jueves, 2 de febrero de 2017

Odebrecht

Fascinante. Casos de corrupción se conocen en todos los países y creo no exagerar. En todas partes hay ese momento en el que el gestor público y el agente privado entran en relación para que el primero tome una decisión en la línea de lo que el segundo desea y para lo cual está dispuesto a hacer un pago al primero. Puede ser un agente de tráfico que recibe un "regalo" por parte de la ciudadana que ha violado la ley y que utiliza el "regalo" para que el agente no le ponga la preceptiva multa. Puede ser un conecejal que pide 200.000 pesetas -de las de antes- por votar de una determinada manera en su ayuntamiento, las recibe y vota como el dinero manda. Puede ser un gobernante que recuerda a sus conmilitones en otros niveles del poder que hay que comprar ordenadores de una determinada empresa ya que esta ha hecho llegar al gobernante fondos adicionales (ilegales, por supuesto) para su campaña electoral. Pongo tres casos que conozco personalmente y que van desde lo más cotidiano a lo más elevado en términos de poder.
Lo que nunca se me había ocurrido (y he dedicado un librito al tema con el original título de "Corrupción" y una puesta al día con el título de "Corrupción. Corregida y aumentada") es esta presencia de una empresa en tantos países a la vez y con prácticas corruptas en cada uno de ellos que van desde ayudas ilegales a una campaña electoral a pagos para el bolsillo del político que tomará las decisiones que convienen a la empresa. Amigos de países afectados por esta epidemia me comentan con asombro lo que se está sabiendo en sus respectivos países como si el problema fuese únicamente de ese país. Claro que es un problema nacional pero que Brasil comparte con el Perú, con Colombia o con Venezuela. Desde mi punto de vista, lo que hay que plantearse es esa internacionalización del corruptor. Cierto que no es nueva, sobre todo cuando en los países donde tiene su cuartel general la empresa corruptora se ven con buenos ojos tales prácticas ya que inciden en la mejora del PIB, dios supremo ante el que hay que hacer sacrificios hasta de la legalidad. Pero me impresiona lo difundido que está este caso y no estará de más preguntarse si se están sabiendo tantos problemas en tantos países de manera simultánea por alguna razón particular. Por ejemplo, un competidor que ha pirateado (hackeado) ordenadores de la Odebrecht y ha sabido de todos los casos simultáneamente. Porque, obviamente, la corrupción es entre caballeros que saben guardar un secreto... a no ser que otro caballero se encargue de darlo a conocer. En la Comunidad Valenciana en la que vivo algún caso de esos sí que ha habido. Pero esa es otra historia.
(Añadido el 7: Aquí una descripción de lo llevado a cabo por la empresa en cuestión a lo largo de América Latina, en particular en cinco países. El total sumaría 13 y pico -el pico, para evitar este número de mala suerte🔀-)

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