sábado, 31 de diciembre de 2016

Fin de año

Una parte de cada vida, y aun de cada vida insignificante, transcurre en buscar las razones de ser, los puntos de partida, las fuentes. Mi impotencia para descubrirlos me llevó a veces a las explicaciones mágicas, a buscar en los delirios de lo oculto lo que el sentido común no alcanzaba a darme. Cuando los cálculos complicados resultan falsos, cuando los mismos filósofos no tienen ya nada que decirnos, es excusable volverse hacia el parloteo fortuito de las aves, o hacia el lejano contrapeso de los astros.
Margarite Yourcenar, Memorias de Adriano

viernes, 30 de diciembre de 2016

Equivocarse es fácil

La Sra. Thatcher, según se sabe ahora por documentos desclasificados a los que se refiere el Financial Times (se precisa subscripción) temía algunas cosas. Dos de ellas son curiosas: la primera, motivada por su pésima relación con Helmut Kohl, que hiciera temer a los Estados Unidos que creara una "entente cordiale" con la URSS con tal de ir contra Alemania. La segunda, era el temor que tuvo la después Lady Thatcher de que la (re)unificación de Alemania llevara a que esta dominara Europa.
Podemos valorar lo acertado o equivocado de tales apreciaciones, pero se supone que una persona, a ese nivel de conocimiento, información y entrenamiento, no tiene fácil equivocarse. Y es evidente que se equivocan. Y no me refiero al uso sistemático que puedan hacer de mentiras varias sino al hecho de que, en sus apreciaciones privadas (no en los mítines) puedan cometer errores tan extremos.
Una respuesta me viene de Juan Cuvi, ecuatoriano al que no tengo el gusto de conocer personalmente, pero a cuyos escritos he dado todo el seguimiento que he podido. Se trata de un intento de explicar por qué determinados intelectuales (piensa en su país y en la interminable campaña presidencial que allí se desarrolla arropada desde fuera) no se preocupan por conocer cómo y por qué son las cosas sino en demostrar lo que ellos ya saben que tienen que demostrar. Arrimar el ascua a su sardina, que diríamos algunos chapetones con mucha frecuencia. Lo llama "mendicidad intelectual" y ya sé que lo contrario, la "riqueza intelectual" es imposible para los humanos (ignoro si lo es para los divinos en el sentido literal de la palabra, no en el metafórico, que de estos hay muchísimos y de los otros dudo que existan).
El "intelectual orgánico" tiene como objeto no conocer la verdad de las cosas (la adecuación entre lo que uno dice o piensa y lo que las cosas son) sino producir aquellos "conocimientos" que pueden ser útiles para defender la "causa" a la que el intelectual está dispuesto a defender a costa incluso de la verdad misma.
El "intelectual post-moderno" sabe que no puede saber, así que se queda en hablar de las cosas como mejor le vienen a la mente sin preocuparse de la verdad que sabe imposible. La verdad, dicen, no existe: existen interpretaciones (y no sé si este post es un ejemplo de esto).
Queda el intelectual clásico (lo digo para defenderme): el que sabe que en el principio no era el Verbo sino la Duda, que es exactamente lo que le faltaba a esa forma de "pensar" tan propia de los políticos que saben que lo que deciden puede convertirse en realidad y que ya vendrán los otros intelectuales a intentar entender o conocer qué han querido decir o hacer los realmente sabios que conocen que lo importante no es saber sino trasformar (Tesis XI: Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo". Tal vez: pero si no se conoce, difícilmente se va a transformar. Que se lo digan a Hitler o Stalin, que creyeron conocer el mundo y lo que hicieron fue destrozarlo.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Cinco consejos para 2017

1. Desconfíe de los artículos periodísticos que comienzan con un número. Es moda, aunque no generalizada, pero que va ganando adeptos. Así, por ejemplo, “Diez medidas para  poner orden en las redes sociales de Podemos”, “Diez preguntas sobre el paciente odontológico”, “Cinco noticias que debiste leer esta semana” “Dieciséis ideas para una fiesta de pijamas”, “Doce formas de americanizarse sin notarlo”. El presente artículo va en esa línea.
2. Desconfíe del uso y abuso de las estadísticas. Ya se sabe: mentiras, grandes mentiras y estadísticas. Con ellas en mano se puede demostrar que las complejas situaciones políticas que atraviesan muchos países más o menos enriquecidos se deben a la creciente desigualdad, pero también se puede ver que esa desigualdad no ha crecido, así que no se da tal relación. Eso sí, midiendo la desigualdad a través del coeficiente de Gini (de rentas o de riqueza) y no en creciente distancia entre los salarios más altos y los más bajos o en el temor de los sectores intermedios por caer en la pobreza, visto lo que da de sí el subsidio de desempleo y, lo que es peor, el salario de los empleados a tiempo parcial o con trabajo temporal. En esta misma línea, desconfíe del abuso (no del uso) de las encuestas de opinión ya que es abuso pretender de ellas lo que no pueden dar, como bien se vio en la campaña electoral estadounidense donde, a última hora, reflejaban la victoria de Clinton en voto popular.
3. Desconfíe de los que quieren generar enfrentamientos entre partidarios de una opción política y otra. Lina Morgan ya hace mucho tiempo que protestaba por ese hecho. Como ella decía, los políticos hacen que nos enfrentemos siguiéndoles: unos con unos y otros con otros. La campaña electoral estadounidense ha sido un buen ejemplo de ello. Pero sucede que, una vez estamos enfrentados unos con otros siguiendo a nuestros amados líderes, ellos pactan entre sí, hasta de echan piropos y todo, y nos dejan a nosotros enfrentados y enemistados por lo que ellos dijeron y ahora han olvidado o están en otra. Obama y Trump, Clinton y Trump, Clinton y Sanders han dado buenos ejemplos de insultos (algunos de lo más vil) seguidos de alabanzas mutuas y “olvidemos nuestro enfado y volvamos al amor”. Pero sus seguidores no han olvidado sus insultos. Moraleja que puede extenderse a otros territorios: ¿qué decían los jóvenes del PP sobre Rita Barberá y los jóvenes Ciudadanos sobre Rajoy y los portavoces y cargos socialistas del “no es no”? Antes de enemistarse con su vecino por cuestiones políticas, piénselo dos veces. Mejor tres.
4. Desconfíe de los que le incitan a desconfiar. La desconfianza puede ser una buena consejera ante tanto intento de manipular y engañar, pero tiene que tomarse en pequeñas dosis. De lo contrario se convierte en una poderosa fuerza que lleva a no reaccionar ante las cosas que sí que están pasando, son rechazables y piden a gritos que se modifiquen. Pobreza, violencias, medioambiente, sin ir más lejos.
5. No crea que en 2017 va a haber “inocentadas” propias de un 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes. Van a ser sustituidas por el “April’s Fool Day” (1º de abril de cada año como día para gastar bromas) propio de los Estados Unidos, como Halloween ha sustituido al día de Todos Santos (en Cocentania ya no habrá “Fira de Tots Sants” sino “Halloween Fair”) y el Black Friday ha entrado sin llamar a la puerta. Para este año que viene, habrá que introducir el “Thanksgiving Day”, día de Acción de Gracias, aunque no para los indígenas americanos. El Thanksgiving se celebra el jueves anterior al Black Friday, algo de capa caída este último en su país de origen no en las ventas sino en el asistir a las tiendas: la compra por internet va ganando terreno. Lo de “April’s Fool” es diferente ya que se celebra en muchos otros países. En Italia, sin más lejos, como el “Pesce d’Aprile” o en Francia como “Poisson d’Avril”. El atlantismo europeísta que nos domina va en la dirección indicada una vez “desmochados los Pirineos” y sabiendo que ya no es cierto lo de “África empieza en los Pirineos”. No hay problema con que coincida con el aniversario de la última broma de la guerra civil española, aquella de “cautivo y desarmado el ejército rojo etcétera”. La memoria histórica no da para tanto y la propuesta de la comisión parlamentaria ad hoc será llamarlo “Día de la Campaña Electoral”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Cita de Pitigrilli: Non datemi consigli: so sbagliare da me, no me den consejos, sé equivocarme yo solo).
(La moda se manifiesta también en inglés: “Siete técnicas de Trump para controlar a los medios”. Supongo que los hispanoescribientes copian. Y el Banco Mundial, en español, también. En portugués, aquí. Y en mi periódico, “Las 10 formas más originales de envolver regalos”. Y en francés, las cinco noticias a retenir este fin de semana o las nueve preguntas a hacerse sobre la comida)

lunes, 26 de diciembre de 2016

Déjà vu: tonto útil

En los tiempos de la Guerra Fría, tonto útil era el que, tal vez sin saberlo, servía a los intereses de la parte contraria, la comunista por supuesto. 
Ahora lo de tonto útil queda para Donald Trump según un editorial del Times, (New York, por supuesto)... cosa que Paul Krugman se apresura a negar. No es tonto útil sino alguien que está sirviendo los intereses de la parte contraria, rusa por supuesto.
Me fascina el paralelismo. Se trata, a lo que parece, de un argumento mediante el insulto. Algo, por lo que veo, cada vez más frecuente, en esta No-Guerra No-Fría en la que parece que nos adentramos y que, de paso, muestra de qué fue aquella Guerra Fría, no entre dos ideologías (capitalismo-comunismo, liberalismo-socialismo o como se quiera poner) sino entre dos superpotencias deseosas ambas hacer el tonto dándosela de ideólogo cuando lo que había era una cuestión de utilidad para uno o para otro.
Vale, de acuerdo. Aquello no era exactamente así: se luchaba por dos concepciones diametralmente opuestas de la organización del mundo (ahora ya no me lo creo). Pero como gato escaldado del agua fría huye, antes de usar lo de tonto útil, me preguntaré qué es tonto y qué es útil. Inútilmente, por supuesto. Tonto que es uno.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Malos tiempos para el ambientalismo

Primero fue el papel mojado de los sucesivos acuerdos internacionales sobre el mediambiente, incluyendo el Acuerdo de París y sus secuelas.
Después fue el ascenso a la presidencia del país más contaminante del mundo (o el segundo, si se prefiere , después de la China) de un tipo explícitamente negacionista no solo a través de las cosas que iba diciendo en campaña (ya se sabe que las campañas electorales están para mentir) sino, sobre todo, con los nombramientos que se han ido conociendo, muchos de ellos no solo negacionistas sino, sobre todo, contrarios a cualquier política de defensa del medioambiente. Mi favorito es el haber nombrado responsable de la EPA (la agencia del medioambiente) a quien ha estado negando durante años la necesidad de tal agencia.
Ya he citado a la China. Pues bien, el gobierno ecuatoriano se plantea disolver Acción Ecológica, una ONG muy activa en la defensa del medioambiente (no se olvide que la Constitución ecuatoriana es la primera en reconocer los derechos de la Naturaleza). Razón probable: Acción Ecológica se está oponiendo a un proyecto chino y ya se sabe que el dinero de hoy es más importante que el mediambiente de mañana, sobre todo cuando son dos gobiernos los que llevan a cabo los tratos y, como tales gobiernos, no piensan más allá de la siguiente legislatura (en el caso de que haya legislaturas, claro).
Si en Beijing la contaminación es peligrosa para la salud pública, eso es una minucia. 
Total: los dos primeros países en su falta de respeto al mediambiente son también los primeros en tomar decisiones que  confirmen esa falta de respeto en la práctica.
No se preocupen: los gobiernos seguirán reuniéndose en cumbres internacionales en las que se tomarán decisiones trascendentales para hacer titulares en los medios, pero no prácticas concretas.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Solo existe el yihadismo

El asesinato en Alemania de 12 personas dejando heridas a 48, algunas de ellas graves, ha traído a la memoria el ataque en Niza de pocos meses antes. Reacciones como esta son comprensibles:
[Islamic State] and other Islamist terrorists continually slaughter Christians in their communities and places of worship as part of their global jihad”. “These terrorists and their regional and worldwide networks must be eradicated from the face of the earth.”
No se pierda ninguna de estas palabras, que provienen el presidente-electo Donald Trump. Solo dos comentarios:
Uno, que no estaba tan claro quién había sido el asesino. Por lo menos, eso decía la policía alemana.
Dos, que ese mismo día se había producido en Zurich un ataque contra una mezquita (musulmana, por supuesto), con tres heridos.
Algo no funciona en el tuit de Trump.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Anti-establishment

Es lo que tienen en común las recientes elecciones y consultas-plebiscitos. Me refiero, en primer lugar, al referendo de Colombia (trasformado en un Santos sí - Santos no, gracias sobre todo a Uribe) y al de Italia (transformado en un Renzi sí - Renzi no, gracias a él mismo -qué error-). Eran, en ambos casos, consultas difíciles de responder cuando un asunto complejo que permite más respuestas que un SI o NO se trasforma en algo sencillo: el apoyo o rechazo al gobierno de ese momento. Pedir un SI o un NO a un acuerdo complicado, con múltiples flecos, como el colombiano o a una pregunta de tal longitud en la que uno podía estar de acuerdo con una de las reformas pero no con las otras, era campo abonado para que se olvidara el contenido de la pregunta sobre acuerdo o reforma y se trasformara en algo que poco tenía que ver con la pregunta misma. En el caso italiano, por culpa incluso del presidente del Consejo, ahora dimisionario, que intentó convertir el referendo en un plebiscito sobre su propio gobierno. En ambos casos, recibiendo el impacto de una corriente más amplia en muchas partes del mundo: el cansancio ante el poder establecido y su mala gestión de crisis y turbulencias, cosa particularmente evidente en el caso italiano como se ve en lo que ha sucedido con sus Bancos (el Monte dei Paschi primero en la lista) y con su economía. 
Estas consultas las carga el diablo. Piénsese, si no, en el otro referendo, el del Brexit donde preguntar sobre quedarse o salir de la Unión Europea no iba acompañado de información sobre los costes de cada una de las opciones (después se ha visto que, además de las mentiras, el callarse sobre los costes de la salida tenía efectos electorales). En este caso, la pregunta era más sencilla que la italiana y más parecida a la colombiana, pero su contexto era algo diferente porque el SÍ era una forma de expresar descontento con la situación que se estaba viviendo y, también allí, tuvo como efecto colateral la dimisión de un primer ministro.
Pero no son situaciones, en el fondo, tan diferentes de lo sucedido con las elecciones estadounidenses y las igualmente presidenciales austriacas. Cierto que las competencias de una presidencia y otra son muy diferentes. La de los Estados Unidos tiene las de un ejecutivo mientras que la de Austria tiene más de simbólica (como la presidencia italiana o, incluso, la española personificada en la Monarquía). La diferencia también ha estado en los resultados: en USA ganó el que se presentaba (falsamente, creo yo) representante del anti-establishment mientras que en Austria fue precisamente el que perdió. Por poco, pero perdió. También el estadounidense gano por poco, pero ganó (en realidad, perdió por más de dos millones y medio frente a la candidata representante "oficial" del establishment).
Lo que tienen en común todas estas contiendas es la clara división de la sociedad en dos. En parte, obligadas por su misma naturaleza: elegir entre una y otra opción, entre una y otra candidatura (en los Estados Unidos eran más, pero no eran relevantes en un sistema tan mayoritario y tan poco proporcional que no tiene otro remedio que simplificar). Estas opciones restringidas a dos, producen alineamientos de lo más heterogéneo. El caso extremo ha sido el italiano, con un NO ganado desde la extrema derecha a la izquierda pasando por los anti-establishment de Beppe Grillo.
No sé si es una epidemia que aqueja a estas democracias en las que el descontento con el establishment crece por días. Se podrá ver en Francia y parece que en términos más bien curiosos: en la segunda vuelta tal vez se tenga que votar o a la extrema derecha o a la derecha (por no llamarla “derechona”), una vez convertidos los socialistas en irrelevantes a estos efectos y con perplejidades a la hora de votar en esa segunda vuelta para los izquierdistas o centristas que hayan votado aquellas opciones en la primera.
No debe de ser una epidemia cuando se ve la situación española, con un electorado en el que se observan tendencias anti-establishment, pero tal vez vacunados contra planteamientos dicotómicos. Bipartidismo, sí, pero hasta ahí nomás. No es el momento de recurrir a las encuestas, vistos los “éxitos” de las susodichas en los casos recién indicados. Pero sí parece, como digo, que la ola anti-establishment es real, aunque una cierta inercia siga produciendo más de dos opciones y alguna que otra bisagra. Veremos.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Sin embargo sí tiene algo de epidémico si se ve desde la perspectiva de los "identitarios" que incluyen a racistas, xenófobos, nacionalistas -nacionalistas, sí, sean estatales o subestatales- y  a todos aquellos que ven su "identidad" mancillada por extranjeros, inmigrantes, razas inferiores, élites cosmopolitas y todo aquello que reduce la sacrosanta identidad de la patria, la raza, la nación, el pueblo, la gente, la clase (la clase, sí, la clase), "los de siempre", "los depositarios de las sacrosantas tradiciones" y demás mitologías. La división somos "nosotros", los buenos, y los "otros", los impuros, malos, contaminantes)

Amenaza sentida, amenaza real

Esta era la encuesta del Pew Research Center y estos los resultados con los países que consideran al DAESH como la mayor amenaza para su  país (primera columna) y los que creen que los refugiados aumentarán el riesgo de terrorismo en su país

Obsérvese la poca relación que tienen las respuestas de la primera columna (Esñaña, muy asustada) pero, al mismo tiempo, y dados los pocos refugiados que acepta, lo poco que temen de los mismos. Hungría y Polonia destacan en la segunda columna.
Me cuesta creer que se deba a factores objetivos y sí a manipulaciones mediáticas y políticas. Claro que cualquier cosa "rara" que suceda se atribuirá a los inmigrantes o a un genérico terrorismo que no se sabe bien de dónde viene.

domingo, 18 de diciembre de 2016

La verdad no es rentable

Tú planteas que en tu centro público faltan determinadas vacunas para embarazadas y el efecto es que pierdes el empleo por haberte atrevido a pensar en el bien de las pacientes y no en lo que tu puesto de trabajo exige, a saber, obedecer y estar calladito. Ha pasado en Madrid. Anecdótico si se quiere.
No lo es tanto que algunos científicos estadounidenses que han trabajado sobre el cambio climático no quieran que se sepa su nombre, visto el marcado carácter negacionista que tiene la nueva administración. Temen perder su empleo en el caso de que se lleve a cabo una purga anti-climática, hipótesis nada desdeñable viendo cómo se las gastan. Buscadores de la verdad, sí. Pero tontos, no. Y, mucho menos, irresponsables ante la necesidad de dar de comer a su familia, pagar las hipotecas, planificar los estudios de los hijos y esas fruslerías que nada tienen que ver con el cambio climático, si es que es probable.
Asuntos distintos y distantes, pero con elementos en común que hacen ver en qué tipo de mundo vivimos. Digamos que el que paga, manda. Y que eso de la ciencia en pos de la verdad y lo del servicio al paciente está bien para los libros bienintencionados sobre ética profesional. Lo que tenía que hacer la enfermera es estar calladita aunque las embarazadas cayesen en peligros para ellas y para sus crías. Y los científicos, demostrar que eso del cambio climático es una patraña inventada por los chinos contra los Estados Unidos (no es idea mía: es de Trump)

viernes, 16 de diciembre de 2016

Lecciones de democracia

Los Estados Unidos son especialistas en "democracy building", es decir, en invadir países para instaurar la democracia, "the best system money can buy". Me da pereza poner los enlaces, pero esto es lo que está pasando con su propia democracia.
Primero, no está claro lo del voto universal. Hay dificultades para que determinados colectivos (sobre todo si no son de seguro apoyo a quien esté gobernando) consigan registrarse para votar.
Segundo, el porcentaje de votantes efectivos suele ser ridículo como para suponer que esos resultados representan "al pueblo".
Tercero, el recuento es bastante desastroso, sea porque hay serias dudas sobre el funcionamiento de los ordenadores encargados de hacer el recuento, sea porque, a estas alturas, todavía no se ha terminado el tal recuento, en especial en zonas en las que las diferencias entre los dos contendientes principales son muy pequeñas, relativamente hablando. A estas alturas, todavía no ha terminado el recuento: ni el original ni el exigido, previo pago de fianza, en tres estados en los que hay dudas de pucherazo.
Cuarto, hay demasiadas "October surprises", hechos espectaculares producidos durante el mes de las elecciones que pueden cambiar o modificar el voto efectivo. La intervención no solo del pirateo extranjero (encabezado por Putin probablemente) sino de agencias de "inteligencia" locales que sueltan "noticias" en el momento "apropiado". 
Quinto, la diferencia entre voto popular y voto electoral puede ser aceptable. No es la primera vez que sucede y, en este caso, la diferencia en voto popular entre uno y otro candidato es de dos millones y medio a favor de la perdedora. Pero ya se sabe que no hay sistema electoral perfecto.
Sexto, pero es que los grandes electores pueden saltarse a la torera el mandato de sus estados. Alguien nombrado por una mayoría demócrata puede votar después por el candidato republciano  (y viceversa) cuando se reúnan en Washington el próximo día 19. No llegan de momento  a los 37 que harían falta para que el electo dejara de serlo  efectivamente, pero sí se acerca peligrosamente  a tal cifra a medida que se avecina el día 19.
En estos tres días todavía pueden producirse novedades interesantes. Como para ir dando lecciones de democracia, todo ello sin entrar en la "business politics", en el papel del dinero en las mentirosas campañas sea mediante donaciones (Clinton habría obtenido más que Trump, que, sin embargo, habría usado más de sus propios fondos) sea mediante "apoyos".
(Hoy,17, se habla de "December surprise", la que todavía podría caer en estos dos días previos al 19. Fastuoso)

miércoles, 14 de diciembre de 2016

2061

Los editores de Orwell pusieron a su novela el título de Mil novecientos ochenta y cuatro invirtiendo las dos últimas cifras del año de su escritura, 1948. La visión del futuro que el autor trasmitía es más que conocida: un mundo con tres polos (Estasia, Eurasia y Oceanía -con Inglaterra al socaire de los Estados Unidos- que peleaban entre sí por dominar lo que les quedaba fuera, los “pueblos esclavos” y demás) y, en Oceanía, un pensamiento único llamado ingsoc, un partido interior que controlaba todo y un Gran Hermano que podía vigilar a todos sus habitantes gracias a las nuevas tecnologías de la información. Este último punto creo que vale la pena relacionarlo con algunas noticias de este año que termina, porque 2016 ha sido un año de vigilancia generalizada y de concentración de poder.
La vigilancia no es nueva, pero ahora es mucho más evidente y está mejor documentada a pesar de todo. Comencemos por Yahoo, objeto de hackers que consiguieron los datos de unos 500 millones de sus usuarios y que ha hecho que la empresa haya enviado correos electrónicos para tranquilizar hasta a quienes, como yo, no tenemos cuenta con ella: todo estaba bajo control, no había por qué preocuparse. Y tanto. Se trataba de un caso de hackeador hackeado ya que la empresa había espiado a centenares de millones de usuarios para un par de clientes interesantes: la NSA y el FBI estadounidenses. Google tiene que ser otro objeto del deseo de saber qué pasa en las redes. Y lo practica AT&T.
Lo que no parece que Orwell sospechara es que este espionaje sistemático y general se hiciera casi sin intervención humana. Los dichosos algoritmos son los encargados de borrar una imagen “poco decente” en Facebook o emborronar las caras de unas vacas para mantener su derecho a la privacidad, como ha sucedido con Google Street View. Pero hacerse, se hace. Es ilegal, pero no parece que eso importe ni a los gobiernos que lo encargan (todo vale contra el terrorismo y, “de paso, cañaso”) ni a las empresas buscando perfiles de posibles clientes.
¿Qué sucede en Estasia? El gobierno chino usa los análisis de “big data” para individuar a los posibles disidentes o posibles desafectos a la causa del partido. Digamos que es una forma de “medir” la posible lealtad o deslealtad. Algo menos pluralistas que en Oceanía, pero, en el fondo, muy parecidos en su intento de tener controlados a los del “partido exterior” y a los “proles”. Y prácticas de Ministerio de la Verdad.
 ¿Y Eurasia? Seguro que tiene sus propios sistemas de vigilancia (algunos algo chapuceros como demostraron las conversaciones de un ex-ministro del interior en funciones con un solícito funcionario destacado en Cataluña), pero la diferencia con Orwell es que, probablemente, sea más objeto de vigilancia que actor de la misma. Ya pasó con Echelon. Lo cual no quita para que crezcan las sospechas sobre el papel de Rusia hackeando ordenadores estadounidenses en plenas elecciones presidenciales.
Hace diez años, el mundo de las 10 empresas más grandes en capitalización (cuenta The Economist) eran, en primer lugar, del sector petrolero y, en segundo lugar, del bancario. Ahora, aunque Microsoft, Exxon Mobil y General Electric sigan apareciendo entre las más grandes, ese mundo es de las empresas dedicadas a las tecnologías de la información en sus distintas acepciones. Por eso es sintomática la anunciada fusión de la  AT&T y la Time Warner. En realidad, la primera pretendió comprar a la segunda. Evidente la concentración de poder en el caso de la información y el entretenimiento y muchas más cosas.
Pero no es la única mega-fusión de este año de gracia. Se han anunciado numerosas, bajo la tutela de algún que otro banco como el Credit Suisse. La de Monsanto y Bayer les llevaría a controlar el 29 por ciento del mercado mundial de semillas y el 24 por ciento del de pesticidas. El poder de las empresas farmacéuticas tampoco ha sido menguante. En general, se pone de manifiesto la tendencia latente en el sistema capitalista hacia el monopolio o, por lo menos, al oligopolio, y más si ayudado por el neoliberalismo.
Orwell conseguía dramatizar la vida de Winston, su protagonista, en un mundo monolítico en el que el control “desde arriba” era férreo. Nuestro drama es otro: que los que vigilan son varios, distintos y, a veces, compitiendo entre sí. Y que los que deciden qué comer, cómo medicarse y cómo contaminar todavía no están totalmente unificados, aunque algo impunes. ¿2061? Quizás.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante)
(Añadido el 16: Yahoo reconoce que las cuentas pirateadas pueden ascender a mil millones. El efecto inmediato es que Verizon se está pensando lo de la fusión entre ambos gigantes, en la línea de concentración de poder ya indicada)
(Añadido el 22: Los hay más pesimistas que yo. Se trata de Tom Engelhardt planteándose si 1984 no será un cuento de hadas comparado con lo que nos espera bajo Donald Trump).

martes, 13 de diciembre de 2016

El capitalismo mata

No me gustan estas frases atrápalo-todo. Sería como decir que la causa del accidente de aviación es la ley de la gravedad. Ambos tienen en común la dificultad de pasar de ese diagnóstico a un mínimo de terapia. Acabar con el capitalismo sin decir quién le pondrá el cascabel al gato, cuándo y cómo es como decir que hay que acabar con la ley de la gravedad. 
Otra cosa es que esas afirmaciones tan, tan generales vengan después concretadas en capítulos con su propia lógica aunque todos estén reflejando las reglas del juego capitalista, juego en el que todos estamos. Incluso los anticapitalistas.
Este es un buen ejemplo de lo que quiero decir: "El capitalismo mata... y se podría convertir en algo todavía más mortífico" es el título de un artículo que me ha interesado precisamente por eso.
Primero, porque no se queda en la afirmación hiper-genérica sino que observa cómo las reglas del juego capitalista aparecen en campos como la sanidad y las medicinas, el empleo, el mediambiente, el urbanismo, la justicia y, claro, llegando al Complejo Militar Industrial del que ya habló el presidente Eisenhower en su discurso de despedida de la presidencia. El margen de acción sigue siendo pequeño, pero aquí sí se ven esos resquicios en los que, sin acabar con el capitalismo (ni con la ley de la gravedad) se pueden introducir mejoras (como se pueden hacer los vuelos más seguros, claro).
Y, sobre todo, porque no solo evita la fe beata en el fin del capitalismo (sin dar prueba alguna de su probabilidad ni, mucho menos, de las posibilidades de producirlo) sino que se da cuenta y reconoce que las cosas se pueden poner todavía peor con la llegada de todos estos gobernantes dispuestos a aumentar los efectos negativos del sistema. Por supuesto que está Trump (sus nombramientos no pueden ser más sintomáticos). Pero no es el único en este año triunfal que comienza el 20 de enero y frente al cual hay propuestas concretas, mínimas eso sí pero reales.

lunes, 12 de diciembre de 2016

La era de Trump

El artículo comienza recordando algunos nombramientos o propuestas de nombramiento:
Donald Trump has already promised to nominate a segregationist attorney general, a national security adviser who is a raging Islamophobe, a secretary of education who doesn’t believe in public schools, and a secretary of defense whose sobriquet is “Mad Dog.” How worried should we be that General James "Mad Dog" Mattis may well be the soberest among them?
Con guerras no-declaradas y poderes de guerra en manos del Presidente, situaciones internas complicadas (desde la desigualdad, la división y las condiciones generales) pueden llevar a nuevas aventuras por parte de los "halcones" del nuevo gobierno, "alt-right" como Bannon, y demás que recuerdan a los neoconservadores (no neoliberales -los echaremos de menos-) de los tiempos de Bush II. 
Su rechazo a recibir informes diarios por parte de la CIA-FBI (anda enfadado con los primeros por haber dicho alguno de sus miembros que, sí, Rusia había intervenido de alguna manera en las pasadas elecciones), que los pedirá cuando los necesita y que es suficientemente inteligente como para no necesitarlos diariamente es todo un indicador. Curioso personaje.
De momento, hay en marcha una petición (a la que no le auguro largo recorrido) para que NO sea nombrado presidente hasta que no se aclare el asunto del papel de Rusia en su victoria..

sábado, 10 de diciembre de 2016

Francia, Rusia, USA, España, México

Vayas al medio que vayas, es alta la probabilidad de que hoy encuentres una noticia sobre los intentos de saber qué ha pasado exactamente con la posible intervención informática rusa en las pasadas elecciones estadounidenses. Ejemplos: el Washington Post, El País, Le Monde, The Guardian o La Reppublica. Ya he comentado otras veces mis perplejidades ante el Gran Hermano o, para ser precisos, los Grandes Hermanos (porque son varios) y cómo he encontrado detalles en mi experiencia directa en ese mismo sentido. Ahora tengo otro.
Este blog permite conocer las entradas que se han producido en el día, la semana o el mes en curso. En concreto, permite saber desde "dónde" (si es que eso en internet tiene mucho sentido) se ha producido la entrada y cuántas páginas se han visto desde cada una de esas localizaciones. Aquí están las cinco primeras de hoy, de hace unos minutos.

Que haya entradas de España, no me asombra. Es donde vivo y donde hay más gente que me conoce y puede tener curiosidad por lo que yo pueda decir o, simplemente, al usar un término en castellano en su buscador pues ha salido mi página que, probablemente, no haya leído. El caso de México tampoco me extraña: mis amig@s de allí sé que me hacen publicidad y "castigan" a sus estudiantes con alguna visita a alguna de mis páginas.
Pero ¿Francia? ¿Qué hacen quinientas páginas vistas "desde" Francia? ¿Hay allí un buscador especializado en intelectualillos de provincia? ¿De la Europol buscando yihadistas? ¡Y Rusia! Hace que me sienta miembro del comité electoral de Clinton. ¿Estados Unidos? Bueno, es el Gran Hermano por antonomasia, así que esos 400 son bienvenidos mientras mantienen mi admiración y mis críticas a dicho país por un lado y a sus gobiernos por otro.
Pero no exageremos. Es super-obvio que no me buscan a mí, sino que sus algoritmos buscan determinadas palabras o determinadas fuentes o determinados argumentos a través de masivos barridos en el ciberespacio y que, de vez en cuando, entran o, simplemente, "tocan" este blog. 
Francia y los Estados Unidos ya estaban entre los que han "entrado" en este blog. La novedad es Rusia. Y solo se me ocurre, como explicación, el que precisamente ahora esté en el candelero el asunto. No se me ocurre pensar que un intelectualillo de provincias en Novosibirsk (como yo lo soy de San Juan de Alicante) haya querido leerme o haya tecleado en su buscador una palabra que le ha traído hasta aquí. En todo caso, spasibo,aunque mi narcisismo no se haya visto afectado.
(Añadido a las 22:40 hora de Madrid. Las entradas pueden cambiar de manera para mí incomprensible: esta es la nueva estadística
Mi no entender. La tabla anterior era de las 13:25. Igual es que no se mide el "día" de la misma forma para cada país. Yo que sé. Lo que sí sé es que me escama esa sola voz hablando de Rusia y la CIA. Mejor la pongo en entredicho. Gracias a Aljazeera o Alyacira, La Península)
(Añadido el 21: Aquí los pirateos estadounidenses, muy por encima de los rusos -antes soviéticos-. Y aquí el correo que hoy he recibido de Yahoo, con quien no tengo cuenta que yo sepa:
Estimado usuario de Yahoo: 
Estamos comprometidos con la seguridad de tu cuenta, por lo que estamos tomando medidas extraordinarias para mantenerla protegida. 
Hemos observado que no has cambiado tu contraseña de Yahoo recientemente. Te pedimos que la modifiques o que te pases a Clave de cuenta, una herramienta de autenticación sencilla que elimina completamente la necesidad de usar una contraseña en Yahoo. Encontrarás más información aquí: https://login.yahoo.com/accountkey/setup
En un futuro próximo, deberás cambiar tu contraseña. 
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viernes, 9 de diciembre de 2016

Democracia en peligro

Se utiliza la analogía con la Unión Soviética. De hecho, muy pocos (Amalrik, Todd, Batra) fueron capaces de predecir su derrumbe que, en todo caso, fue muy rápido: cuando Gorbachov regresa de su dacha una vez producido el golpe de estado que encumbró a Yeltsin, se encuentra que el país ya no es el que era. Algo así, se dice, podría suceder con la democracia en Europa, asunto al que ya me he referido varias veces en el blog.
Encuentro ahora un par de artículos en la misma dirección. Vienen en Foreign Affairs, suscripción mediante.
En el primero se parte de la constatación de los nuevos movimientos, partidos y propuestas políticas que tienen en común el rechazo a las instituciones políticas de su país (Constitución, parlamento, eventualmente monarquía) unido a una clara división entre la élite por un lado y, por otro, el pueblo, la gente o la nación (según los casos) y la presencia de líderes "fuertes", carismáticos y con inteligente uso de los medios convencionales y los nuevos (redes sociales). A diferencia de líderes con los que se tienen en común esas características, los actuales, se dice, prefieren acceder al poder a través de los cauces democráticos convencionales, consolidando su poder desde los mismos. Erdogan sería un buen ejemplo y, como puede verse en su artículo del Wall Street Journal, Trump podría ser otro ejemplo, con mucho mayor impacto que el de los otros que se enumeran en el artículo que cito.
En el segundo, siempre en la misma revista, se pregunta directamente sobre la edad oscura que amenaza a la democracia europea. Enumera los casos ya en el gobierno o con fuerte presencia en los parlamentos de fuerzas que encajan con eso que ha venido en llamarse "populismo", entendido aquí como algo opuesto a las prácticas democráticas convencionales: libertades individuales (no tanto colectivas, que parece ser una invención preocupante), el imperio de la ley (que puede cambiarse, pero que mientras no se cambie, es la que es), pluralismo político y demás.
En este uso y abuso de las palabras, este otro artículo, esta vez en el Washington Post, define autoritarismo y populismo (distinguiéndolos) y, sobre todo, busca indicadores de cada uno de estos palabros que puedan someterse a verificación empírica. En su caso, mediante encuestas en los Estados Unidos. Son cuatro grandes capítulos (convertidos en escalas) que pueden verse en el gráfico que copio y que, de paso, sirve para ver las diferencias entre los que apoyaron a los distintos candidatos en las pasadas elecciones estadounidenses.
Anti-elitismo, autoritarismo, desconfianza hacia los expertos e identidad estadounidense (americana, dicen). Nótese cómo los seguidores de Trump destacaban por su desconfianza hacia los expertos, los de Ted Cruz por su autoritarismo y los de Bernie Sanders por su anti-elitismo. Si bien entiendo, los más "populistas" serían el primero y el último, pero es una impresión.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Diplomacia encubierta

Conviene recordar cómo Ronald Reagan negoció con el gobierno iraní para que este no liberara a unos rehenes estadounidenses retenidos en la embajada de los Estados Unidos en Irán. El mantenerlos prisioneros iba a ayudarle en su campaña electoral contra Jimmy Carter al que mostraría como débil, incapaz de hacerse respetar e inhábil para defender a sus compatriotas secuestrados. Esa era su posible ganancia y, para ello, tenía que ofrecer algo al gobierno iraní para que también ganaran algo y así cerrar el trato por debajo de la mesa. Por ejemplo, venderles armas para mejor luchar contra Irak en aquellos tiempos. Eso fue parte del escándalo Irán-Contra, ilegal por supuesto. Y, por supuesto, los rehenes fueron liberados en cuanto Reagan tomó posesión, aunque el acuerdo para liberarlos había sido anterior.
La historia no se repite ni en tragedia ni en farsa, pero me he tenido que acordar de aquel turbio asunto al saber que un grupo de congresistas y senadores demócratas están pidiendo a Obama que revele los datos de que disponga sobre la posible intervención del gobierno ruso en las pasadas elecciones presidenciales.Trump no le da el menor crédito a tal posibilidad: I don’t believe it. I don’t believe they interfered,”  ha dicho a la revista Time que le ha declarado "persona del año" (y tanto). Un congresista demócrata, de los que tienen peso en el comité "de inteligencia" lo ha resumido así:
“Notwithstanding the abundance of evidence that Russia hacked our political institutions during the presidential campaign and dumped documents in an effort to meddle in our political affairs, President-elect Trump’s comments this morning continue to contradict our intelligence professionals and carry water for the Kremlin,”
El asunto permite todo tipo de interpretaciones. Una, que se trata de un desesperado esfuerzo adicional de los demócratas para deslegitimar la presidencia de Trump además del recuento, no muy exitoso de momento y detenido en algún caso, en tres estados -Pennsylvania, Michingan y Wisconsin- y medio -Florida- . Otra, que, efectivamente, hubo una intervención rusa y que, de haberla habido, quedaría por saber si en connivencia con el equipo Trump o por libre. Y, en el caso de la connivencia, a cambio de qué, por supuesto. Porque lo de Irán, como he dicho, parece que no fue gratis.
Los dioses traman y cumplen la perdición de los mortales para que los venideros tengan algo que contar, según se dice en la Odisea. Habrá que esperar a que el National Security Archive consiga, una vez llegue el momento de su desclasificación, los documentos que muestren una cosa u otra, como han hecho con el Irán-Contra 30 años después. Dada mi esperanza de vida, no lo veré.
(Añadido el 10: ¿Tillerson, el de la ExxonMobil, amigo de Putin, posible secretario de Estado? Mmmm. Y con esta bibliografía sobre las andanzas de Exxon sobre el cambio climático...)
(Añadido el 23: más argumentos a favor y en contra de la intervención rusa, pero me resulta sospechoso. Los argumentos fácticos me interesan, mucho menos los ideológicos -rechazar una interpretación basándose en la ideología de quien la profiere.)

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Pintadas antifascistas

Las paredes se han convertido en objeto de lectura. Paseando por Alicante he encontrado que alguien utilizó una plantilla para escribir, con mayúsculas, “Alicante Antifascista”, “Alicante” arriba y “Antifascista” abajo. Hasta ahí, nada original, aunque no tenga claro contra quién va la pintada. Lo curioso es que algún grupo contrario o, simplemente, bromista o cabreado, ha tapado el “Anti” de modo que la pintada ahora reza “Alicante []Fascista”. Pero la cosa no queda ahí, ya que, tal vez los que escribieron lo primero o, más probablemente, otros diferentes, han tachado el Fascista, que ahora puede leerse atravesado con una línea horizontal, todo ello con el preceptivo color negro que, por supuesto, no hace referencia ni a las elecciones austriacas ni a Italia.
Compárese esta anécdota mínima con esta descripción de lo que se podría llamar “cultura del tuit”: “La cultura de las redes sociales ha desarrollado un individuo que se apasiona, insulta, se escandaliza, pero no sabe o no quiere discutir, y mucho menos dialogar. Cada vez que no le gusta la opinión de alguien, simplemente lo elimina. Fácil. (...). Así, los nuevos individuos, desde sus propias soledades (...), van creando burbujas ideológicas, autocomplacientes, donde todos opinan y sienten como ellos mismos. Se sienten protegidos, aunque el odio y la rabia son los mismos de hace cien o mil años atrás”. Es obvio que los que juegan a pintadas y contrapintadas no están practicando precisamente la democracia deliberativa, al margen de que estén ensuciando las paredes. Y no hay que echarle toda la culpa a los tuits (las pintadas no son un invento reciente), pero parece que ayudan a este tipo de actitud.
Pero, a todo esto, ¿hay en Alicante fascistas como para hacer esas declaraciones tan tuiteras? Algún partido asociable con el fascismo, sí lo hay. Si son realmente fascistas, eso ya no lo sé. Como tampoco sé que lo sean los que son insultados como tales del mismo modo que otros insultan con lo de “progre”, ambos con “cultura de tuit” al fin y al cabo. Se puede intentar ver hasta qué punto hay fascistas preocupantes por aquí. Para ello, es posible usar la lista de indicadores de fascismo que Umberto Eco publicó en 1995. La reproduzco con comentarios. 
1. Culto a la tradición. Las exaltaciones de "nuestra identidad" y "nuestros valores" frente a la amenaza de inmigrantes y refugiados.
2. Rechazo del "modernismo" que se concreta en un relativo irracionalismo. El recurso a los sentimientos por encima del raciocinio entraría en este capítulo.
3. Acción por la acción. Incluida la pintada.
4. Rechazo del desacuerdo, o sea, todos estamos de acuerdo y debemos estarlo.
5. Miedo a la diferencia. Relacionado con el punto 1 y el 4, se rechaza al que tiene otra religión, otras costumbres, otra "tradición". Xenofobia sería una palabra más apropiada.
6. Recurso a la clase media frustrada. La frustración genera agresividad y el fascismo proporciona objetos sobre los que descargarla. Tiene que ver con el aumento de la desigualdad y con el miedo de esa clase media a caer en la pobreza.
7. Obsesión con las conspiraciones. A ser posible, internacionales, pero las domésticas también sirven. Sobre todo para despistar la atención cuando se es criticado por ejemplo por corruptelas, por pequeñas que sean. Complots, conjuras, campañas orquestadas, “manos negras” forman parte de su retórica.
8. Desasosiego con la riqueza y fuerza de sus enemigos. No es miedo.
9. Ya que la vida es guerra permanente, el pacifismo es rechazado como una forma de rendirse ante el enemigo. Intentar entender el problema terrorista/yihadista es visto como un modo de legitimarlo.
 10. "Elitismo popular", es decir, "somos los mejores" y podemos despreciar al débil, dada nuestra evidente fortaleza.
11. Se educa para ser héroe. No lo tengo claro. Ni siquiera sé si se educa.
12. Machismo, es decir, desdén hacia las mujeres y rechazo de hábitos no convencionales como la castidad o la homosexualidad.
13. Populismo selectivo que considera al Pueblo como una entidad monolítica que expresa la Voluntad Común que es el que tiene derechos (colectivos), no los individuos. Algunos nacionalismos van en esta dirección, pero no suelen aplicar el corolario fascista, a saber, el rechazo a los gobiernos parlamentarios "podridos". ¿O sí?
14. Neolengua orwelliana. Nuevas palabras y expresiones para justificar las propias acciones. O prohibición de otras, por ejemplo, en Polonia, decir que Auschwitz era “polaco”.
Califique del 0 al 14 lo que observa y lee, y piense en la pintada que he encontrado en mi pueblo, San Juan: “Antifascista siempre”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Despilfarro militar

125.000 millones de dólares. Es lo que parece que se constata en un informe que el Pentágono intenta ocultar como sea. Son los miles de millones que se estarían malgastando en el departamento de Defensa estadounidense y que sus responsables (militares, por supuesto, pero también civiles) están procurando que no se conozcan. El Washington Post lo cuenta y cuenta el argumento que está detrás de este intento de ocultar los propios datos: evitar que en los presupuestos del estado se produzcan recortes en el gasto militar. Reconozca que es brillante: como están malgastando dinero del contribuyente, ocultan tal dispendio (125.000 millones no  es una gota de agua en sus presupuestos y no deja de ser un torrente) para poder seguir practicándolo, si es que yo entiendo bien. Que no se enteren, vienen a decir, no sea cosa que nos reduzcan la capacidad de mala gestión del dinero de todos. Brillante, digo.
Por supuesto que todo eso viene adornado con la necesidad de una defensa eficiente contra las múltiples amenazas que nos acechan y que se recogen en un informe del pasado febrero, ese sí hecho público. He aquí sus tareas:
Countering Terrorism
A Strong and Balanced Strategic Approach to Deter Russia
Operationalizing the Rebalance to the Asia-Pacific
Deterring North Korea
Checking Iran’s Malign Influence while Strengthening Regional Friends and Allies
Addressing Threats in Cyber, Space, and Electronic Warfare . 
Si entiendo bien, solo el primer y último punto podrían afectar de forma directa al contribuyente. Una visita a las publicaciones públicas del departamento siempre es gratificante.
Ocultando o sin ocultar, ya me gustaría disponer de una información parecida para el caso español, que es donde sé que van mis impuestos. El presupuesto del ministerio para 2016 no llegaba a 6.000 millones (de euros) con un 75 por ciento dedicado a gastos de personal (en la página del ministerio sobre los presupuestos, el dato termina en 2015, pero se puede googlear "presupuesto ministerio de defensa 2016 España" y se obtiene el pdf). El Centre Delàs proporciona una cifra más ajustada de todo el gasto militar. Los las líneas generales de la política de defensa serían:
Asegurar una España fuerte que contribuya a la estabilidad internacional.
Desarrollar la plena coherencia y coordinación de los instrumentos en manos de los distintos departamentos.
Mantener un nivel nacional de disuasión creíble y suficiente.
Llevar a cabo la necesaria transformación de las Fuerzas Armadas.
Acentuar el esfuerzo en la comunicación estratégica de la defensa, con objeto de fomentar la conciencia de defensa nacional.
El primer punto es central. No conozco informe, publicado u ocultado, sobre lo que se pueda haber malgastado, pero sí informaciones al respecto, de nuevo del Centre Delàs. Veremos qué pasa en los presupuestos para 2017.
Por suerte (?), el gasto militar, sea o no despilfarro, no va a contar, si la propuesta bruseliana se concreta, para calcular el déficit público y ese mítico 3% que no puedes superar si eres un país periférico en la Unión Europea.
(Añadido el 10: En la página del Centre Delàs puede leerse el artículo de Pere Ortega sobre los presupuestos militares españoles para 2017. Nótese lo que se dice sobre la deuda contraída de cara al equipamiento militar).

martes, 6 de diciembre de 2016

Contra extremistas/terroristas

No es lo mismo. Extremista se refiere a los fines, terrorista a los medios. Pero así titulan hoy, respectivamente, The Guardian y Le Monde la noticia del acuerdo de Facebook, Twitter, Microsoft y Google para luchar contra los "malos". Cómo se vayan a definir es otra cuestión y cómo lo vayan a poner en práctica, vistos sus antecedentes, otra todavía más complicada. 
¿Es extremista Trump? ¿Terrorista Putin? Habrá que verlo. Las fronteras entre buenos y malos no son tan claras como se pretende y permiten todo tipo de intervenciones. 
Sé que no soy terrorista (creo), pero no estoy tan seguro de que, puestos a fastidiarme, alguien no me tache de extremista... precisamente por colgar este post en el que, en el fondo, se entiende esa amenaza de esos grandes monopolios como algo con tintes que pueden ser extremistas y, según cómo se definan, terroristas. Por ejemplo, será extremista todo el que ponga en cuestión el poder de esas empresas y será terrorista la empresa que amenace con cortarle la conexión a quien diga tal cosa extremista. Pero el que manda, manda.
Para colmo
"Sadly, we live in a post-truth world dominated by fake news in which people increasingly seek information that confirms their ideological beliefs, rather than information that's factually accurate from reliable sources."
Y no veo por qué esas empresas no van a hacer lo mismo que tanta gente: buscar la información que confirme sus creencias ideológicas por encima de buscar la información sobre fuentes confiables a partir de definiciones hechas públicas.

Ataques terroristas

Se ha dado publicidad (la merece) al informe de Europol sobre las nuevas formas posibles de terrorismo en Europa. Pero algo más se debería haber dicho sobre quiénes son los causantes de tales atentados. Los datos de otro informe de Europol (EUROPEAN UNION TERRORISM SITUATION AND TREND REPORT (TE-SAT) 2016) son claros: según sus datos, los terroristas yihadistas fueron responsables de 17 de los 211 ataques terroristas en la UE. Según el FBI, aunque con un rango temporal menor, los yihadistas solo han supuesto el 5 por ciento de tales ataques en los Estados Unidos, un porcentaje todavía menor que el europeo.
Que la tendencia se puede revertir e incrementarse los atentados, cierto. Que la infiltración policial puede dar sus frutos, también. Que los nuevos métodos de ataque terroristas pueden pillar desprevenidas una vez más a las autoridades competentes, lo mismo. Pero el pasado está claro y las exageraciones sobre el mismo, normalmente interesadas, también. Interesadas, en boca de los políticos, porque el miedo genera sumisión.

lunes, 5 de diciembre de 2016

El juego de las definiciones

Del discurso de Raúl Castro en el entierro de su hermano, me han resultado interesantes las siguientes palabras:
O sea, repito que (Fidel) demostró que sí se pudo, sí se puede y se podrá superar cualquier obstáculo, amenaza o turbulencia en nuestro firme empeño de construir el socialismo en Cuba, o lo que es lo mismo, ¡Garantizar la independencia y la soberanía de la patria!
He tenido que acordarme de un viejo texto de Andre Gunder Frank en el que planteaba la componente nacionalista que tenían algunos gobiernos comunistas-socialistas de su tiempo hasta el punto que dicha componente acababa ocupándolo todo y eso que, para él, eran términos antitéticos. Si hay que tomar la frase de Castro en su literalidad, construir el socialismo es construir el nacionalismo.
Y me han dado que pensar las palabras del lehendakari nacionalista vasco (nada socialista aunque en coalición con ellos en su gobierno local), Íñigo Urkullu: 
“En un mundo globalizado, la independencia es prácticamente imposible”
(El titular omite el "prácticamente": sospechoso). Pero sí son posibles el autogobierno, con derecho a decidir (es decir, derecho a la autodeterminación), que son cosas perceptibles, y el reconocimiento de Euskadi como nación, que es, de nuevo, cuestión de nombres (hay una docena de definiciones contradictorias de nación).
No son los únicos casos de abuso del lenguaje en estos días.

Calumnia que algo queda

Supongamos que usted es de los que cree lo que encuentra en internet como antes, en las Españas franquistas, se creía lo que decía la radio o la televisión ("Menos viajar y más leer la prensa" se bromeaba atribuyendo a Franco esa respuesta a quien le decía que había viajado y no había encontrado las inauguraciones de las que se vanagloriaba el Caudillo). Y, crédulo que es, se horroriza ante un tuit que se ha hecho viral en el que se informa de una banda de explotadores sexuales de niños que tiene su centro de operaciones en un determinado restaurante y que está dirigido por gente de la política. Horrorizado como está, se percata de que en dicho restaurante no hay el más mínimo movimiento de la policía y que, siendo como es verdad lo de la banda, esos seres despreciables siguen por sus anchas. Buen ciudadano como es usted, defensor de las buenas costumbres en general y de los niños en particular, decide actuar por su cuenta y, convenientemente pertrechado, irrumpe en el restaurante para poner fin a tamaño desatino. Hay muertos, porque usted va, más o menos legalmente, armado. Y resulta que ni hay tal cartel ni, obviamente, está dirigido por gente de la política. Fin de la historia que, insisto, comienza con la credulidad ante lo que uno encuentra en las redes y termina en tragedia.
Sin embargo es real, excepto en lo de las muertes. Se trata de una pizzería en los Estados Unidos que había estado en las redes como sospechosa de tales delitos y que habían producido en un crédulo de tales despropósitos el deseo de "auto-investigar" convenientemente armado. La cosa venía de la reciente campaña electora y fue una de tantas mentiras que circularon entonces: en el delito se incluía a Hillary Clinton y a alguno de sus más directos colaboradores.
Lo curioso es que se sabe quién inició la noticia falsa: el hijo del que va a ser asesor de seguridad nacional en el gobierno Trump. ¿Será verdad?
Estoy convencido de que, sin llegar a tales extremos, las campañas austriaca e italiana que finalizaron ayer, también han estado plagadas de mentiras, como lo estuvieron las del Brexit y las del referéndum colombiano. Si, además de mentiras, son calumnias contra personas concretas, mejor que mejor: son más eficaces.
(Añadido el 7: Flynn hijo ha sido apartado del equipo de transición por ese motivo. Algo habría de verdad, sea quien sea su padre)

domingo, 4 de diciembre de 2016

Fútbol mundial tramposo

Lo de los partidos de tenis amañados para obtener beneficios a partir de las apuestas es una minucia. Lo de la evasión fiscal de las grandes estrellas del fútbol español, es decir, mundial, es otra cosa. Ya había habido casos ante los juzgados (Messi, Neymar), pero ahora, a partir de lo expuesto por Der Spiegel y otros y que cuenta Le Mondese sabe de lo que estas estrellas dignas de admiración y casi adoración ("maricón, pero soy muy rico, cabrón", que diría uno de ellos al ser tildado de lo primero y que ya había explicado por qué le envidiaba tanta gente: "joven, guapo y muy rico"), se sabe de lo que estos ídolos, digo, han defraudado a la Hacienda española, justo cuando se van a incrementar los impuestos sobre las bebidas alcohólicas fuertes (no el vino y la cerveza, gracias), las azucaradas y el tabaco. El incremento es de céntimos y, aun así, nuestros amados líderes prevén un ingreso millonario que permita aminorar el peso del déficit público previsto.
Y estos futbolistas, veremos. Lo sagrado es sagrado. Aunque hayan sido abusados sexualmente en su momento. Pero eran ingleses. (¿Y eso es un argumento? Lo que faltaba)
¿Excepciones?

sábado, 3 de diciembre de 2016

Historia mundial reciente

La plantea Tom Engelhardt en uno de sus Tomgram. Su punto de partida creo que es este:
Led by a man who knows remarkably little, other than how to manipulate the media (on which he’s a natural-born genius) and, at least in part, by the frustrated generals from America’s war on terror, the United States is likely to be more extreme, belligerent, irrational, filled with manias, and heavily armed, its military funded to even greater levels no other country could come close to, and with staggering powers to intervene, interfere, and repress.
El triunfo de Trump y de sus multimillonarios "populistas" unidos a militares frustrados por la frustrante "guerra contra el terrorismo", todo ello bajo un personaje que sabe poco excepto manipular a los medios (cosa que hace como un genio). Sin entrar a los efectos de tal tsunami político en lo interior, Engelhardt se preocupa por los efectos para la violencia a escala mundial. Y para eso recuerda.
Recuerda lo que han sido las intervenciones de la CIA para "cambiar regímenes", cosa que ha hecho directamente o con apoyos significativos (todo ello documentado). Su lista comienza en 1953 (con Irán, Persia) y (no) termina el 11-S, pero el de 1973 (con el Chile de Allende). La tentación de añadir el papel jugado, no por la CIA sino por el FBI, en las pasadas elecciones presidenciales es grande, pero Engelhardt solo lo deja caer sin entrar a saco como han hecho otros.
Algunos de estos "cambios de régimen" o incluso "intervencionismo humanitario" han producido contragolpes ("blowback") como ha sido el de las invasiones, ataques y apoyos significativos en Oriente Medio que han producido contraataques, voladuras, secuestros, explosiones por parte de los que se pretendía cambiar o, más bien, por parte de los que perdían con el cambio y la intervención "humanitaria". Engelhardt se refiere a alguno de esos sucesos, a la contrarreacción estadounidense y a la escalada subsiguiente. Y llegamos a Al Qaeda, Boko Haram, Al Qaeda en el Magreb (antes FIS, creo) y, por supuesto, el DAESH -nombre problemático-.
Su final es ominoso:
Autocracies come and go. Autocrats rise and die. Rebellions break out and fail. Democracies work and then don’t. Life goes on. Climate change is, however, none of that. It may be part of planetary history, but not of human history. It is instead history’s potential deal-breaker.
Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar: pasan las autocracias y sus autócratas y las rebeliones que suscitan, triunfen o fracasan o triunfen al principio y fracasen el final -¿Cuba?-. Al final, las obras quedan las gentes se van, otros que vienen las continuarán, la vida sigue igual. ¿Igual? Engelhard añade algo importante: cambio climático, diferente a todas esas cosas y que podría formar parte de la historia del planeta, pero, de momento, no forma parte de la historia mundial reciente. Y, sin embargo, podría ser lo que rompiera la historia. De la especie, claro. El Planeta, encantado de desembarazarse de este cáncer autodenominado especia humana. Diabólica Autocomplaciente Especie Superior Humana, DAESH según sus siglas.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Lo mal que anda el mundo

No hace falta ser un reconocido "politólogo" ni recurrir a abstrusas consideraciones sacadas de no menos abstrusos libros. Stephen Hawking lo hace aquí con claridad y sencillez.
Parte de una constatación que nunca viene mal: él pertenece a una élite de la élite que tal vez haya estado al margen de lo que realmente estaba sucediendo en el mundo. Feo vicio que aqueja, en su conjunto, a la élite mundial y local: viven en su mundo, no en el mundo. Y confunden su mundo con el mundo.
Cuando intenta salir de esa burbuja (sic) se encuentra un mundo en el que la distancia entre élite y pueblo se ha, si no agrandado, por lo menos manifestado en particular gracias a las nuevas tecnologías. Hawking reconoce el papel positivo que tienen (sus motivos personales son evidentes), pero también su lado negativo, incrementando aquella distancia o, para ser precisos, la conciencia de tal distancia, cosa que determinados políticos aprovechan con propuestas de lo que llaman "populismo". Casos del Brexit y de Trump que él cita.
Antes una cita citable por mi cuenta: "El único antídoto para las décadas de ruinoso gobierno en manos de una pequeña élite es una audaz infusión de voluntad popular. En cualquier tema que afecta a este país, el pueblo tiene razón y la élite gobernante está equivocada". Que añade:"No me interesa defender un sistema que, durante décadas, ha servido a los intereses de los partidos políticos a expensas de la gente. Miembros de ese club (consultores, encuestadores, políticos, tertulianos y lobbies) se han hecho ricos mientras la gente `[...] se empobrecía y quedaba aislada". No se trata de Pablo Iglesias en las Españas, sino de Donald Trump en el Wall Street Journal, en abril de este año.
Volvamos a Hawking. El hecho es que la desigualdad ha aumentado en el mundo. No tanto por lo que pueda medir el coeficiente Gini obtenido por encuestas sobre presupuestos familiares (renta y riqueza como variantes) sino por la constatación de las penosas condiciones en las que viven millones de personas, algunas de las cuales expulsadas del mercado de trabajo por esas nuevas tecnologías. 
Mediambiente, claro. No es algo independiente de la desigualdad sino algo conectado. Uno afecta al otro y viceversa.
El resultado es un panorama sombrío ante el que Hawking intenta ser optimista. Hace falta enfrentarse al desempleo, las migraciones, la pobreza (y, yo añadiría, ante otro de sus correlatos, las violencias). Eso es tarea de las élites, de esas élites que viven en su burbuja. El artículo, que vale la pena leer, termina así:
We can do this, I am an enormous optimist for my species; but it will require the elites, from London to Harvard, from Cambridge to Hollywood, to learn the lessons of the past year. To learn above all a measure of humility.
Aprender la lección y tener algo de humildad (e implicar a élites no-anglosajonas, supongo). No pide nada. La desconfianza en las instituciones está alimentada por sus representantes.