miércoles, 1 de febrero de 2017

En caso de atentado, cuidado con el prejuicio

Aquí se recogen las reacciones iniciales sobre el atentado contra una mezquita en la Ciudad de Quebec (en francés, Ville de Québec) el domingo pasado. Abundaron los que hablaron de un marroquí, musulmán y hay quien añade que gritó "Allah es grande" (en árabe, claro). En Canadá pero no solo en Canadá como se ha visto en el enlace anterior.
También se recogen los usos que se hicieron de tales atribuciones: confirmar que la política de restricción de inmigrantes a los Estados Unidos es la correcta y reafirmar la lucha contra el yihadismo de los árabes/musulmanes (sin hacer grandes distinciones entre una palabra y la otra).
El presidente canadiense reaccionó condenando "este ataque terrorista contra los musulmanes" cuando lo habitual es reservar la palabra terrorista para los actos cometidos por musulmanes no contra los musulmanes.
El sospechoso no es ni árabe ni musulmán. Ni se sabe a estas horas qué motivos o finalidades tenía este francófono quebequense. Blanco, por supuesto. Y, aunque queda por demostrarlo, ferviente nacionalista anti-inmigrantes. Lo califican de "extrema derecha".
Una vez más, los que querían encontrar una interpretación del hecho la tuvieron en "sus" medios y los que querían encontrar otra diferente esperaron a los "propios". No sé si eso es la "post-verdad". Lo que sí sé es que resulta complicado fiarse sin más de lo que dicen los medios (y no digamos los blogs -este incluido-, twitter, facebook, instagram y demás redes sociales). Las primeras reacciones suelen ser las más sospechosas, aunque pueden estar acertadas. No se excluye. Pero si hay un principio general (por no llamarlo pre-juicio, es decir, anterior al juicio) que guía la lectura o la observación ("la culpa es de los musulmanes", "sois contrarios a todo lo moderno"), sí se puede pensar que la conclusión que se sacará coincidirá milagrosamente con dicho principio general. Para eso, no tendría que hacer falta observar lo que pasa "ahí fuera". Bastaría con aferrarse a los propios principios interpretativos y coleccionar cuidadosamente los que mejor encajen con ellos o, sencillamente, coleccionar las interpretaciones que los legitimen y fundamenten. Paciencia. Siempre queda una conclusión previa y posterior a hechos como este o como el de Charleston:
the truth is that white nationalist terrorists are as much of a threat to civilized society as their radical Islamist counterparts

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