miércoles, 30 de noviembre de 2016

El pasado nunca muere

1. Karl Marx había sido muy claro. Escribiendo para el New York Daily Tribune  el 9 de septiembre de 1854, había dicho que “cuando la Constitución se proclamó por primera vez en Madrid y en las otras provincias evacuadas por los franceses, fue acogida con 'delirante entusiasmo', pues las masas esperaban comúnmente de un mero cambio de gobierno la súbita desaparición de sus sufrimientos sociales. Cuando descubrieron que la Constitución no poseía tan milagrosas facultades, las mismas exageradas esperanzas con que se le dio la bienvenida se convirtieron en desengaño, y entre estos apasionados pueblos meridionales, del desengaño al odio no hay más que un paso”. El racismo de algunos alemanes hacia los “meridionales” no es de ahora. Del desengaño al odio, dice.
2. Una   cita posterior, la del embajador estadounidense en Madrid que el 16 de abril de 1931, a dos días de la proclamación de la República, informaba a su gobierno que "el pueblo español, con su mentalidad del siglo XVII, cautivado por falsedades comunistoides, ve de repente una tierra prometida que no existe. Cuando les llegue la desilusión, se tumbarán ciegamente hacia lo que esté a su alcance, y si la débil contención de este gobierno deja paso, la muy extendida influencia bolchevique puede capturarlos". “Mentalidad del siglo XVII” y a lo que haga falta.
3. Había muerto Franco y a los cinco años de su muerte (22 de noviembre de 1980) el periódico Ya decía en un editorial: “De estos cinco años se han salvado dos instituciones: la Corona, que sigue siendo la gran reserva de la Nación, y las Fuerzas Armadas, en el plano de los grandes intereses nacionales que le son propios. ¿Se ha salvado algo más?”. Comentándolo en 2006 en Mélanges de la Casa Velázquez se decía: “Esta última pregunta, que lleva implícita una gravísima deslegitimación de la clase política de la democracia, indica no sólo la existencia de un profundo desencanto de derechas, sino también el abismo que se había abierto entre Suárez y algunos de los sectores, incluidos ciertos medios de comunicación, que le habían apoyado en sus buenos tiempos”. El desencanto había madurado. La Monarquía, no sé. Pero parte del ejército pasó del desencanto al golpe del 23-F.
4.  Un intelectualillo de provincias decía el 23 de febrero de 2011 en INFORMACIÓN: “Hace treinta años publiqué un artículo que titulaba ‘Del desencanto al miedo, del miedo a la reflexión’ a propósito del fallido golpe que hoy se conmemora y que dio paso a una manifestación popular a favor de la democracia. Se partía de una situación de descrédito de la transición y de una crispación generalizada entre políticos que llevó a lo que se llamó el ‘desencanto’ por parte de amplias capas de la población y que también hizo que algunos salvapatrias, militares y civiles, decidieran dar aquel paso que haría reflexionar a los que olvidaban que lo mejor es enemigo de lo bueno y que les llevó a reconocer que valía la pena conservar la democracia”.
5.  Llegamos a un artículo “progre” en El País (6 de febrero de 2015): “Es sabido que 2015 está predestinado a sufrir notorias convulsiones electorales. Pero lo que no se conoce tanto es que también será el año en que se proclame la apertura oficial de una crisis política en toda regla, desde el momento en que el partido en el poder pierda su actual mayoría absoluta. Pues entonces, como para dar la razón al simplificador relato de Podemos, el sistema o régimen de la Transición entrará en crisis, iniciando una deriva marcada por la incertidumbre que no se sabe cómo ni cuándo se resolverá, ni en qué sentido lo hará”. El Gran Desencanto con la Transición.
6. Seguimos: un artículo anti “progre” en El Mundo (31 de octubre de 2016): “Si en esta legislatura corre serio peligro el régimen constitucional -y lo corre- no es sólo porque Rajoy siga apostando, como estos últimos años, por aliarse con Podemos para romper el PSOE y hundir a Ciudadanos sino por otra razón: hay una nueva generación de periodistas que, por costumbre o conveniencia, no se toma en serio la libertad, la democracia y la Nación española. Ya sé que no todos son así, pero esa es la tendencia dominante”. Será la Gran Preocupación.
7. Finalmente un  artículo de El Mundo (27 de noviembre de 2016): “La historia no sólo no ha terminado, sino que avanza tan rápido que ya podemos entender tres etapas del siglo XXI: 11-S, optimismo Apple y, ahora, la Gran Desilusión”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(La cita completa de William Faulkner es: “The past is never dead. It's not even past”. Ah, se me olvidaba: la Revolución de Octubre rusa se produjo en noviembre. Pero esa es otra historia.)

Los costes de la independencia

Ya conté lo obvio: que la independencia no es un paraíso, que tiene costes y que las campañas a su favor los ocultan sistemáticamente haciendo ver que, una vez independientes, todo irá mejor. Vale para California, Escocia, Cataluña y hasta para la boliviana Santa Cruz. Ahora se trata de un estudio sobre el Brexit en el que participan los diversos partidos británicos. En él se muestran los problemas económicos que produciría (producirá) un Brexit "duro", tal vez esperando que el gobierno opte por uno "blando" ya que la vuelta atrás (que también se ha intentado promover haciéndolo depender del Parlamento) no parece probable.
Había motivos para dudar de los rosados futuros que prometían los del Brexit (y que ahora prometen los independentistas varios, incluyendo a los españolistas que quieren independizarse de la Unión Europea si es que la UE resiste los resultados de las elecciones en Austria el próximo 4, día del referéndum en Italia, y las de Francia el 23 de abril en primera vuelta). Pero por lo que respecta a los del informes que cito, la cuestión es por qué no lo dijeron y anunciaron a bombo y platillo durante la campaña del referéndum. O entonces callaron (y son culpables) o ahora exageran como los partidarios de la salida exageraban los males de la permanencia (no se olvide que Farage, el que, según Trump, sería el mejor embajador del Reino Unido en los Estados Unidos, reconoció haber mentido al exagerar los males de la permanencia en la UE, por lo menos en lo que respectaba al gasto sanitario).
Sigo con mi precepto: no tener un mínimo de escepticismo es peligroso ya que lleva al fanatismo; tener demasiado escepticismo no es aconsejable ya que lleva a la inacción; pero algo, algo de escepticismo es lo que la realidad nos pide a gritos. Otra cosa es que no lo escuchemos porque estamos en la primera o en la segunda de las opciones, fanáticos o quietistas.
Pero, cuidado, el escepticismo ante las líneas oficiales o mayoritarias puede ser sospechoso ante los que detentan esa Verdad. Claro que algunas dudas son exageradas (ciertas teorías conspiratorias,  por ejemplo hacia los atentados en Atocha, Madrid, del 11M de 2004), pero otras son razonables. El problema es encontrar la línea divisoria. Razón de más para tomar las opiniones con cautela.

martes, 29 de noviembre de 2016

Vendidos al oro de Moscú

Me he visto por encima esta lista y he encontrado varias fuentes que sigo habitualmente. Nada que extrañar si no fuera porque va acompañada por una advertencia: son sitios de internet a través de los cuales Moscú está influyendo (o intentando influir) en la opinión pública estadounidense. No soy estadounidense, eso es obvio, pero tendría que hacérmelo mirar, no sea cosa que lo que recibo sea propaganda como la de los tiempos de la KGB. Me ha tranquilizado un poco algún comentario poniendo en duda la veracidad de dicha perspectiva conspiratoria
(Por si acaso: no creo en las teorías conspirativas, pero es obvio que existen conspiraciones. Si no, que se lo digan a los que han recogido dinero para que se puedan recontar los votos en Wisconsin -y en Pennsylvania y Michigan- ya que temen que haya habido "injerencia externa" -lindo eufemismo- en el recuento oficial. Clinton se adhirió y, por supuesto, Trump considera ese recuento por posible amaño de votos, "un fraude". Quién te ha visto y quién te ve). 
Cada vez parece más claro que habrá que revisar planteamientos que parecen de sentido común y que pululan por las ciencias sociales. Y por el periodismo (esto último en castellano, digno de ser leído).
(Añadido el 10 de diciembre: el medio en el que se publicó la lista, recapacita)

lunes, 28 de noviembre de 2016

Post-democracia

Va unido a lo de la post-verdad y gente seria se lo está planteando estos días. El abc de una democracia consiste en que haya elecciones competitivas entre propuestas que el elector conoce suficientemente. Después ya vendrá lo de la separación de poderes, la transparencia, el imperio de la ley y todo eso que se explicaba en Teoría del Estado en las antiguas carreras de Econòmicas (fueron las primeras clases que dí en la de Alicante).
Lo que a algunos preocupa es que los nuevos tribunos, que han llegado al poder mintiendo como el que más, hagan todo lo posible para soslayar a los otros poderes poniéndolos al propio servicio, todo ello con abundancia de "relaciones públicas" (es decir, mentiras y manipulaciones) y con buenos abogados para saltarse la ley siempre que quieran.
Si eso fuera solo problema del país todavía hegemónico, tal vez se podría soportar. Pero es que parece que es epidemia. En las Españas, hay partidos en la oposición(Podemos sin ir más lejos) tan convencidos de monopolizar la verdad y la razón que se saben ungidos para llevar adelante su toma del poder revolucionario en la que, si se extrapola lo que ahora se observa, no dejarían ni un resquicio para planteamientos alternativos a su Verdad, es decir, erróneos según su definición. 
Se dice que Trump no durará ni un único término en la Casa Blanca. Que acabará bajo el impeachment y, si no acaba ahí, no será reelegido para un segundo mandato. La imagen de Berlusconi y sus sucesivos mandatos es un buen ejemplo de lo que podría durar este. Y los trumpetas que pueblan la oferta política europea podrían estar en la misma línea. Lo iremos viendo: Austria, ahora; Francia el año que viene; Y alguno más que irá cayendo y que podrían dar paso a trumpetas reconocidos. En la antigua Europa del Este hay excelentes caladeros. Y no me parece que se tenga que excluir a Erdogan el otomano.
Los sistemas políticos que podrían salir de estas mentes (de su poder, para ser exactos) tal vez se seguirían llamando "democracias", pero es probable que se le añada algún adjetivo para distinguirlas de las anteriores democracias decadentes que no respondían a lo que la gente demanda (cómo se sepa lo que demanda es todo un misterio: normalmente viene en algún libro). Democracia popular ya es un término gastado. Democracia orgánica, mejor no mentalla. Democracia de la gente podría ser, o democracia avanzada. Veremos.

domingo, 27 de noviembre de 2016

De te fabula narratur

He estado preparando estos días un par de charlas (no las llamo pomposamente conferencias porque no lo son) para sendas asociaciones en las que tengo muchos amigos. El tema, el caso Trump. 
No voy a entrar ahora en los detalles de mis diapositivas que he ido recogiendo, pero no me resisto a poner la lista de elementos que dan que pensar sobre España cuando se describe lo recientemente sucedido en los Estados Unidos. Allá va:
  •Sistema electoral problemático
-   Porcentaje de votos y de escaños El de los Estados Unidos es obvio: ganó Clinton por dos millones de votos y gobernará Trump con un apoyo explícito de una cuarta parte de los adultos estadounidenses. En las Españas (incluyendo Cataluña y País Vasco) el sistema electoral produce esos y otros muchos desfases.
“Coste” del escañoEn las Españas hacen falta muchos más votos en circunscripciones pequeñas que en grandes. De hecho, la relación entre porcentaje de votos y porcentaje de escaños se acerca a algo aceptable en las circunscripciones grandes. En las pequeñas, el sistema se parece más al mayoritario que el proporcional. En USA es peor bajo el sistema "winner takes all", el que más votos tiene se lleva a todos los grandes electores de ese Estado en concreto.
 •Encuestas con voto oculto y uso mediático: Las encuestas a escala nacional preguntando a quién se iba a votar no fallaron. Daban mayoría a Clinton. Lo que falló fue el sistema para trasformar el voto popular en voto electoral, para lo cual habría hecho falta una encuesta altamente representativa (sobre todo cuando las diferencias eran muy pequeñas) en cada uno de los Estados. Muy caro. Lo que importaba era la venta mediática de los resultados y, supongo, alguna de estas ventas estaba sesgada por las simpatías o antipatías del medio. A eso se le añade la masiva presencia de voto oculto: personas que, ante lo desagradable que resultaba Trump en televisión, sentían vergüenza de reconocer a un encuestador desconocido que iban a votar por él. 
Papel de los medios y de las redes (bots incluidos): Los medios dieron mucha importancia inicial a Trump ya que era noticia ventible. En parte, le hicieron la campaña pensando que no conseguiría la nominación republicana. Después ya era tarde. Por otro lado, los 11 millones de seguidores de Trump en Twitter tienen que haber pesado algo aunque la mitad de ellos fueran falsos seguidores. ¿No suena algo a situaciones parecidas en las Españas? 
Férrea ley de la oligarquía (y debilidad del asambleísmo): Las cúpulas de los partidos funcionan muy bien defendiendo su bien primordial: su existencia como cúpulas. Con Clinton, se habló del uso de los superdelegados a la Convención para pararle los pies a Sanders. El multimillonario rompió con la cúpula de su partido porque tenía medios más que suficientes para pagar lo que hiciera falta (por ejemplo, los carteles los regalaba a quien los pidiera; los Demócratas cobraban 2 dólares). La asamblea se manipula y punto. 
Sociedad dividiéndose: Aquí hay una pequeña diferencia. La división en las Españas es territorial. Básicamente una Cataluña dividida al 50 por ciento respecto a la independencia y un País Vasco no tan dividido, pero igualmente dividido con enfrentamientos físicos de vez en cuando. Socialmente, se está dividiendo (por ejemplo, los salarios altos han crecido y los bajos han bajado, diga lo que diga el Gini sobre rentas o sobre riquezas). Pero no llega a las profundas divisiones que la campaña ha puesto de manifiesto y ha exacerbado. Clase, raza, sexo, edad, residencia, ideología y algún que otro criterio parten a la sociedad estadounidense mucho más de lo que pueda pasar en las Españas. Si va en la misma dirección, está por ver.
  •  Voto en negativo (votar contra, no a favor): Se sabe que en los Estados Unidos, el criterio citado con más frecuencia en los encuestados sometidos a la pregunta de "por qué votará usted por Clinton/Trump", era muy sencillo: "No es el otro". En otras palabras, se votaba a Clinton porque no era Trump y a Trump porque no era Clinton y esta era la respuesta mas frecuente. Después venían otras. En las Españas se dice "votar tapándose la nariz": hay quienes votan por un partido al que detestan pero solo porque no es otro partido al que detestan todavía más.
Lo que resulta curioso es que, a día de hoy, es decir, casi dos semanas después de las votaciones, todavía no haya un recuento completo y fiable de los resultados estadounidenses. Cuánta razón tenía Trump al decir que había truco, solo que este posible truco probablemente le favoreció.  

sábado, 26 de noviembre de 2016

Irán-Contra en la historia

No hay mucha novedad en ese asunto de hace treinta años también llamado Irán-Gate, aquel habilidoso esquema en el que "alguien" del gobierno de los Estados Unidos vendía de tapadillo (ilegalmente, vamos) armas al gobierno de Irán y con ese dinero se financiaba (de tapadillo, por supuesto) a la Contra nicaragüense. Se sabía y hasta yo me referí al tal asunto en un librito del 92, justo cuando empezaba a usarse la expresión "post-verdad" que yo entonces no usaba ni, a lo que parece, uso con profusión. 
El National Security Archive acaba de hacer pública una serie de documentos (q.v.) sobre el tal asunto. Documentos desclasificados que muestran hasta qué punto funcionó aquel gobierno, el de Ronald Reagan, en su uso de la desinformación y de las acciones encubiertas ilegales.
Cuando las barbas de tu vecino... Asombra el desparpajo de aquellos políticos, el uso cínico de sus recursos (cínico en el sentido de carente de todas legitimidad y sabiéndolo) y el tipo de actividad que es posible imaginar en aquella mastodóntica administración.
El asunto había empezado durante la campaña electoral: el equipo de Reagan se había puesto en contacto con el gobierno iraní, que tenía secuestrados a un grupo de estadounidenses, para que no los soltara durante la campaña electoral para así debilitar las posibilidades de Jimmy Carter de ser reelegido. No lo fue y entonces los reaganitas vendieron armas a Irán, que liberó a los secuestrados (gran triunfo del nuevo presidente -?-) e inició el esquema Irán-Contra. Oliver North y John Poindexter salen en la película con papeles estelares. Ayer hizo 30 años que el gobierno Reagan reconoció oficialmente el triángulo ilegal e ilícito en el que se habían embarcado.
Quid ridis? De te fabula narratur. ¿No suena nada la intervención de gobiernos extranjeros en ayuda de uno de los contendientes a la presidencia -y los favores se pagan-? Por ejemplo, ¿utilizando los e-mails de la candidata perdedora? Y ¿no sonarán nada las actividades del más estricto cinismo capitalista en las que se va a meter el nuevo gobierno a partir del 20 de enero?
Y ¿nada que recuerde a las Españas?
Me hace pensar en lo que decía William Faulkner:“The past is never dead. It's not even past”. Volveré sobre el tema como si fuera una noria.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Peleas entre periódicos

The Guardian, con muy buen sentido, ha publicado los enlaces a las páginas conservadoras estadounidenses añadiendo algunos comentarios de su cosecha. Su motivo declarado, no exento de ironía, es permitir a los no-tan-conservadores tener acceso a posiciones distintas de la del periódico en que aparece la lista. Todo un gesto de "fair play" aunque los comentarios no lo sean tanto y sin temor de que el contacto con los conservadores les lleve a abandonar la lectura de The Guardian y se vayan a las páginas ahora enumeradas y comentadas. Que, por lo menos, abandonen por un momento la burbuja ideológica en la que andan metidos.
Casi al mismo momento, encuentro la inmediata respuesta de The American Conservative en la que se desmontan algunas afirmaciones del artículo de The Guardian que termina con alguno de sus errores (alguno, de bulto, como el referido a la Uniting Church que NO existe en los Estados Unidos y sí en la Australia de la que proviene el periodista de The Guardian y que se convierte en un argumento sobre la falta de información y conocimiento de la realidad por parte del susodicho).
Evidente: se conocen y no de manera superficial. Como mecanismo de indoctrinamiento, no parece que funcionen bien: no creo que ninguno de los periodistas de la lista haya tenido dudas sobre sus propios planteamientos al confrontarlos con los de los otros. Como mecanismo de "confirmación en la fe" sí que funcionan. En primer lugar, según el principio "ladran, luego cabalgamos" o, si se prefiere, en segundo lugar, según el "nos critican, luego tenemos razón". No hay, en efecto, mejor legitimación de lo que uno cree que la que proporcionan los enemigos planteados como tales (y no se olvide la división y polarización de sociedades como la estadounidense).
La línea general es que cada cual lee (en el caso de que lea, claro, que esa es otra) aquello que va en la línea de las propias creencias, generándose ahí un "feedback" interesante: los elijo porque piensan lo que yo pienso y, al encontrar en ellos lo que yo pienso, me confirmo en lo que pienso (ellos lo saben y procuran que encuentres lo que buscas, con lo que la línea del periódico se mantiene). De este modo, leer algo que no encaja con las propias creencias o se abandona rápidamente o, en cualquier caso, aparece tan lleno de errores, exageraciones y manipulaciones que no afecta en lo más mínimo a las sólidas creencias de cada cual (lo de sólidas es un decir).
Viviendo en un sistema capitalista, es algo ingenuo pensar que la línea del periódico viene determinada por la ideología de sus dueños, accionistas o propietarios. Normalmente, viene determinada por consideraciones de mercado: necesitan lectores para poderlos vender a los anunciantes y son muy sugestivas las oscilaciones de periódicos (pienso ahora en España) que han sido muy conservadores como el ABC a los que les ha salido competencia por su derecha (La Razón) y constatan cómo la pirámide de edades de sus lectores aconseja dejar algunas de sus clásicas manías conservadoras para dar entrada a nuevos lectores. No es ideología: es mercado. Todo hay que decirlo: cambió también la propiedad del medio. Así que relativicemos.
Véanse, de todos modos, estos dos recortes, que son mis favoritos, en sendas editoriales de dos periódicos, uno boliviano y el otro español (es decir con sede en La Paz y en Madrid) a propósito de una decisión del gobierno boliviano:
 La decisión del Gobierno de disponer la transferencia de las acciones que tienen los bolivianos en las empresas petroleras y que se hallan en fideicomiso de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), es un acto que se ajusta a la ley, lo que únicamente estaba pendiente de definición es el procedimiento, como reconoció el propio presidente de Previsión BBVA, Ildefonso Núñez.

La Razón (grupo PRISA, La Paz), editorial del 17 de mayo de 2006
Véase la otra versión:
Ahora, muy poco tiempo después de que declarara que España es un aliado estratégico, ha cargado sin ton ni son contra el BBVA y el grupo suizo Zurich reclamando la entrega de las acciones petroleras que tenían depositadas ambas instituciones para organizar el sistema de pensiones boliviano. En el tono amenazador que le caracteriza últimamente, ha conminado a BBVA y Zurich a que devuelvan las acciones petroleras en el plazo de 72 horas so pena de intervenciones y otros males mayores.Pero la retórica amenazadora es, en este caso, un puro disparate. Las acciones petroleras que Morales y su vicepresidente García Linera reclaman son el contravalor a cambio de retribuir algunos fondos de pensiones del país. Ni el BBVA ni Zurich pretendían la propiedad de las mismas, así que el gesto de reclamación es probablemente innecesario y un poco ridículo.
El País, (Grupo PRISA, Madrid), editorial del 17 de mayo de 2006
Obsérvese que, aunque viejos, los editoriales son exactamente de la misma fecha y que entonces (no ahora) La Razón boliviana pertenecía al mismo grupo que El País español. Pregúntese si algo tuvo que ver la relación con el gobierno y con los anunciantes para que se dieran estas versiones tan dispares. Mercado, no ideología ni, mucho menos, realidad.
Ahora volvamos a la lista de The Guardian y a los comentarios de The American Conservative. Aburren.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Referéndum italiano y el miedo como arma

Un repaso a La Repubblica lleva, necesariamente, a reconocer lo habitual: que el miedo es un arma cargada de futuro. Primero, están los periódicos económicos y algunas instituciones financieras que oscilan entre el anuncio del desastre y el reconocimiento de que Italia tiene problemas con sus bancos y... con el euro.
Los políticos locales no les van a la zaga: Napolitano, Grillo, Renzi compiten en declaraciones y contra-declaraciones, siempre "demostrando" (es decir, afirmando contundentemente, sin muchas pruebas) que el Sí sería una catástrofe (según unos) o que sería el No lo que llevaría al desastre. La única información relevante es cómo utilizan los sentimientos (y también el insulto al ciudadano) para "fundamentar" sus respectivas posiciones.
Si es por la reacción en las Bolsas, no vendrá mal recordar lo sucedido (y es el mismo periódico el que lo recuerda) con la elección de Trump: miedo inicial, recuperación inmediata y euforia reciente en Wall Street.
Si las fantasías de los "financiaristas" (que todo lo reducen al capitalismo financiero) fueran reales, no me extrañaría que los miedos fueran provocados por quienes tienen información y poder como para sacar provecho del miedo de los demás. Pero eso no explica las reacciones de los que tienen miedo a lo contrario en el caso de Italia. Sí en el caso USA. No sería de extrañar, pues, que, sea cual sea el resultado del referéndum del 4 de diciembre, suceda algo parecido a lo sucedido con el Brexit (si gana el No) y, pase lo que pase, con lo de Trump.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Enfermo PSOE

No hay duda, sobre todo desde primeros de octubre, de que el PSOE está enfermo, aunque no haya acuerdo sobre el carácter exacto de tal enfermedad y se discrepe en el diagnóstico e incluso sobre cuándo se enfermó exactamente. Lo que aquí sigue es un intento de poner en orden, desde un punto de vista médico, las cosas que he leído. Carezco, pues, de una analítica del enfermo de la que me pueda fiar. No dispongo de análisis de sangre (que la ha habido, metafóricamente hablando), ni de rayos X (visión desde dentro) y ni se me habría ocurrido hacerle un análisis de heces (ya hay suficientes en los medios). Escribo para aclararme y, consciente de mi carácter doblemente periférico, sin pretender influir sobre la realidad, mucho menos ofreciendo remedios esplendorosos... e inaplicables.
Comencemos por los síntomas: evidente pérdida de votos y de militantes, divisiones internas que llegan al desgarro, remedios caseros que parece que han sido peores que la enfermedad, descrédito y una conciencia generalizada entre muchos de sus miembros de que el partido está en crisis profunda, cosa que se convierte en parte de la enfermedad al tiempo que la agudiza si no se presentan terapias. ¿Enfermedad terminal, transitoria, de adaptación a las nuevas circunstancias, producida por un agente externo conspirador, endógena, senil? Difícil es saberlo. Lo que no parece es que sea una enfermedad asociada con el crecimiento.
Antecedentes: Los ambientales son conocidos y tienen que ver con los problemas de las socialdemocracias europeas a los que me referí en estas páginas la semana pasada. Ya sé que el Partido Demócrata estadounidense no es socialdemócrata, pero no deja de ser curioso que se esté hablando de la necesidad de “refundarlo”. Los antecedentes temporales de esta enfermedad, desde un punto de vista local, también son conocidos: desde el “OTAN de entrada, no” de González a la reforma constitucional de Zapatero hasta llegar a Sánchez y sus complejas y sintomáticas relaciones con la agrupación socialista madrileña, con algunos líderes regionales y con los otros partidos.
Diagnóstico: Desconexión respecto al posible electorado, cosa puesta de manifiesto no solo en las elecciones. Además, pérdida de capacidad de maniobra por merma de poder. Finalmente, la “férrea ley de la oligarquía” como llamaba Robert Michels (un clásico) a la tendencia de las organizaciones a dedicar más tiempo a mantenerse que a alcanzar sus objetivos.  El efecto de estos tres factores es una lucha interna por el poder de la que no son ajenos elementos mediáticos, personales y empresariales, más o menos externos, actuando actuando con buena o mala voluntad. Evito los nombres.
Pronósticos graves: Por un lado, “pasokización”, es decir, paso a la irrelevancia política a medio plazo como sucedió con el PASOK griego o, si se prefiere una versión peor, con el PSI de Bettino Craxi. Por otro, “podemización”, o sea, huida hacia adelante con resultados que pueden llevar a lo anterior. Encajan con las dos estrategias frente al PSOE  del partido Podemos que difieren en los medios, pero no en los fines: hacerlo irrelevante por aliado del PP o destruirlo por innecesario en la izquierda que ya tiene quien ocupe tal territorio. No se ven signos de vuelta a una “normalidad” con visos de estable y prometedora. Desde esa perspectiva, es difícil sustraerse a la impresión de que  el enfermo se agrava y hay quien piensa que está entrando en coma gracias a la irrupción de los barones (con intereses propios que reflejan las diferentes situaciones territoriales) e imposición de una Gestora que algunos juzgan como caballo en cacharrería y a la  “huida hacia adelante” por parte de Sánchez.
Terapias: Son muy sencillas sobre el papel, aunque los mecanismos de defensa freudianos, que no son una solución, aparezcan de vez en cuando (racionalización, fantasía, regresión, represión, desplazamiento, sublimación etcétera). Veamos: lo primero es, partiendo de un proyecto unificador (aunque sea mentar la bicha, “proyecto, proyecto, proyecto”), encontrar un líder que unifique a la organización, no que la divida todavía más agravando la enfermedad. El segundo, es encontrar al enemigo apropiado, que es también un elemento unificador (recuérdese que el desgarro y la desmoralización forman parte de esta enfermedad). Cierto que el enemigo puede ser interno para lo cual se precisa encontrar un chivo expiatorio, como se ha intentado, pero un enemigo externo cumple mejor ese papel “terapeútico” El recurso al enemigo interno no parece que unifique al conjunto sino que, más bien, sirve para afianzar a algunos grupos de poder internos... y, obviamente, aumentar el desgarro.
Así lo veo. Quizá me equivoque.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Un comentario de Manuel Vicent en El País: “Con la carga republicana del Guernica ya desactivada, los socialistas llegaron al Gobierno y lo que parecía que iba a ser en este país un cambio radical de las anquilosadas estructuras de la política para abrirla definitivamente a la modernidad, ha terminado en un rotundo fiasco de la izquierda, abandonada por los intelectuales y derrotada por la vieja derecha en todos los frentes sin que se vea la posibilidad de que levante cabeza, debido al germen diabólico de la autodestrucción que lleva en su seno”. Así lo ve. Quizá se equivoque)
(Tony Blair se pregunta, como si no hubiera hecho nada con Irak ni con la desregulación financiera o la fallida política industrial o la migratoria, cómo puede ser que los británicos de ahora hayan perdido la adhesión a la izquierda -o centro-izquierda para ser exactos-. El articulísta, Owen Jones, termina diciendo:  the new left in the US and across Europe has serious questions to answer)

Falsas noticias

Los políticos mienten. A veces, no siempre. Por eso me resulta tan poco interesante leer sus declaraciones. Las entrevistas, ni las miro.
En Facebook se miente. A veces, no siempre. Por eso, y por otras razones más personales, hace ya años que me di de baja. En Twitter ni me he dado de alta. Son conocidas las mentiras que han circulado en las redes sociales durante esta campaña de las presidenciales estadounidenses. Las de después, se les suponen.
Para nuestra desgracia, los medios mienten. A veces, no siempre. Por eso hay que tomar con cautela las noticias y, en todo caso, no hacer depender de ellas amistades y enemistades.
Me ha venido esto a la mente al leer esta noticia sobre el interés del New York Times en que se controlen las mentiras en Facebook. Al margen de lo complicado que resulta llevar a la práctica tal propuesta (dejarlo en manos de un algoritmo es muy arriesgado: se puede echar al niño con el agua sucia), el texto que cito incluye los enlaces de falsas noticias aparecidas precisamente en el New York Times (para el caso español, visualizo la portada de un periódico "de referencia" en la que aparecían hace ya años los barcos estadounidenses que iban a atacar a Libia: falsa noticia en aquel momento. Y con foto y todo).
La alternativa sería pasarse al Washington Post (ver aquí los conflictos de interés de Trump) o al New York Observer (dirigido por el yernísimo, Jared Kushner, yerno de Trump, cosas que pasan en otros sitios también y también pasaron), pero son ganas de complicarse la vida: es preferible el escepticismo generalizado.
Buenas noticias para los medios estadounidenses antes "deshonestos" y ahora amigables. Business is business
(Sobre noticias "incompletas" sobre los acuerdos de París y lo de Marrakech, aquí. Y se trata de saber si, como especie, vamos a durar mucho o poco en este Planeta, no de saber quién es más "progre" o más "carca", que es algo irrelevante)

martes, 22 de noviembre de 2016

Otra memoria histórica: la de los esclavos

Los jesuitas fundaron, en 1789 (fecha francesa donde las haya), una universidad en Georgetown. En 1838 decidieron vender 272 esclavos (negros, por supuesto) por un monto total de lo que ahora serían 3,3 millones de dólares. Los esclavos provenían de unas plantaciones que los jesuitas poseían en Maryland y fueron facturados a Louisiana. Lo cuenta el New York Times a propósito de unas declaraciones del actual "president" de dicha universidad dando preferencia, en las admisiones, a los descendientes de aquellos esclavos vendidos, por cierto ahora organizados. 
No es la única universidad estadounidense que se financiaba, parcialmente supongo, a través de la esclavitud. Brown, Harvard, Virginia o Rutgers están en las mismas. Pero la de Georgetown se ha adelantado en medidas para "compensar" aquella situación que, entonces, todo el mundo veía "normal" (Siglos antes, el defensor de los indios americanos, Bartolomé de las Casas, no tenía tantos problemas en aceptar la esclavitud de los negros -¿leyenda?-. Eso sí, Juan Ginés de Sepúlveda, enfrentado en la "controversia de Valladolid" a mitad del siglo XVI, iba mucho más allá).
Por lo que se refiere a Georgetown, no solo reconocen lo sucedido y procuran enmendar el entuerto en la medida de sus posibilidades sino que han creado un centro (Georgetown Slavery Archive) en el que se van publicando los documentos históricos referentes al tema de la esclavitud (de los negros, por supuesto). Pueden verse en esa página que cito.
Y ahora la anécdota personal. Allá por principios de los años 70 dormí unos días en dicha universidad. Queriendo visitar otra (no recuerdo cual, tal vez la American University), miré en el mapa y vi que podía ir tranquilamente paseando de una a otra. No recuerdo a qué universidad me dirigía, pero sí recuerdo que, de repente, me encontré en medio de un barrio deprimido, sucio, cristales rotos, latas por el suelo y habitantes que me miraban con recelo ya que yo era el único blanco (caucásico) que había en los alrededores. Los taxistas también eran negros y nada que se pareciese a "fuerzas del orden". Pasé el miedo del que se siente totalmente diferente y observado como tal.
No hay memoria histórica que valga. Sin quitarle su importancia (también en las Españas), creo que hay asuntos inmediatos en el presente que pedirían algo de intervención. Y, si no, que se lo digan a los negros que, estos días, están temerosos en los Estados Unidos. No los venderán, pero...
Y ya que he citado a Las Casas y a Sepúlveda, no estaría de más algo de memoria histórica por parte española sobre lo sucedido en América entre finales del siglo XV y principios del XIX y siguientes.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Negar el cambio climático: enfoques

Vuelvo a encontrar material sobre el papel jugado por la ExxonMobil en la ocultación de datos y apoyo a la campaña de descrédito de los que afirman que sí estamos ante el riesgo de un cambio climático de tremendas consecuencias. La bibliografía que inicia el artículo en la New York Review of Books ya es significativa. A alguno de esos libros ya me había referido en otras ocasiones. En general, su planteamiento consiste en intentar probar que la empresa (que tiene unos ingresos parecidos al PIB de Austria) tuvo hace tiempo datos fehacientes sobre esa posibilidad y los ocultó. En realidad, no solo los ocultó sino que financió a diversos negacionistas. 
¿Razones? Las propias de este sistema en el que vivimos: la lógica del beneficio a corto plazo (o, a lo más, a medio) por encima de cualquier consideración a largo plazo.
Sin embargo no es eso lo que me ha interesado del artículo que cito que, como digo, era cosa que ya había encontrado. Lo que me ha interesado es la posición de los Rockefeller anunciando que irán des-invirtiendo en la ExxonMobil poco a poco, pero sin pausa. A pesar de que su fortuna se debe, en gran parte, a una de las empresas que acabaron formando la Exxon, a saber la Standard Oil. Consideran que la conducta de la empresa en este campo ha sido inmoral y, por tanto, rechazable. No se van de golpe, para no causar más daños, pero sí lo irán haciendo poco a poco hasta quedar desvinculados totalmente de dicha empresa.
¿Qué dice la empresa? Que los Rockefeller están financiando una campaña (una conspiraición) contra la ExxonMobil y que esta des-inversión forma parte de esa campaña que incluye también la financiación de los que afirman poder demostrar el mal comportamiento de esa empresa.
Me interesan los paralelismos: conspiración de la ExxonMobil y de los Rockefeller que se demuestra con "qué supieron y cuándo lo supieron" y se remacha atribuyendo aviesas intenciones a las donaciones y apoyos a la investigación periodística y académica. Movidos por intereses aunque bajo capa de buenas intenciones (la Exxon no quiere colaborar en los problemas generados por el posible cambio climático sino que defiende el empleo y la generación de riqueza -observable- frente a hipótesis problemáticas). Digamos que ambos aplican criterios de esperanza matemática: beneficio o daño de un evento multiplicado por la probabilidad de que se produzca efectivamente (el "largo me lo fiáis" tiene su lógica).
¿Cómo saber quién tiene razón? No es fácil a no ser que uno ya tenga tomado partido por uno o por otro. Pero no se excluye que ambos tengan razón: la Exxon acusando a los Rockefellers de malintencionados y los Rockefellers acusando a la Exxon de inmorales.
En realidad, si es verdad, como dicen algunos científicos -otros lo niegan-, que el cambio climático se está produciendo ante nuestros ojos (o, mejor, ante nuestras epidermis), tanto da. Los valores importantes no son los éticos sino los que se cotizan en Bolsa.
Cuidado: no estoy (creo) aquejado de la enfermedad de la "post-verdad". Simplemente digo que hace falta más información para saber quién tiene la razón y que el que uno u otro me sea simpático no es criterio para adjudicarla. Sí que hay verdad, digan lo que digan los post-modernistas, pero hay que buscarla. Los negacionistas y los afirmacionistas no cambian la realidad por el mero hecho de serlo. Y llama la atención el uso que se hace del cambio climático para conseguir fondos que permitan seguir existiendo a algunas organizaciones que yo respeto, pero...

domingo, 20 de noviembre de 2016

Juego macabro

Entre en este enlace, elija la ciudad que usted prefiera y las características de la bomba nuclear que a usted le gusten (kilotones, detonación en superficie, altura o lo que allí le permitan optar), haga detonar la bomba y observe el radio de acción que tendría y los efectos que produciría.
Si está de humor en este 20N, lea este artículo en el Bulletin of the Atomic Scientists con las posibilidades de tal evento en el mundo real (desde el terrorismo nuclear al accidente involuntario pasando por una escalada entre naciones).
Y ya para quitarle el humor, vea este viejo video con Karl Sagan sobre el "invierno nuclear" o léalo en castellano en la wikipedia. Porque el efecto podría superar al del juego inicial en ese primer enlace.
De todas formas, el verdadero juego macabro es el de las potencias nucleares. Todas. No solo Corea del Norte. También Israel. Y, claro, la India, Pakistán, la China, Rusia y la banda de USA, Francia e Inglaterra. Y alguno más que se me escapa.
Evidentemente, hay cosas más interesantes que hacer en un domingo como este, aniversario de la muerte de Francisco Franco, el generalísimo de los ejércitos (españoles, por supuesto) y de, muchos años antes, de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falenge Española, versión celtibérica del fascismo o del nazismo.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Alianza judeo-musulmana

El movimiento se demuestra andando. Las proclamas ecumenistas se las lleva el viento si no van acompañadas de decisiones concretas en contextos concretos.
Es obvio que conviene separar la abundancia de noticias sobre la violencia por un lado y, por otro, el aumento de las mismas en la realidad. Se conocen suficientes datos que muestran que la opinión pública (movida, tal vez, por la abundancia de noticias en el opinión publicada) no siempre coincide con la evolución real de los hechos. Este es un caso conocido:



El hecho es que, a lo que parece, han aumentado los ataques a musulmanes y judíos y, en general, a minorías extranjeras sea cual sea su religión (pienso en los polacos) tanto en Inglaterra como en los Estados Unidos después de las campañas en las que se ha utilizado y azuzado la xenofobia.
Sea por eso o por principios o por ambas razones, el caso es que el American Jewish Committee y la Islamic Society of North America han decidido unir sus fuerzas de cara a organizar un Muslim-Jewish Advisory Council. Lo cuenta Ha'aretz, periódico israelí en el que se pueden leer también noticias, reacciones y comentarios sobre los efectos de trumpismo incluyendo el tema de Steve Bannon al que ya he hecho referencia. El consejo estará co-presidido por dos empresarios e incluye personas muy diversas, algunas muy conocidas como Joseph Lieberman, que fue candidato a la vice-presidencia por el Partido Demócrata en las elecciones de 2000.
No están todas las asociaciones judías ni todas las musulmanas y ya me gustaría ver a los respectivos lobbies integrándose en el Consejo. Pero es muestra de que algo se puede hacer para contrarrestar la, por lo menos aparente, ola de xenofobia desatada. No es mucho, pero es más que nada. Y también muestra que no hay nada que impida la colaboración efectiva entre miembros de religiones diferentes. Otra cosa es plantearlo no como religión sino como conflicto territorial entre Palestina e Israel. Pero son dos campos diferentes.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Repensar la globalización

Se trata de un artículo de Thomas Piketty que puede leerse en inglés traducido del francés pero con subscripción. La preocupación parte de lo que puede dar de sí el gobierno de Trump.
Recuerda, antes que nada, que las diferencias con Clinton han sido mínimas 59,8 millones de votos frente a los 60,1 de Trump y vale la pena detenerse un momento en esos datos que, en porcentajes, sobre el total de la población adulta estadounidense (240 millones) hablan de una diferencia mínima: 24,9 por ciento de Clinton frente al 25 por ciento de Trump. Si se prefiere y los porcentajes se calculan sobre votantes (recuérdese que ha votado el 49,9 por ciento de los adultos), la diferencia sigue siendo pequeña: 50,1 por ciento Trump, 49,8 Clinton.
Pero ese no es su argumento principal (ni tampoco sus cálculos), su argumento es que la globalización (mundialización cuando escribe en francés) está en peligro y se precisan ajustes antes de que la cosa empeore. Interesante que en esa globalización-mundialización incluya el medioambiente, fenómeno planetario donde los haya, pero su preocupación es el comercio y habría que añadir lo realmente mundializado que son las finanzas. Su párrafo final es expresivo:
Il est temps de changer le discours politique sur la mondialisation : le commerce est une bonne chose, mais le développement durable et équitable exige également des services publics, des infrastructures, des systèmes d’éducation et de santé, qui eux-mêmes demandent des impôts équitables. Faute de quoi le trumpisme finira par tout emporter.
 El trumpismo como marea o incluso como tsunami. No es cuestión de "relatos" o "discursos" sino de decisiones políticas que brillan por su ausencia. Ante las que se ven o se avecinan el académico no puede hacer otra cosa que "repensar", esperando que las políticas futuras sean las "pensadas" por unos economistas del pasado o, mejor, del presente. Si es que hay tiempo y si, antes, otros economistas no han continuado marcando el camino.
Si el economicismo de Piketty parece excesivo, se puede compensar leyendo a Jürgen Habermas con temas que, en algún momento, encajan con los de Piketty pero que introduce más variables (sin llegar al mapa a escala 1:1) como los "populismos", el auge de la extrema derecha, democracia trans-nacional, tendencias poco uniformes hacia el autoritarismo y, en particular para lo que ahora me ocupa, el desorden global (sic).
Lo que pueda suceder al neoliberalismo como "sentido común para el que no hay alternativa", no está claro. En USA parece que vuelven los neoconservadores. Pero hay quien dice que son neofascistas.
Me permito esta autocita en la que comparé neoliberales y neoconservadores. Júzguese:

NEOLIBERALES

NEOCONSERVADORES
Proselitistas, pero no practican lo que predican

Practican, pero no predican
El Estado no es la solución, es el problema

Estado como recurso que hay que aprovechar (contratos públicos, información privilegiada)
La economía, determinante en última instancia

Predominio de la política
Capitalismo de laissez-faire, con énfasis en la economía financiera
Intervencionismo del fuerte, con énfasis en la economía petrolera, de infraestructuras y servicios
En el mercado (local, mundial), el pez grande se come al chico
En la política (local, mundial), al fuerte todo le está permitido
Preocupación por el PIB y demás macromagnitudes, en especial, por la inflación
Política económica en función de la propia cartera de valores y del poder de las propias empresas
Enriquecimiento como meta, pero reconocimiento de la necesidad de la lucha contra la pobreza
Sí a la desigualdad (elitismo)
Búsqueda del equilibrio o creencia en la tendencia al equilibrio
Aceptación del desequilibrio como estado normal (bellum omnium contra omnes)
Excusa: Globalización
Excusa: Seguridad
Autores centrales: Friedman, Hayek
Autor central: Leo Strauss

Resulta entretenido, incluso para mí, releer el texto completo. Y más sabiendo que se publicó hace diez años. Lo que para algunos queda claro es que la globalización financiera (la más evidente de las globalizaciones, después de la del medioambiente) está de capa caída. (Más sobre los neoconservadores, aquí)
(Añadido el 20: más sobre el nacionalismo "económico" de Bannon  e interesante artículo de Dani Rodrik sobre los análisis de los economistas académicos sobre el comercio -el mercado-)

jueves, 17 de noviembre de 2016

Que viene Breitbart

Nunca había oído hablar de Breitbart ni, tampoco, de Steven Bannon, "chairman" de Breitbart News. Pero ahora la cosa ha cambiado, después de haber sido propuesto por Donald Trump  como su jefe de estrategia y consejero principal. Hay mucha gente que piensa como él, pero si, por fin, obtiene el nombramiento, tendrá mucho más poder que los que hacen pintadas o vociferan desde radios sin audiencia (gente de peso como Wallerstein niegan ese poder). Breitbart quiere abrir sucursales en Francia (elecciones de 2017, recuerde; Marine Le Pen) y Alemania (elecciones federales en 2017 después del avance de AfD en las regionales de este año), sin excluir organizar una especie de Internacional de la Extrema Derecha. 
Véase lo que se temía desde el Miami Herald
"One of the most dangerous trends in America today is the blurring of lines between fact and fiction, between propaganda and news. Bannon has stood at the vanguard of that pernicious trend and he found his vehicle in Donald Trump," 
"We can expect that the White House itself will become the source of disinformation, of lies and distortion, backed by propaganda sites such as Breitbart and others posing as news organizations, trying to shape the narrative of what Americans receive as news," [...] "trying to create a new reality to suit their political ends."
Digamos que más de lo mismo, pero a mayor escala: confusión entre propaganda y noticia, desinformación interesada, conformación de una opinión extranjera a favor de los propios intereses (lo que antes se llamaba diplomacia pública). Ojalá me equivoque, pero el poco sospechoso al respecto The Economist tiene sus ideas sobre el futuro de alt-right en USA y los "identirarios" europeos en el ejemplar de esta semana, citando a Breitbart y a Bannon.
Para completarlo:
The KKK and American Nazi Party Are Thrilled About Steve Bannon
(Añadido el 20: Más sobre Bannon y sus contradicciones, esta vez en el Washington Post)

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Correa, Maduro, Putin, Trump

Por supuesto que son cuatro casos muy diferentes entre sí: el Ecuador, Venezuela, Rusia y los Estados Unidos no tienen ni la misma posición en el sistema mundial, ni la misma población, ni la misma fuente de ingresos, ni la misma heterogeneidad socio-cultural. Vaya eso por delante. Sin embargo, es posible encontrar algunas semejanzas entre sus respectivos líderes que creo que son significativas. Pero, antes, un paso atrás, para tomar perspectiva.
Si nos vamos a principios del siglo XX, es evidente que había profundas diferencias entre los países que intentaban poner en práctica lo que se llamaría Estado de Bienestar o, si se prefiere, que pretendían aplicar políticas socialdemócratas. No todos disponían de una posición favorable en el sistema mundial que lo permitiese. Y, cierto, en los países periféricos eso ni se planteaba y, si lo hacían, era más un remedo que un proyecto viable.
Pero había semejanzas en los distintos proyectos, los aplicaran los partidos socialdemócratas o los conservadores (los comunistas, siguiendo la parte final del Manifiesto Comunista, estaban en desacuerdo ya que preferían trabajar por la agudización de las contradicciones). Un diagnóstico: las pésimas condiciones en las que los coletazos de la revolución industrial habían dejado a la clase obrera y a su infra-clase (el LumpenProletariat del que hablaba Marx). Un pronóstico: otra revolución como la rusa. Y una terapia: que los ricos aceptasen pagar impuestos y que con ellos se mejorasen las condiciones de los menos ricos (no siempre de los pobres, pero esa es otra historia) a cambio de lo cual la clase obrera renunciaba a la revolución y se integraba en el sistema. Entiéndase por qué el Estado de Bienestar, invención socialdemócrata partiendo de sus principios, fue aplicado, en muchos casos, por los conservadores que sabían lo que se estaban jugando.
No todo fueron caminos de rosas en tal empeño y, crisis financieras de por medio, aparecieron los fascismo también heterogéneos pero, igualmente, con elementos comunes que terminarían en la II Guerra Mundial precedida por el triunfo de los bolcheviques en la Rusia zarista y seguida por la Guerra Fría.
Y llegó la revolución. No la comunista (que fracasó en la URSS y satélites) sino la neoliberal que convirtió determinados principios de una de las posibles teorías económicas en simple sentido común para el que no había alternativa. Revolución desde arriba (Reagan y Thatcher son sus más evidentes adalides, pero también los hubo en España en boca de algunos ministros y altos cargos de Felipe González) con pérdida paulatina del poder de los sindicatos y descubrimiento, por parte de los ricos, de que no había peligro para su propio estatus y que, por tanto, los Estados de Bienestar se podían, por lo menos, debilitar cuando no prácticamente abolir. Los efectos han sido devastadores y más si se unen al papel que las nuevas tecnologías han tenido añadiendo todavía mayor fragmentación social, inseguridad y miedo. Ya he comentado alguna vez que sin entender estos efectos, no se entiende una reacción como la del yihadismo en sus distintas variantes (es un fenómeno heterogéneo, aunque se presente como si fuese una sola cosa, probablemente porque así da más miedo y la gente se queda quieta).
¿Quieta? Hasta ahí nomás. Ahora la ola es la del llamado "populismo", movimientos tanto de derechas como de izquierdas, que responden a la fragmentación sumergiendo al individuo en mitos como la nación, la gente, el interés general, la raza, la identidad, todo ello amenazado por elementos externos e internos desde los inmigrantes, los de "otras religiones" (ahora se trata de los musulmanes cuando antes fueron los judíos), el imperialismo, la casta, el "establishment", el Ibex35, "los de arriba" o, también, determinados países que se conjuran contra "nosotros", un nosotros que supera la fragmentación previa y nos sumerge en un todo homogéneo que puede ser “great again”, “tornarà a ser rica i plena”, “British jobs for British people” o “la grandeur”.
Y aquí entran las semejanzas entre los cuatro líderes y se extienden al aumento de incitaciones al odio hacia el “otro” como forma de cohesionar al propio grupo al que, por supuesto, se le hace representante de todo el conjunto. Son los “otros” los que tienen la culpa y somos “nosotros” los que tenemos la razón absoluta de nuestra parte, así que estamos legitimados a lo que haga falta. Y si alguien dice que nos equivocamos, pues hagámosle callar acusándole de conspirador.
Tal vez no sea momento de “ideas claras y distintas”, pero sí de ocuparse en separar las voces de los ecos.

Tiempo de nacionalismos

Un libro sobre los nacionalismos (recuérdese que el nacionalismo no es solo el de California o Cataluña o Quebec o Santa Cruz sino también, y principalmente, el de los Estados Unidos, España, Canadá o Bolivia). Incluye cuatro ideas que me parecen relevantes para la preocupante proliferación de nacionalismos estatales y subestatales (sobre todo los primeros).
1. Comencemos:
A nation is a body politic, that is, a projection of one’s own body. The nation (unlike actual organisms) is conceived as omnipotent, indeed immortal. Human being seek to fuse with their nations—become “one” with them—in the hope of achieving an omnipotent, immortal body.
Que es proyección de uno mismo, no es novedad. Don Carlos Marx ya hablaba de esa ampliación del propio campito agrícola a un terreno más amplio. Tampoco el que se conciba como una entidad omnipotente e inmortal, pero no se me había ocurrido (y constato que parece acertado) que el individuo se identifique con la nación en su esperanza de conseguir, él también, un cuerpo omnipotente e inmortal.
2. Sigue el papel de la imaginación, cosa esperable en lo que otros autores han llamado a las naciones "comunidades imaginadas":
Nationalism is relocation of the self: from one’s own body to an omnipotent body politic. One imagines one exists “out there”—participating in world historic events.
Es una forma de "ser más", sobre todo viendo que ese elemento "imaginado" es compartido por mucha otra gente, lo cual hace pensar que se trata de algo "verdadero", no imaginado. De ahí la importancia de los actos masivos de "afirmación nacional", forma ritual, al fin y al cabo, de "confirmarse en la fe" precisamente porque es compartida. He dicho muchas veces que las naciones, como los dioses, solo existen en la mente de sus creyentes, así que estos necesitan unirse con los que tienen esa misma mente para así "demostrar" que tienen razón.
3. La existencia de un enemigo (interno, pero, sobre todo, externo) es otra demostración de la existencia de la nación:
Nations want and need enemies—can’t live without them. Nations come into being by identifying an enemy against which a struggle can be waged. One may call this enemy a Jew or a communist or a terrorist—it doesn’t matter—if there is an object or class of people against which a struggle can be waged.
De Simmel a Coser se ha subrayado el hecho de que el enemigo exterior unifica al grupo, así que nada mejor que encontrar tal enemigo. Si es real, mejor, Pero es suficiente con que sea igualmente "imaginado" o "magnificado" artificialmente. 
4. Y esta es la peor
What distinguishes nations from other social entities or institutions is that they have the right to kill. A cursory study of history reveals that killing is what nations do best.
A este último respecto, no viene mal recorrer los himnos nacionales y encontrar sus elementos violentos ("aux armes, citoyens", "bon colp de falç", "mexicanos, al grito de guerra", "a millares surgir" etc. -como es sabido, el himno español no tiene letra, pero eso no hace a su nacionalismo menos violento-) 

martes, 15 de noviembre de 2016

Viejos y jovencitas

La historia es larga y, aunque hay casos de muchachos jóvenes casados con viejas, se habla, de vez en cuando, de esos viejos que se casan con jovencitas. 
No es algo nuevo. Está, por supuesto, el anciano rey David y la joven Sulamita que le "calentaba el lecho". Y está el viejo Gandhi que se acostaba desnudo con dos jovencitas para demostrarse el control que tenía sobre su sexualidad (a partir de una cierta edad, si no hay "pastilla azul" mediante, ese control es fácil). No creo que hayan sido excepcionales en su tiempo y espacio ni entre los años y kilómetros que los separan.
Ahora esas desagradables costumbres quedaban para "pueblos atrasados", los musulmanes y sus matrimonios concertados y, en general, los africanos subdesarrollados en los que la riqueza del viejo le permite "comprar" una joven compañía no siempre por cuestiones sexuales sino también por cuestiones laborales. Esa es la imagen dominante. En el caso de las Españas, se supone (los mitos son los mitos) cosa de gitanos, el pueblo rom.
Precisamente por eso resulta higiénico un libro que cuenta lo difundida que ha estado en la historia de los Estados Unidos tal costumbre que se mantiene hasta nuestros días según cuentan con cifras, detalles y anécdotas aquí a partir del dicho libro. La tal costumbre tiene que sortear algunas dificultades legales, pero no hay problema legal que un buen abogado no pueda sortear, amén de que tales dificultades, en algunos estados, son mínimas y siempre puedes viajar (pagando, ¿eh?, pagando) al estado apropiado para conseguir tu propósito.
Excepto para una parte de los implicados, lo habitual, como ya he insinuado, es el rechazo de algo que se considera desagradable. Mi impresión, en mi entorno, es que las mujeres lo rechazan más que los varones. No sé por qué aunque lo intuyo.
Desde un punto de vista animal, tiene más sentido el viejo con la jovencita (fértil) que el joven con la vieja (estéril). Pero me parece que no es el argumento central en esta historia. Hay "báculo de mi vejez", "compañera del alma, compañera" y tantos otros argumentos no sexuales para estos cantos del cisne (porque, evidentemente, no son tanto los divorcios lo que impresiona, sino las viudedades de las que han sido jovencísimas esposas de un decadente varón).
En todo caso, hay que revisar esa idea de que la costumbre es de "subdesarrollados" o, en su caso, revisar el concepto de "subdesarrollado".

domingo, 13 de noviembre de 2016

No nos representan

Los que cantan tal eslogan están en la misma línea que los que estos días han estado cantando en diversas ciudades estadounidenses el "not my president", no es mi presidente refiriéndose a Donald Trump.
Ambas afirmaciones tienen su evidente base empírica. Si "nosotros" hubiéramos ganado, no estaríamos diciendo esas cosas: las estarían diciendo los "otros". Esa parece la lógica: en sociedades divididas y polarizadas por un largo y eficaz proceso de desigualdad sobre el que se ha implantado un proceso de diferencia, nadie puede representar al conjunto, sobre todo si se supone que esas divisiones son también en cuanto a intereses. Gane quien gane, siempre habrá quien diga que "no le representan" o que el presidente "no es su presidente". Claro: representan a otros o es el presidente de los "otros".
La lista de los que pueden decir, en USA, que no es su presidente es larga, y es comprensible que se sientan inseguros sobre las decisiones que se podrían tomar si se cumplieran las amenazas vertidas durante la campaña contra ellos (inmigrantes, musulmanes, LGTB, negros, periodistas y así). La inseguridad es mala consejera (también en Francia). También la frustración. Llevan a reacciones imprevisibles hacia uno mismo y hacia los demás.
Hay factores coyunturales como la campaña electoral que han vivido (y que tiene paralelos en Europa: el caso tópico es el del Brexit). Y factores sociales como el ya indicado aumento de la desigualdad (en el sentido de ricos más ricos -envidiables- y pobres más pobres -hundidos-). También los hay "culturales" y he encontrado una interesante explicación en este sentido que copio y pego, borrando algunos puntos para poder generalizarlo:
La cultura de las redes sociales ha desarrollado un individuo que se apasiona, insulta, se escandaliza, pero no sabe o no quiere discutir, y mucho menos dialogar. Cada vez que no le gusta la opinión de alguien, simplemente lo elimina. Fácil. (...). Así, los nuevos individuos, desde sus propias soledades (...), van creando burbujas ideológicas, autocomplacientes, donde todos opinan y sienten como ellos mismos. Se sienten protegidos, aunque el odio y la rabia son los mismos de hace cien o mil años atrás. Luego, se sorprenden de que existan los malditos otros
La cultura del tuit, si se quiere un resumen. En todo caso, si ganaran "ellos", los "otros" podrían decir lo de que "no nos representan". Porque su estilo de gobierno es previsible. Trump, desde ese punto de vista, es una transición. Como lo pueden ser sus homólogos europeos a los que ya me he referido otras veces.
Volviendo a la analogía con el Brexit, también en el caso de Trump y el odio que muestran sus representados, podría suceder que sus votantes se den cuenta de que se han equivocado votándole y que tampoco "les representa" cuando llegue la hora de la verdad y las boutades del marketing electoral den paso a decisiones concretas en contextos concretos con destinatarios e intereses concretos y no gratuitas sino pagando, ¿eh? pagando. Pagando ¿quién?
De todos modos, hay quien no ve tan claro eso de que el suflé se deshinche algo a partir, sobre todo, del 20 de enero, fecha de la toma de posesión, e insiste en que la cosa es grave para la economía y la seguridad. El que , demostrando un desconocimiento de lo que hay "ahí fuera", esté al frente de casi 3 millones de funcionarios y de millón y medio de personal militar y dispone de unas 4.000 cabezas nucleares al tiempo que se buscan las vías más rápidas para abandonar los acuerdos mediambientales firmados por anteriores gobiernos, es para preocuparse.
(Añadido el 21: Esto cuenta en su Tomgram, Tom Engelhardt:
Thanks to the Obama years (not to speak of the Bush ones), our new “pragmatic” president will enter the Oval Office fully weaponized.  He will have expanded and expansive executive powers of death, destruction, and coercion directly at his disposal when it comes to acts like assassination by dronesurveillance, global kidnapping operations, the pursuit of leakers and whistleblowers, and the torture of potential terror suspects, among many other things.  At his beck and call, he will have a private army of 70,000 elite troops -- the Special Operations forces -- already scattered across the planet, and a private air force of CIA-run drones at bases ringing, or actually in, the Greater Middle East. 
Pues eso hay: la herencia recibida)