jueves, 19 de enero de 2017

Deuda externa, sin novedad en el frente

Un excelente artículo del economista (y a pesar de ello buen amigo) Alberto Acosta sobre el asunto. Copio y pego dos párrafos:
En definitiva, la deuda no puede seguir siendo un acto de violencia -que afecta a las sociedades y a la Naturaleza- cuyo objetivo es forzar al país deudor a hacer la voluntad de los acreedores vía renegociaciones y programas de ajuste estructural. Y tampoco puede ser un espacio para obtener ganancias exorbitantes, aprovechándose de las crisis y de la situación de indefensión de los países deudores que terminan muchas veces en manos de verdaderos “buitres” de las finanzas internacionales.
Violencia, sí. Estructural en este caso, pero sin excluir la amenaza de la violencia directa futura si no obedeces al que más manda y se está enriqueciendo a tu costa.
Y este dedicado a los españolitos que vienen al mundo (les guarde Dios: una de las dos Españas ha de helarles el corazón):
La historia nos enseña que, por la falta de respuestas estructurales, los países endeudados -con graves consecuencias sobre sus sociedades e inclusive sobre su medio ambiente- a menudo enfrentan muchos años de austeridad y miseria por las condiciones recesivas impuestas por los acreedores y los organismos de rescate, y sin ninguna garantía de que el sobreendeudamiento siquiera sea resuelto. Situación que termina por afectar a los propios acreedores.
Recuérdese el nivel de endeudamiento de las Españas (incluyendo a Cataluña) y véanse los ejemplos que Acosta toma de la historia.

1 comentario:

  1. Totalmente descuerdo con el pronostico. Es mas según las ultimas estimaciones de la AIREF, españa no bajara su deuda del 60% de su PIB hasta 2036. En el contexto económico mundial el problema sigue siendo un crecimiento infimo y la respuesta hasta ahora para paliar la tasa decreciente de ganancia del capital va por el desmesuardo crecimiento del sector financiero y la puesta en marcha de un nuevo ciclo de acumulación por desposesión o una destrucción creativa sin presedentes. El problema, es que el sistema no deja que se apliquen otra políticas a nivel nacional, que se lo digan a Portugal cuya prima de riesgo esta volviendo a subir. Lo peor es que algunos economistas no ostodoxoa auguran una nueva recesión de aquí a dos años. Y esta, creo que si se parecerá al crack de 29, por el impacto social que tendrá en países como España donde los subsistemas se protección están bajo mínimos. Los Estados de bienestar serán cosa de los libros de historia.

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