miércoles, 27 de julio de 2016

Partidos: obstáculo o instrumento

Han cambiado el enfoque. Hasta hace poco, algunos aborrecían de la “partidocracia”, se exaltaba el poder de las asambleas que se contraponían a la “casta” y en general se confrontaba, peligrosamente según algunos, “la gente” a “la clase política”. El argumento de fondo ya había sido puesto sobre el tapete cuando, en 1911, se formuló la “férrea ley de la oligarquía”, es decir, se constató que, cuando una organización crece en número de miembros, lo habitual es que desaparezca el entusiasta asamblearismo inicial y las decisiones se tomen cada vez más por sus élites que pueden llegar a anteponer sus intereses personales a los intereses de grupo, partido o sindicato inicialmente asamblearios y finalmente dirigidos por esa élite. Puede suceder incluso que las peleas en la cumbre por “ser Califa en lugar del Califa” entorpezcan visiblemente el logro de los objetivos de la organización. No hace falta ser un compulsivo lector de prensa para percatarse de hasta qué punto estas elecciones han estado dominadas por las peleas dentro de los diversos partidos.
Sin embargo, los partidos son necesarios, digan lo que digan los detractores temporales de la “partidocracia” que dejan de serlo cuando entran a formar parte de ella. Son  necesarios para algo tan sencillo como tomar decisiones en sociedades plurales e intentar representar los diferentes intereses y perspectivas que se dan en la misma. Claro que está la institución del referéndum, pero me parece claro que, como tal, resulta imposible sobre asuntos menores, y engorroso si se multiplica sin necesidad. En Suiza los usan con frecuencia (como el reciente sobre la renta básica garantizada y otros temas), pero no puede decirse que se estén usando todos los días y para todas las decisiones posibles.
Los partidos son, pues, necesarios para el funcionamiento de las democracias. En las dictaduras, a lo más, se precisa de partido único, a saber, del que representa la Verdad Absoluta encarnada en el Jefe: “Los jefes nunca se equivocan”, que decían los falangistas de antes de la última guerra civil en España. Pero eso no quiere decir que no tengan problemas que los mismos partidos harían bien en afrontar so pena de caer en el mentado sistema de partido único.
Las primarias de estos días en los Estados Unidos son un buen ejemplo de las tensiones internas que dificultan el mejor posicionamiento del propio partido. Trump gana el nombramiento mientras que destacados miembros del Partido Republicano se han horrorizado de la posibilidad de que la cosa salga adelante. Obsérvese que no es el caso del Partido Demócrata, dividido por la existencia de dos candidatos bien diferentes, Clinton, representando al establishment, y Sanders recogiendo el descontento casi en el mismo sentido que Trump pero en dirección opuesta. Cierto que también aquí el “aparato” ha jugado sus cartas en la dirección apropiada y Sanders ha terminado cediendo. Pero el resumen es que la maquinaria del partido, su “férrea ley de la oligarquía”, ha dificultado percatarse de dónde estaba el problema y de las perspectivas futuras que abría.
El referéndum sobre el Brexit también ha ido acompañado por una guerra interna. Conservadores, laboristas y UKIP. Por un lado, el “aprendiz de brujo” que puso en marcha un proceso que se le volvió en contra y que ha puesto en dificultades su permanencia en el liderazgo del partido, algo así como sucedió en Cataluña con su “proceso”, y, por otro, los que aprovechan el caso para un habitual “quítate tú, que me pongo yo”. Probablemente el proceso se inició para resolver problemas internos y ha terminado agudizándolos.
El caso español reciente tiene un ejemplo, máximo en mi opinión, en el Partido Socialista, pero puede extenderse a la lucha entre “vieja guardia” y “jóvenes leones” en el Partido Popular con elementos comunes con Izquierda Unida o a la “unidad por encima de todo” en el batiburrillo de Unidos Podemos que ya arrastraba de cuando era Podemos-y-algo-más con tendencias diversas y difícilmente conciliables a no ser bajo un liderazgo carismático o bajo trucos electoreros engañosos. Pero, como digo, el caso extremo ha sido el del PSOE y no es la primera vez que se observa tal cainismo... o tal “férrea ley de la oligarquía”: la lucha por el poder interno ha dificultado el logro de objetivos supuestamente comunes hasta poner en peligro la mera existencia del viejo partido. Las zancadillas internas han sido tan evidentes que hasta sus más encendidos partidarios se dan cuenta de ellas.
Pero, atención: al echar el agua sucia, tengamos cuidado de no echar también al niño.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

jueves, 21 de julio de 2016

Terrorismo: en resumen

Pongo en resumen lo que he venido planteando estas últimas fechas.
1. Los "valores europeos" son un recurso retórico respetable, pero muy difícil de concretar. Mi lucha (Hitler y su antisemitismo sustituido ahora por la islamofobia del tipo del noruego Breivik), el Manifiesto comunista (Marx y Engels, "la religión es el opio del pueblo"), La religión dentro de los límites de la mera razón (Kant) y la Introducción al cristianismo (Ratzinger, después Benedicto XVI) son de autores igualmente europeos, casi todos alemanes. Y si es por denominador común, es inútil buscarlos en Ceaucescu, la Inquisición de la Stasi alemana, Le Pen, Berlusconi, Carrillo, Moro, Blair, Aznar, González, Barroso o Monet (¿Se considera al ahora ortodoxo Putin como europeo?).
2. El Islam no está en contra de Europa. Los ataques yihadistas son de grupos muy particulares de musulmanes, en muchos casos poco musulmanes, y ni representan al Islam ni están en contra de Europa sino que tienen agendas locales que se extienden a Europa, pero extenderse no es tenerla como objetivo central.
3. Los musulmanes europeos ni son tantos ni su proyección demográfica hace pensar que vayan a ser mayoría. Mucho menos la de los que son de estricta observancia. El aumento de su porcentaje tiene que ver con la debilidad demográfica de los "aborígenes" más o menos cristianos (tan poco fanáticos como la mayoría de musulmanes) poco dispuestos a superar la tasa de reposición (nacimientos frente a fallecimientos) y sí dispuestos a producir sociedades notablemente envejecidas.
4. El simplismo de los planteamientos propagandísticos del Estado Islámico y antes de Al Qaeda se parece, en su función, al simplismo de los planteamientos xenófobos e islamófobos: buscan movilizar a personas con características personales y sociales aptas para ser cooptados.
5. Entre el simplismo europeo está  incluso el suponer que los muyaidines que fueron a luchar a Afganistán contra los infieles comunistas (azuzados, en parte, por "Occidente") o que han ido a Siria son todos iguales. Tampoco son iguales los que han regresado: los hay desilusionados por la corrupción observada, las prácticas poco islámicas observadas y los excesos observados en el "campo de batalla". 
6. Pero el problema es que algunos matan y lo hacen de manera espectacular. Responder a la violencia con la violencia es garantizarse que no hay final posible (Gandhi reconocía que si se practica el ojo por ojo, al final todos ciegos).
7. Las trayectorias de estos asesinos comienzan a conocerse y parece claro que la religión no es "el" factor determinante. Cierto que algunos pasan del islamismo "sociológico" (poco practicante) a la observancia y de ahí al wahabismo y de ahí al salafismo y de ahí al yihadismo tal como se lo entiende en Europa, es decir, violento. Pero la religión viene después, no antes de su radicalización.
8. El papel del reclutador es muy importante, sea en la cárcel, la mezquita, el grupo de amigos o internet. Es gente que sabe percibir la vulnerabilidad de quien puede ser cooptado, conocidas sus circunstancias personales. O, simplemente, que deja su mensaje para que quien lo necesite pueda asimilarlo y hacerlo propio.
9. El terrorismo yihadista no es el único terrorismo que hay en Europa y, desde algunas perspectivas, su letalidad es menor que la de otros terrorismos europeos (secesionistas, de extrema derecha o extrema izquierda y similares).
10. El miedo y la inseguridad son malas consejeras. Se pueden trasformar con facilidad en violencia y, en todo caso, son terreno abonado para políticos y reclutadores con intereses relativos al poder, no a las ideas o los valores. Provocar el miedo se puede hacer mediante un acto violento o mediante la magnificación del mismo o por el anuncio de ulteriores violencias. Lo hacen políticos y reclutadores que saben que el inseguro es más dócil y más dispuesto a creerse simplificaciones, en particular las que se refieren al "enemigo" (sea el "cruzado" o el "musulmán").
11. Siendo problemas que vienen de antiguo y que han entrado en una espiral de violencia, no tiene mucho sentido pensar que se van a resolver de un día para otro.
12. Deslegitimar, no entrar en su juego, evitar los simplismos, policía (no tanto ejército), infiltración, analizar las causas de cada contexto (no hay una única causa ni su constelación está generalizada), conócete a ti mismo y conoce al otro, evitar "choques de civilizaciones" (lo digo recordando la fallida "alianza de civilizaciones" que promovieron Rodríguez Zapatero y Erdogan), empatía, evitar la visceralidad y promover la racionalidad son posibilidades que algunos de los que defienden los "valores europeos" pueden aceptar y otros rechazarán de plano. Hay responsables de estas tragedias y dolores en todos los campos.
13. Imponer "nuestros valores" (costumbres, versión de la religión) a los inmigrantes y refugiados podría estar en contradicción con dichos "valores" si como tales se toma a los de la Ilustración (libertad de pensamiento, libertad de expresión. rechazo de la pena de muerte). Cierto que en algunos países árabes (no en todos) se practica la teocracia (es decir, una determinada legitimación del poder político) y se persiguen otras formas religiosas, pero no creo que esa sea la razón para aplicar esas prácticas en Europa.

miércoles, 20 de julio de 2016

Completar los datos

La noche del 15 al 16 se mezclaron, en las diversas tertulias que voy saltando en la radio, dos asuntos dramáticos. Por un lado, seguían los ecos del atentado del día anterior en Niza con sus más de 80 muertos. Por otro, el reciente golpe de Estado contra el presidente Erdogan en Turquía que, por entonces, ya permitía hablar de algo así como 100 muertos (después, de 300). Las radios interrumpían regularmente sus respectivas tertulias para conectar en directo con el lugar de los hechos.
Para el primer caso, teníamos personas que lo habían sufrido en primera persona, que habían salido corriendo o se habían escondido donde había sido posible. Había recuerdos a la intervención de Hollande explicando por qué se había producido tal masacre (14 de julio, día de la libertad) o referencias a aspectos curiosos como el de la mayor presencia de disparos contra el lado derecho del camión que contra el izquierdo, suponiendo que habría habido una segunda persona junto al conductor.
El segundo caso, más vivo que el anterior que ya llevaba un día, también ofrecía “radio en directo” y en abundancia: un periodista en la plaza donde se estaban congregando partidarios y contrarios de Erdogan, conexión con políticos españoles que habían quedado “atrapados” en el hotel, rechazo y condena por parte de autoridades “occidentales” como el ministro español de Asuntos Exteriores.
Las radios hicieron su trabajo. Y los tertulianos que iban comentando los comentarios sobre comentarios también. Me impresionaron los que iban en la línea de “estamos en guerra”, “hay que reconocerlo”, “hay que obrar en consecuencia” y, en este último capítulo, estaba el anuncio de Hollande de incrementar la participación francesa en Irak y Siria y las frases del candidato Trump en el sentido de estar dispuesto a declarar una “guerra mundial” (sic). Pero, decían, es una guerra, pero una guerra distinta para la que no servirían las doctrinas militares del siglo pasado.
Algunas cosas más me hicieron pensar. Para el tentativo golpe (de los coroneles, a todas vistas, ya que la cúpula había sido convenientemente cooptada por Erdogan), las alusiones a otras corrientes del islamismo contrarias a la del presidente. Algo así como si lo que allí hubiera fuese más un asunto interno que un ataque del Islam contra “Occidente” (la broma, algo excesiva, consistía en imaginar a Erdogan como refugiado en Grecia). Pero mucho más sugestivo era el apoyo al islamista democráticamente electo, cosa que no se hizo en su día con el FIS en Argelia, tal vez por el famoso principio de “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” que se atribuye a Franklin D. Roosvelt a propósito de Somoza. De acuerdo: no es el Islam el que nos ataca y, por tanto, no estamos en guerra contra el Islam. Es, entonces, el Estado Islámico y antes era Al Qaeda.
Y ahí entraba la detención del asesino de Niza. Tunecino y musulmán. Todo claro, aunque su islamismo fuera más “sociológico” (como el catolicismo sociológico español) que real y aunque su pasado delictivo y su estancia en la cárcel no fuera tenida muy en cuenta ya que no encajaba con eso del “estamos en guerra”. Eso sí, DAESH lo reivindicó a su tiempo.
Faltaban datos y algunos eran presentados pro domo sua, particularmente por los tertulianos de corte, trasmisores de la línea oficial de los partidos. Claro que hay novedad en este tipo de violencia. Si es guerra, no encaja con el aspecto territorial que solían tener el siglo pasado: en las guerras se discutía quién mandaba en qué territorio aplicando los medios que podían llevar a tal fin o evitar que lo lograra el contrario.
No es novedad que Turquía tenga las fronteras que tiene (Grecia, Siria, Irak e Irán, es decir, varios islamismos) y mantenga un conflicto secesionista interno con los kurdos. Ni que sigan apareciendo “lobos (relativamente) solitarios”. Pero convendrá recordar que este tipo de terrorismo no es privativo de los yihadistas. Datos en mano, están los secesionistas, neofascistas, de extremas derechas o izquierdas o, sencillamente desquiciados causando, a escala mundial, muchos más muertos que los que estos yihadistas producen en “Occidente”. Los yihadistas, además, provocan más muertos entre los que comparten su religión. Para que nos entendamos: estas violencias letales dentro del Islam tienen curiosos paralelismos con las llamadas “guerras de religión” entre variantes del cristianismo de la civilizada Europa bajo reyes que usaban la religión como banderín de enganche. Eso sí, siempre hay fanáticos que buscan objetos sobre los que descargar sus frustraciones.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Para la práctica del "nuestro hijo de puta" hay, por lo visto, límites. Kerry advierte al gobierno de Turquía de que su pertenencia a la OTAN podría estar en discusión. Supongo que lo hace con la boca pequeña, pero algo es algo -y ya me parecía a mí que no era para tanto-
Muchos detalles sobre el golpe, aquí y en castellano. En inglés, aquí, evaluando las "buenas noticias" y las "malas noticias" y discutiendo la posibilidad de que el golpe fuera promovido por el gobierno de los Estados Unidos y/o el movimiento de Gülen. Mi impresión ignorante es que las rápidas depuraciones tienen que ver con este último movimiento, es decir, un conflicto entre islamistas. He escuchado comparar "Servicio", la organización de Gülen, con lo que el Opus Dei católico supone o ha podido suponer en otros países.
Entre ayer y anteayer se mataron 77 civiles -niños incliudos- en Siria. Bombardeos "occidentales", un tipo particular de terrorismo, el de los "daños colaterales" o el de "errores comprensibles")

Crisis de refugiados

Tal vez (volveré sobre ese tema) el mundo sea ahora menos violento de lo que lo fue en el pasado, pero eso no quita para que los enfrentamientos armados actuales como los de Siria, Burundi, República de África Central, Irak, Nigeria, Sudán del Sur y Yemen hayan producido una oleada de desplazados que se unen a los emigrantes por cuestiones económicas, mediambientales o políticas (Afganistán, sí). Ayer me referí a las actitudes frente a dicho problema. Pero añadamos algunos datos.
ACNUR calculaba en su informe sobre tendencias mundiales del año pasado que había 65 millones de desplazados, la mayoría (40,8 millones) dentro de su propio país. Pero 21,3 millones de refugiados y 3,2 millones de personas esperando asilo en países industrializados no deja de ser un “trofeo” del que los “occidentales” pueden sentirse orgullosos por su parte en el problema. Todo ello sin olvidar el papelón jugado por la Unión Europea en la llamada “crisis de los refugiados”, en particular en lo referente a Grecia y Turquía.
Claro que “Occidente” no es el único factor a tener en cuenta, por muy importante que sea, por ejemplo en países invadidos para "democratizarlos" (Afganistán entre ellos). Hay también cuestiones internas de desigualdad extrema, corrupción, codicia, explotación y conflictos entre grupos sociales y culturales que tienen un peso determinante en la explosión de enfrentamientos armados en unos lugares y no en otros.
Y claro que ese “Occidente” que algo tiene que ver en esas tragedias es también el que hace caja aunque no sea más que mediante la exportación de armas para esas guerras y guerrillas. El negocio de las armas, sobre todo con Oriente Medio y el Norte de África, de donde huye la mayoría de los refugiados, está en aumento. “Las exportaciones de armas a Oriente Medio han aumentado en un 61% entre 2006-2010 y 2011-2015. Entre 2005 y 2014, los Estados miembros de la UE otorgaron licencias de exportación de armas a Oriente Medio y al Norte de África por un valor de más de 82.000 millones de euros", según un informe de diversas instituciones entre las que está el catalán Centre Delàs.
Pero volviendo a la llamada “crisis de los refugiados” no vendrá mal, según cuenta Oxfam, reconocer que los países ricos (algo más que “occidentales”) no son los que más sufren esa supuesta “crisis”. Como se ha dicho más arriba, la mayoría queda dentro de su propio país en condiciones de mayor inseguridad y menor satisfacción de sus necesidades básicas. Pero a los países que componen el 56,6 por ciento del Producto Interno Bruto mundial, es decir, a los Estados Unidos, la China, el Japón, Alemania, Francia y el Reino Unido, solo llega el 8,9 del total mundial, 2,1 millón de refugiados, de los cuales un tercio va a Alemania y el resto se reparte entre los otros cinco países. Por el contrario, más de la mitad de esos refugiados, casi 12 millones de personas, viven en Jordania, Turquía, Palestina, Paquistán, Líbano y Sudáfrica que, por su parte, suman el 2 por ciento del PIB mundial.
Conclusión: la tal "crisis" no es de "refugiados" ni de los efectos que su presencia puede tener sobre las "civilizadas" sociedades de acogida "occidental", sino de algo más. Se explica aquí: es "Occidente" el que está en crisis y hay quien usa lo de los "refugiados" para avanzar en sus propuestas y tácticas.

martes, 19 de julio de 2016

Terrorismo nuclear

Theresa May se declara, en el Parlamento, es decir, oficialmente, dispuesta a matar a centenares de miles de personas (mujeres y niños incluidos) mediante las armas nucleares de que dispone el Reino Unido. Y después dicen que estamos en guerra con los yihadistas.
(Añadido el 16 de septiembre: Colin Powell reconoció que Israel posee unas 200 cabezas que, junto a los miles que tiene Estados Unidos (1.750 desplegadas), son suficientes para disuadir a Irán de usarlas. Se sabe por sus e-mails ahora "hackeados". Se llama "disuasión")
(Añadido el 19 de septiembre: los recientes enfrentamientos en la India en la Cachemira lindante con Pakistán me han hecho leer con aprensión el recuerdo de que un enfrentamiento nuclear "limitado"  produciría efectos devastadores por lo menos en el hemisferio Norte del Planeta. Se trataría del "invierno nuclear" que modelizó Carl Sagan)

Refugiados, terrorismo, empleo

Estos resultados vienen de una reciente encuesta del Pew Research Center:

Many Europeans concerned with security, economic repercussions of refugee crisis

Siempre se puede dudar si las mayorías tienen razón (las mayorías no son un instrumento para conocer la verdad, sino una regla para tomar decisiones). Lo que sí es claro es que se da una notable diferencia de percepciones de un país a otro.
Como tantas otras veces, lo más interesante no son las respuestas sino las preguntas: terrorismo, desempleo, criminalidad asociados en el imaginario de los encuestados con el fenómeno de los refugiados. No sé, podrían preguntar por rejuvenecimiento de poblaciones, ocupación de empleos que nadie quiere, salarios medios ("ejército de reserva", que diría Marx), acceso real a los servicios "universales" y cosas de esas.
Para colmo, el muchacho (17 años) que entró en el tren alemán armado de un hacha y cuchillos y, al grito de "Allah es grande" (según un testigo), atacó a los pasajeros, resultó ser refugiado afgano. Había llegado solo y vivía con una familia de acogida.
La Fundación Friedrich Ebert había publicado en abril un estudio precisamente sobre esa población. Llegaron 154.000 afganos a Alemania en 2015 (213.000 en toda la UE) y pidieron asilo 31.000, muy por encima de los 9.000 que lo habían solicitado en 2014. Las condiciones de salida y de llegada son presentadas con la voz de esos refugiados. De todos modos, el grueso de esa población se habría desplazado a los vecinos Irán y Paquistán. ¿Afganistán? Me suena.

lunes, 18 de julio de 2016

Preocupados por los resultados electorales

Es comprensible. Cuando los resultados son inciertos y los efectos que podría tener cada una de las opciones son desconocidos ya que faltan datos y sobran mentiras y manipulaciones, lo lógico es que los ciudadanos se muestren preocupados por tales resultados.
Pero conviene distinguir entre los que se muestran (falsamente) preocupados porque tienen el objetivo de preocupar al ciudadano y los que se muestran preocupados porque se la ven venir. Y, claro, están los no-preocupados porque conocen de qué va el asunto, están en el secreto o han sido convenientemente engañados como para ver las cosas con otros ojos. Que una parte del juego político consiste, en esta política post-verdad, en amedrentar al ciudadano para que vote lo menos racionalmente posible, parece observable.
Por eso me extrañan estos resultados de encuestas estadounidenses que me cuesta interpretar. Son de Gallup y lo que se pregunta es si el encuestado está asustado (afraid) por los posibles resultados de sus elecciones. Un 51 por ciento de los adultos que responden lo hacen en el sentido de dar una respuesta afirmativa: la mitad más uno (como si se tratase de un referéndum Brexit) está asustada. Hasta ahí, ningún problema. Tampoco al saber que las respuestas en este mismo sentido llegan al 64 por ciento si los que responden son negros. No está la cosa para muchas alegrías aunque Obama diga que el país no está tan dividido como dicen. De todos modos, lo que no entiendo es cómo los hispanos solo dan un 38 por ciento de respuestas en el sentido de estar asustados por lo que se les viene encima. ¿Y si gana Trump? Yo estaría preocupado, aunque no sé si soy hispano o blanco (no sabía qué responder cuando, en una visita a USA, me tocó rellenar el formulario del censo nacional. Confieso que puse "negro").
Para mayor sorpresa, otra encuesta de Gallup muestra que los blancos están menos satisfechos (un 28 por ciento) con el modo con que van las cosas. Los hispanos y los negros casi empatan: la mitad de cada grupo se declara satisfecho. Política y vida cotidiana, ¿por cauces muy distintos y distantes? Es posible.
En las Españas, caso de haber unas nuevas elecciones en noviembre, lo que detecto es aburrimiento y una cierta agresividad hacia estos "negociadores". Mal presagio.
(Añadido el 21: En este contexto estadounidense, aconsejo dar un vistazo a este trabajo de Petras y Eastman-Abaya sobre el papel de las drogas y esa especie de "guerra del opio" a la americana que parece subyacer a muchos fenómenos estadounidenses contemporáneos. Por ejemplo, es curiosa la diferencia de acceso a opiáceos y similares entre las clases bajas blancas -con algo de acceso al sistema sanitario- y los negros e hispanos -sin cobertura sanitaria-. Da que pensar)

domingo, 17 de julio de 2016

Yihadistas locales

Son porcentajes muy bajos sobre la población total y lo son también respecto a su supuesta población de origen (religión, geografía). Pero matan. Por eso es importante no dejarse llevar por visceralidades, pero, al mismo tiempo, estar atento a los análisis que se van produciendo sobre el fenómeno.
El estudio reciente en el caso español ha de ser tomado con cautela ya que se basa en detenidos, que es, al fin y al cabo, el dato disponible sobre el que calcular porcentajes. De los detenidos se sabe que poquísimos son "lobos solitarios", lo cual es lógico vista la población de la que se extraen los datos: los detenidos suelen serlo como parte de una investigación "por racimos", es decir, que la probabilidad de que los detenidos formen parte de un grupo o célula es muy alta. En todo caso, y por otros estudios, se puede suponer que son pocos y que el fenómeno del "lobo solitario" es más propio de grupos de extrema derecha en Europa y, en general, en los Estados Unidos.
Dos observaciones sobre los dos primeros estudios. La primera es que los datos no coinciden. No hay por qué extrañarse: son estimaciones por un lado y detenciones por otro. Aun así, es raro.
La segunda me importa más: los yihadistas detenidos en España y los otros europeos tienen una cosa en común: su adscripción al Islam es muy baja, no lo conocen más allá de generalidades y lo que tienen en común es un rechazo a lo que les rodea y algún que otro pasado delictivo. Una vez más, es problemático atribuir a la religión el papel de "causa determinante". Ni siquiera para el Estado Islámico (DAESH), añado por mi cuenta. Tiene su peso, sí. Y hasta se pueden escribir libros mostrando las suras del Corán que les podrían legitimar. Pero no es "la" causa.
Insisto: son pocos, no es una cuestión religiosa, pero pueden matar.

sábado, 16 de julio de 2016

La polémica de los universales

No existen "los negros". No forman un grupo homogéneo ni siquiera, en los Estados Unidos, en lo que respecta a sus actitudes hacia la policía. Obviamente, un buen racista los pondrá a todos en la misma categoría despreciable, rechazable, temible, explotable o lo que corresponda. Y mejor no simplificar.
Tampoco existen "los ingleses" como una entidad homogénea y sin fisuras. Piénsese, si no, en esa división "fifty-fifty" a propósito del Brexit. Obviamente, un buen anglófobo (como aquel grupúsculo falangista español de la pre-guerra civil, AEMI, Arriba España - Muera Inglaterra, cuyos panfletos pude ver en mi juventud) tendrá muchas razones para rechazar esa arrogancia, prepotencia, individualismo, egoísmo, patanería que les caracteriza. Curioso, por cierto, que Jürgen Habermas no creyera, a propósito del Brexit, que "el populismo venciera al capitalismo en su país de origen".
Ya puestos, y sin necesidad de ulteriores citas de actualidad, tampoco existen "los musulmanes" o "los judíos" como grupo homogéneo dotado de características comunes, actitudes comunes y comportamientos comunes. La prueba más obvia son las diferencias entre chiístas y sunitas o las diferencias entre creyentes, practicantes, salafistas, wahabitas, radicales, yihadistas y terroristas. por un lado, y, por otro, los sionistas, los pacifistas, los falashas o los haredim. Obviamente, los islamófobos y los antijudíos (llamados "antisemitas" como si los árabes no fueran igualmente semitas) no verán estas diferencias y se quedarán en la afirmación sobre el conjunto.
Sin embargo, existen. Todos ellos. Cierto que, volviendo a la disputa medieval sobre los universales -términos que incluyen a muchos individuos-, había quienes atribuían a dichos conceptos una realidad y los que se la negaban totalmente reduciéndolos a un mero "flatus vocis", un mero sonido. Nos auten viam mediam tenemus y me refiero entidades que son "entes de razón", como pretendían los nominalistas, es decir, construcciones sociales, pero cum fundamento in re, es decir, con algo de base empírica.
Traduciendo: esos grupos se construyen a partir de elementos comunes pero no son ni homogéneos ni, sobre todo, "cosas". 

viernes, 15 de julio de 2016

28 páginas sobre el 11-S

Por fin se han publicado las 28 páginas del informe redactado por el comité conjunto congreso-senado de los Estados Unidos en 2002 sobre el ataque del 11 de septiembre de 2001. Se supone que se trataba de supuestos lazos del gobierno saudita o de altos funcionarios del lugar con los que perpetraron los ataques de las Torres Gemelas, el Pentágono y demás. Dicen (no voy a ser yo el que me lo lea) que no añade mucho a lo que ya se sabía. Algo así como el informe de Chilcot sobre el ataque "occidental" a Irak. La diferencia está en que no acabo de entender, si no añade nada importante a lo que ya se sabía, por qué se ha tenido en secreto hasta hoy. ¿Solo porque confirma oficialmente lo que ya se sabía? ¿O porque es un arreglillo censurado ad usum delphini que hasta los niños pueden leer? Vaya usted a saber.
Spain is different: no hay informes correlativos.

Sobre Niza (y Juba)

Entiendo que los muertos de ayer en Niza sean más noticia que los de Juba hace un par de días y eso que, en este caso, se trataba de más del triple que en el otro. Pero no es la cantidad lo que cuenta para convertirse en noticia.
La primera es que se trate de algo trágico, violento, dramático y, desde ese punto de vista, ambos cumplen con los requisitos para ser noticia, aunque Niza tiene a su favor el tener corresponsales cerca y poder enviar imágenes casi en el momento. Y eso cuenta. Si no hay descripción de los hechos, antecedentes y consecuencias, se recurre a testigos presenciales (como los que escuché anoche por las radios) que dicen que estaban viendo los fuegos del 14 de julio y que oyeron esto o lo otro (disparos, explosiones, gritos), que corrieron, que se escondieron. 
La segunda es el criterio de cercanía: si está cerca, es noticia; si está lejos, a lo más recibe un rinconcito en una página par del interior de un periódico, pero no de todos. Eso por lo que se refiere a la cercanía física y no digamos a la distancia psicoloógico-política. Niza es de los nuestros y está cerca; Juba es de los "otros" y está lejos.
La tercera es el grado de conocimiento que se supone. ¿Quién no ha oído hablar de Niza, de su paseo, de sus turistas, de su gastronomía? Casi todo el mundo podría decir en qué país está aunque no todos podríamos indicarlo sobre un mapa (y eso que he dormido una noche allí; en un coche, pero allí). Juba, en cambio, es un nombre raro de un país desconocido que no existía cuando la mayoría estudiaba geografía y muchos tendríamos dificultades en situar Sudán del Sur en el mapa, ejem sí, de África.
La cuarta es el etiquetado del agresor. En el caso de Juba es un enfrentamiento entre facciones militares. Estándar, digamos. Lo de Niza no está claro quién ha sido y por qué lo ha hecho. Anoche, las radios españolas dudaban entre el yihadismo y el desquiciado. A estas horas, supongo que ya se ha abierto la versión del "fanático musulmán".
Y sin embargo, todos los muertos pertenecen a la misma especie, la humana. Si hay algo que se pueda llamar humanismo y humanidad es aquello que se refiere al conjunto, no solo a "nosotros" contrapuestos a "ellos" ("ellos" que habrá que buscar cuidadosamente o que se nos vendrán dados por la inercia mediática de la que ya he hablado en otras ocasiones, por lo menos desde que escuché lo de "muslim fanatics" a propósito de lo de Oklahoma y que resultó ser obra de cristianos blancos).
La dinámica "nosotros" "ellos" queda todavía más clara cuando el gobierno francés anuncia que incrementará su participación en Siria e Irak como ya hizo cuando lo de Bataclán. Acción-reacción, ojo por ojo y, al final, todos ciegos.
Me asombra la inmensa ausencia de empatía ante ambos hechos. No hay quien se ponga en el lugar del "otro" (víctima o victimario, o, mejor, de ambos). Sí hay un triunfo espectacular del principio del placer y de entender al "otro" como medio y raramente como fin en sí mismo. Pobre Kant si se enterara de en qué ha quedado su ética. A lo más, esto queda en una especie de "filantropía abstracta", como decía Charlie Brown, "Amo a la Humanidad, pero no puedo tragar a la gente". En el mejor de los casos, lo abstracto. Y, excepcionalmente, lo concreto.
Sobre el conjunto de Niza, pero no de Juba, planea el miedo, el saberse amenazados, el precisar defensa, el rápido etiquetado del "otro" y el ulterior rechazo, el temor a que la cosa vaya a más. Tal vez también por eso Niza recibe más atención que Juba: así, unidos, siguiendo a nuestros líderes que nos dan la versión oficial, es decir, la correcta (ellos no mienten nunca, parece), nos sentimos unificados por esa amenaza exterior. 
Lo que tampoco sé es a quién amenazan "ellos" de esta manera. ¿Quienes somos "nosotros"? Antes que nada, y visto lo dicho sobre el principio del placer, "nosotros" somos "yo", pero, ya puestos, podemos añadir nuestros inmediatos. No sé si nosotros somos "la civilización occidental", "nuestra democracia", "Europa" o "my country, right or wrong", comillas todas ellas altamente problemáticas desde un punto de vista empírico, pero muy útiles para generar mitos que nos hagan sentirnos unidos frente a estos ataques de los "otros". ¿Juba? ¿quién se va a preocupar de Juba? A lo más, enviaremos unos soldados, obviamente en misión de paz.

Política post-verdad

Un largo informe de la redactora jefe de The Guardian y del que se hace eco Le Monde que parte de la debacle de las cúpulas de los partidos británicos y de la sucesión de mentiras, manipulaciones y ausencias de planes para el día siguiente en que consistió la campaña del Brexit. Causa y efecto del "malestar en la democracia" de que comentaba ayer partiendo del caso del Partido Pirata en varios países y, en concreto, en Islandia.
Este malestar es, a su vez, causa y efecto del papel que tienen las redes sociales hasta el punto de que algunas emisoras de radio españolas dedican un espacio a describir qué está sucediendo en dichas redes, de qué se habla, cómo se habla. No es cuestión de ponerse estrecho con la libertad de expresión sino de reconocer cómo el tono agresivo, insolente y, a veces, poco documentado de algunas intervenciones en las redes. Es, creo, un síntoma más que, a su vez, genera lo que han llamado "política post-verdad". Bulos virales, dedicación sistemática de algunas instituciones (partidos, empresas, agencias de "diplomacia directa") a la "orientación", es decir, a la manipulación de la "verdad" que se encuentra en dichas redes que, obviamente, incluyen a blogs como este.
Volviendo al Brexit, es sintomático que haya una clara corriente de opinión en Inglaterra entre los que votaron "leave" y que o ahora se saben engañados o, simplemente, se dejaron llevar por los sentimientos y no por la racionalidad de evaluar los efectos de cada una de las opciones una vez se convirtieran en realidad y no solo en temas de discusión y polémica de gritones tertulianos. Esta corriente incluye la petición de un nuevo referéndum para así poder modificar lo que ahora ven como un error cometido al haber votado "exit". Se discutirá en el parlamento, pero es un síntoma más del dicho malestar. Si ya de por sí los referenda sobre asuntos complejos y emocionales resultan problemáticos, mucho más lo es lo de repetir elecciones hasta que el electorado dé con la respuesta correcta, como si se tratase de un examen. 
Si en las Españas los politicos que han mentido y manipulado durante esta campaña no consiguen llegar a formar un gobierno y vuelven, por tercera vez, a preguntar al electorado, no se diferencian mucho de esos británicos que ven que han dado la respuesta equivocada y, en consecuencia, han suspendido el examen. Un examen, por cierto, cuyas consecuencias no son solo la de la descarga de adrenalina (como se suele hacer en algunos tuits) sino que tienen que ver con bienestar, libertad, seguridad y, sí, con identidad. Pero con peras y manzanas, es decir, en términos muy concretos, nada generales.

jueves, 14 de julio de 2016

Islandia: algo más que fútbol

Con sus algo más de 300.000 habitantes, parece como si Islandia hubiese hecho historia al conseguir puestos en la Eurocopa. Pero ya había estado en los medios por cómo se forzó la dimisión de su primer ministro por haber aparecido en los "papeles de Panamá", es decir, por las razones por las que había aparecido. Y resultaba interesante por el auge de su Partido Pirata, un partido que se encuentra en decenas de países pero que consiguió escaños en el Parlamento islandés.
Ahora podría dar un paso más en este último asunto, con las perspectivas electorales de dicho partido. Y lo traigo a colación porque aquí se lo relaciona con un tema más general: el del "malestar en la democracia" que se viene arrastrando desde hace años y que está dando paso a experimentos como el de este partido y sus correlatos en el mundo.
Hace algunos años intenté enumerar los rasgos de ese "malestar" en un texto que presenté en Zaragoza, donde se publicó, y que después revisé para un capítulo de un librito que publiqué en Cuenca, Ecuador. Quiero decir que me preocupa la alienación del ciudadano, la aparente incapacidad de los gobiernos, la banalización de las campañas electorales, el abuso de la manipulación y el engaño, la falta de explicación para temas complejos, el uso del "enemigo" externo para cohesionar poblaciones y demás elementos que ya se había empezado a analizar a finales del siglo pasado en esta nueva ola de "malestar". Es decir, que no es nuevo y que tuvo, en épocas anteriores, efectos violentos siendo, como es, la democracia un sistema para resolver conflictos de modo pacífico. De esta nueva ola se podría salir en mejores términos que en las anteriores, pero se me excusará que plantee la posibilidad de que no sea así.

miércoles, 13 de julio de 2016

Misión cumplida

George W. Bush descendió, en traje de campaña, al portaviones Abraham Lincoln en el que podía verse una gran pancarta que decía “Misión cumplida”. Estoy hablando de 1º de mayo de 2003 y se refería a la segunda Guerra de Irak, la iniciada en marzo de aquel año. La primera, la de enero de 1991, la había decidido su padre y, si atendemos al general que la dirigió, podría haberse llamado “Misión interrumpida”, interrumpida vaya usted a saber por qué.
De esta, y solo tomando los datos de este mes de julio, se puede decir todo menos que ha terminado. Atentados, desórdenes, inseguridad son el día a día aunque, eso sí, se ha inaugurado una calle en Bagdad, casi coincidiendo con algunas de esas matanzas espectaculares, en honor del José María Aznar que participó en el teatrillo de las Azores junto con otros tres mandatarios de rango igualmente mundial. Es decir, que eran cuatro, no un trío. Si no, que se lo digan a la propuesta para que se discuta en el parlamento portugués el papel jugado entonces por Durao Barroso.
No exagero. Era un teatrillo. La decisión ya estaba tomada, ciertamente la guerra no era el último recurso y, sin duda, no había amenaza inminente por parte del dictador iraquí cuyas armas de destrucción masiva brillaban por su ausencia. Si tales armas fuesen realmente importantes como para invadir un país, seguro que habrá que invadir Corea del Norte donde, además, se podrá usar como argumento la defensa de las tropas estadounidenses destacadas en la zona (No se ría: es el que se utilizó en tiempos de Reagan para justificar la invasión de la isla de Granada en 1983).
El caso español fue curioso. En julio de 2003, Federico Trillo, entonces ministro de Defensa, ya explicó que las tropas de la Brigada Plus Ultra iban a estar en el terreno, pero no en misión de guerra. Bueno, tal vez haría falta algún uso de la fuerza, pero sería mínimo. En julio de 2016, ya exministro, ha afirmado que “España no fue a la guerra de Irak”, razón por la que no se acaba de entender por qué se montó el coro escandalizado cuando Rodríguez Zapatero, a las 48 horas de su toma de posesión como presidente, decidió la retirada de aquellas tropas que, por cierto, alguna baja sufrieron y, seguro, alguna baja causaron. Pero no en acto de guerra, supongo. ¿A qué fueron entonces? Una respuesta demasiado exagerada sería la de los “beneficios que no se pueden imaginar ahora” que, en febrero de 2003, Jeb Bush, el candidato frustrado, anunciaba que traería la intensa relación entre ambos países.
Porque beneficios los ha habido o, por lo menos, se pretendían. Tengo mis dudas para España, pero sí parece que hubo empresas petroleras que entraron en conversaciones con el gobierno británico meses antes del inicio de aquella II Guerra del Golfo. La verdad es que eso ya se sabía en 2011, pero ahora viene con el sello del informe Chilcot publicado también en este mes de gracia.
A estas alturas, y más con el susodicho informe y sus 2,6 millones de palabras, es difícil sustraerse a la opinión de que aquello fue una gran chapuza excepto, tal vez, en la sistemática campaña de relaciones públicas a las que se dedicaron Aznar y Blair a este lado del Atlántico y Bush y los suyos en el otro. Claro que no hay quien se lea tamaño documento que se ha comparado, en tamaño, con Guerra y Paz de Tolstoi y con las obras completas de Shakespeare, pero los resúmenes disponibles son bastante elocuentes y son completados por sendos artículos de personajes poco sospechosos como Hans Blix sobre los motivos posibles de tal guerra y Paul Bremer sobre la falta de planificación del día después, es decir, cuando ya se podría hablar de “cambio de régimen”
Sadam Husein había sido “nuestro” hombre en el lugar cuando se trató de una guerra local entre Irán e Irak. Fue “algo nuestro” cuando preguntó a la embajadora en su país si le daba permiso para invadir Kuwait y recuperar, además del petróleo, la integridad territorial de Irak que le había sido arrebatada por la nefasta negociación Sykes-Picot a finales de la I Guerra Mundial. Y fue el malo-malísimo a partir de entonces. Algo así como Gadafi en Libia. En  ambos casos, lo que queda es un país fragmentado, enfangado en guerras sectarias y de incierto futuro. Todo un éxito. Misión cumplida, pues. Eso sí: de someterse a la justicia, nada.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Hay que añadir que lo dicho sobre la calle Aznar en Bagdad es puro periodismo-ficción. Obvio, y más si se va a los detalles del reportaje aquí. Lo que no es ficción es lo que Alberto Piris ha recordado ahora haber escrito en 2003 poco antes de que se iniciara la invasión. Puede leerse aquí -lo recomiendo vivamente- aunque duela)

Por qué no me preocupa el nuevo gobierno

Estas son mis razones para no estar preocupado por quién vaya a gobernar en Madrid ni si va a haber nuevas elecciones generales este mismo año. Pero antes tengo que explicar algo y es que no tengo hacia los partidos la misma actitud que tienen los seguidores de un equipo de fútbol que lloran, cantan, pelean, matan, se alegran de lo que su equipo pueda hacer o haber hecho. En ese sentido, no soy seguidor de ningún partido político que me alegro si gana y lloro sin pierde y, como buen fanático que niega serlo, salgo a la calle a defender mis colores frente a los fanáticos de los demás partidos, porque ellos sí que son fanáticos. Yo solo defiendo mis colores porque son... bueno, por lo que sea.
Dicho lo cual, expongo esas razones por las que no me preocupa lo del nuevo gobierno ya que no sé:
1. Qué va a pasar con el Deutsche Bank y con los bancos italianos que preocupan al FMI y si eso va a afectar al funcionamiento de las Españas
2. Cómo va a afectar, a manos del Brexit, la caída de la libra esterlina a los bancos y demás empresas españolas que tenían un importante porcentaje de su negocio en el Reino (des)Unido (también en América Latina, pero esa es otra historia). Es el caso del Santander, BBVA, Sabadell y otros más.
3. Cómo lo anterior va a afectar a unos bancos, de cuya necesidad de ulteriores fusiones se venía hablando hace tiempo, todavía debilitados por su insensatez (porque fue insensatez) durante la "burbuja del ladrillo". Lo del Popular fue un aviso.
4. Qué va a decidir Bruselas sobre el incumplimiento del Reino de España en el terreno del déficit (estructural), si va a imponer multa más que simbólica junto a Portugal y si, entonces, va a salir más dinero del país en el contexto de necesidad del mismo para posibles salvatajes de bancos en apuros (lo de la "hucha de las pensiones" es asunto menor).
5. Qué van a hacer los acreedores de un país cuya deuda supera a su PIB.
Algo más que incertidumbres

martes, 12 de julio de 2016

Venezuela otra vez

Venezuela dejó de ser noticia en las Españas una vez terminada la campaña electoral de este junio. Se utilizaba como argumento contra alguno de los contendientes. Estos días ha reaparecido gracias a la apertura de algunos pasos fronterizos con Colombia, por donde han primado las imágenes de venezolanos pasando al otro lado para comprar, sean para consumo o para reventa, y gracias al nuevo intento de diversos mandatarios (entre ellos un ex-presidente español) para mediar en los diversos enfrentamientos políticos del país, cosa que también proporciona imágenes para la televisión, que es la fuente de realidad absoluta. Pero hay otras opciones.
Hubo una, de una monjita (no de toda su orden religiosa y, menos todavía, con carácter "oficial"), dando su versión "desde abajo" y ya la comenté junto a la de otro académico y un ex-ministro. Ahora es el turno de un excelente artículo del colega Edgardo Lander cubriendo y enlazando los diferentes aspectos que tiene aquella realidad y que vale la pena leer. Petróleo, claro, pero también políticas concretas, cultura insolidaria, anomía, presencia del ejército, corrupción, riesgo de "intervencionismo humanitario" y algunos elementos más. Poco que ver con panegíricos o propaganda electoral pasada o futura y sí con un buen análisis concreto de una situación igualmente concreta.
(Añadido el 13: más sobre el uso del ejército)
(Añadido el 14: una versión sobre la conspiración imperialista contra el pueblo venezolano etc.)
(Añadido el 26 de julio: si las encuestas sirven para algo y reflejan la realidad, estos son los resultados de una de ellas según EFE)

lunes, 11 de julio de 2016

300 muertos son nada

He dado un vistazo a las ediciones digitales de cuatro periódicos de Madrid. Gracias a ellas he sabido que Portugal ganó la Eurocopa, que Obama pasó unas irrelevantes horas llenas de vaciedades en España, que hay algunos problemas con los líderes negros en los Estados Unidos (nada que ver con la noticia anterior), que hay algún problemilla con Corea del Norte y, ahora que lo pienso, poca cosa sobre las elecciones en el Japón que pueden hacer entrar propuestas belicistas en la zona. Ah, y un nuevo terremoto en el Ecuador sin que, afortunadamente, haya habido muertos. Y centenares de venezolanos cruzando la frontera con Colombia para compras. 
Los muertos los ha habido en Juba, capital de Sudán del Sur. Más de trescientos. Me impresiona este clamoroso silencio que también he escuchado en las cuatro emisoras madrileñas que recorro por las mañanas y que contrasta con el espacio dedicado, eso sí, arrimando cada cual el ascua a su sardina, a la meteórica visita de Obama. Amistad, aliados, apoyo, buenos deseos... sumisión casi vergonzante al aceptar entrevistas de cinco minutos aunque se hayan aprovechado, como ha sido el caso de Pablo Iglesias, de Podemos, para hacer alguna observación crítica sobre la OTAN. "España es muy bonita", "el clima", "la comida", "un gran aliado", "regresaré como expresidente". También ha hecho un curioso diagnóstico: la globalización habría producido desigualdad y si se mantiene esa tendencia eso daría pábulo a un aumento de populismos. 
Pero, a lo que voy: hay muertos de primera y muertos de segunda. No es novedad. Simplemente constatación por enésima vez.
(Añadido el 12: Alto al fuego en Sudán del Sur)

domingo, 10 de julio de 2016

Cuarteto, no trío

Sigo sin entender por qué las fotos de la "Cumbre de las Azores" del 16 de marzo de 2003, cuando muestran a Aznar, Blair y Bush (por orden alfabético), se recortan para que no aparezca el cuarto en aquella "Cimeira das Lajes", a saber Durao Barroso que después ocuparía cargo en la Unión Europea y en Goldman Sachs. En Portugal saben bien quién participó en tal Cumbre y quieren que los portugueses implicados en la misma den cuentas de su participación en la misma, sobre todo sabiendo que la decisión de invadir Irak ya estaba decidida de antemano. ¿Relaciones públicas? ¿Cuáles? ¿Las del cuarteto o la de ocultar al cuarto al que se le reservaba para mayores encargos, ad maioram natus erat?
Encontré hace años y publiqué (pero no encuentro ahora dónde) la diferencia de actitud frente a los Estados Unidos que aparecía en encuestas a europeos, a funcionarios de la Unión y a altos cargos de la misma (la debí de tomar de Transatlantic Trends). Los más favorables eran los altos cargos, seguidos de los funcionarios y, a mucha distancia, los europeos encuestados.
Esta es la foto portuguesa del cuarteto, no trío.


sábado, 9 de julio de 2016

Breve historia de esta crisis

Aprovechando la recensión en el New York Review of Books de un par de libros escritos por altos cargos de la Reserva Federal y del Banco de Inglaterra, que, al fin y al cabo, forman parte de la "mano visible", no de la invisible de Smith, Paul Krugman hace un rápido recorrido por los factores que llevaron a la crisis que se visualizó con lo de Lehman Brothers y en la que todavía estamos. Jugando con el Brave New World (Un mundo feliz) de Huxley, Krugman habla de la Brave New Uncertainty , y, para lo que me ocupa, de las Brave New Economics que, como él reconoce, no solo no supieron preverlo sino que con sus recetas la aceleraron y, a toro pasado, se quedaron con un "¿y cómo no me di cuenta de tal y tal detalle? (menor, por supuesto)".
Añado un elemento en esta crisis que el texto que cito y los que allí se citan representan: el economicismo, la idea de que el problema se enmarca dentro de una disciplina académica (que tiene sus facultades, sus departamentos, sus cátedras y sus revistas "profesionales") y que mezclarse con otras disciplinas son ganas de no hacer carrera y no ser juzgado convenientemente por los "pares", "referees" en las revistas de impacto primer cuartil, JCR y demás mitologías contemporáneas. Ningún interés por lo que pueda decir la llamada "ciencia política", no digamos la ecología o la psicología. Pongo al final la sociología porque es lo que estudié y lo que me hizo desconfiar del sociologismo.
No afrontan un problema real sino el encuadre limitado y sesgado que su disciplina permite sin salirse de sus limites autodefinidos. Claro que el asunto está cambiando y la interdisciplinaridad o incluso la transdisciplinaridad van ganando camino. Pero los "gurus" no están por la cuestión y eso que el enfoque trans o inter tiene, por lo menos 20 años. Pero, ya se sabe: cultural lag, ese desfase entre el modo de ver las cosas y las cosas mismas cuando estas cambian y no son seguidas por modos correspondientes de dar cuenta de ellas. Todo llegará. Espero.
Para compensarlo, un artículo sobre el mismo tema, escrito en castellano, por un economista que no desdeña reconocer que el enfoque económico tiene que ser completado por otros enfoques si se quiere entender qué está sucediendo.

viernes, 8 de julio de 2016

Beneficio. no libre comercio

Se repite hasta la saciedad, pero no parece que nos lo acabemos creyendo. Si el motor, en última instancia, del sistema en que vivimos por lo menos los últimos 500 años es el del beneficio, el beneficio incesante y sin límites, ese tendría que ser el criterio con el que observamos determinados comportamientos que vienen disfrazados de otras cosas.
Es el caso del TTP y que podría extenderse al TTIP, tan complejo como el anterior de forma que no tiene sentido que conozcamos los detalles sobre los que los expertos, responsables ante Dios y ante la Historia, comercian, negocian y discuten. Ya lo conoceremos cuando esté cerrado, atado y bien atado. ¿Hay críticas? Pues ladran, luego cabalgamos. Eso sí: por seguir con citas franquistas, los pueblos que ignoran su historia están obligados a repetirla 
Ya sé que esta última no es de Franco, pero el régimen se la apropió y yo me la reapropio para recordar la historia de tantos tratados comerciales fautores del libre comercio y con reconocidos efectos contra los vulnerables, ya que no se trataba de la vida de estos sino, como digo, de la acumulación de beneficios. Muy evidente debía de ser la cosa cuando hasta el Informe sobre el Desarrollo Mundial del PNUD advirtió con tiempo de cuáles serían los efectos del NAFTA sobre los mexicanos vulnerables.
Que nos sea leve con el TTIP.

jueves, 7 de julio de 2016

¿Cambio climático? ¿A quién le importa?

Si es cierto que el Planeta, es decir, la especie humana corre el riesgo de sufrir un cambio climático irreversible y que sería efecto no solo de posibles ciclos climáticos sino, sobre todo, de la acción del hombre, esa acción cae principalmente sobre los hombros de los Estados Unidos y la China.  
También podría ser cierto que no hubiese tal cambio y que solo estemos ante un episodio, de los muchos producidos durante millones de años, de calentamiento global o de temperaturas inusualmente extremas. 
No voy a insistir en el argumento de la esperanza matemática: por poco probable que sea el hecho, sus consecuencias serían tan catastróficas que hacen necesario planteárselo desde los gobiernos ya que, desde la empresa privada, atrapada en la lógica del capitalismo (acumulación de beneficios para lo cual todo vale), no va a hacer nada más allá de retoques cosméticos que le sirvan como publicidad y ayuden a la susodicha acumulación de beneficios para honra y gloria de sus accionistas y para los desiguales salarios de los jefes (ya se sabe que esa desigualdad, la que se da entre los salarios de jefes y subordinados, no ha hecho más que aumentar: es lo que llaman "superar la crisis").
Pues bien, el tema ha estado totalmente ausente de las primarias estadounidenses. Los contendientes tienen asuntos más importantes sobre los que insultarse. No muy diferente de las pasadas (¿y próximas?) elecciones españolas y en el resto de países donde haya elecciones competitivas. Donde solo haya elecciones de candidato único, seguro que tampoco se trata del asunto.
Así nos va.

miércoles, 6 de julio de 2016

Incertidumbre

Había incertidumbre sobre los resultados del 23-J (Brexit) y del 26-J (Moncloin). Lógico. Las encuestas, manipuladas, arriesgadas, difíciles o prácticamente imposibles no daban para muchas certezas. Pero ese no era el problema de fondo. El problema consistía en lo arriesgado que resultaba hacer cualquier pronóstico a partir de cualquier posible resultado. Como ya indiqué aquí, en el Brexit, independientemente del doloroso caso de Jo Cox, se había mentido tanto sobre las contradictorias consecuencias, que era imposible saber qué efectos tendría el “remain” o el “leave”. Y en esas estamos.
Algo parecido sucedía con el 26-J y su penosa campaña previa llena de fuegos artificiales, espectáculos televisivos, polémicas sobre asuntos banales, temas irrelevantes por imposibles (solo faltaba que alguien propusiese abolir la ley de la gravedad) y sutil manera de evitar coger el toro por los cuernos y decir qué haría el partido o similares si sucedía tal o cual cosa (¿dijeron algo sobre lo de las coaliciones?), cómo afrontaría la posibilidad de uno u otro resultado del 23-J y qué efectos tendrían sobre las Españas (y qué hacer en su caso) las restantes incertidumbres que siguen revoloteando aunque prefiramos mirar al suelo cercano.
La inmediata es la misma Unión Europea, qué va a ser de ella después del Brexit y ante cómo cambió de nombre al Mar Mediterráneo que pasó a ser Mar de los Muertos. Pero también cómo va Bruselas, como buen autoritario, a cebarse con el débil mientras adula al fuerte. España, con el gobierno que sea (que tanto da), es débil, endeudada y con un sistema financiero dependiente y frágil para el que se piden ulteriores fusiones.
Porque esa era una incertidumbre más que se añadía a las anteriores: qué iba (que va) a pasar con el sistema mundial. Militarmente, con juegos de guerra, a lo Guerra Fría, de la OTAN haciendo acto de presencia en la problemática frontera polaca con Rusia, justo cuando Moscú albergaba una importante cumbre económica. Y no valía decir que era para así justificar la mera existencia de la OTAN.
Pero incertidumbre también en el terreno económico. Resulta difícil entender y, mucho menos, predecir resultados o efectos, por ejemplo, del hecho de esa deuda pública y privada mundial  del orden de los 230 billones de dólares, algo así como el 300 por ciento del Producto Interno Bruto mundial. Grandes deudores como los Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania o Luxemburgo y prestamistas como Japón, Alemania (también aquí), China, Hong Kong, Taiwan o Noruega.
Se pudo entender en su día la crisis de la deuda latinoamericana y su década perdida o los efectos, en los 90, de burbujas inmobiliarias y bursátiles en el Japón (del futuro de las burbujas solo se sabe que revientan; y, en este caso, reventaron). Incluso se puede entender la deuda griega, mezcla de incompetencia local y de presión externa en un momento de exceso de liquidez bancaria. Cómo se vayan a afrontar o se hayan afrontado esas deudas (quitas, planes Brady, austeridades, dinero desde el helicóptero etcétera) es pensable, incluso observable. Pero ya no es tan fácil hacerlo sobre la deuda mundial, por lo menos desde el punto de vista de un ciudadano corriente y moliente que, como yo, no conoce los secretos arcanos de las ciencias económicas. Alvin Toffler,  recientemente fallecido, coautor de El shock del futuro, reconocía que “lo más importante en que nos equivocamos fue la economía. Fuimos insuficientemente radicales en cuestiones de economía porque éramos jóvenes, inocentes, y todavía creíamos a los economistas”.
La incertidumbre está flotando en el ambiente. No hace falta ser un experto en gases tóxicos para sentir el mal olor que algunos de ellos emiten. Cierto que por el humo se sabe dónde está el fuego, pero eso es en teoría zarzuelera: percibimos el humo, pero no vemos el fuego ni sabemos por dónde está ni qué vientos lo mueven en una dirección u otra.
La incertidumbre es mala consejera. Cuando los humanos no conseguimos certezas, nos las inventamos y nos aferramos a ellas como a un clavo ardiendo. O nos retraemos de forma igualmente peligrosa: dejamos el campo libre para salvadores varios cuya única certeza es la de querer ser los Amos. Es, creo yo, uno de los factores que influyen en esta proliferación de “neofascismos en construcción”, “neoliberalismos en decadencia” y “neopopulismos en ascenso”. Tomo las tres palabras y su especificación de una entrevista leída en medios estadounidenses y referidas, respectivamente, a Trump, Clinton y Sanders. Si se inyecta suficiente incertidumbre en la política, siempre habrá quien enferme.
(No entiendo casi nada de lo que aquí se dice sobre los billones de "hedge funds" y todos esos productos que desconozco. Ni siquiera sé si tienen nombre en español. Pero sí entiendo que hay nubarrones en el horizonte económico que anuncian una tormenta nada desdeñable. Por lo menos, yo uso metáforas. Engañosas como todas ellas, pero comprensibles)

Mentir sobre Irak

Hoy se publica en Londres el Informe Chilcot sobre el papel que jugó Tony Blair en el embrollo iraquí que todavía dura (véanse, si no, las más de cien personas asesinadas en Bagdad hace unos días). 
No sé qué dirá ni si sucederá lo que ha pasado con el informe estadounidense sobre el 11-S, que le faltan algunas páginas, en este caso, parece que sobre el papel de Arabia Saudita. 
Lo que sí sé es que si se demuestra que Blair mintió (todo aquello de que Sadam Husein podía alcanzar territorio inglés en cuestión de minutos, lo de las armas de destrucción masiva y demás historias) hay voces que piden que se le despoje de todos sus honores.
No se me ocurre pensar en una comisión así en España y con efectos parecidos aplicables a José María Aznar . Spain in different.
Pero no vendrá mal recordar que aquella aventura trajo estas desventuras.
(Añadido a mediodía: con 2,6 millones de palabras que dejan corto a Tolstoi y a Shekespeare, se ha publicado el informe Chilcot (el resumen, aquí). Se dependió demasiado de las fuentes estadounidenses (el que manda, manda), los servicios militares y de "inteligencia"  erraron (y casi con hache), desoyeron a los que anunciaban que meterse en el berengenal de Irak eran ganas de crear un berengenal todavía mayor incluyendo movimientos yihadistas y cosas por el estilo. Se lavan las manos sobre la posibilidad de acusar a Blair de determinados crímenes -eso es, dicen, cuestión de otras instancias, no de una comisión de investigaicón- y es fácil ver cómo interactúa con el caos político que es ahora el Reino (des)Unido-. Los que han cometido tamañas barbaridades basados en tan enormes (supuestos, vamos a suponer que supuestos) errores (porque si fueron mentiras, es peor) deberían de dejar de dar lecciones tipo el Aznar de la FAES. Todos nos equivocamos, pero nuestras equivocaciones son inofensivas. Las del cuarteto de las Azores bajo el liderazgo de uno de ellos, supongamos que era Bush II o alguien que lo teledirigía, no fue inocuo. Por cierto, el informe trascribe las conversaciones entre Blair y Bush, pero no incluye estas últimas: solo la parte de Blair. Cuidadosos que son)
(Añadido el día 7: artículo de Hans Blix que vale la pena leer junto a este otro de Paul Bremer. Eso sí: podrían haberlos escrito entonces)

martes, 5 de julio de 2016

Comercia que algo queda

Un estudio que tiene, entre sus autores, al catalán Centre Delàs. constata lo siguiente:
El mercado de la seguridad fronteriza está en pleno auge. Se estima en unos 15.000 millones de euros en 2015 y se prevé que aumente hasta superar los 29.000 millones de euros anuales en 2022.
El negocio de las armas, en particular las ventas a Oriente Medio y al Norte de África, de donde proceden la mayoría de los refugiados que huyen, también está en pleno auge. Las exportaciones globales de armas a Oriente Medio han aumentado en un 61% entre 2006-2010 y 2011-2015. Entre 2005 y 2014, los Estados miembros de la UE otorgaron licencias de exportación de armas a Oriente Medio y al Norte de África por un valor de más de 82.000 millones de euros. (subrayado mío)
Lo asombroso del caso  es que las empresas que están haciendo caja con la seguridad fronteriza son también las que están haciendo caja en la venta de armas a los países de los que huyen aquellos que son controlados en las fronteras por tecnologías de esas empresas. Están en el punto de expulsión y en el de atracción.
Así es el sistema que tiene como motor la acumulación de beneficios, donde y como sea. Para ese principio, todo vale. Incluso las proclamas sobre responsabilidad social corporativa. Y la Unión Europea, como subrayo, humanitaria como siempre.

lunes, 4 de julio de 2016

Desglobalización, desintegración

Todavía hay quienes se refieren a los procesos que atraviesa el mundo como "globalización", es decir, se refieren a que numerosas actividades humanas son ya mundiales, "globales" según el anglicismo al uso. Cierto. Las finanzas, por ejemplo. Pero otras cuestiones que se daban como ejemplos de lo imparable del proceso globalizador y de la necesidad de que las sociedades particulares se adaptasen a tal proceso ya no está tan claro que se estén globalizando. De hecho, aparecen otras palabritas que pueden mostrar mejor qué sucede, más allá de los componentes ideológicos de la llamada "globalización". Me refiero a "desglobalización", "fragmentación" y a "desintegración". 
El artículo de Cockburn (traducido) que acabo de citar vale la pena de ser leído: guerras, medioambiente, decadencia de la potencia hegemónica (a la que Trump pretende hacer "great again"), proteccionismo, brexits varios ("mundo brexit", se dice), exiliados, desplazados, emigrantes, barreras, muros, aduanas, polarizaciones diversas, auges de las distintas formas del llamado "populismo", nacionalismos, chovinismos, xenofobias, nuevas formas de terrorismo "global" forman un conjunto bien poco "globalizante".

domingo, 3 de julio de 2016

Teología-política-terrorismo

A propósito de los asesinatos en Bangladés a los que se podrían añadir los de Bagdad de hoy, un clarificador artículo de Roberto Toscano en La Repubblica que me han hecho recordar las clases de marketing que recibí en su día y en las que se distinguía entre factores push (que empujaban) y factores push (que atraían).
El autor utiliza la expresión "teología política" para distinguir entre los fines (políticos) y los medios (religiosos). Efectivamente, ni hay que descartar el factor religioso ni hay que tomar la religión como EL factor único a considerar.
Claro que hay factores que están detrás de esta emergencia: las desgraciadas intervenciones "occidentales" ("de los cruzados" según otros) en Oriente Medio (hay que incluir la rayas en el mapa producidas por el acuerdo Sykes-Picot), el problema palestino que parece no tener solución (no solo por el sionismo israelí sino también por las divisiones palestinas) y las peleas por el territorio y la hegemonía local entre sunitas y chiítas.
Y claro también que hay toda una serie de factores de propaganda que intervienen directamente. Las mezquitas wahabitas financiadas con dinero saudí (llegan hasta Xinyang y los huigures del fronterizo occidente chino), las redes sociales (el prejuicio "occidental" no acaba de entender que esos "atrasados" y "salvajes" utilicen tan inteligentemente internet) y los reclutadores se unen al hecho de la existencia del Estado Islámico como entidad casi mítica hacia la que se vuelven los ojos de gente muy heterogénea que no tiene necesariamente que compartir las estrategias del DAESH, pero sí convertirse en su prueba de existencia que genera ulteriores pruebas de existencia, a saber, el acto terrorista.
Los asesinos forman un conjunto muy heterogéneo (desde el subproletariado bangladesí a los ex delincuentes de Bruselas o París pasando por gente corriente y moliente e incluyendo a desadaptados "lobos solitarios"). Sus condiciones de vida tienen que ser tenidas en cuenta por una razón muy sencilla: si la religión fuera LA causa, todos los que la comparten tendrían ese comportamiento asesino. La pregunta, entonces, es sobre los factores que llevan a que este individuo mate y el de al lado, con condiciones semejantes -incluida la religiosa-, no mate.
Como los militares dedican una parte de su trabajo a enseñar a matar, me sigue resultando interesante este libro de uno de ellos sobre cómo aprender a matar y, en particular, este gráfico que copio de allí:
En las características del individuo se incluye su temperamento, sus experiencias recientes y el entrenamiento. Algo se sabe. Las experiencias pueden incluir marginación, frustración, "mobbing" y similares.
El grupo es importante pues va a suponer un apoyo para la acción. Pero también lo es la autoridad (se incluye la del Corán, leído a la manera de cada cual, como sucede con todas las demás religiones con Libro) y cómo se ve a la víctima y se entiende la distancia que les separa (cultural, moral -si son pecadores, mejor- etc.).
La pregunta final es sobre qué pretenden "los que les mandan". Porque algo quieren. Y si no se habla de eso, lo demás se convierte en una discusión sobre los asesinatos de Chicago: 315 en lo que va de año (se podría llegar a 600 en este 2016), 15 enfrentamientos armados al día que suponen 2 muertos al día en el pasado mes de junio. No es terrorismo, pero es terrorífico y más en vísperas del 4 de julio, que siempre suele resultar algo más violento que en días normales.


sábado, 2 de julio de 2016

El aprendiz de brujo

Repito la historieta: un aprendiz de brujo queda encargado de, cubo a cubo, rellenar una pequeña cisterna del local en que trabaja su jefe y decide poner en práctica una de las brujerías que ha visto y hacer que las escobas, sin intervención humana, hagan la tarea de llevar, cubo a cubo, el agua al lugar señalado por el jefe. El incauto aprendiz no se percata de que no sabe cómo detener el proceso y las escobas, obedientes, siguen echando agua anegando el lugar. La historia acaba bien: llega el brujo y detiene las interminables acciones de las escobas (puede verse la versión de Walt Disney aquí)
La naturaleza imita al arte, pero de manera incompleta. Las escobas puestas en marcha por la administración estadounidense de Jimmy Carter (otro pacifista) bajo la batuta de Brzezinski todavía están esperando que llegue el brujo y las detenga.
Aquí se cuenta con algo más de detalle lo sucedido desde que aquel gobierno decidiese adelantarse a la invasión soviética de Afganistán fomentando el yihadismo sin saber cómo se podría detener una vez fuese inútil para los propósitos de la potencia hegemónica. Lo ha vuelvo a hacer en el caso de Siria.
Y en esas estamos. Véase el fragmento de Fantasía que he citado más arriba y pónganse los yihadistas violentos en el lugar de la escoba y a la adminsitración estadounidense en el lugar de Mickey Mouse. Quién sea el brujo, eso ya no me compete.

viernes, 1 de julio de 2016

Muy orgulloso de ser de aquí

Los hay en todas partes y lo demuestran en los momentos más típicos que van desde un referéndum sobre la soberanía nacional (Brexit, con sus mentiras incluidas que ahora se conocen) al triunfo inmarcesible en una contienda futbolística en la que los "colores nacionales" salen victoriosos y, con ellos, toda la patria.
Pero ese orgullo cambia con el tiempo. Depende de coyunturas, de campañas, de choques, de noticias espectaculares y de mil cosas más. En las Españas, es probable que ese orgullo haya descendido después del espectáculo de las últimas (por el momento) elecciones y la gallardía con que se ha votado y con que ahora se empieza a negociar para montar un gobierno con más o menos mentiras por parte de unos y otros. Sin embargo, el título del post viene de estos datos de Gallup referidos a los Estados Unidos, donde, en 2003 el 70% se sentía extremadamente orgulloso de ser "americano" (estadounidense) y, en cambio, ese porcentaje ha caído al 52% en 2016. Siguen siendo mayoría, pero qué escasos para uno de los países con un nacionalismo, en mi opinión, de los más peculiares del mundo.
Trend: How proud are you to be an American -- extremely proud, very proud, moderately proud, only a little proud or not at all proud?
No ha sido un choque, como el de las elecciones españolas (y el fracaso de "la roja" -sic- en la Eurocopa), sino una tendencia lenta pero segura. Algo habrá que hacer. Una "October surprise" tal vez.