martes, 7 de febrero de 2017

Identidad, nacimiento y política

Una de las propuestas de Le Pen para cuando gane las elecciones en unos meses es suprimir el ius soli, el acceder a la nacionalidad francesa si naces en suelo francés. Supongo que se pasarán al ius sanguinis, el acceder a una nacionalidad siguiendo la nacionalidad de los padres.
El Pew Research Center ha preguntado en diversos países si se cree que el haber nacido en el país es muy importante para ser considerado un verdadero paisano. Estas son las respuestas aunque no me las creo.

Tenemos, en primer lugar, el grupo de los que superan el 50 por ciento de respuestas positivas, a saber, Grecia, Hungría y el Japón (porcentaje que no encaja demasiado con las elucubraciones sobre el nihonjinron, la japonesidad). En el otro extremo, los que no alcanzan el 20 por ciento (Suecia Alemania (?), Australia, Holanda y yo añadiría, aunque se pase un punto, Canadá. El grupo intermedio proporciona idéntico porcentaje para la special relationship USA-UK, Reino Unido y Estados Unidos, con España muy cerca de ambos y con un extremo en Polonia e Italia, países de emigración histórica, y en el otro la Francia del ius soli.
Algo me falla en esa encuesta si se considera este otro gráfico sobre la importancia de la lengua (lengua nacional se dice en la entrada) para ser considerado miembro de la respectiva nación:
Me extraña que los Estados Unidos, que no tienen lengua nacional, estén en el mismo punto que el Japón. Pero incluso la pregunta a un canadiense no significará lo mismo para un québecois que a un anglófono de la costa Oeste.
Sí entiendo que cuanto más a la derecha se esté en el espectro político más importancia se dé a los elementos culturales. Aquí la diferencia de porcentaje  de los votantes del partido supuestamente más xenófobo o, si se prefiere, etiquetado como "populista" y el porcentaje de los contrarios a dicho partido:

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