sábado, 4 de marzo de 2017

Armas de distraccióń masiva

Así se subtitula este interesante artículo a propósito de las polémicas más o menos académicas (y siempre políticas) sobre la opción entre proteccionismo y liberalización. En realidad, argumenta, se trata de una disputa entre diferentes empresas en su intento de maximizar sus respectivos beneficios. El argumento de que aumentan el empleo o fomentan el crecimiento, dice, es falaz. E interesado. El proteccionista lo es porque su producto no es competitivo y el liberalista por lo contrario, por su facilidad para penetrar otros mercados. Dependiendo del sector que consiga el poder (es decir, que consiga influenciar al gobierno, con la inestimable ayuda de economistas usando complicados modelos aunque, dice, de gran ingenuidad) las decisiones del gobierno irán en un sentido u otro. Muy sencillo. El resto, es teatro para el entrenimiento de la academia y los medios.
(Aconsejo leer el artículo de Juan Torres que se encuentra en el margen derecho de este blog o, directamente, aquí sobre los problemas de algunos economistas con la idea de "salario justo" a la que se habría referido el Papa, economistas que imaginan que el "salario", el precio del trabajo, es fruto de lo inexorable de la oferta y la demanda)

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