miércoles, 8 de marzo de 2017

Partidos en el mercado electoral

Para las elecciones holandesas del próximo día 15, el acento está puesto en Wilders, líder del Partido por la Libertad (PVV) y los posibles efectos de su probable victoria en la ya renqueante Unión Europea, mucho más si, al mes siguiente, es Le Pen, líder del Frente Nacional,  la que obtiene la victoria en la primera vuelta francesa. Los optimistas, para ambos casos, pronostican las respectivas victorias, cosa harto probable, pero centran su optimismo en suponer que Wilders no podrá formar gobierno, ya que no encontrará suficientes aliados, y que tampoco Le Pen podrá hacerlo ya que, aunque pase a la segunda vuelta, su alternativa podría llevarse la victoria. Este último caso es bastante confuso ya que las andanzas de Fillon y su familia, al parecer  empleada por él, la debilidad del socialismo de Hamon y las dificultades de esa izquierda de Macron, no dejan claro cómo van a votar los ilustrados franceses en esa segunda vuelta que se anuncia. Es pronto para hacer quinielas ya que la fecha límite para cerrar candidaturas en Francia para las elecciones de abril se cierran en pocos días, pero todavía puede llover de aquí al 17 de marzo, que es cuando se cierran. Dos días después de las elecciones holandesas.
Wilders y Le Pen suelen ser calificados de “populistas” de derechas, para distinguirlos de los “populistas” de izquierdas del tipo Podemos, y tienen en común la xenofobia y el hiper-nacionalismo. Sin duda conocen los datos del Eurobarómetro que marcan como preocupaciones centrales de los europeos el terrorismo y la inmigración. De ahí a la islamofobia no hay más que un paso ya que es fácil convencer al electorado de que ambas preocupaciones se conectan a través de la islamofobia como en otros tiempos el Frente Nacional (el del padre) tenía el anti-judaísmo llamado antisemitismo. La maniobra es semejante a lo hecho por Trump en los Estados Unidos (de ahí las sintonías entre los tres) de que hay que hacer un muro para impedir que entren “esos” terroristas, islámicos por definición, aunque en los Estados Unidos haya habido más ataques de su extrema derecha que de tibios musulmanes reconvertidos al yihadismo.
Sin embargo, hay un elemento más que conviene tener en cuenta para Holanda y es la concurrencia de 28 partidos, muchos de ellos centrados en un solo tema. Es un fenómeno extendido en Europa e incluye ejemplos como el Piwo Partia (Partido de la Cerveza, en Polonia), los diversos Partidos Pirata y, fácilmente reconocibles, los animalistas. Sus campañas se centran en un solo asunto como sucedió también con UKIP (el Partido de la Independencia del Reino Unido), después en sordina.
Los partidos monotemáticos (en inglés queda mejor: single issue parties) generan entusiasmo en sus seguidores por encima de lo que consiguen los partidos atrapalotodo (catch all parties) que tienen que introducir en sus programas un toque ecologista, otro feminista, otro liberal, otro socialdemócrata, algo sobre cuestiones territoriales (especialidad de los nacionalistas monotemáticos) y así sucesivamente. Una anécdota: tengo un amigo que fue candidato en su país por el Partido Verde y me contaba las dificultades que había tenido en las ruedas de prensa cuando, en lugar de preguntar sobre medioambiente y paz, se le preguntaba sobre impuestos sobre la renta, proyectos de infraestructuras, planes de gestión de la educación y la sanidad y demás minucias sobre las que la “línea de su partido” era muy poco explícita.
Hay un interesante caso de monotemáticos que es el intento de organizar un Partido Feminista. Tienen ventaja sobre otros calificados en esa categoría y es que pueden ofrecer la “perspectiva femenina” sobre asuntos muy diversos de forma que, siendo monotemáticos, puede llegar a ser atrapalotodo o, por lo menos, atrapa-a-todas-las-mujeres sea cual sea su clase social, nivel educativo, lugar de residencia o edad (esto último importante si se introduce el tema de las pensiones).
Pero el resultado de esta tendencia a la fragmentación de la oferta es, como puede suponerse, un afianzamiento de la fragmentación de la demanda. Partidos del Frexit (que, a decir del gobernador Willeroy, costaría unos 100.000 millones de euros al año) olvidarán este espinoso asunto y proclamarán la grandeur, la soberanía y la independencia como criterio con el que motivar el voto.
Algunas peleas internas en más de un partido español lo son entre los partidarios de un modelo de partido (supongo que “transversal” significa atrapalotodo) u otro, monotemático. Fiel a mi costumbre de que sea usted el que, si quiere, piense, evito contar los resultados de mi “funesta manía de pensar”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Para hacerse una idea de cómo está el asunto en los Estados Unidos y aunque solo pueda ser anecdótico, aquí cuenta el Washington Post el caso de cómo un individuo, tomando a dos indios -de la India- como musulmanes/árabes, asesinó a uno e hirió al otro. Ya puestos, también hirió al empleado del bar que intentó aliviar la tensión)

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