo, ahí se pueden tomar decisiones y cambiar la realidad aunque sea mínima. Pero mucho más importante es lo que sobrevuela por encima, en lo que Braudel llamaba "economía del capital" o capitalista, alejada de la economía de mercado y, mucho más, de la economía material, sumergida y de autoabastecimiento. 
Sí, ya sé: es posible que el diagnóstico sea correcto, pero no se ve la terapia por ningún sitio. Así es. No tengo la más mínima idea de cómo enfrentarse a "eso" que sobrevuela por encima. Scusa tanto la vita è così non l'ho inventata io. ¿Qué hacer entonces? ¿Callarme? ¿Dedicarme a la novela de ciencia ficción? No es mala idea.

1 comentario:

  1. Hace poco un amigo se estaba leyendo el nuevo libro de Jorge Riechmann, "Derroto el smartphone al movimiento ecologista?. Bueno, su tesis es que con la crisis energética, internet sera el primer derrotado. Aquí un pequeña reseña del texto http://cemyelectrosensibilidad.blogspot.com.es/2016/11/pequena-teoria-del-smartphone-jorge.html?m=1

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