viernes, 10 de marzo de 2017

Informar, deformar, mentir

Sigo con interés, pero sin perder demasiado tiempo, los avatares del asunto "Rusia" en las elecciones y la política estadounidense. Encuentro fascinante la intervención de James Clapper, anterior director de Nacional de Inteligencia. Excavando en su texto uno encuentra esos tres tipos de material: el que es informativo en sentido estricto (quién hizo qué cuándo dónde y cómo), el que ya incluye algo de deformación (añadiendo que lo que hizo era con, para, contra, por ejemplo, cosa que hace ver la información -supongamos veraz- bajo otro prisma) y la mentira pura y dura (el sol sale por Occidente y se pone por Oriente). Mi problema es que no es fácil distinguir estas tres cosas.
Un ejemplo chapetón/gachupín: la Asociación de Prensa Madrileña acusa al partido Podemos de acoso y amenazas a los periodistas cuyas informaciones no gustan a los podemitas por falsas o por críticas (crítica: comparar un hecho con un valor; el hecho puede ser compartido, pero el valor puede que no). La misma acusación de la APM tiene los tres elementos que acabo de indicar y Podemos, a su vez, acusa a la APM de esa mezcolanza de información, deformación y mentira. Y falta de datos.
Tenemos, pues, el acoso de algunos periodistas a Podemos y el acoso de Podemos a los periodistas. Y hay hechos probados, interpretaciones (¿deformaciones?), exageraciones (que es una forma particular de deformar), difusión del asunto en otros (con aquello de "y tú más" que poco resuelve)  y simples mentiras. Mi problema, en este caso como en el RUSO-USA es la dificultad en separar el trigo y la paja. No soy el único (ver aquí, o aquí, o aquí, o aquí por cubrir un espectro variado y encontrar una curiosa forma de informar que consiste en ocultar lo que el otro exalta).
Obvio que el new-Watergate estadounidense es mucho más importante (juicio de valor mío) que esta pelea madrileña. Por lo que incluye y por las consecuencias que puede tener. Lo de los madrileños puede ser como el valentón del que hablaba Cervantes: 
Esto oyó un valentón y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado,
Y el que dijere lo contrario, miente."
Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

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