lunes, 31 de octubre de 2016

Más austeridad, evidentemente

En este artículo se hacen sombríos pronósticos para el Brasil. La razón, echando mano de Stiglitz y hasta de algún que otro "paper" del FMI, es que ya se sabe lo que producen las políticas de austeridad que se van a implantar: los antecedentes de España, Portugal y Grecia son bien explícitos. La cita de Stiglitz cuenta que 
as the Troika "started insisting on more and more austerity, the economies got weaker, tax revenues went down, and years later the fiscal position of [those] countries, the debt sustainability, is even worse than when they began".
En las Españas parece que eso no se les aplica. Por lo menos, los políticos, asalariados de sus electores, no cumplen como tales y se dedican a otras cuestiones, insultos, fantasías, manipulaciones y diatribas que en nada hacen pensar que se vayan a abandonar las políticas de austeridad que "tan buenos efectos tuvieron en la pasada legislatura". Bueno, no fueron tan buenos: fueron, simplemente, menos peores que la de algunos de sus vecinos. 
Si el nuevo bipartidismo que está emergiendo en España (Partido Popular y Unidos Podemos) se consolida, los electores podrán votar entre la socialdemocracia de unos y la socialdemocracia de otros. Eso sí, como envoltorio. El contenido, como ha sido el de Syriza, será otro: el que se anuncia para el Brasil y se ha puesto en práctica para los GIPSI periféricos de la Unión Europea.

Oleoductos sintomáticos

Un sugestivo mapa de oleoductos programados. Obsérvese, como nota el artículo del que copio el mapa, el Qatar-Turquía que pasa por Jordania camino a Turquía: ¡Siria!. Y véase por dónde pasa el llamado "oleoducto islámico" partiendo de Irán. Ni que decir tiene que el conflicto entre Arabia Saudita e Irán es estrictamente religioso (?)
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Nunca se dirá bastante. Ya no se trata del cherchez la femme. Ahora el consejo para acabar de entender muchas cosas es cherchez le pétrole. ¿La religión? Bien, gracias.

domingo, 30 de octubre de 2016

Piratas al abordaje

Es pronto para saber quién va a ganar en las elecciones parlamentarias en Islandia, país al que he hecho alguna referencia en otras ocasiones dadas sus peculiaridades, incluido su puesto relativamente alto en los índices de paz que se publican y lo importante que son no los niveles sino los cambios en los mismos. Una buena situación y una mala pueden tener reacciones semejantes si ambas están en franco proceso de deterioro. Y que la ciudadanía se salte la democracia representativa y pase a tomar decisiones, es también interesante, aunque no se olvide que estamos hablando de un país muy pequeño (300.000 habitantes).
Ahora está la de que el partido Pirata podría ganar una mayoría, aunque tal vez no tan holgada como se suponía. Que un político dimitiera sin más al saberse que aparecía en los "papeles de Panamá" ya es algo digno de atención. Pero que un partido como el Pirata-Píratar (hay otros 60 semejantes en Europa) se plantee esta conquista de los cielos, no deja de ser un síntoma. No son antisistema (palabrita que describe poco y desecha demasiado) pero tampoco son "convencionales". 
Si ganan, me interesará ver cómo ponen en práctica la democracia directa que proponen en su programa. Incluso con tan (relativamente) pocos habitantes, supongo que tienen sus dificultades. Siempre recuerdo a este respecto la observación participante de José Elizalde sobre la evolución de la CNT en la Transición española, reflexiones vigentes para el caso islandés y, si me apuran, para el de Podemos en las Españas.
Cuando escribo esto, todavía está en marcha el recuento y no parece que haya un claro ganador. No importa. Sí parece que superan los 3 escaños que tenían y eso, insisto, es significativo y plantea cuestiones para otros contextos en los que lo alternativo encaja bien con las frustraciones sobre todo de la juventud (de eso hablaré el miércoles). Le Monde le da el triple de escaños que tenía, y lo sitúa en tercer lugar. Sorpasso fallido.

sábado, 29 de octubre de 2016

Mosul-Alepo

Otra interesante contraposición entre cómo se ven las atrocidades en el sitio de Alepo y en el de Mosul. Claro, cada una se ve según el prisma de "qué hacen los nuestros" y "qué hacen los otros", con lo que la imagen resultante es diferente. En un caso "liberamos" y en el otro "defendemos", aunque la barbarie sea la misma, la de atacantes y la de defensores.
El texto que cito parte de un recuerdo de quién inventó lo de "relaciones públicas", eufemismo para "propaganda" y de cómo ha estado funcionando esa propaganda por parte de algunas empresas (comienza con la que promovió el tabaco entre las mujeres) y, claro, por parte de Estados que pueden intercambiar entre ellos medios si comparten fines.
Lo que esta propaganda evita casi sistemáticamente es que ni lo de Alepo ni lo de Mosul serían posibles si no hubiera habido aquella invasión de Irak de la que solo Blair ha tenido que arrepentirse (parcialmente, por supuesto), mientras se espera que Aznar, Barroso y Bush digan algo. Lo que cito de John Pilger también recuerda el uso y abuso del pretexto de "cambiar el régimen" utilizado para invadir a unos y no hacerlo con otros.
Patrick Cockburn incide en lo mismo: la cobertura a un caso y otro es un ejemplo de cómo funciona la propaganda que consumimos en nuestro mundo. Su reflexión se extiende a cómo se actuó con la Libia de tiempos de Gadafi. No es solo cuestión conspiranoide de deseos de manipular (que existen, claro que existen) sino también de cómo funcionan las fuentes disponibles y cómo se relacionan con periodistas y medios "de fuera" del país, sobre todo si son centrales.
(Como contraste, ver, en Le Monde de hoy, la situación de la ofensiva rebelde en Alepo aquí y los avances de las fuerzas iraquíes contra los yihadistas de Mosul aquí)

India-Pakistán

Son dos potencias nucleares y un intercambio nuclear entre ambas podría desencadenar un "invierno nuclear" como el que se calculaba en tiempos de la Guerra Fría de antes. Ambos tienen problemas internos que pueden tener la tentación de proyectarlos hacia el otro en aras de crear la unidad dentro. La historia de la partición fue dramática, los problemas de independentismo (irredentismo) en sus fronteras son reales (es el caso de Cachemira) y siempre se puede echar mano de la religión para ver cómo el Islam y el hinduismo se enfrentan. El riesgo es real aunque no es nuevo y las alternativas comienzan a aparecer.

viernes, 28 de octubre de 2016

Inmigrantes cualificados

Son 28 millones. Mejor dicho, lo eran en 2010, último dato ofrecido en este suelto del Banco Mundial (en castellano, pero se puede pinchar para leer la fuente original en inglés), habiendo aumentado un 130 por ciento desde 1990. Están concentrados en cuatro países, los Estados Unidos (el que más recibe), Canadá, Reino Unido y Australia.
El suelto que cito comienza con una frase del presidente Obama:
"Somos una nación en que seis de nuestros científicos e investigadores acaban de obtener el Premio Nobel, y todos ellos son inmigrantes"
Y sin ninguna xenofobia, que yo sepa. La xenofobia se deja para los de clase baja. No sé por qué, pero me suena a la distinción que hacen algunos españoles entre moros musulmanes y jeques ricos (y dadivosos, e inversores). No es la lengua ni la religión: es la clase social, estúpido.
Llevado al extremo, estas puertas abiertas poco tienen que ver con el trato recibido por los niños sin acompañante en la "jungla" de Calais. Es que la solidaridad tiene esas cosas.
Un comentario más: si de investigación puntera se trata, parece más rentable importar cerebros que mejorar los sistemas educativos autóctonos.

jueves, 27 de octubre de 2016

¿Putinismo?

Me ha hecho pensar este gráfico que publica The Economist:


Se preguntaba a los rusos qué sistema creían que era el mejor. Como se ve, el sistema soviético anterior goza de claras preferencias aunque parecería que descendiendo. El "sistema actual" parece que funciona al revés que la "democracia al estilo occidental", aunque no deja de llamar la atención el bajón de esta última opción (la tendencia parecía decreciente) y el "subidón" de los que apoyan el "sistema actual" hasta alcanzar a la nostalgia del "con el comunismo vivíamos mejor". 
Como si diera la razón a la portada del número 22-28 de octubre dedicado al "Putinism":

Siempre queda la duda de si no se tratará de una campaña "occidental" más, en este caso para desenterrar la "Guerra Fría" y disponer de un enemigo externo que ayuda a minimizar las barbaries internas. Que se lo digan a los centenares que mueren cada día en el Mediterráneo buscando otra Tierra Prometida, pero sin un Moisés que tenga información privilegiada al respecto, y viniendo de tierras desestabilizadas no precisamente por "putinismos" sino por "occidentalismos".

miércoles, 26 de octubre de 2016

Eran otros tiempos

El entusiasmo por la unión de los países europeos no es nuevo. El 5 de septiembre de 1929 y ante la Liga de las Naciones, Aristide Briand, primer ministro francés, propuso una unión federal de Europa que fue apoyada inmediatamente por los 26 delegados europeos. Se trataba de una integración económica que supondría la supresión de fronteras y aduanas. En particular, la propuesta fue recibida con entusiasmo por el ministro de asuntos exteriores alemán Gustav Stesemann y el inglés Austen Chamberlain, promotores del Acuerdo de Locarno y receptores conjuntamente del Premio Nobel de la Paz.
Todo iba bien y entre septiembre de 1930 y octubre de 1931 funcionó la Commission of Enquiry for European Union dispuestos a llevar a cabo la dicha unión, básicamente económica como digo. Eran otros tiempos. En parte, creo.
Porque el 29 de octubre de 1929 se había producido el “Crash del 29”, cuyo aniversario conmemoraremos en unos pocos días, y las condiciones económicas de Europa y los Estados Unidos se fueron deteriorando de forma notable, en especial para los más vulnerables.
Desde 1921 Adolf Hitler era el líder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP). Estos nazis lo refundarían en 1925 (Franz Xaver Schwarz fue el tesorero nacional que reconstruyó su estructura económica y administrativa) y que sería el partido más votado, aunque solo con mayoría simple en las elecciones de 1932. Adolf Hitler sería nombrado canciller, en minoría parlamentaria, en 1933. Ahí empezó todo a verse con sus verdaderas caras.
La historia no se repite, ni en comedia ni en tragedia. Pero sí permite hacerse algunas preguntas sobre lo sucedido. Primero, el aparente (y tal vez real) optimismo de algunos políticos no excesivamente conectados con la cruda realidad circundante. Políticos de élite, avezados diplomáticos, brillantes oradores, dispuestos a mejorar las condiciones de sus conciudadanos que, a lo que parece, pasaba por suprimir las barreras económicas que separaban a los países europeos, todavía renqueantes de lo que había sido la Gran Guerra que después sería llamada Primera Guerra Mundial, ya que hubo una Segunda.
Supongámoslos racionales: ponían los medios que juzgaban que mejor llevarían al fin de la política, que es el bien común o el interés general. Alguna rebajilla habría que hacer al caso, pero su mayor problema es que, en condiciones económicas particularmente adversas, lo que priman son los sentimientos, no las razones. Y el sentimiento nacional es uno de ellos, más si viene bajo tintes religiosos. Digo religiosos no en el sentido de confesionales sino en el de incluir dogmas indemostrables y grandiosos, rituales colectivos como las grandes manifestaciones que fomentan la identidad igualmente colectiva (el individuo se sumerge en la masa), organizaciones “eclesiásticas” y signos distintivos. Distintivos frente a otros que, en la cada vez más obvia lucha entre el Bien (nosotros) y el Mal (ellos), sirven para marcar los bandos con claridad y se convierten en instrumentos útiles para la confrontación... que es exactamente lo contrario de lo que promulgaban los tal vez bienintencionados políticos de la Liga de las Naciones.
Lejos de mí la funesta manía de encontrar en lo económico al determinante en última instancia de todo acontecimiento. Pero resulta poco discutible que en el fracaso de aquel proyecto de “Unión Europea”, algo tuvo que ver la crisis económica general (que esa sí que no conocía fronteras) y los fenómenos políticos que la acompañaron y que terminarían haciendo crisis en la llamada Segunda Guerra Mundial.
No es el caso ahora, después de Lehman Brothers y temiendo al Deutsche Bank. Lo que domina ahora es el pesimismo. General sobre lo que puede suceder y particular sobre el futuro de la ahora ya existente Unión Europea cuya continuidad está en franco peligro y proliferan las propuestas para seguir los pasos del Brexit (el Front Nacional, que podría ganar las elecciones francesas del año próximo, no es el único que lo propone: también en Holanda) o, al menos, para entrar a saco en sus instituciones en un proceso que tendría poco de reforma y mucho de ruptura.
Hay, sí, movimientos poco democráticos incluso bajo capa de democratismo extremo, pero, de momento, casi nadie se atreve a pronosticar un auge violento aunque sí Guerra Fría. Pero tampoco (casi) nadie se atrevía a vaticinar el hundimiento de la Unión Soviética y ya ven qué queda de aquellos polvos: estos lodos.
Quien se ha escaldado con anteriores pronóstico, del agua fría huye. Pero insistiré sobre uno de los elementos de aquel entonces que se pueden encontrar en la actualidad: el descrédito de la democracia liberal.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(No solo es cuestión, ahora, del Deutsche Bank sino también de los bancos italianos, en especial Monte dei Paschi. Los expertos ingleses, preocupados)
(Añadido el 28: otro intento de ver "lo que está pasando" (the globalization of anger) desde una perspectiva espacial y temporal más amplia que la del telediario, aquí, que termina reconociendo que: 
Demagogues are still emerging, in the West and outside it, as the promise of prosperity collides with massive disparities of wealth, power, education, and status
Etiquetarlos de una manera u otra (populistas, antisistema, yihadistas, "trumpistas" etc.) no ayuda ni a entender el fenómeno ni, mucho menos, a hacerle frente. Más represión no es la respuesta, como se verá mañana en el intento de "rodear las Cortes" en Madrid)

The bright side

Es una de las escenas más significativas de La vida de Brian, cuando, una vez crucificado, el crucificado junto a él le dice que hay que mirar el lado brillante o alegre o positivo de la vida.
Sin llegar a tales extremos de negación de la evidencia, hace unos meses el Guardian publicó este artículo en el que se recogían los efectos poco saludables que tiene la exposición a la realidad internacional y la local. Non è che io sia pessimista: è la realtà che è pessima, como tantas veces he citado a Leonardo Sciascia diciéndomelo en un paseo por Alicante. Y, sí, la realidad es pésima cuando uno ve qué es lo que está haciendo este animal racional (más animal que racional) en el medio ambiente, las relaciones internacionales, la política nacional y, si me apuran, la política local: un desastre. Constatable e innegable, a no ser que se practique la política del avestruz y uno se dedique a los placeres inmediatos de la vida, legales e ilegales (personales e intrasferibles, por supuesto) y se olvide de lo que le rodea.
Pero tampoco se trata de ceñirse a "explicar brillantemente lo mal que estamos" (como criticaba Vicent Martínez a los que se quedan -o nos quedamos- en ese estadio). No está de más preguntarse por el clásico ¿qué hacer? Respondo.
Primero, reconocer los límites de la acción posible. No tiene mucho sentido defender ardientemente, por ejemplo, la supresión de la ley de la gravedad. Es poco probable que se consiga algo. Incluso los aviones la necesitan. Exponer bellos objetivos inalcalzables no hace más que o autogañarse placenteramente o condenarse a una frustración adicional que puede ser violenta hacia fuera o hacia dentro (depresión en este caso). Es como suponer que de mis actos se va a derivar el final del capitalismo realmente existente. De momento, parece que no se ha dado el que "la burguesía haya creado a sus propios sepultureros".
Segundo, reconocer los límites de lo que uno puede hacer realmente. Un ejemplo: por mucho que un europeo se preocupe por las elecciones estadounidenses del mes que viene, es obvio que no puede hacer absolutamente nada para influir en una dirección u otra, y más sabiendo que ambas son malas. Como puede suceder con un no-militante socialista en las Españas ante la crisis de dicho partido. Si ya me cuesta introducir cambios significativos en mi hogar, no te digo si "subo" al nivel de mi pueblo, provincia, región, país cuyo pasaporte llevo o al mundo mundial.
Tercero, preguntarse qué es lo que está realmente en sus manos. El artículo que he citado más arriba lo hace: por ejemplo, si tanto le preocupa un tema, hágase voluntario de ONG que trabajan en el mismo o militar en un partido o estar al tanto de lo que se propone en "change.org". Es la política del granito de arena: uno solo no construye una playa, muchos sí. La terrible (es innegable) situación mediambiental, internacional y nacional (vayas a donde vayas: Holanda, Bélgica y hasta Suiza o Suecia) deja de tener los efectos negativos incluso en la salud del observador si este se plantea cuál es el granito de arena que puede aportar, sabiendo que es solamente un granito (sin freudiana "omnipotencia de las ideas", por supuesto) y que "you may say I'm a dreamer, but I'm not the only one", por citar a John Lennon y su Imagine
Insisto en que ese granito, por definición, es algo mínimo, pero es mucho más grande (y saludable) que el no hacer nada y quedarse levantando acta "de lo mal que estamos". Egoísmo ilustrado, pues. No da más de sí la jodida realidad para la enorme mayoría de habitantes del Planeta.

martes, 25 de octubre de 2016

Elecciones robadas

Hay muchas formas de amañar los resultados electorales. Rasgarse las vestiduras porque Trump dijera que se podría producir en estas próximas es olvidar que ya se han amañado otras veces, pero que el perdedor, en aras del "interés general", es decir, de mantener la creencia de que son limpias, ha aceptado los resultados "deportivamente". Nixon o Gore son dos buenos ejemplos. El introducir la duda sobre los resultados es una estrategia política como cualquier otra. Claro que se las trae decir que se aceptarán los resultados... si uno gana. Pero no tiene mucho sentido negar la posibilidad o decir que, bueno, sí, haberlas las ha habido, pero que ha sido una cosa muy excepcional. Porque, excepcional o no, el asunto es grave.
Mi sistema favorito para amañarlas es el informático: tú votas o por internet o directamente en el colegio electoral y, después, el ordenador suma los votos para los que ha sido programado, dando la victoria a quien controla el programa, no los votos. Se acusó varias veces, precisamente a los republicanos, de hacer tal cosa: la empresa que proporcionaba (pagando, ¿eh?, pagando) los ordenadores, cercana al partido Republicano, siempre mostró muchas reticencias a "abrir" el programa que hacía la suma. Algunos desfases entre los resultados y las encuestas a pie de urna pueden hacerlo sospechar, aunque tampoco es que esas encuestas deban ser tomadas como si fueran un Libro Sagrado. En todo caso, Trump dice que, en estados problemáticos, hará sus propias encuestas a pie de urna, cuyos resultados, claro, pueden ser igualmente manipulados y falsificados cuando se dan a la prensa.
El más sutil es el de dar marchaconamente por ganada una opción de modo que sus partidarios piensen que no vale la pena ir a votar. Algo de eso ha podido suceder en el referéndum colombiano (además de huracanes y otras malas condiciones climáticas).
Hay más sistemas y son muy estadounidenses. El más obvio es el de impedir que voten los miembros de determinadas categorías sociales (raza, renta, origen) que suelen votar en contra de quien tiene capacidad para impedirlo. El más sutil es el gerrymandering, la construcción artificiosa de distritos electorales para que las mayorías se correspondan con el partido de quien tiene capacidad para dicha construcción. Y el más problemático es el de fomentar el voto anticipado, menos controlable por interventores. Se da en estas elecciones en más de 30 estados que ya han empezado a recoger papeletas. O toques en la pantalla, eso ya no lo sé..
Poner en duda un resultado electoral es poner en duda el sistema político que se basa en elecciones competitivas y limpias. En esas estamos. El culpable no es el mensajero, sino el que ha puesto en práctica tales medios. 
(Añadido el 9 de noviembre: casos varios en los que se ve lo problemáticas que son esas elecciones aquí, aquí o aquí. Como ya he dicho, no es novedad)

lunes, 24 de octubre de 2016

Conspiranoia

Zanjar una cuestión diciendo que se trata de "teoría de la conspiración" no es una forma segura de zanjarla. Porque las conspiraciones existen. Tal vez menos de lo que los conspiranoides creen, pero existen.
Veamos. Este blog me permite conocer cuántas entradas se han producido al día o a la semana. No me dice quiénes son, pero sí desde "donde" han entrado.  Pues bien, si tomamos esta semana, las entradas desde los Estados Unidos son 8 veces las producidas desde España. Si fueran las entradas de ayer y a esta hora, la proporción sería de 6 desde USA por cada entrada desde España. No me resulta sospechoso, dada mi ignorancia, que el 70 por ciento de las entradas se hayan producido desde un sistema operativo Macintosh frente al 20 por ciento de Windows, pero sí me extraña que haya tantas entradas desde los Estados Unidos donde, cierto, hay mucho hispanohablante, pero no creo que sea la lengua habitual de  las búsquedas estadounidenses por internet, así que me mosquea tanta entrada desde USA. Puedo hacer todo tipo de consideraciones conspiranoides al respecto: que si el Gran Hermano, que si entradas "automáticas" con independencia de la lengua en que se escribe el post (el tercer origen de entradas es Francia, que tiene, más o menos, la mitad de las entradas producidas en la semana desde España), que si el viejo Echelon y similares... Vaya usted a saber. Lo que sí sé es que no creo que me estén buscando a mí precisamente: no soy interesante ni importante. Pero sí creo que buscan en todo el mundo mediante barridos sistemáticos generalizados. Consiguen mucha información (como el gobierno de los chinos con su uso de los "big data") y no siempre son capaces de procesarla. Ya pasó en el 11-S.
Lo malo de algunos conspiranoides es que, efectivamente, son objeto de seguimiento. Y parece que el seguimiento existe en el caso de google, como ya comenté a propósito de yahoo, parte conspiranoide, parte verificada.
(Nota marginal: puede discutirse si lo sucedido ayer como colofón de actividades del Partido Socialista Obrero Español puede entenderse como parte de una teoría de la conspiración, apta para conspiranoides. Pero es que me temo que conspiración la hubo)
(Añadido el 27: Hemisphere es otro instrumento para espiar a los ciudadanos. El artículo habla de Estados Unidos. No creo que cubran el mundo entero, pero es de AT&T, la que acaba de unirse con Time Warner)
(Añadido el 31: las entradas a este blog desde los Estados Unidos son 10 veces las producidas desde España mientras Francia ha pasado al segundo lugar, después de USA y antes que España, como origen de las entradas a este blog. Ni idea de lo que puede significar)
(Añadido el 7 de noviembre: tres casos de espionaje masivo)

domingo, 23 de octubre de 2016

Altsasu/Alsasua: dos versiones

Aquí van dos versiones del mismo hecho, un incidente ocurrido a altas horas de la noche en el casco viejo de un pueblo vasco en el que estuvieron involucrados guardia civiles, sus novias por un lado y gente civil por otro, jóvenes según se dice. Hay heridos y detenidos.
A favor de unos, aquí, y a favor de otros, aquí. No hace falta insistir en que si están a favor de unos eso los convierte automáticamente en estar contra los otros. Y ya resulta sintomático que en los respectivos titulares se haya recurrido al topónimo en euskera o en castellano.
Mis preguntas para examen: ¿cómo saber quién tiene razón si uno no ha estado presente? ¿pueden tener razón los dos excepto cuando niegan la del contrario? ¿es suficiente confiar en una fuente más que en la otra para saber quién tiene razón? Confianza, ¿es información? ¿Es posible estar contra los dos contendientes en aras de la noviolencia? ¿Y a favor de ambos, en aras de la paz positiva o de la cultura de paz que predicó la UNESCO de Mayor Zaragoza?
Preguntas con truco. Porque hay alternativas: en el trayecto desde el diagnóstico a la terapia, tal vez lo importante no sea saber quién tiene razón o quién manipula los hechos pro domo sua. Y, muchas veces, no queda otra que optar: unos, otros, los dos, ninguno.

El neoliberalismo ha muerto, ¡viva el neoliberalismo!

Fue una revolución y una revolución triunfante. Revolución cultural incluso, con sus elementos de revolución permanente. Pero no ha funcionado. Por lo menos en el sentido de que las políticas etiquetadas de tal manera no han conseguido lo que decían pretender, fuera o no sincero tal propósito, sino todo lo contrario.
El éxito, cultural, es tan abrumador que se ha convertido en el sentido común del que sería loco apartarse y que ayuda a ocultar el igualmente evidente fracaso. TINA, no hay alternativas. Estamos atrapados. 
Tomo estas ideas de una entrevista a un colega mexicano, pesimista como yo, pero que se atreve a terminar respondiendo al ¿qué hacer?:
Sólo se me ocurre proponer los parámetros para una alternativa, es decir, los factores que podrían permitir al menos un modesto optimismo, a mediano plazo.
Primero, es necesario que se generalice la convicción de que el modelo neoliberal fracasó, incluso en sus propios términos: no ha producido crecimiento, ni mayor igualdad, ni mayor eficiencia ni mejores servicios, ni siquiera estabilidad económica.
Segundo, es necesario explorar la imaginación social, a partir de la certeza de que el mercado sin regulaciones, sin limitaciones, es una fuerza corrosiva, que destruye el vínculo social[...].
Y tercero, es necesario recuperar una conversación pública seria, profunda, compleja, matizada, realista, alejada de las simplezas de modelos abstractos y consignas; y eso quiere decir recuperar las mejores tradiciones de las ciencias sociales

sábado, 22 de octubre de 2016

Identificarse con un grupo

Lo llaman "identity fusion" cuando la identificación es tan fuerte que puede llevar al martirio o, por lo menos, a tomar decisiones contra el propio egoísmo. Por lo que veo, no tienen muy claro qué es lo que hace que una persona se identifique con tanta profundidad con un equipo de fútbol, una nación, una religión o una ONG hasta sentirse uno con el grupo. Pero sí hay estudios sobre en qué consiste dicha fusión cuando "morir por la patria no es morir: es vivir", como rezaba (nunca mejor dicho) un versículo del himno colombiano.
Como me suele suceder, lo que me interesa son los mecanismos o factores o variables que inciden en NO llegar a tales identificaciones. Lo que puedan decir los teóricos, ya no me preocupa tanto.
Supongo que los freudianos tienen una respuesta que iría en la dirección de la emergencia del Ego a partir del Ello y los mecanismos de defensa cuando dicha emergencia se ve amenazada que van desde la identificación con el agresor a la sublimación pasando por la racionalización. Habría que recorrer la lista de dichos mecanismos para ver cuáles explican mejor esa emergencia frustrada del Ego. Pero esta identificación del "fan", "hooligan", "tifoso", "hincha", sea para el fútbol o para cualquiera de los otros objetos de identifcación (nación, partido político) existe. Para tal asunto, no tengo ningún caso al que referirme con datos, pero creo que la entiendo. Sin embargo, es obvio que no todo el mundo siente esas identificiones profundas.
En cambio, sí puedo pensar en otra perspectiva, compatible con la anterior. Los que NO se identifican a ese nivel con ningún grupo puede que sea porque se identificaron con varios. El problema, me parece, se presenta cuando un grupo se convierte en el único objeto de identificación. La fusión se hace más probable. Pero si alguien ha sido localista, religioso, localista de otro lugar, miembro de una profesión con la que se ha sentido identificado, es probable que acabe tomando distancias de tales objetos: su pueblo, su familia, su nación, su religión, su equipo de fútbol, su partido político (siempre subrayando el "su").
Claro que hay crisis en esas identificaciones. Pienso en la identificación con un partido político que desaparece o se difumina. Aparecen sentimientos asociados con la frustración, como puede ser la depresión que es una forma de agresividad que encuentra en uno mismo el objeto de agresión.
Si identidad es responder a la pregunta "qué/quién soy yo", me parece que, en una versión social de la emergencia freudiana del Ego, el haber pasado por sucesivos objetos de identificación ayuda a tomar distancia frente a todos ellos. Supongo que ese estadio final es raro, poco frecuente, y hay numerosos vericuetos para evitarlo: sentirse uno con un grupo es más seguro que estar solo y desnudo ante al mundo.

viernes, 21 de octubre de 2016

Más populismo

"El único antídoto para las décadas de ruinoso gobierno en manos de una pequeña élite es una audaz infusión de voluntad popular. En cualquier tema que afecta a este país, el pueblo (la gente) tiene razón y la élite gobernante está equivocada". Cualquier europeo encontrará ejemplos de políticos que han dicho algo parecido: Syriza, Podemos, Front National, Unión Cívica Húngara, Lega Nord, Ley y Justicia (PiS) son los primeros que se me ocurren. Representan a la gente frente a las camarillas de la partidocracia. Eso no les garantiza la victoria, por supuesto, aunque algunos ya están en el gobierno.
"No me interesa defender un sistema que, durante décadas, ha servido a los intereses de los partidos políticos a expensas de la gente. Miembros de ese club (consultores, encuestadores, políticos, tertulianos y lobbies) se han hecho ricos mientras la gente `[...] se empobrecía y quedaba aislada".
El autor es Donald Trump en un artículo en el Wall Street Journal. Ya he contado mis problemas con la palabra "populista" usada en términos negativos aunque también en términos positivos, como programa político bajo tal etiqueta. 
Con todas las reservas que ya he expuesto, sí parece que hay abundancia de ejemplos de propuestas políticas que encajan con la definición que se daba en el viejo Diccionario de política, a saber, “aquellas fórmulas políticas por las cuales el pueblo, considerado como conjunto social homogéneo y como depositario exclusivo de valores positivos, específicos y permanentes, es fuente principal de inspiración y objeto constante de referencia”. El artículo de Trump encaja en las características generales de tal perspectiva que, como digo, tiene muchos seguidores. Y eso es lo que hay que explicar.
La explicación más sencilla (volveré a ello el miércoles de la semana que viene en mi articulillo para el diario Información) viene de las políticas puestas en práctica para enfrentarse a la crisis actual (y que tiene algunas resonancias con las de la crisis del 29). Se lo escuché anoche a Gabriel Tortella en una entrevista en la radio nacional de España que me hizo recordar sus mitos sobre un tipo particular de "populismo" que es el nacionalismo aunque éste no tenga la dinámica del "populismo", más situado en un contexto temporal específico.
Problemas comunes tienen respuestas comunes. Si no vemos las causas comunes, difícilmente entenderemos las respuestas comunes por más que estas respuestas se refracten en las diferentes condiciones sociales en las que se producen (por ejemplo, en la Unión Europea, la cuestión del euro, que no es común con los Estados Unidos). Es como la crisis de la socialdemocracia española: tiene sus factores propios, pero no es comprensible sin recurrir a la crisis de las socialdemocracias y democracias cristianas europeas: no han sabido responder a la Depresión/Recesión con políticas alternativas a las dominantes (el llamado "neoliberalismo") y los "populistas" sí.

jueves, 20 de octubre de 2016

Ciberguerra

No es que pueda suceder: es que estamos en ella, con gobiernos, como el del Ecuador, tomando partido "para no interferir en la campaña electoral estadounidense" y dejando a Assange sin acceso a inernet. Hasta ahora había habido escaramuzas frente a la abrumadora presencia de las fuerzas estadounidenses, pero han aparecido otras fuerzas y no solo las de la Guerra Fría, es decir, Rusia. Así que tendremos algunas superpotencias (se incluye a la China) y cada cual producirá sus aliados, sus organizaciones del pacto de varsovia o del atlántico norte y toda la parafernalia para algo nuevo: la guerra es en el ciberespacio. Que llevan mucho tiempo espiando, no es novedad. No hace falta repetir las fuentes. Pero que pueden pasar a mayores, sí parece posible.
Alberto Piris sobre el mismo tema, aquí.
(Añadido el 23: un análisis más acertado sobre el papel de Assange en la actual carrera electoral estadounidense. El gobierno del Ecuador tal vez no quisiera intervenir (aunque parece que apostaba por caballo vencedor), pero Assange sí parece que quería intervenir en la contienda)

miércoles, 19 de octubre de 2016

Democracias orwellianas

La democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las demás, como dicen que dijo Churchill. Claro que tiene defectos y hay que ser conscientes de ellos. Uno es el uso y abuso de la mentira. Miren, si no, la rotundidad con que se afirma que primero es el interés del país, después el del partido y, finalmente, el personal mientras aparecen prácticas que van exactamente en la dirección contraria. Nada nuevo. También a escala local. O el mito de que los partidos responden a las demandas del electorado cuando lo que hacen muchas veces es manipularles para que permitan que el partido salga con la suya y en direcciones no necesariamente a favor de sus propios votantes, pero ya vendrán los de relaciones públicas a maquillar el entuerto. O, sencillamente, brillantes inconsistencias de las que hasta el más despistado se percata.
Suele ser insultante el desfase que se percibe entre la retórica (eso que llaman “relato”, “narrativa” o “discurso”: los nazis eran más honestos y lo llamaban propaganda), entre la retórica, digo, y la práctica observable. Insultante para la memoria y la inteligencia del ciudadano medianamente interesado en tales asuntos, que frecuentemente teme formar parte de una especie en riesgo de extinción. Pongo tres ejemplos hispanos recientes en los que la retórica cambia del día a la noche por motivos puramente marketineros, de vender la moto y hace que más de uno, fuera de los fieles, piense que se trata de una colosal tomadura de pelo.
El más claro ha sido, a este respecto, Pablo Iglesias planteando cambios en el “discurso” en función de los objetivos a alcanzar en cada situación concreta. El fin justifica los medios y el fin no es “parecerse a la sociedad” sino “cambiarla”. Si para eso, Errejón dixit, hay que moderarse, pues se modera. O se “disfraza” (Nota: el uso aquí de la palabra “populista” no coincide con el sentido peyorativo que normalmente se le atribuye. Por lo visto, hay que leer a Ernesto Laclau).
Mucho más chocante es el cambio, en el PSOE, del “NO es NO” al “Abstenerse no es apoyar”, es decir, que la abstención no es un SÍ, pero tampoco es un NO, aunque algo NO sí que es. Bueno, el lío lo tienen ellos. A ver cómo lo explican. No es muy diferente, en el fondo (lo es en las formas y el contexto) del cambio de Theresa May de contraria moderada al Brexit como ministra y favorable al mismo como primera ministra (“Soy su líder: debo seguirles”).
Más sinuoso el PP que pasa de plantear la urgencia de formar gobierno “del partido más votado”, a fomentar unas terceras elecciones sabiendo que sus fieles seguirán fieles, que muchos que votaron PSOE huirán a la abstención y que Podemos no levanta cabeza dadas sus divisiones internas (parece como si vieran a Ciudadanos como un heredero de UPyD y con su mismo destino). Es decir, que aumentarían en escaños. Pero al día siguiente, el supremo líder dice que no, que basta con que se abstengan y que ya verán cómo lo van arreglando a lo largo de la legislatura. Que se anuncia breve. Algo parecido sucede con las declaraciones de sus cargos públicos sobre el asunto Gürtel:  según rece el argumentario del partido, rechazan el juicio y después lo ensalzan.
Una rápida excursión por el extranjero también permite cazar algunas buenas piezas. Tenemos, en primer lugar, la sarta de mentiras y el abuso del miedo que se produjeron en la campaña del Brexit. Algunas de esas mentiras fueron después reconocidas públicamente por los mentirosos, como sucedió con Farage, el líder saliente y entrante del UKIP. Mentiras también las hubo en el referéndum de Colombia (los referendos/plebiscitos los carga el diablo). La xenofobia suele tener, igualmente, buenas dosis de mentiras y miedos: que se lo digan a los húngaros en la pasada votación sobre emigración y temas afines. Donald Trump es, tal vez, el mejor ejemplo disponible en la actualidad: miente, sabe que miente, se desdice mintiendo, exagera.
Pero no nos engañemos: las dictaduras son mucho peores. Por lo menos, en democracia se puede pensar que “no hay mal que cien años dure” y, en algunas mentes, puede anidar la esperanza de cambiar de “amados líderes” sin necesidad de que se mueran. En ambos casos se usa la violencia y la vigilancia orwelliana, pero parece que en las dictaduras es mucho peor, sobre todo si el control de los medios es totalitario. No es para entusiasmarse, pero algo es algo.
(La idea de que los nazis eran más sinceros ya que llamaban propaganda a lo que era propaganda, se la debo a David Rodríguez, que la aportó en un comentario a un post pasado)
(Añadido el 20: La "democracia en jaque" es el especial de América Latina en movimiento que puede completarse con el "triste estado de la democracia estadounidense" aquí o aquí)
(Añadido el 27: espectacular la conferencia de Theresa May "antes" del Brexit comparándola con su política posterior como primera ministra. A lo que dicen, May no estará liderando el proceso sino obedeciendo)

El voto a Trump

Interesante este gráfico de The Economist sobre las características de los encuestados que apoyan a Trump. Se trata de ver cómo se distribuyen las respuestas favorables (a la derecha) o contrarias (a la izquierda del gráfico) en diversas categorías construidas según el sexo (varones y mujeres), la raza (blancos y no-blancos) y nivel educativo (con nivel de college o sin haber llegado a él).


Como se ve, ninguno de los grupos así construidos supera el 50 por ciento en cuanto al apoyo, pero sí son dignos de mención los extremos de ambas actitudes. El mayor porcentaje de favorables se produce entre los varones blancos con menor nivel educativo. Visto con algo más de detalle, los que se muestran MUY favorables son, sí, estos, pero también las mujeres blancas con menor nivel educativo. Así que parece que lo que cuenta es el nivel educativo.
En el otro extremo, parece que lo que cuenta es el sexo (género, si se prefiere y para no entrar en cuestiones de campaña): mujeres no-blancas en los dos grupos de educación. Todas las categorías superan el 50 por ciento de respuestas excepto el de los varones blancos de nivel educativo bajo.
Nótese, también, que los rechazos, en general, son más fuertes (los "mus contrarios" son más que los "algo contrarios"). Con las respuestas favorables no sucede lo mismo.
Estamos hablando de encuestas entre el 17 de septiembre y el 8 de octubre. El rechazo de las mujeres en general puede haber aumentado. En todo caso, parece que Trump sabe a quiénes se dirige. No le hace falta perder el tiempo desgranando un programa que, encima, no va a cumplir en el caso de que gane.
Con encuestas de Gallup llevadas a cabo entre el 11 y el 17 de octubre, se recoge que, entre los encuestados, Trump tiene un 31 por ciento de opiniones favorables y un 53 por ciento de contrarias. Clinton, por su parte, 41 favorables y 43 contrarias. Y relativamente estables por lo menos desde las encuestas de julio. Entusiasmante.

lunes, 17 de octubre de 2016

Por qué lo llaman quinoa cuando se ve que es quinua

Hasta el diccionario de la Real Academia lo llama quinua. En origen, Bolivia y el Perú, también lo llaman así, tomándolo del nombre quechua, kinowa.
Que, en las Españas, "quinoa" haya terminado imponíendose en prensa, productos y anuncios televisivos creo que tiene una explicación sencilla. La más sencilla es que su nombre científico incluye dicha grafía y no la original. Pero hasta eso abona la mía: fue un europeo a finales del siglo XVIII el que le dio su nombre científico que incluía la palabra "quinoa".
Andino durante bastantes años de mi vida, hablaba de la quinua (acento prosódico en la i) y era recibido con cierto desdén madrileño que no creo fuera efecto de su vieja prohibición en la Colonia por relacionarla con "rituales paganos" sino, simplemente, por neofobia y un cierto desdén hacia lo que comen "los de abajo" (que comparten o compartían muchos criollos andinos, todo sea dicho).
La actitud del "desprecia cuanto ignora", que Machado encontraba en algunos castellanos, comenzó a cambiar cuando la reina Sofía, vegetariana, introdujo un plato de quinua en el banquete de la boda de una de sus hijas (no recuerdo de cuál de ellas, si la de Mapfre o la de la Caixa).
Pero el empujón vino de otro sitio. Los vegetarianos estadounidenses habían descubierto las propiedades de la planta y se lanzaron a comprarla y también a producirla. La llamaron quinoa. Y, buenos imitadores de lo que suceda y se etiquete made in USA, la descubrieron en España importándola y acabando produciéndola. También importaron el nombre, pero de los Estados Unidos, no de los Andes.
Así que ahora hay aperitivos con quinoa, quinoa para el microondas, quinoa hinchada para el desayuno, quinoa "ecológica" (vaya usted a saber) para sopas, rosquilletas de quinoa y algún producto más que se me olvida.
La ventaja es que ya no tengo que pedir a mis amigos andinos que me visitan que me traigan quinua (acento en la i). Puedo comprar quinoa de todas sus presentaciones (aunque no de todas sus variedades) en comercios no solo dietéticos (no tiene gluten) y ecológicos sino también en grandes y medianas superficies (de Mercadona a Carrefour y, localmente, en Consum). Eso sí: he renunciado (cosas de la edad) a reivindicar su nombre original y ya pido quinoa para no pecar de todavía más pedante.
(En mi contra (me ha recordado un amigo boliviano) hay que decir que el quechua solo tiene tres vocales a i u (las e se convierten en i y las o en u y viceversa, como la r y la l para los japoneses). Teófilo se escucha como Tiujilu (odian las esdrújulas), así que "Únete a la UDP" se convierte en  Oniti a la ODIPI). Quínua, quinoa, qué mas da. Mi amigo me aconseja no hacer problema de ello)
(Otro amigo me recuerda cómo se llevan a cabo algunas transliteraciones del árabe al castellano: a través del inglés. Al Jazeera tendría que ser Al Yacira, La Península, sin ir más lejos. Sería como llamar, tomando la escritura del inglés, Alzeera a la valenciana ciudad de Alzira -en castellano Alcira, La Isla, toponimia árabe como la de mi pueblo, Albaida, La Blanca-. Y lo mismo pasa con las transliteraciones del mandarín -putonhua- al castellano)

domingo, 16 de octubre de 2016

Ética empresarial bancaria

La ética es fácilmente predicable: "hay que ser buenos", se les dirá a cada grupo social desde los mindundis a los líderes de la gran banca pasando por empresarios, políticos y funcionarios. 
Me he referido varias veces al caso de Wells Fargo ahora en las noticias (más estadounidenses que europeas). Unas veces de manera marginal (en el contexto de los bancos que recibían ayudas del gobierno a pesar de sus beneficios, por aquello de "menos estado, más mercado"... excepto para los bancos too big to fail), otras más en directo.
Encuentro ahora un artículo sobre la abrumadora falta de ética en el susodicho, desde arriba abajo. Es como si su "cultura de empresa" fuera precisamente la de la amoralidad. Tal vez se hayan pasado o hayan perdido los apoyos necesarios, pero están bajo la lupa.
El caso puede generalizarse y encontrar que lo de Wells Fargo puede ser un ejemplo o un caso de un asunto más general: el fraude sistemático por parte de las grandes empresas. Piénsese, si no, aunque a una escala menor, en el caso de Bankia en las Españas. O la presencia de Bancos en los llamados "papeles de Panamá", asunto menos noticiable que el de personajes en los mismos, pero no por ello menos significativo.
No hay ética que valga: lo que tendría que entrar es el peso de la ley... si es que la ley no les protege por aquello de too big to jail, demasiado grandes como para acabar en la cárcel. Sus ejecutivos, claro.
Todo eso en el contexto económico mundial en el que los bancos algo han tenido y tienen que ver.
(Añadido el 18: Oscar Ugarteche y Jorge Zaldívar presentan aquí las multas más importantes aplicadas a esos bancos to big to jail. Gran banca = ¿crimen organizado? Si así lo fuera, no se olvide que la mafia clásica también tiene su código ético propio. Si así fuere, no se olvide la omertà, la lealtad, la solidaridad y la obediencia a la autoridad)

sábado, 15 de octubre de 2016

Hacienda somos (casi) todos

"Hacienda somos todos" según rezaba -y nunca mejor dicho- el correspondiente ministerio en su prédica para que los españoles pagaran sus impuestos. Sin embargo:
- los más ricos se escapan con gran facilidad y hace que los demás seamos los tontos "paganos".
- las reformas fiscales suelen ser sospechosas de mejorar la posición de los más ricos. Es el caso de los Estados Unidos según promete Trump y probablemente lo haya sido en las Españas según practica el Partido Popular bajando el IRPF a los más ricos.
"Somos todos", pero algunos somos más "todos" que otros.

viernes, 14 de octubre de 2016

Girls’ Opportunity Index

Publicado por Save the Children, este informe sobre la situación de las niñas en los distintos países. Copio los gráficos que pueden verse con mejor resolución en el original. Añado, como siempre que hay índices que permiten ordenar a los países de más a menos, que se podrían haber usado otras variables y que estas se podrían haber trasformados en índices de otra manera. Pero es preferible tener algo, aunque sea problemático, que no tener nada, sobre todo si lo que proporcionan estos gráficos no deja de tener su interés, aunque no sea más que por los desfases que se producen entre el índice que reflejan y otros "rankings" basados en otros criterios. Obsérvese, de paso, que los primeros puestos están ocupados por países de tradición socialdemócrata y obsérvese, también, los comentarios que hace el informe sobre alguno de los desfases. Estos son, pues, los mejor situados:
Y estos son los que proporcionan índices más bajos:
La calidad de la reproducción es pésima. Culpa mía. Así que los interesados pueden ir directamente al original.

jueves, 13 de octubre de 2016

Guerras de religión

Los datos parecen ser claros si se toman a lo largo de la historia. Lo primero, es que muy pocas guerras comenzaron por cuestiones religiosas. Solo un 7 por ciento de las 1.763 censadas frente al 60 por ciento que no tuvo ningún tipo de motivación religiosa. Pero, segundo, se sabe que una vez entra en juego la religión, el conflicto se agudiza. Por simplificar: un territorio se puede dividir mediante la negociación, pero las creencias religiosas no son negociables. Las guerras religiosas, además, duran mucho más tiempo que las "seculares".
La religión, muchas veces en la actualidad, sirve, entre otros trucos, para legitimar decisiones que poco o nada tienen que ver con la religión. Pero, repito, una vez ha entrado esa legitimación, la tónica es que son más duraderas que el resto de guerras. Asunto que debería de tenerse en cuenta cuando se presentan conflictos armados contemporáneos como una lucha entre Ormuz y Ahrimán, entre el Bien y el Mal definidos en términos religiosos (el Bien siempre está de nuestra parte: el infierno son los otros). Desde ese punto de vista, los esfuerzos que se hagan por mostrar las raíces "civiles" o "seculares" de tales conflictos son esfuerzos por favorecer la paz. Subrayar el elemento religioso, pues ya se sabe: así fue en el pasado y podría ser en el presente. La historia no tiene leyes. Es mera probabilidad. Pero probabilidad que los que sufren la violencia no tienen por qué sufrir en sus carnes.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Políticas de no-verdad

Nos engañamos de muchas maneras. En semanas pasadas he intentado comentar algunas de ellas: el confundir sentimientos con realidades (como sucede con los nacionalismos, separatistas si están en la periferia, unionistas del 12 de octubre si en el centro), el pensar que si tenemos muchas noticias sobre un asunto es porque es frecuentísimo en el mundo real (noticias sobre el auge de la violencia, por ejemplo) o suponer que explicaciones sencillas son preferibles a algunas más complicadas (es el caso de aplicar la llamada “navaja de Ockham” a las nuevas prácticas terroristas y dar por supuesto, simplificando, que se trata de “guerras entre religiones” o de “el Islam contra Occidente”). Hay otra con que nos engañamos. Es obvia y, a pesar de ello, frecuente. El mejor ejemplo que encuentro es el del cambio climático cuando un verano inusualmente cálido o inusualmente fresco se convierte en una prueba de la existencia o inexistencia del dicho cambio, es decir, cuando se confunde un hecho constatable -temperaturas veraniegas- con una tendencia -cambio- para lo cual necesitaríamos más hechos para organizarlos.
Estos ejemplos, intencionadamente, tienen un elemento en común: el uso que los políticos hacen de estos engaños a niveles que llegan a preocupar a autores que comparan la situación actual con la que recorría Europa en los años 30, a saber, la caída de comportamientos democráticos de acuerdos y pactos y el auge de actitudes excluyentes de corte autoritario. Cuando se hace la lista de casos actuales, se observa que no se trata de algo que tenga que ver con la dimensión política derecha-izquierda. El autoritarismo se da en todos los puntos de esa dimensión. Desde esa perspectiva, no cabe el “Spain is different” simplemente porque no exista un Front National, un UKIP o una AfD, ni los post-comunistas Orbán, Zeman, Kaczyński o Fico. Basta con ver cuál ha sido la dinámica “pactista” de los acuerdos planteados después de las pasados elecciones generales y asuntos posteriores.
No es novedad que los políticos mienten. En Maquiavelo está como receta y en la actualidad hay prácticas abundantes. Un caso es el de los mails "hackeados" y ahora publicados entre Colin Powell, ex-secretario de Estado estadounidense, y Jack Straw, ex-secretario de Asuntos Exteriores británico, que lo habían sido cuando comenzó la aventura de Irak. Son e-mails de este año y comentan la inminente publicación del informe Chilcot que ahora ya se conoce. Por un lado, reconocen abiertamente el pasado uso de la mentira con absoluta tranquilidad. Por otro, están convencidos de que otros asuntos (en ese momento, Brexit) distraerán a la opinión pública y a la publicada. Y, finalmente, dan por supuesto que acabarán olvidándolo, dado el nivel de superficialidad que parecen suponer en la ciudadanía.
Pero ahora las cosas se han complicado con la irrupción de internet, el correo electrónico y las redes sociales. El papel jugado por estos nuevos canales es ambiguo. Cierto que permiten una mejor información, como lo demuestra el caso que acabo de citar. Pero también es cierto que, sometiéndose a su reino (si no tienes twitter es que no existes, y hasta televisiones y radios dedican espacios a los “trending topics”) se corre el riesgo de aumentar la superficialidad de los análisis, los desahogos de agresividades reprimidas por la frustración que crea la crisis y la aparición de noticias falsas convertidas en virales o por impericia de sus trasmisores o ¿con más frecuencia? por uso sistemático por parte de organizaciones que han encontrado una manera fácil de influir en la opinión pública. El (¿ex?)candidato Trump tiene once millones de seguidores en Twitter.
Las mentiras en internet son un asunto interesante. Animal gregario que somos, nuestros chats y demás grupos están formados por gente de opiniones parecidas a las que es difícil convencer de lo contrario de lo que las mantiene unidas, pero cuyos sentimientos, percepciones equivocadas e inseguridades pueden ser fácilmente manipuladas proporcionando chivos expiatorios, “datos” incontrovertibles y certezas absolutas en la dirección apropiada.
Pero no hace falta instalarse en teorías conspirativas sobre grupos que se infiltran para canalizar opiniones. Puede suceder como fruto de la dinámica propia de unas sociedades en las que el temor a la soledad y a la falta de cimiento colectivo hace que se busquen soluciones lo más fáciles posibles para tales problemas reales y constatables.
La verdad ha dejado de ser el criterio básico. Lo que importa es el refuerzo del prejuicio y más en un contexto en el que se ha perdido la confianza en la política. De ahí la preocupación de algunos.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Aquí hay un análisis -hablado y en inglés- del desfase entre lo que Trump dice, en particular en el terreno de la economía, y lo que Trump ha hecho y lo que da de sí su país. Recuérdese que Clinton también se caracteriza por decir una cosa en público y otra en privado, como muestran los correos filtrados)
(Añadido el 16: opiniones y casos de presencia de "bots", falsos perfiles que intervienen automáticamente en las redes sociales a favor o en contra de personajes y temas. También constancia de que el gobierno de los Estados Unidos negaba que Arabia Saudita estuviese apoyando y financiando al Estado Islámico -DAESH- mientras tenía información fiable que decía lo contrario)
(Añadido el 17 de noviembre: simplemente, mentiras difundidas durante la campaña electoral estadounidense)

En el Cusco, Perú

Nótese quienes firman.

Qué día es hoy

Fue, en la España una, grande y libre, Día de la Raza (eran los tiempos de clara influencia fascista y se inventó en Argentina). Después fue Día de la Hispanidad hasta que el Bicentenario puso las cosas en su sitio. Ahora, para algunos, es la Fiesta Nacional y se critica a los políticos que no la celebran asistiendo a paradas militares o hay quien no la tiene por tal y decide que no es ni siquiera fiesta.
En USA es Columbus Day, día de Colón en el que los italianos reivindican la italianidad de Cristóbal Colón, que guió la segunda expedición europea que llegó a tierras americanas (la primera fue la de los vikingos). Si Colón es bueno, es catalán (Colom). Si es malo, italiano (Colombo). Pero también este Día está en discusión y grupos indígenas proponen sustituirlo por Día de los Pueblos Indígenas, que algo tuvieron que ver en el "descubrimiento", "conquista", "genocidio" o "encuentro entre culturas" (táchese lo que no proceda).
Estas tendencias encajan con una tendencia general hacia el particularismo o el localismo. Si se trata de un síntoma más del retroceso de la llamada "globalización" o, únicamente, de una reacción identitaria y comprensible ante esta, eso ya no lo sé. 

martes, 11 de octubre de 2016

Que voten hasta que acierten

En las Españas se podría seguir votando cada pocos meses hasta que los electores acertaran en su veredicto y se formara el gobierno aceptable para las élites políticas (y algo más que políticas, a lo que dicen). La culpa, en todo caso, es de los electores que no saben votar como debería ser. Los políticos, servidores de interés general, solo responden a las demandas de la gente, del pueblo, de la ciudadanía o como quiera que llamen a los votantes que les legitiman mientras dure la democracia.
En el Reino Unido no se llegó a tanto con el Brexit, pero sí hubo intentos de repetir la consulta cuando algunos votantes descubrieron que habían sido engañados (en las Españas, los que se sienten engañados pasan a la abstención. Creciente, por supuesto). Obvio también que la culpa la tenían los votantes y no los políticos que convocaron el referéndum de manera más o menos irresponsable (no era para solucionar el problema planteado por la pregunta sino para gestionar asuntos de poder frente a otros partidos). No se ha producido y, de momento, "Brexit is Brexit", aunque con las matizaciones que la vida real impone a preguntas tan genéricas y con solo posibilidad de responder afirmativa o negativamente. Sin matices que la realidad exige.
Ahora le ha tocado el turno a Colombia. Hay quien propone un segundo referéndum ya que en el primero es obvio que los votantes se han equivocado. Por supuesto que no se ha equivocado el que primero firmó la paz y después acudió a las urnas. Nada que se parezca a una maniobra manipuladora. La culpa del desaguisado la tiene el pueblo. De todos modos, hay otras formas de solucionar la cuestión: decir que sí, que ese ha sido el resultado, y pasar a interpretar los acuerdos previos de forma que se salten dicho resultado y se mantenga el interés de los políticos convocantes y de los que encontraron un buen argumento de oposición.
A la húngara. Los votantes no acertaron con lo que quería el gobernante, así que se tomarán igualmente las decisiones que pretendía fueran legitimadas de manera referendaria y se legitimarán con la democracia representativa. El gobierno obedecerá el mandato no del referéndum sino el de las previas elecciones generales. Para este viaje no se necesitaban alforjas.
Eso sí, siempre habrá quien diga que "los electores nunca se equivocan" o fantasearán con lo de que "lo que los electores nos han dicho es que...(y aquí lo que convenga al político)". Es la mejor forma de hacer que acierten: interpretar su decisión de forma que encajen con los deseos del político.
Y pensar que la dictadura es peor...

lunes, 10 de octubre de 2016

Refugiados del mundo

Este es el gráfico que, a partir de ACNUR, proporciona el Washington Post


Es bastante obvio que no se trata de un problema "europeo" principalmente, sino de Oriente Medio y de África. Para ser exactos, de Turquía, Pakistán, Líbano, Irán y Etiopía. Siempre resulta difícil conocer la distinción (y si se aplica) entre refugiados, demandantes de asilo y emigrantes. Pero es todavía más obvio que el problema está en el origen de estos movimientos de población, no en su destino que, sí, tienen problemas de acogida, sobre todo en lugares, como los europeos, en los que la xenofobia ha encontrado cauces políticos para expresarse con éxito hasta en referendos. Pero que lo que habría que considerar son los factores de expulsión antes que los de atracción, me parece claro. Sin embargo, muy poco se hace para resolver la violencia (con) que (se)  los expulsa.

domingo, 9 de octubre de 2016

La charla de Trump y los correos de Clinton

Criticado por su actual esposa y su actual compañero de candidatura a la presidencia estadounidense, Trump ha pedido disculpas y ha añadido que él nunca se ha retirado de nada ni se ha rendido, así que igual sigue.
No dudo de lo desagradable de sus planteamientos y vocabulario (usando palabras que yo desconocía en mi balbuciente inglés más o menos periodístico-académico) ni de su misoginia. Pero creo que ha dicho en otras ocasiones cosas mucho más atroces aunque nada tienen que ver con esta sociedad puritana en el lenguaje y farisaica en el comportamiento sexual.
Pero lo que me llama la atención no es eso, que lo doy por sabido, sino la facilidad con que se obtienen grabaciones llevadas a cabo hace cuatro años. Para mí es un misterio saber quién las recoge, quién las guarda y quién las suelta en el momento oportuno. Supongo que esta filtración no se atribuirá, como la de Clinton, a maniobras del gobierno ruso.
Porque es curioso que cuando Trump se encuentra en horas bajas por culpa de estas grabaciones machistas que, como digo, en mi opinión no añaden nada que no pudiera suponerse, aparezcan WikiLeaks que muestran las mentiras de Clinton o, por lo menos, su doble cara. Algunos comentarios leídos parecen incidir en el problema de saber quién de los dos es “menos peor” para ser presidente. Y se lanza la sospecha de que, en este último caso, se trata de maniobras del gobierno ruso -además de que Asange es claramente contrario a Clinton-. Pero no lo de Trump, que habrá sido obra de vaya usted a saber quién, cómo y dónde.
Personalmente, creo que lo de Clinton es peor que lo de Trump, desde el punto de vista del funcionamiento de una democracia. Pero es muy difícil distinguir a guatemala de guatepeor. Y es muy fácil quedar entretenido por asuntos morbosos.
(Añadido el 11: De acuerdo con Krugman cuando se asombra de que los republicanos estén cortando amarras con Trump después de la publicación de estas cintas, cuando no lo hicieron en asuntos mucho más graves para la política)

viernes, 7 de octubre de 2016

China, ¿Sur Global? ¿Comunismo y vanguardia del proletariado?

Respuestas, en castellano, aquí.

Guerras mediáticas

Las hay que gozan (es un decir) de amplia cobertura en los medios, como sucede con la de Siria, y las hay, como dice Amnistía Internacional, "olvidadas", sobre las que resulta menos fácil recibir información tan abundante.
Este artículo se toma la interesada molestia de ir comparando sucesos execrables perpetrados en Siria (normalmente con colaboración rusa) con sucesos igualmente execrables perpetrados en Yemen (por Arabia Saudí, normalmente con colaboración estadounidense). Los primeros son recogidos, analizados, criticados y rechazados mientras que los segundos, si aparecen, lo hacen en página par, inferior izquierda y con pequeño titular. Alguno de los casos reseñados, producidos el mismo día, tienen efectos más terribles en el caso del Yemen que en el de Siria. No importa. Los medios (el artículo trata de los medios estadounidenses, pero por lo menos desde el informe MacBride, se puede suponer que su visión influye en los países satélite) resaltan los primeros y callan sobre los segundos o los ponen en sordina.
Por lo visto, la participación estadounidense en Siria es pro-paz mientras que en Yemen es... Bueno, la versión malvada es que tiene que ver con la venta de armamento a Arabia, real este último según cuenta Reuters (por cierto, la wikipedia proporciona algunos detalles sobre esta agencia con sede en el Reino Unido que tienen interés para lo que voy diciendo).
(Otros casos, algunos discutibles, de doble rasero pero referidos a América Latina, aquí)
Añadido el 13: una noticia en Le Monde que pone en titular que son los Estados Unidos los que han llevado a cabo determinados ataques -comprensibles, por supuesto-. Ya no se trata solo de ataques con armas estadounidenses (que son los vendedores) utilizadas por los saudistas (que son los compradores))
(Añadido el 14: Efectivamente, el gobierno estadounidense tiene dificultades a la hora de marcar las diferencias entre los bombardeo en Siria y los de Yemen)
(Añadido el 19: la diferencia es clara al comparar Alepo y Mosul según los medios "de referencia" estadounidenses: hay ataques malos y ataques buenos según sean de los estadounidenses o de los rusos)

jueves, 6 de octubre de 2016

Hackeado hackeador

El 27 del mes pasado, a propósito de los tintes orwellianos del mundo que vivimos, hice un comentario en el que, partiendo de un texto de Chomsky,  hacía referencia muy marginal a los millones de cuentas que habían sido hackeadas en Yahoo.  Ese mismo día recibí un correo electrónico desde  Yahoo (Yahoo@communications.yahoo.com) en el que, dirigiéndose a mí por mi nombre, se me informaba de las noticias que habían corrido sobre ese problema que había afectado a gente que tuviera cuenta con Yahoo, cosa que no es mi caso ya que no tengo. Decía, para abrir, 
Una investigación reciente de Yahoo ha confirmado que una copia de ciertas cuentas de usuarios fue sustraída de nuestros sistemas a finales de 2014; creemos que por obra de un actor patrocinado por un estado. Estamos coordinando estrechamente con fuerzas de seguridad y trabajando con la máxima diligencia para protegerte.
No tenían por qué protegerme ya que, como digo, no tengo cuenta con dicha empresa, aunque agradezco que la empresa esté investigando el asunto, coordinada con fuerzas de seguridad y suponiendo que se trata de un actor patrocinado por un Estado (¿Rusia, Corea del Norte, Venezuela, Arabia Saudita, la China, Alemania, Israel?). Pero lo que me resultó interesante y me hizo sonreír fue precisamente que me enviaran tal mensaje que supuse era efecto de un buscador autómata que veía lo que se estaba publicando, individuaba a los que se había referido al tal hackeo y les enviaba automáticamente la información personalizada correspondiente. O igual es que tengo una cuenta con yahoo y no me he enterado. 
Mi sonrisa se ha hecho todavía más abierta al leer el titular de ayer
Yahoo espió los correos electrónicos de sus clientes a petición del FBI y la NSA
Novedad que dicen que se practica inconstitucionalmente, es decir, ilegalmente. A veces es cierto lo de "piensa mal y acertarás", sobre todo cuando se trata de estas empresas.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Más sobre el yihadismo

La policía francesa habla de mil novecientos cincuenta y cuatro menores que podrían haberse « radicalizado » en lo que va de año, lo cual supondría un aumento del 121 por ciento desde enero. Pero estos menores solo son el 14 por ciento de los detectados desde 2014. Lo cuenta Le Monde que añade que se trata de una población joven muy influenciable. ¿Por quién?
La respuesta incluye varias fuentes: la familia es una, aunque haya padres que denuncien a su hijo como “terrorista”, pero después se retracten, como sucedió con el “sospechoso habitual” de los atentados en Chelsea, Nueva York, y Nueva Jersey.
 Después está el grupo de amigos que ponen en práctica lo que un colega me ha contado sobre las “maras” centroamericanas: atracción del solitario con problemas, aportación de camaradería y ayuda mutua, trasformación de sus problemas, ritos de iniciación y... atentado. Coincide con lo que se sabe sobre la captación en las cárceles.
Las mezquitas cuentan, aunque menos de lo que encontrarían los que buscan la religión como causa de todo y por encima de los datos disponibles aunque problemáticos como todos los fácilmente manipulables como estos. Hay, sí, una legitimación religiosa para quienes no han sido particularmente religiosos y es obvio que esa religión no les hace a todos igualmente violentos. Como ha dicho el papa Francisco, violentos los hay en todas las religiones (incluso en el budismo, que era el paradigma de la no-violencia). Y no todas las mezquitas trasmiten la versión integrista del Islam que patrocina Arabia Saudita.
Ahora hay datos sobre los reclutadores. Lo que ahora se sabe de ellos (incluso con nombres y apellidos) hace pensar que lo de “lobo solitario” no acaba de ser exacto. “Lobos” tal vez sí, pero “solitarios”... Estos reclutadores trabajan desde las redes sociales, buscan y, cuando encuentran el perfil adecuado, entran a convencerle. Imagino que tendrán una cierta tasa de fracasos: ninguno de estos reclutadores es omnipotente, omnisciente y omnipresente como Dios, así que hay que darle el beneficio de la duda. Pero que tienen éxitos, eso no se duda: se sufre en atentados, miedo e inseguridad. Y aumento del rechazo hacia los posibles reclutados con lo que la probabilidad de que el reclutamiento sea un éxito aumenta considerablemente: el rechazo, la islamofobia que los yihadistas intentan fomentar en los no-musulmanes es uno de los argumentos que los reclutadores utilizan para convencer al candidato a posible “soldado”, que no va a ser un “lobo solitario” sino que se va a sentir parte de un ejército que lucha por su gente y contra los que les desprecian, marginan, no les comprenden y, a veces, hasta les explotan económicamente.
Sé de países en los que el inmigrante, demandante de asilo o refugiado intenta vivir en barrios “normales” pero que la atmósfera de rechazo les lleva a cambiar su residencia a barrios en los que “todos seamos iguales”... dando así la razón a los que los rechazan (“no saben vivir como nosotros”, “no comparten nuestros valores ni costumbres”, “viven como si estuviesen en su país -de origen-“).
Como acabo de dar a entender, han venido por muchos motivos (políticos, económicos, sociales, culturales) y se encuentran encuadrados burocráticamente (un millón de peticiones de asilo pendientes en Europa). Huyen, en pocas palabras, de pésimas condiciones en origen y quedan desplazados primero dentro de su propio país, después en los países limítrofes y, en muy pequeña cantidad, en Europa.
De los que vienen a Europa, pocos son yihadistas. Huyen, más bien, del yihadismo en origen, causante de la mayoría de atentados terroristas, a saber, los producidos en países de mayoría musulmana. También de bombardeos indiscriminados. Pero algunos, como digo, se radicalizan aquí. Incluso, de estos, muchos ya son europeos.
¿Qué hay, entonces, al lado emisor? Primero, política y petróleo, como suele suceder en la zona y no solo en la zona (uno de los últimos Materiales de trabajo, el 54 en concreto, del Centre Delàs lo explica con claridad). Segundo, el oscuro embrollo sirio, como lo llama Alberto Piris, sobre el que resulta difícil aclararse dada la cantidad de grupos, sus cambiantes e incomprensibles alianzas y el juego, por encima, de Rusia y Estados Unidos -e Israel-. Y, tercero, el proyecto de crear un estado islámico entre Siria e Irak (de ahí sus siglas, el malsonante DAESH en árabe).
Que se arreglen ellos, podría ser la reacción asustada. Pero lo que algunos temen es que la derrota del EI suponga el aumento de terrorismo en Europa. Y eso sí que no.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Un resumen, para los Estados Unidos, que plantea Tom Engelhardt en su Tomgram el pasado día 2:
a single “threat” to the American way of life: terrorism, which means, of course, the terrorism of Islamic extremists, which in the U.S. means the terrorism of unhinged or disturbed individuals who feel deeply aggrieved by and at odds with this society and come, however briefly, to identify with ISIS and its brutal mission, and -- to add yet another element to this mix -- have remarkably easy access to military-style weaponry and ammo galore.
No es exactamente el caso europeo, pero sí parece un buen diagnóstico con puntos comunes con el Viejo Continente)
(Añadido el 6: Le Monde hace referencia a un estudio del Banco Mundial -que no he visto- sobre los yihadistas en Siria y los factores que les llevan a militar. También reenvía a un artículo previo sobre la mundialización del EI)
(Añadido el 12: Revisión de varias fuentes que parecen abundar en la hipótesis de que una parte importante de las motivaciones de los yihadistas estadounidenses consiste en las operaciones militares estadounidenses)