lunes, 13 de marzo de 2017

La mitad es menos que el todo

 Lo dice Ian McEwan en la edición de El País para Cataluña:
“16 millones de ingleses estaban por quedarse en la UE y 17 millones, por irse, pero existe un pequeño grupo político muy enérgico, de impacientes y opacos, que llevan el proceso y hablan no como la mitad del pueblo inglés sino como si fueran todo el pueblo; es grave también porque Gran Bretaña funciona a partir de una democracia parlamentaria y no a golpe de plebiscitos, que me recuerdan al Tercer Reich”. Esos políticos, además, atacan a los que no piensan como ellos: “Reaccionan violentamente y su brazo armado, la prensa amarilla, ha empezado a indagar en las vidas de jueces que defendían que el Brexit podría comportar la pérdida de derechos humanos para ver si son homosexuales o cosas así; recuerda a la época del terror de la Revolución francesa y Robespierre… el aire está muy viciado en mi país”, resume.
 Es la parte de la entrevista que me ha interesado por motivos obvios: porque el caso del Brexit que el novelista describe no es el único que se puede encontrar en estos días en el mundo. Quiero decir, sociedades divididas, polarizadas, pero en las que una parte tiene poder suficiente como para presentarse como representantes de la totalidad (la nación, el país, la gente) y movilizar recursos personales, económicos y mediáticos para pretender que esa representación sea la única posible. McEwan piensa en el Tercer Reich (primeras victorias de Hitler hasta conseguir la victoria en la "lucha final") y en Robespierre. Lo primero es para ponerse nerviosos. Pero, dejando de lado la posibilidad de que la Historia se repita (que no se repite), no hace falta correr mucho para encontrar el caso de los Estados Unidos y, viendo dónde se ha publicado la entrevista, el caso de Cataluña como los paralelismos más inmediatos. Y con razón: los electos por procedimientos democráticos en un caso y en el otro, representan a la mitad de la población en el mejor de los casos, cuando tal vez ni siquiera llegan a ese porcentaje. Pero las normas electorales son las que son y, cierto, obtienen legítimamente el poder... para hacer algo que tiene que ver con la mitad (en la mejor de las hipótesis, como podrían ser los grupos a los que realmente representa Trump). ¿Cómo se legitiman? "America first", "Som una nació". 

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