jueves, 30 de junio de 2016

Toffler: el futuro nos alcanza

Dos notas sobre la muerte de Alvin Toffler, el autor de "El shock del futuro". Primero, que se olvida que el famoso libro fue escrito por él y por su esposa, que le sobrevive. Y, segundo, que hay que reconocer, como él hizo aquí, los aciertos, pero también los errores. De estos, el mayor fue, según él mismo dice, respecto a la economía. Corto y pego de la entrevista que acabo de citar:
Lo más importante en que nos equivocamos fue la economía. Fuimos insuficientemente radicales en cuestiones de economía porque éramos jóvenes, inocentes, y todavía creíamos a los economistas.

Respuestas militares equivocadas

Dicen que "vamos" ganando la "guerra". En este caso, contra el Estado Islámico (DAESH, con perdón). Dicen que van perdiendo territorio que, al fin y al cabo, es el objetivo de toda guerra que se precie: quién manda sobre qué territorio. Sin embargo, hay voces que insisten en lo equivocado de esa estrategia (¿o es táctica?).
Parece que hay dos razones de peso: una, que plantearla así son ganas de no entender qué está pasando y  que aplicar a fenómenos contemporáneos nuevos doctrinas del siglo XIX o incluso anteriores pensadas para otros contextos casi condena al fracaso.  Mucho peor si, como propone Trump, se "ataque al fuego con el fuego". Y, dos, que, precisamente porque se trata de fenómenos nuevos (territoriales, pero no únicamente territoriales), esos "triunfos militares" lo que producen es un aumento de las prácticas terroristas en el territorio de los supuestos "vencedores".
Se dice sobre Estambul, pero se podría decir sobre París, con mayor o menor presencia de "lobos solitarios" según el contexto "occidental" (el de los "cruzados", según el otro "ejército") en que se encuentre y sin entrar en la propensión a magnificar los actos terroristas perpetrados por yihadistas, más o menos creyentes, frente al silencio sobre otros actos terroristas obras de "locos" y no de personas con determinada adscripción ideológica, más o menos creyentes.
(Añadido el 1º de julio: La matanza en el aeropuerto de Estambul comienza a ser mucho más poliédrica: si lo que dicen ahora las autoridades turcas es cierto, se trata de tres personas que llegan de tres contextos geográficos diferentes (ex-soviéticos, ex-rusos) y con claro apoyo local. No se trata de "lobos solitarios" ni, tal como lo veo ahora, son necesariamente yijadistas del DAESH. El terrorismo puede ser utilizado para muchos propósitos para los que esas muertes no cuentan nada: son puros medios sin valor intrínseco -que se lo digan a sus familias-
En todo caso, si es "guerra" es otro tipo de guerra incluso por los medios que se aplican).

miércoles, 29 de junio de 2016

Voto por descarte

Hay muchas formas de votar, como he contado en otras ocasiones. Voto racional, voto de identificación, voto en blanco democrático pero de rechazo a todos, voto (supuestamente) útil, voto a la contra y seguro que hay más. Me faltaba una forma que, parece, está funcionando en varios contextos: Votar por el mal menor, como algunos están diciendo  o van a practicar en los Estados Unidos, o votar para evitar el mal mayor, como ha podido suceder en las Españas, pero sin salirse en ningúnmomento del mal. Pintan bastos.
En los Estados Unidos algunos votarán por Clinton, sabiendo lo que saben de ella y de sus posibles proyectos, con tal de que no salga Trump. En las Españas la cosa es algo más complicada ya que tenemos más de dos partidos (también en los Estados Unidos está el Partido Libertario, el Verde o el de la Constitución, pero son irrelevantes). Imaginemos qué han pensado algunos.
1.- Votar al PP por descarte. Son los que han visto el ”extremismo” de los otros que podrían llevar a España al borde de la catástrofe, los han metido a todos en el mismo saco y han votado “a pesar de todo” por el partido del gobierno. Algo así como el jesuítico “en tiempo de desolación, no hacer mudanzas”. Ciudadanos no estaba en el cajón de sastre de los “extremistas”, pero había que descartarlo por “irrelevante”. “A pesar de todo” incluía los escándalos de corrupción y espionaje, la valoración del cabeza de lista por Madrid (supuesto candidato a la presidencia) y el “más de lo mismo” con resultados ya conocidos. Pero los resultados de los otros podían ser peores.
2.- Votar por el PSOE por descarte. No podían votar el PP de la corrupción y del uso de la maquinaria del Estado para fines partidistas y electoreros. Tampoco podían votar a Unidos Podemos etc. por demasiado heterogéneos, poco fiables. No era un voto a favor del PSOE, dividido en familias peleando entre sí, participante del viejo bipartidismo y con políticas de sumisión a la Unión Europea, sino un voto una vez descartados los demás.
3.- Votar por descarte a Unidos Podemos y sus heterogéneos aliados en Cataluña, Valencia y Galicia. Los demás eran representantes del viejo bipartidismo de nefasto recuerdo vistos sus resultados en el empleo y el bienestar y se convertían en el chivo expiatorio de grupos sociales descontentos o deseosos de un “cambio”. Solo quedaban estos como alternativa, poco fiable dada su heterogeneidad y sus cambios de opinión de vez en cuando, pero alternativa. Como la democracia en el dicho atribuido a Churchill, “el peor de los sistemas exceptuando todos los demás”.
4.- Votar a “lo nuestro” por descarte. Era el más fácil. Se trataba de votar localmente para unas elecciones planteadas como generales. Todo aquel que no fuese “de aquí”, venía descartado automáticamente. Era la campaña del Partido Nacionalista Vasco (subráyese el “vasco”) y la de Esquerra Republicana de Catalunya (subráyese la “Catalunya”). Lo intentaron, dentro de Unidos Podemos, la variante de “A la valenciana” que tenía problemas para funcionar en Alicante por eso de “valenciana” cuando intervenían criterios igualmente locales. Localistas desde la perspectiva de los demás, pero defendiendo “lo nuestro” desde el punto de vista de los que les votaban al descartar a los que defendían “lo de ellos”.
5.- No tengo claro que hubiese votantes de Ciudadanos que les votasen por descarte (de los anteriores,  he leído o escuchado ejemplos). Es posible. De hecho, hubo quien les votó el 20-D precisamente por este criterio: no podían aceptar al PP de la corrupción, ni al PSOE de la división y la indefinición, ni al (entonces) Podemos por confuso y manipulador, así que o echaban una moneda al aire o, una vez descartados, veían que lo que quedaba era C’s. Ahora lo han tenido más complicado.
6.- El descarte podía ser máximo cuando se votaba a partidos que se sabía (ay, las clarividentes encuestas) que “no existían” electoralmente. Algunos llegaban presentándose en sus carteles como “centro moderado” como si pudiese existir un “centro extremista”. Sin duda, pero la idea de “voto útil”, es decir, que sirviese para algo, planeaba sobre muchos electores que fueron a alguna de las cinco posibilidades anteriores.
Lo de “derecha-izquierda” vino después y no aparecía con claridad ni en descartadores ni en transversales (que todos pretenden serlo). Pues ahora lo que toca es (no) pactar al son de “el electorado lo que nos ha querido decir es...”, “lo que el electorado/ciudadanía/gente/pueblo/nación nos exige es...”, “lo que está pidiendo es...”. Tal vez.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Lo que resulta problemático es decir que tal o cual voto ha sido una equivocación (es decir, no me gusta) y, por tanto, tiene mucho menos valor. Se está discutiendo sobre el Brexit, pero hay que reivindicar el derecho a equivocarse. El electorado, efectivamente, se equivoca de vez en cuando ya que las votaciones no son un medio para encontrar la Verdad sino un sistema imperfecto para tomar decisiones. A prestarle atención a los movimientos que plantean que el "exceso de democracia" puede resultar peligroso, sobre todo si las mayorías se "equivocan".
Una parte del problema es la siguiente cuando se añade una caracterización a los que han votado por las opciones enumeradas arriba, a saber: 1. asustados; 2. desengañados; 3. entusiasmados; y 5. perplejos. Es decir, sentimientos por encima de razonamientos)

Fuese y ¿no hubo nada?

Frente a los que anuncian (y he citado) graves problemas para la Unión, Occidente y el sistema mundial, hay quien se contenta con levantar acta de dos cosas: una, que dos tercios de los parlamentarios británicos son partidarios de quedarse y, por tanto, contrarios a lo que la mayoría de británicos ha dicho, creando tensiones entre las dos formas de democracia, la directa y la representativa, y poniendo de manifiesto la era anti-élite en la que entramos (cave canem); y, dos, que todo no está dicho y que, con elecciones generales en otoño, se pueden reconducir las agua para lograr lo que muchos desean: que se queden y que aumenten sus privilegios en comparación con otros países miembro mindundis, es decir, que obtengan más ventajas y eviten inconvenientes. No es que todo se vaya a quedar en agua de borrajas, pero sí parece que el asunto quedará en mucho menos de lo que los apocalípticos han anunciado. Eso sí, los líderes de los dos partidos mayoritarios tienen sus problemas y la sagrada unidad de la patria (británica) vuelve a estar en entredicho, pero ese es un asunto interno que solo interesa a los petroleros y a los nacionalistas (por ese orden). En resumen: se van, pero se quedan. Algo así viene a decir Kerry.

martes, 28 de junio de 2016

Terrorismo del lobo solitario

Un reciente estudio del Royal United Services Institute for Defence and Security Studies sobre este tipo de terrorismo entre el año 2000 y el 2014 en Europa proporciona algunos datos interesantes al comparar el del lobo solitario del tipo del noruego Breivik, es decir, de extrema derecha con el de lobos solitarios de suficiente adscripción islámica como para ser clasificados en ella.
En proporción vienen a ser parecidos: 38 por ciento del total son de extrema derecha y 33 por ciento se clasifican como islamistas. Pero son mucho más diferentes en cuanto a su letalidad: los de extrema derecha habrían producido 260 heridos y 94 muertos (recuérdese que incluye el caso extremo de Noruega) mientras que los de adscripción musulmana habría herido a 65 personas y matado a 15. 
El estudio que cito cita a su vez un trabajo del Institute for Economics and Peace que atribuye el 80 por ciento de las muertes perpetradas por lobos solitarios en Occidente a actores de extrema derecha, nacionalistas y antigubernamentales.
La cuestión es saber cuál de los dos terrorismos tiene mayores probabilidades de aumentar en el próximo futuro y cuáles son las causas que lo producen (se incluye, obviamente, la salud mental, pero, para ambos, en ningún caso como único factor). La diferencia entre el contexto estadounidense (musulmanes poco radicalizados, intervención particular del FBI) y el europeo hace pensar que el terrorismo de lobo solitario podría ser más frecuente en aquel territorio que en este.

lunes, 27 de junio de 2016

Cómo lo veo

Resumo en pocas líneas lo que he venido diciendo de vez en cuando estos últimos tiempos. Me ahorro los enlaces.
En "Occidente", es decir, en Europa y los Estados Unidos por lo menos, la crisis manifestada en 2008 con lo de Lehman Brothers se alimentaba de altas cotas de desigualdad social (incluyendo desigualdad de poder) y las políticas puestas en práctica desde esa desigualdad (obviamente, a favor de las élites, que para algo tiene poder, aunque no todo el poder posible) generaron todavía más desigualdad. El efecto social de esa dinámica ha sido el aumento de la ansiedad en la ciudadanía. No en las élites, que no parece que tengan los problemas que tenía María Antonieta cuando le decían que el pueblo no tenía pan, ni en las clases populares, demasiado ocupadas en sobrevivir como para dedicarse a libros de caballería (recuérdese la estructura social tripartita a la que se refiere Orwell en su 1984: los de arriba, los de en medio y los de abajo). La angustia se ha dado en las clases medias inseguras sobre su empleo, salario, futuras pensiones, acceso a los servicios públicos -el caso de la educación concertada en la Comunidad Valenciana es sintomático-.
Esa inseguridad e incertidumbre (volveré a este último tema el miércoles de la semana que viene) se ha vivido bajo el predominio de los sentimientos por encima del razonamiento frío y distante. Baste pensar en los nacionalismos (estatales y sub-estatales), en el referéndum sobre el Brexit o las elecciones españolas del pasado domingo. Pero se puede extender a la campaña de Trump, a la segunda vuelta de las presidenciales austriacas, a la pre-campaña francesa para el año que viene, a partidos concretos como el AfD en Alemania y tantos otros casos.
El refugio ante esa inseguridad e incertidumbre pueden ser los sentimientos de identidad (colectiva, por supuesto, aunque yo sea de los que cree que sería mejor hablar de identidad compartida, ya que se trata de fenómenos individuales) que pueden ser nacionales, religiosos, futbolísticos, raciales, sexuales e incluso de clase, siempre que no sea "clase peligrosa" (classes dangereuses). Junto a esta salida, está la de encontrar algo que pueda ser concebido como culpable de los propios problemas: los "otros" en general, que pueden ser los de "otras naciones" (opresoras, por supuesto), otras religiones (falsas por definición), otros orígenes geográficos (inmigrantes), o pueden ser "las élites", "los de arriba" (sin plantearse quitarlos), "la casta", "los intelectuales", o "los extremistas" como tan bien le ha funcionado al Partido Popular español en las elecciones de este domingo pasado. 
En ese río revuelto pescan organizaciones muy heterogéneas. Están las que tienen bandera religiosa y utilizan la religión para mejorar sus posiciones desde locales a geopolíticas (es importante entender el yihadismo europeo) y están los partidos políticos de viejo o nuevo cuño, en particular los llamados "populistas", término que no me gusta pero al que ya le he dedicado algunos posts. De derechas o de izquierdas, tanto da. Tal vez exagere, pero tan "populista" me ha parecido la derecha (PP)  como la izquierda (Unidos Podemos) en estas polarizadas elecciones del día 26.
Estos movimientos o partidos no son la solución sino un síntoma ya que, rápidamente, caen en lo que han criticado en las élites políticas previas, a saber, el desfase entre la clase política y la población en general como ha demostrado el Brexit: la mitad de la población a favor, dos tercios del Parlamento en contra. La política, en efecto, ha generado sus reglas y si quieres jugar a la política (jugar al ajedrez, al boxeo o al judo) acabas aplicando sus reglas de engaños, manipulaciones, ombliguismos y férrea ley de la oligarquía. Nada que tenga que ver con una reducción de la desigualdad aunque la retórica "populista" diga lo contrario. El caso de Grecia es extremo.
Lo que sucede es que, en las condiciones actuales de polarización social, la política se polariza igualmente presentando asuntos complejos (poliédricos) como asuntos de blanco o negro, dicotómicos, que es lo que esas clases medias entienden y a lo que se aferran (lo digo mientras este país está paralizado por el trascendental partido España-Italia para la Eurocopa).
¿Qué salidas tiene? Mi amigo noruego me llama en broma "su oráculo", vista la cantidad de asuntos en los que me he equivocado. Una posible salida se observa extrapolando las tendencias: más de lo mismo, más xenofobia, nacionalismos, exasperación, irracionalidad, sentimientos. Un futuro pardo (o de camisas azules en la España de principios del siglo pasado, o negras en la Italia de entonces).
Los extremos de un resorte no pueden separarse indefinidamente: al final, se rompe. Y esa es otra posibilidad que algunos autores han estado anunciando con su particular "que viene el lobo" desde el siglo XIX. No lo niego. Sí es posible un cambio "catastrófico" de sistema. Pero lo dudo, aunque menos que lo siguiente.
Otra es un salto de aquellos "de la cantidad a la cualidad", el salto cualitativo de algunas ramas del marxismo (lo cual no hace que tengan que ser de obligado cumplimiento ni que sean totalmente irrelevantes: es una cuestión empírica), con lo que "agudizar las contradicciones" puede ser una política apropiada. Eso sí: sin saber si lo que vendría después es mejor o peor de lo que hay ahora, una vez se abandona la peregrina idea del progreso que cree que todo lo que viene después es mejor que lo que había antes (muchísimos casos muestran lo contrario).
Como no soy un oráculo (ni para mi amigo noruego) me quedo en una modesta tarea: diganosticar lo mejor posible, introducir racionalidad para compensar los excesos del sentimiento y no querer dar los pasos más largos que las piernas. Total, para lo que puedo influir yo...

Petróleo y armas

Ahora se sabe (aunque se podía imaginar) que los gobiernos de los Estados Unidos y del Reino Unido planearon bombardear instalaciones petroleras en Oriente Medio (Irán e Irak en concreto) en el caso de que se produjera una invasión soviética. No se excluían las armas nucleares. Eran los principios de la Guerra Fría y se sabe ahora gracias a documentos desclasificados en los Estados Unidos, aunque se empezó a conocer en tiempos de Kennedy.
Ahora se puede imaginar que diversos gobiernos de países centrales planean utilizar las armas en el caso de que se ponga en discusión el poder de dichos países sobre el petróleo. Es la llamada doctrina Carter expuesta en su discurso sobre el estado de la Unión en 1980 al decir que "an attempt by any outside force to gain control of the Persian Gulf region will be regarded as an assault on the vital interests of the United States of America, and such an assault will be repelled by any means necessary, including military force".
Con el previsible aumento del precio del petróleo, ya por encima de los 50$/barril, el acceso al petróleo no va a exigir el uso de las armas sino que el petróleo mismo será un arma. Si los Estados Unidos, gracias al fracking, se convierten en la primera potencia productora y exportadora de petróleo, la doctrina Carter podrá ser reformulada diciendo que "cualquier intento por parte de cualquier fuerza exterior de ganar control sobre el petróleo será visto como un ataque a los intereses de los Estados Unidos de América y tal ataque será repelido mediante cualquier medio, incluido el económico".
Confuso ¿eh?

domingo, 26 de junio de 2016

Brexit como síntoma

No es un caso aislado. Brexit es un síntoma más de algo que está sucediendo en Europa y los Estados Unidos. Dos textos aquí y aquí que lo plantean de ese modo y que continúan lo que acabo de contar sobre el papel de la crisis financiera en la polarización política, la profunda insatisfacción, de las clases medias sobre todo, y su inseguridad ante el futuro (trabajo, salario, pensión, violencia)
Se puede resumir en dos tendencias que caracterizan esta ola. Por un lado, el auge de los sentimientos nacionalistas ("queremos ser independientes", "no queremos que 'otros' contaminen nuestra identidad", "lo nuestro es nuestro" -ya sabe: "British jobs for British people"-, "otros, que están fuera, nos atacan, nos roban, nos amenazan etc.") y, por otro, un cierto rechazo a las instituciones de la democracia llamada liberal prefiriendo otras formas de organización política (autoritarismo, neofascismo, democracia popular, democracia asamblearia, "populismos" etc.). El descontento con las prácticas observadas (o supuestas, o manipuladas) de los políticos del establishment ayuda a que aparezcan nuevos políticos (en muchos casos, tan políticos como los denostados) que propongan respuestas sencillas a problemas complicados sin caer en dar respuestas complicadas a problemas sencillos (para esto último hace falta tocar poder).
Las propuestas de un nuevo referéndum (torturar al electorado hasta que confiese), las lecturas de los respectivos porcentajes en las respuestas, el reconocimiento tardío ("tarde te conocí, hermosura tan antigua, tarde te conocí") de haber sido engañados (y la próxima vez ¿no lo serán?) o el subrayar los efectos negativos que puede tener para toda la población con independencia de lo que haya votado son parte de esta ola.
La presentación economicista de los efectos en las bolsas y las divisas no hace sino dificultar el diagnóstico. Porque una cosa son los contextos que dan paso a esta ola, otra cosa son sus síntomas y otra los posibles (u observables) efectos de posibles resultados. No hace falta que diga que lo dicho tiene algo que ver con las elecciones de hoy en las Españas, un déjà vu según The Guardian.

Crisis y polarización

Otro texto intentando mostrar la relación entre las crisis financieras y la polarización política. No es tan histórico-matemático como el que ya cité, pero no por eso carece de interés. La relación entre deudor y acreedor se muestra como central.
El hecho es que hubo y hay una crisis financiera (con negros nubarrones en el horizonte inmediato, con independencia del referéndum del pasado 23) y la polarización política es observable en numerosos Estados (por ejemplo, la animosidad política ha crecido sensiblemente en los Estados Unidos, según el Pew Research Center). Si correlación significa causalidad, eso siempre queda como una de las dudas posibles. Pero es obvio el contexto en el que se producen las elecciones españolas de hoy. Y las estadounidenses de noviembre. Y tendría que ser obvio (pero no lo es) que las élites engañan a la gente. Ha pasado con el Brexit. Y cuando digo élites incluyo a los centros de decisión de los partidos políticos.  Izquierda incluida.

sábado, 25 de junio de 2016

Los británicos son tontos

"Across the United Kingdom on Friday, Britons mourned their long-cherished right to claim that Americans were significantly dumber than they are"
Lo afirma un estadounidense en el New Yorker, suponiendo que en noviembre los estadounidenses demuestren que no, que son más tontos que los británicos. Los españoles entran en la competición este domingo próximo.

Confianza en las medicinas

Es lícito preguntarse por la base que pueden tener las atribuciones de determinadas propiedades a determinadas plantas. Cuando lo escucho en programas de televisión o lo observo en la herbolistería, me asombra la seguridad con que se afirma que "la infusión de esta planta es buena para tal cosa". Cuando le comenté a un amigo la última "gotera" que los médicos me habían encontrado tuvo una reacción muy rápida y llena de convicción: "toma una cucharada de semillas de calabaza al día". 
La fuente de tales aseveraciones es problemática. Se puede decir que es la tradición. Mi abuela me explicó que era peligroso dejar las tijeras abiertas y aprendí a no hacerlo. Probablemente, su abuela se lo había dicho, en el caso de que dispusiera de unas, obviamente. O se puede decir que es el resultado de pruebas y errores a lo largo de mucho tiempo: se trata del "pensamiento salvaje" , la ciencia de lo concreto que ha sometido a observación los efectos de diversas hierbas sobre las condiciones de diversos enfermos. Pero es obvio que no se han seguido los protocolos que la metodología científica requiere hasta llegar al "triple ciego".
La medicina moderna, en cambio, tiene una muy consolidada base científica: experimentación, experimentación y experimentación. Es pues mucho más segura. ¿Seguro? Hay demasiados casos de fraudes en la investigación gracias al papel que juegan las grandes empresas farmacéuticas como para estar tan seguro. Este es el último caso que he encontrado. Pero en las Cartas fraternales que he colgado a la derecha de este blog y, entrando, bajo el epígrafe de "Verdad interesada" se comentan algunos casos más y se añaden las referencias en la bibliografía que sigue a las cartas de Iván en dicho escrito. 
El caso es que, ante un problema concreto referente a la salud, el individuo se aferra a lo que tiene a mano con tal de obtener un mínimo de seguridad. Sobre todo en episodios agudos (los crónicos son algo más libertarios). Pero tanto da que sean medicinas tradicionales como medicinas "modernas", el riesgo de encontrarse ante un error o, lo que es peor, un fraude es real. No necesariamente alto, pero no por ello irreal. El efecto placebo incluido. Caveat emptor.
(Añadido el 1º de julio: el papel de las empresas farmecéuticas en su relación con los médicos en España estará aquí)

viernes, 24 de junio de 2016

Brexit: y ahora qué

Ganó el "exit" o "leave". Otros pueden seguir esos pasos:

Unos, porque se les expulsa (Grecia), otros porque tienen ya gobiernos euroescépticos (Hungría), otros porque podrían tenerlo pronto (Francia) o porque crece la demanda de ello (Holanda, los escandinavos).
Y el dinero es prepotente y miedoso (típico de los autoritarios):


Pueden verse más datos sobre la moneda en el reportaje del Washington Post que da la noticia.
Pueden verse los efectos sobre la (des)Unión Europea aquí. Y algo más sobre el futuro aquí.

Sin prisas: hay que ver si Cameron sobrevive políticamente a este error que ha cometido convocando el referendum creyendo que así debilitaba a UKIP cuando lo que ha conseguido ha sido dividir a su partido (me suena a lo de Mas en Cataluña); hay que ver si se lo toma como mero resultado de una consulta o como algo que hay que hacer efectivamente; hay que ver, en este caso, qué tiempo se toman Bruselas y Londres para negociar las condiciones de salida después de haber negociado las condiciones de permanencia (para entender a Bruselas, ver el mapa de más arriba). Otra lista, aquí.
Si, por fin, se produce el "leave", está por ver si lo que queda en el Reino (des)Unido es algo como Noruega, Suiza, Rusia o la China, incluyendo el espinoso asunto de Escocia y su 62 por ciento de voto por el "remain" que puede alimentar paradójicamente su independentismo.
Y, sobre todo, queda por ver si los que auguraron todo tipo de bienes a la salida y todo tipo de males a la misma tuvieron razón. Porque podría ser que, como en tantas otras cosas en esta vida, ambos hayan tenido razón. También ambos de manera parcial (no hay nadie perfecto). Parcial porque era propaganda (mentiras incluidas) y porque algo de base podían tener. Las monedas siempre vienen con dos caras. Se verá cuál de las dos es la más determinante y cuál es utilizada por quién para las siguientes elecciones, que supongo que serán pronto.
(Añadido el 25: aquí se cuenta cómo Cameron cayó el la trampa que él mismo había montado. Como Mas en Cataluña.

¿Un segundo referéndum? También es posible)

Diagnóstico, pronóstico, terapia

Vale la pena leer este este artículo. Parte de una constatación: el auge de la extrema derecha que llama "populista" en Austria, Alemania, Francia y los Estados Unidos. El centro del sistema, si se quiere. Pero con la particularidad de que estas propuestas reciben un claro apoyo de "los de abajo", clase obrera pero también clase media baja.
Lo que ha llevado a tal coyuntura, prosigue el artículo coincidiendo con otros, ha sido lo que se podría llamar el "fundamentalismo del mercado", aquellas ideas que pusieron en práctica Reagan y Thatcher y que se difundieron hasta ser el pensamiento único, dominante, sin alternativas (TINA, there is no alternative, que decía Thatcher). Tal endiosamiento del mercado y reducción del papel del Estado (menos Estado, más mercado era otro de los mantras) tuvo que ver con la crisis actual, los niveles de desigualdad, la inseguridad creciente para las capas bajas de la sociedad y las incertidumbres sobre su futuro.
Muchas de las políticas que se han puesto en práctica para remediar esos efectos (supongamos que no queridos) de aquellas ideas han sido políticas sobre los síntomas, no sobre las causas. Casi se puede decir que han sido incluso "cosméticas", superficiales.
¿Qué hacer? Pues un New Deal, un retorno del Estado. Terapias poco específicas, pero que indican la línea que habría que seguir si se quiere evitar la consolidación de aquella extrema derecha.
An extensive program perhaps, in which the government and its citizens play a far more creative role in tackling the great crises. And in which a more radical reform of the financial world could be coupled with a plan to use freed-up funds for a long-term investment program for the century to come, to restore urgently required services and to launch efforts for saving the climate. Expenditures resulting from these programs could in turn push the economic activity ahead. A new global monetary system would also be part of the new paradigm.
Excelente diagnóstico, negro pronóstico (o pardo, si se prefiere) y, una vez más, dificultades en especificar la terapia y, sobre todo, en saber quién le pondrá el cascabel al gato, quién levantará esa bandera, quién les seguirá y quién la pondrá en práctica de forma eficiente y eficaz una vez especificada. Así es la vida. 

jueves, 23 de junio de 2016

Paz en Colombia

Se firma ante testigos (Maduro entre ellos) y no es únicamente un cese de hostilidades sino pasos para la reinserción y, eventualmente, para la reconciliación (esto será más difícil).
Los antecedentes del M-19 pueden ser ilustrativos de los problemas de la reinserción y de las dificultades de la reconciliación.  El libro Razones de vida de Vera Grabe, que fue comandante del M-19, explica con claridad y en primera persona aquellos pasos. Pero conviene no olvidar que exguerrilleros murieron una vez dejadas las armas, en venganza por hechos ocurridos mientras duró el enfrentamiento (lo del Palacio de Justicia fue particularmente doloroso) y que algunos han tenido que llevar guardaespaldas durante mucho tiempo.
Se respondía a situaciones de conflicto social con un conflicto armado que genera su propia dinámica, incluida la de los militares que desean que se mantenga, que de todo hay, y la de la narcoguerrilla una vez se corta la financiación exterior. Se llega a situaciones ya totalmente irracionales y solo hay un medio de afrontarlo: el diálogo, como el que se ha producido en La Habana y que ahora ha dado sus frutos sin vencedores ni vencidos. No es de excluir, como sucedió con el M-19 o con el IRA, que aparezcan FARC-auténticos que quieran mantener aquella dinámica por motivos limpios o por motivos espurios. Pero el paso es importante y hay que felicitarse y esperar que el ELN siga esa misma senda. Y se verá qué hacen los paramilitares.
Insisto: un paso muy importante, pero con flecos todavía por afrontar.
¿ETA, quién dice ETA?
(Añadido el 7 de julio: era de esperar: una unidad de las FARC se niega a entregar las armas. Posiblemente, dos)

PIB mundial

Esto es lo que publica The Economist:

A tener en cuenta: 1. El papel de la UE en la caída de 2012. 2. La tendencia general descendente (que puede compensarse, como pasó entre 2012 y 2013, con un crecimiento). 3, El peso de los BRIC (sin S final) en el conjunto y, en la ligera inflexión final.
Recordando: si el PIB de un país es un indicador problemático, no te digo a escala mundial, pero no por eso hay que descartarlo. Sirve para lo que sirve.

Lo que no dicen los candidatos

Ahí va una lista desordenada pero sugestiva de los temas sobre los que los candidatos guardan un clamoroso silencio.
1. La pensiones. Obvio que a mí me tiene que preocupar, pero también a tantas sociedades en las que el porcentaje de ancianos se ha disparado. No valen generalidades. Hay que responder a cómo se financian.
2. Delitos económicos. Proliferan y poco se hace para enfrentarse a la contaminación por parte de empresas, a los engaños a los consumidores, a las pequeñas (y grandes) estafas a los ahorradores. Que la defensa del consumidor esté reducida a organizaciones no gubernamentales no es un buen escenario para el futuro.
3. Sanidad. Con el aumento del porcentaje de ancianos y el desmadre medioambiental, es lógico que aparezcan más enfermedades. Sin llegar a tanto, es obvio que algo hay que hacer para responder a las necesidades sanitarias de la población sin que los recortes en tal capítulo sean la norma.
4. Financiación de los partidos. Los escándalos que periódicamente saltan a los medios sobre los presupuestos de los partidos, el papel de las obras públicas, las puertas giratorias con que se pagan los servicios prestados, la corrupción en general, tendrían que poner sobre el tapete qué hacer al respecto.
5. Democracia. En el sentido de algo más que introducción periódica de una papeleta en una urna basados en mentiras varias. Dar voz efectiva al "demos", por ejemplo abriendo la posibilidad de denunciar a los gobernantes por incumplimiento doloso del contrato con el votante que tendría que ser el programa electoral.
6. Gasto militar. ¿Excesivo? Tal vez. ¿Keynesiano invertido y pervertido? Tal vez también. Pero discutido, no solo, en el mejor de los casos, anunciado sin bajar a detalles.
Hay truco: los títulos de cada epígrafe los tomo de un artículo de Ralph Nader, obviamente sobre los Estados Unidos. Lo que sigue a cada título es una mezcla de lo que dice el que ha sido candidato presidencial tantas veces y lo que yo (no) veo en la campaña española.
(Sobre el punto 2, un libro)

miércoles, 22 de junio de 2016

Mentiras y silencios

El referéndum de mañana no es como el pasado en Suiza sobre la renta mínima garantizada, asunto que obtuvo un aplastante rechazo. El de mañana en el Reino Unido fue difícil de predecir mientras pareció que las distancias entre en “sí” y el “no” eran tan pequeñas que las muestras, se obtuvieran como se obtuviesen, no podían reflejar la realidad de la opinión británica. Por eso las encuestas fueron proporcionando una aparente volatilidad del electorado cuando, en realidad, lo que reflejaban era la dificultad estadística de encontrar la tendencia real. Sobre la mesa han estado las razones para una y otra opción explicando las (supuestas) consecuencias que cada una de ellas tendría para el votante, para su país, para la Unión Europea y hay quien ha añadido “para toda la economía mundial”.
Digo “supuestas” porque hace un par de semanas un artículo en The Guardian se titulaba con un “¿Cómo confiar en lo que nos dicen los políticos? Ya nos han mentido antes”. Y no trataba sobre España (de eso, después) sino del Reino Unido. El articulista enumeraba las mentiras de lo que antes aquí se llamaba “la casta” y ahora se tendría que volver a llamar “clase política”. Para el ciudadano de a pie, aceptar una u otra serie de (sospechosas) consecuencias era cuestión o de fe (creer enlo que no se ve) o de confianza (me creo lo que me dicen “los míos”).
El citado periódico, ese mismo día, incluía un reportaje sobre Holanda en el que constataba cómo los holandeses habían perdido la fe en la Unión Europea en una tendencia que parece ser creciente en lo que fue la UE. Lo que se pudiera decir desde Bruselas sobre el “Brexit” es evidente que no va a influir mucho en el votante de mañana. Eso sí, pueden, como bien sabemos, poner multas y recortar ayudas y subvenciones, pero eso es una afirmación de poder, no una trasmisión de conocimiento sobre la bondad o maldad de pertenecer a tan distinguido club de caballeros.
 Para nuestra desesperación, coincidía un número de The Economist incluyendo un demoledor reportaje sobre la libertad de expresión en la Unión. Libertad decreciente, por supuesto, ya que, si no, no sería noticia. Por cierto que, entre los dichos allí, se incluía esta frase que traduzco a mi manera: “ETA abandonó las armas en 2011 y, sin embargo, el número de españoles acusados de apología del terrorismo se ha multiplicado por cinco desde entonces”. Una referencia a la “ley mordaza” no habría estado de más ya que se enmarca en esa tendencia general que detecta la revista (añado que no es una revista “anti-sistema”, sino todo lo contrario; por ello he vuelto a estar suscrito a ella).
Un último apunte: el avance de resultados que publicó el CIS por las mismas fechas de junio, al margen de no dar todavía datos sobre intención de voto, sí seguía mostrando, entre otras cosas (algunas un tanto peregrinas), el pesimismo de los encuestados sobre la situación política y perspectivas de futuro, volviendo a poner a “los/as políticos/as en general, los partidos y la política” entre los principales problemas que afectaban al país. La antigua “casta”, hoy de nuevo “clase política”, seguía siendo un problema para los que respondían a quien les encuestaba.
Elucubrando a partir de estos brochazos: la casta/clase política es un problema dada su propensión a mentir y dado que, a pesar de las dificultades con la libertad de expresión, tarde o temprano acabamos dándonos cuenta. Comprensible la desconfianza en general y, en concreto, la desconfianza hacia la casta de Bruselas, tan clase política como la del resto pero que no es objeto de votación por parte de los que sufren sus dictados.
Claro, estamos en otra campaña: la del domingo. Tal vez se le pueda aplicar lo dicho sobre el Brexit, en particular lo de que “si nos mintieron, es muy probable que nos vuelvan a mentir”. En algunos casos es evidente: prometieron una cosa que era a todas luces imposible de cumplir y, evidentemente, la incumplieron. Como ahora. Pero también se aplica lo expuesto a la fea costumbre que tienen (las hemerotecas y las videotecas son crueles al respecto) de decir cosas contradictorias a lo largo de poco tiempo de modo que o mienten cuando dicen A o mienten cuando dicen no-A. No hace falta que hayan estado en el poder (aunque ahora todos, más o menos, han tocado el asiento del sillón correspondiente), basta con que hayan hablado. Hasta agotar a las piedras.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Sobre los pros y contras de la renta mínima garantizada en los Estados Unidos, aquí
Un amigo me hace llegar este recorte sobre cómo se han manipulado las encuestas en el Reino Unido
Uno ya no sabe si se trata de informes o de propaganda electoral contra el Brexit)

Comprar evitando engaños

No es de extrañar. La Federal Election Commission ha encontrado que la campaña de Donald Trump ha dedicado en torno al millón de dólares a compras de bienes y servicios de empresas propiedad de Trump. Otros calculan que se trata de seis millones. Lógico: sabe que ahí no hay engaño y que todo lo que vende es de primera calidad. Y lógico también: dinero llama dinero y Trump suele vanagloriarse del dinero que tiene. Con sus más y sus menos. Los empresarios ricos metidos a políticos suelen tener esas cosas, pero hay de todo: Silvio Berlusconi, Ross Perot, Álvaro Noboa.

Psicopatología política

Vuelve, después de casi un siglo de existencia, la cuestión sobre los comportamientos de los políticos que pueden ser analizados desde el punto de vista de su psicopatología. Era la versión más suave. La de ahora habla de la locura colectiva de determinados miembros del establishment político estadounidense que se enredan en repetir viejos errores y lo hacen con una pasión digna de mejor causa. Pero siempre hay alternativas.
Sin llegar a aquellas distinciones de Lasswell (agitadores, administradores, teóricos) y sus raíces personales, hay un modo alternativo de entender estas aparentes locuras y que conviene tener en cuenta: el pensamiento grupal, el "groupthink" de Janis que se puede aplicar a cualquiera de nosotros y, por tanto, también a los líderes políticos y, obviamente, al establishment político.
Los chats, whatsapps, redes y demás formas de relacionarse pueden ser una fuente de pensamiento grupal para los mortales convenientemente conectados, cosa que saben bien los especialistas en manipular el comportamiento, ideas y preferencias (comerciales o políticas, tanto da) de los así enganchados.
Pero eso también puede funcionar para los expertos de un departamento de defensa como el que critica el texto citado como locura colectiva: puede que no estén locos sino que, simplemente, hayan generado un acuerdo sobre determinados temas (ayudados, creo yo, por la industria que se beneficia de tales acuerdos, como es el caso de la armamentista y la de seguridad privada). Visto desde fuera, pueden parecer locos. Desde dentro, son simplemente humanos.
Y no hay que irse tan lejos y tan "arriba". Quien más quien menos tiene experiencia (incluso mediante la introspección) de haber caído en el pensamiento grupal. No extrañen pues, determinados comportamientos aparentemente enloquecidos e incluso violentos.
¿Remedios? Se me ocurre uno: pertenecer a grupos diversos, es decir, tener identificaciones diferentes con lo que el Yo puede emerger con más facilidad que cuando cae en fenómenos de "Psicología de masas y análisis del Yo" en un solo grupo con una sola agenda. Ya sé que no es fácil, pero en un mundo que se está fanatizando progresivamente no es mala idea intentar resistirse. ¿Anarquismo individualista? Es posible. Pero no letal como su alternativa.

martes, 21 de junio de 2016

Musulmanes violentos y violencia contra musulmanes

Parece ser que Jo Cox, la parlamentaria laborista asesinada hace unos días, preparaba un informe sobre la violencia contra los musulmanes en el Reino Unido. Violencia innegable como es innegable la violencia contra judíos o cristianos en el Planeta. Eso no quita que haya musulmanes violentos, judíos violentos (que se lo digan a algunos palestinos -y no vale añadir "algo habrán hecho estos"-) y cristianos violentos.
Lo que deja claro es que atribuir a una religión el carácter exclusivo de víctima o de victimario no se corresponde con los hechos. Son los miembros de las religiones los que, en determinados contextos sociales, culturales y económicos, resultan ser objeto de violencia o causantes de la misma. Negar cualquiera de las dos posibilidades, criticar a los que no critican a la "otra" posibilidad o aferrarse a solo una de las realidades olvidando la otra muestra también ideología que me cuesta atribuir a la religión de quien comete ese error de diagnóstico y habrá que ver por qué lo comete. Una de las razones, creo que frecuente, es que resulta de lo más cómodo tener un chivo expiatorio o cabeza de turco (con perdón) en el que concentrar la agresividad que producen las propias frustraciones.
Y una nota marginal: la expresión "chivo expiatorio" se refiere a la tradicional costumbre judía de cargar a un chivo con todos los pecados del pueblo (judío) y dejarlo en el desierto para que muriera y, con él, los tales pecados. No sé si se mantiene tal ritual.

lunes, 20 de junio de 2016

"Neos" variados

En esta entrevista, y en el contexto que allí se afirma de la desintegración de los respectivos establishments republicano y demócrata, se caracterizan las siguientes ideologías, sus tendencias y sus representantes en la actual campaña de las primarias.
Tenemos, en primer lugar, el "neofascismo en construcción" que encarna Trump. No está todavía completado pero su retórica es reconocible aunque todavía no coincida con el fascismo clásico ni, probablemente, pueda llamarse fascismo. Tiempo al tiempo.
Después está Clinton y su "neoliberalismo en decadencia". El tal neoliberalismo lo pusieron en práctica Reagan y Thatcher hasta ser la ideología dominante (no sé si porque es la de la clase dominante, aunque no creo: basta con que sirva a sus intereses). Ahora, según este autor, estaría en decadencia vistos los efectos producidos por la aplicación de sus recetas.
Finalmente está el "neopopulismo en ascenso" de Sanders. No se trata, dice, de su "socialdemocracia", ni de un auténtico movimiento social. Hay, cierto, una relativa movilización social que encuentra su expresión en las propuestas de Sanders, pero su ascenso no es seguro, dadas las condiciones sociales, económicas y políticas en que se produce.
No encuentro paralelos evidentes con las Españas para el primero pero sí para el segundo y tercero. 

domingo, 19 de junio de 2016

Negacionistas pagados

La quiebra de una empresa carbonera ha puesto al descubierto una de las redes mediante las que esa y otras empresas han estado financiando el negacionismo sobre el cambio climático. No es novedad. Una vez más hace ver hasta qué punto la lógica del beneficio inmediato tiene prioridad sobre riesgos importantes en un tiempo posterior a la siguiente junta de accionistas. Así funciona el sistema y no conozco quien sea capaz de cambiarlo. Criticarlo, sí. Y defenderlo, también. 
Claro que criticarlo puede, a la larga, influir en su posible cambio. Pero defenderlo es ser cómplice de un posible suicidio colectivo mientras esperamos, llenos de fe (creer en lo que no se ve), a que la Madre Tecnología nos salve de nuestros errores. Como si la tecnología fuese ajena a la lógica de este sistema. Y no hay otro.

sábado, 18 de junio de 2016

Terrorista según quien

Un interesante análisis del modo con que los medios estadounidenses han reflejado sus propios prejuicios. Mientras no se supo nada del asesino de Orlando, el caso era un shooting, un tiroteo, una balacera. En cuanto se empezó a saber de él (antecedentes familiares, afiliación), se habló de terrorism. Es una forma como otra de "orientar" la percepción de los problemas.

viernes, 17 de junio de 2016

Espías buenos y espías malos

Es uno de tantos indicadores de esta Guerra Fría incipiente. Aquí hay un larvado rasgarse las vestiduras ante los hackers supuestamente rusos que han sido capaces de introducirse en Democratic National Committee y sacar información en particular sobre los candidatos en estas primarias como ya en su día consiguieron entrar en la Casa Blanca. Todo eso está feísimo, aunque la embajada rusa en Washington ya ha dicho que no saben nada de ese asunto.
Claro que si la NSA espió a la cancillería alemana durante décadas, y son fieles aliados, qué no habrán hecho con los ordenadores del Kremlin y aledaños. Claro que eso lo hacíamos por su bien mientras que los rusos lo hacen por puro mal. Son como niños, pero se están metiendo unos y otros en un feo jardín con muchas ramificaciones que hacen que no sea tan fácil mantener el control de los acontecimientos.

jueves, 16 de junio de 2016

Las luchas por la tierra

Mientras se discute si son galgos o son podencos o se especula sobre el sexo de los ángeles, hay gente que se bate el cobre por acceder a la tierra en la que trabajar y alimentar a sus hijos. Aquí los resultados de un encuentro internacional sobre el caso latinoamericano, fruto de la colaboración entre instituciones peruanas y belgas.

miércoles, 15 de junio de 2016

Tiempo de ofertas

Y hasta de rebajas. Quien más quien menos, ofrece el paraíso a cambio de un simple voto, aunque, como también sucede con las religiones, no haya acuerdo en qué consiste ese paraíso. No es lo mismo, de hecho, el paraíso vikingo que el musulmán que el aburrido (reconozcámoslo) paraíso cristiano. Pues lo mismo en esto de ahora: no es lo mismo el paraíso de la estabilidad que el paraíso del cambio o el todavía más abstracto, pero no aburrido, paraíso de la revolución. Hay, en este mercadillo político, un exceso de ofertas que impiden plantearse algún problema más de fondo. Por partes.
Las ofertas políticas no se producen en el vacío, sino que se dan en un contexto en el que hay demandas muy concretas de la ciudadanía a las que los partidos intentan responder a su manera. Manera que incluye, como en todo mercadillo, el riesgo de que te estén tomando el pelo, pero esa es otra cuestión. Podemos discutir eternamente sobre esas ofertas políticas, pero difícilmente entenderemos qué está sucediendo si no nos preguntamos por las demandas a las que responden.
Pongamos el caso estadounidense cuyas primarias van a seguir hasta el mes que viene. Trump es el que mayor cobertura recibe por un lado y Clinton la que recibe lo propio por otro. Desde mi punto de vista, el tema desde el cual iniciar la discusión es la de las demandas que hay en la sociedad estadounidense para un candidato como Trump y, sí, como Sanders (no como Clinton, que es más establishment). Hay inseguridad, frustración, rechazo a “los de dentro”, crisis, vulnerabilidad, temor a caer en la pobreza, inestabilidad, dudas y vacilaciones. La demanda es de seguridad y claridad. El “populismo” (con perdón) de Trump y Sanders son una respuesta. Algo sucede en aquella sociedad para que nazcan esas demandas que, después, el establishment gestionará convenientemente creando otro tipo de cuestiones a las que me referiré de inmediato.
Pasemos al caso de la ola de extrema derecha (en el sentido de xenófoba, euroescéptica, extremista) que recorre Europa. He puesto “derecha” por poner algo ya que la xenofobia, el racismo o el euroescepticismo no son monopolio de tal tendencia. Hay “izquierdas” que coinciden en tales propuestas. La demanda es parecida a la estadounidense y lo que hacen diversos partidos y corrientes es responder a ella. El problema, también aquí, no es la oferta política sino la demanda social realmente existente.
Hay elementos comunes con la “ola” que recorre América Latina y que hace hablar a algunos comentaristas de “cambio de ciclo”. De nuevo, la cuestión no es solo ver quiénes manipulan ese “cambio” ni los oscuros designios imperiales que acechan en la sombra. Probablemente sean reales ambos asuntos. Pero creo que, una vez más, la pregunta inicial tiene que ser sobre qué está sucediendo en aquellas sociedades para que la oferta que hasta ahora parecía mayoritaria esté dejando de serlo.
La cuestión de las demandas sociales es tan importante que explica por qué aparecen movimientos violentos “anti-sistema”: son demandas a las que nadie da una respuesta creíble y, por tanto, producen ese tipo de frustración que lleva a la agresividad que lleva, en algunos casos, a la violencia callejera. Pienso en el caso barcelonés de días pasados donde la discusión parecía centrada en “equidistancias”, “proporcionalidad” o “tapar con dinero” referidas a posiciones de políticos y de sus fuerzas del orden. ¿No había demandas frustradas sistemáticamente y, por tanto, agresividad y violencia “ciega”? Es posible. Pero hay que preguntárselo antes de quedar atrapado, como el atrapamoscas que tengo en mi ventana, en la discusión entre ofertas políticas a la búsqueda de su mercado, es decir, dedicadas a denigrar al contrario creyendo que así se resuelve el problema. Bueno, el suyo sí: el de conseguir unos votos más o que el contrario obtenga menos. No la violencia.
Las demandas insatisfechas no llevan necesariamente a la violencia. Esta suele ser más bien excepcional aunque es mucho más noticiable y puede salir en televisión. Esa insatisfacción lleva con más frecuencia al retraimiento, a la pasividad o a la resignación... hasta que, como el arpa  que está “del salón en el ángulo oscuro”, es despertada por ofertas más satisfactorias desde el punto de vista del incauto ciudadano que sigue pensando que es una cuestión de ofertas.
No estará de más preguntarse qué pasa en las Españas con sus demandas que tienen ofertas (sean falaces o no) y las que no las tienen. Pero primero las demandas, después las ofertas. No al revés.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Con razón se dice aquí que Trump no es el virus del Zika sino un mosquito)
(Añadido el 25: La actitud xenófoba y euroescéptica puede crecer todavía más en Europa. El triunfo del Brexit y por los motivos esgrimidos en su campaña es un punto de inflexión)

martes, 14 de junio de 2016

Voluntad popular / soberanía nacional

Las consultas a la ciudadanía son señal de democracia. El que, después de consultarlas, los que gobiernan hagan lo que les dé la gana es señal de que estamos en este mundo. Ya pasó con el referéndum de Grecia: se votó una cosa, se ha hecho otra. Ahora podría pasar con el Brexit: es posible que gane el "leave", salir de la Unión Europea, pero también es probable que, en ese caso, NO se salga de la Unión Europea. Lo razonan aquí y no me extraña nada. Como no me extrañará nada que, en las elecciones españolas del día 26, salga lo que salga, se hará "lo que haya que hacer". Democracia lo llamaban los que entonces gritaban "que no, que no, que no nos representan". Ahora ya nos representan, superado el nefando (a decir de los beneficiados) bipartidismo.

lunes, 13 de junio de 2016

Terrorismo made in USA

Por casualidades de la vida, cuando se produjo el atentado en Oklahoma City en 1995 yo estaba escuchando una emisora estadounidense. El diagnóstico fue claro en lo que se refería al autor: "muslim fanatics". Pero no lo fue. Resultó que Timoty McVeigh ni siquiera era negro: blanco y cristiano. Los dispuestos a encontrar a los "fanáticos musulmanes" detrás de cada atentado quedaron muy frustrados. Porque hay un terrorismo de extrema derecha que nada tiene que ver con los musulmanes (que, sin duda, también cometen atentados) y todavía menos si se toma la larga lista de casos con que cuenta el país (esta lista exagera un poco, pero no por eso deja de ser interesante).
Si se repasa la lista de países en los que el acceso a las armas está reconocido como un derecho ciudadano, es cierto que los Estados Unidos están (segunda enmienda a su Constitución) y lo ejercen con entusiasmo. Pero no son los únicos en los que las armas están presentes aunque proporcionen tasas muy altas de tenencia de las tales.
Con eso llegamos a Orlando, con esa ametralladora AR-15 de fácil compra y con intentos desesperados para hacer responsable al Estado Islámico (sucesor de Al Qaeda en la atribución de todos los males). No soy el único que duda de esta última atribución aunque sea difícil, a estas alturas, atribuir esos asesinatos a la homofobia pura y simple o al terrorismo local, como "lobo solitario". No soy quien para negar lo del EI (no tengo información), pero ya resulta sintomático que Obama (que algo de información debe de tener, aunque siempre se pueden sospechar intenciones ocultas) haya tildado el asunto como “act of terror and an act of hate”, terror y crimen de odio. Aunque más parece esto último más que aquello. Cosecha propia. Coinciden Obama y el FBIUn enfermo tal vez, inspirado en actos como el de San Bernardino. Pero un enfermo con fácil acceso a las armas.

Great again

Es un dicho del candidato Trump: "Making America great again" comentado aquí en broma. Quieras que no, recuerda otro dicho de campaña electoral y en otras ocasiones, esta vez de Reagan: "(America) standing tall again". La otra ("It's morning in America") carece del elemento común en ambos: "again", de nuevo, es decir, que ya no, pero que vamos a conseguir que vuelva. Y ahora, un salto atrás: quiénes han sido los "grandes":
Era un poco la moda de entonces. Un año después, 1988, se publicó el que sería un best-seller en USA, a saber, The Rise and Fall of the Great Powers, del historiador Paul Kennedy (se puede leer aquí), que comparaba el auge y caída de la España imperial (Portugal y España bajo una misma corona), del imperio británico y del liderazgo estadounidense (Ver, al final del libro, las consideraciones sobre la caída estadounidense). 
La historia no se repite ni en tragedia ni en farsa, pero plantea preguntas. La primera, si el liderazgo estadounidense será eterno. La segunda, si no lo es, si podrá tener un "great again" al modo británico (que es lo que planteaba Reagan y plantea Trump). Y la tercera, si no le va a tocar el turno de ex-líder como les tocó a otros. Nadie puede saberlo, pero, de momento, sí sabemos esta semejanza entre el actor y el empresario.
Las caídas anteriores tuvieron algunos elementos comunes: excesos militaristas financiados con un aumento de la desigualdad interna y de la pobreza (y de los "pícaros" de varios tipos) y un intento de someter al resto del mundo a los intereses del líder, cosa que al resto del mundo no le parecía una política agradable que hacía aparecer nuevas guerras de las que emergería un nuevo líder etc. 
Mi preocupación, siguiendo a Chomsky, es, en el caso de que la historia se repita, qué Gran Guerra se está incubando (en Oriente, probablemente) y qué Gran Poder emergería de ella si antes no han destruido nuclearmente al Planeta.

domingo, 12 de junio de 2016

Eso es nación

Es para asombrarse. Esto decía Sarkozy hace un par de días y lo subrayo
« La France, c’est un corps, c’est un esprit, c’est une âme »
Es un cuerpo, es decir, es un Estado. Es un espíritu, es decir, es algo que se trasmite de padres a hijos. Es un alma, es decir, es un sentimiento nacionalista. Nada que le diferencie de los nacionalismos sin Estado excepto en que ahí sí que hay un Estado. Por lo menos desde la Grand Révolution, la de 1789. Cierto que hay pequeños problemas con algunos corsos que quieren tener su propio Estado. Y los hay en Bretaña o en el Languedoc porque, aun aceptando el "cuerpo", preferirían otra alma.
Pero es que los dichos del nacionalista no tienen desperdicio y se pueden leer en Le Monde cuando trona contra la:
« tyrannie des minorités qui fait chaque jour davantage reculer la République »
Ah, sí, hay algo más ¿Inmigrantes? En particular, ¿musulmanes?. Evidente, Francia es un:
« pays chrétien dans sa culture et dans ses mœurs, un pays ouvert, accueillant, tolérant », « un pays que doivent respecter ceux qui veulent y vivre ».
Así que ya saben los que vengan.
¿Nacionalismo excluyente? Pues eso parece.
« Pourquoi, dans une société multiculturelle, tout le monde aurait-il le droit de cultiver sa différence, tout le monde sauf la majorité, tout le monde sauf le peuple français qui commettrait un crime contre l’altérité en voulant demeurer lui-même ? »
Me suena. Como si ya hubiese leído esas cosas en otras partes tanto desde Estados a la búsqueda de su nación como de naciones a la búsqueda de su Estado.  Pero me temo que ese no es el problema. Yo antes preguntaría sobre el poder de quién sobre quién para qué. Sobre todo para qué. Y me temo que lo de la identidad no es más que un medio presentado como si fuese un fin para esconder el fin que realmente se está buscando mientras los que escuchan quedan arrobados por tales propósitos que les enaltecen aunque sean unos mindundis.

sábado, 11 de junio de 2016

De injerencias, conjuras e invenciones

Es un ejemplo entre tantos. El argumento suele tener estas líneas maestras:
1. Como las cosas van mal por aquí, hay que buscar un causante que lo explique.
2. Claro que se puede buscar al "enemigo interior" (la vieja "quinta columna" de la guerra del 36 en España), pero mucho mejor encontrarlo fuera ya que no hay nada como un enemigo exterior para unificar a lo que haya en el interior.
3. El problema del "enemigo exterior" (a no ser que sus ejércitos estén ya invadiendo el país) es que, si es buen profesional, lleva a cabo sus acciones al modo "encubierto", es decir, que no es tan fácil observarlas y constatarlas de modo objetivo e intersubjetivo.
4. La opción "defensiva", entonces, es unir datos conocidos con suposiciones verosímiles y, a veces, añadirle mitos bien arraigados en la población o respuestas inmediatas a angustias, miedos, inquietudes, frustraciones de dicha población. Apelar a los rasgos paranoides que aparecen en situaciones de crisis, es también un buen instrumento.
5. Esta versión puede ser correcta a pesar de las dificultades empíricas que comporta y de los elementos ajenos al conocimiento que incluyen.
6. Pero esta versión puede estar equivocada ya que no siempre es fácil discriminar lo verosímil de lo cierto y lo constatable de lo mítico. No hace falta mala voluntad del narrador. Basta reconocer que "errare humanum est".
7. Pero esta versión puede ser falsa. No es que el narrador se equivoque cuando evalúa datos y suposiciones, sino que el narrador miente para ocultar los problemas encontrados en el punto 1 o por cualquier otro motivo.
8. Tú eliges entre suspender el juicio (de lo que no se puede hablar, mejor callarse), creerte lo que te convenga, es decir, que encaje con tus pre-juicios (juicios antes de la observación) o aportar una versión alternativa (sin necesidad del "si no tiene nada que decir, no venga a decirlo aquí").
9. La versión alternativa puede tener las mismas características que las recién descritas solo que escogiendo otros datos observables y utilizando otras suposiciones.
10. La forma más sencilla de suprimir una versión que no gusta es la de insultar a su autor, descalificándolo y practicando el "machismo discursivo" (atención a los adjetivos: suelen ser el mensaje)

viernes, 10 de junio de 2016

Paz mundial

Tres mundos se me antojan viendo los mapas del Global Peace Index 2016.
Los países están clasificados según este código:

Es decir, que a más azul, su "estado de paz" es más alto y a más rojo sucede lo contrario. 
Vaya por delante que el informe reconoce un ligero pero real retroceso en la paz mundial, dados los parámetros que utilizan y que allí explican.
También se calculan los costes y los beneficios de la no-paz y de la paz respectivamente y, como es obvio, no reducen "paz" a mera "no-guerra" ya que incluyen otras variables que, personalmente, creo que hacen bien incluyendo. La inestabilidad política, el terrorismo y los conflictos armados le cuestan al planeta 13 billones al año.
Advertencia inmediata: diagnóstico no es etiología, descripción no es saber las causas. Y es en las causas, que reflejan condiciones concretas y relaciones igualmente concretas y diferentes de un caso a otro, en lo que es preciso hacer énfasis.
Primero, un continente no muy pacífico si se excluye Canadá, Argentina y Uruguay.
Después, otros cuatro grupos: una Europa relativamente "pacífica" (en especial Islandia, Finlandia, Suiza, Portugal... y ¡Austria!), África y Asia en malas condiciones (manía que le tienen a Rusia) y Oceanía, de nuevo, "pacífica".
Lo repito casi como un ritual: no hay que tomarse estos mapas como verdad revelada en la que no caben malinterpretaciones ni errores ni decisiones discutibles desde un punto de vista metodológico. Pero no por ello deja de valer la pena darle un vistazo y, por ejemplo, plantearse lo que NO se ve.

jueves, 9 de junio de 2016

Euroescépticos varios

El Pew Research Center ha publicado una encuesta sobre cómo ven los implicados su participación en el Unión Europea. Encajan con la percepción de que el euroescepticismo está en auge. Vayan algunos de los cuadros:
EU favorability varies widely in Europe
En España, REINO UNIDO, Francia y Grecia, los favorables no logran mayoría absoluta.
Está claro que lo que fue Unión "Económica" (y nunca realmente "política", recuérdese el viejo nombre de Comunidad Económica Europea) no debe de estar funcionando al gusto de sus habitantes (lo de ciudadanos lo dejaremos para otra ocasión):
Europeans generally disapprove of EU’s handling of economy
Los griegos que aprueban la gestión económica de la Unión no parecen ser muchos. Entiendo que en Holanda y en Alemania haya más contentos con cómo les solucionan los problemas de sus bancos privados. Lo que no entiendo en lo de Polonia. Me falta información, evidentemente.
Para acabar, esto sobre si los encuestados prefieren una mayor unión trasfiriendo más poderes al centro o que se les devuelvan a los respectivos gobiernos los poderes un día trasferidos a Bruselas o, entre ambos, los que creen que las cosas como están, están bien.
Disagreement on ‘ever closer’ union
Obsérvese el caso de Francia (el campo de Le Pen) y España (donde no hay nadie que responda), divididas ambas entre las dos opciones aparentemente extremas. El evidente de Grecia y la alternativa al Brexit en el caso del Reino Unido.
¿Unión? Tal vez. Pero no preguntan si la gente lo que quiere es el "exit".

miércoles, 8 de junio de 2016

Brexit Moncloin Catalexit

Entiendo el interés por estas elecciones, pero no me negarán que las hay por lo menos de la misma importancia, si no de mayor trascendencia. El mes pasado el Magazine de INFORMACIÓN llevaba en portada: “El sueño se desvanece. Europa afronta su peor momento acosada por la crisis política, la economía, la gestión de los refugiados y el terrorismo”. En el cuerpo del reportaje se refería a unas votaciones que pueden tener mucho impacto: “La amenaza del Brexit”, decía. Y con razón. Si se descompone la Unión Europea los niveles de incertidumbre pueden ser mucho mayores que una sencilla repetición de lo sucedido en las Españas después del 20-D.
Obvio: no niego la importancia de las próximas del 26-J, las del Moncloin, incluso si dan paso, como las anteriores, a un “teatrillo” como dijo la presidenta andaluza o a un “sainete” como ha dicho el actual inquilino de La Moncloa. Pero insisto en que las del 23-J, las del Brexit, no han de ser perdidas de vista ni, en su momento, si tal cosa se produce, las del Catalexit que, de alguna manera, también sigue en campaña.
En las tres parece haber un predominio del sentimiento sobre el razonamiento hacia lo que cada cual (y el colectivo) gana o pierde según las diferentes posibilidades. Miedo, frustración, independencia, soberanía, identidad, pertenencia, raíces, importancia propia, entusiasmos, antipatías e incluso odios aparecen en las tres en proporciones cambiantes y, dentro de cada una, con oscilaciones a lo largo del tiempo. Qué dice mi corazón, no qué dice mi cabeza.
Cierto que sería preferible algo menos de sentimiento en todo esto. No como para hacerlo desaparecer, que eso es imposible, pero sí como para someterlo, como pretendían los ingenuos de la Ilustración, al control de la razón o, por lo menos, para reducirlo con algo más de desapasionamiento.
Algunos intentos de evaluar críticamente los efectos de unas u otras opciones sí que los ha habido. Desgraciadamente, no proporcionan certezas y acaban siendo aceptados por aquellos que ya pensaban lo que el informe pretende demostrar. Funcionan, según la vieja terminología, como confirmación en la fe, siendo la fe más importante que el dato.
En el caso de Brexit los ha habido de todos los colores. Tal vez más sosegados y más “flema británica”, pero no por ello menos entusiastas ni menos abundantes. En cambio la polémica de Catalexit está mucho más polarizada con bandos más enardecidos y mutuamente excluyentes. Pienso, por ejemplo, en las “20 preguntas con respuesta sobre la secesión de Cataluña” que publicó en 2014 la FAES de José María Aznar, en una “actividad subvencionada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte”. Lo que allí se decía resultaba tan creíble como el comunicado del Col·lectiu Wilson afirmando lo contrario y publicado por académicos internacionales pocos meses después de la FAES. El problema, en este como en tantos casos, reside en que nadie es depositario de la Verdad Absoluta y, por tanto, los favorables al Catalexit verán razonable lo del Col·lectiu mientras que algunos españolistas (no todos, pero por otros motivos) estarán de acuerdo con los planteamientos de la FAES.
Para el Moncloin el asunto está todavía menos claro ya que no se trata de “UE sí - UE no” o, con el Catalexit, “Independència si - Independència no”. Hay más bandos en juego, pero también resuenan los claros clarines a través de los cuales cada cual muestra el horror que acompañaría la hipotética victoria de alguno o algunos de los restantes contendientes. Pero, de nuevo, estamos hablando de sentimientos incluso cuando lo que se plantea es estar a favor o en contra de algo (impuestos, plurinacionalidad, referéndum, reforma laboral, renta mínima). Son pequeños banderines de enganche en los que lo que se provoca no es la reflexión (qué ganaría, qué ganaríamos, qué perdería, qué perderíamos) sino la adhesión al sentimiento general ya que las propuestas, sobre todo las de imposible o incluso las de improbable puesta en práctica, vienen envueltas en sentimientos.
Pero no gana/pierde la ciudadanía, la gente, la nación, sino personas concretas. Por supuesto, los candidatos que concurren o han hecho de aprendiz de brujo. Pero más gente. Por ejemplo, si la UE se hunde y España se queda sin las actuales ayudas al campo, ¿quién pierde? ¿El país? Pues, de entrada, los terratenientes que se benefician más que nadie de las “ayudas” a “su” campo. Y ahí sí que no ha lugar el recurrir a los sentimientos. Bueno, a los de los que no se enteran sí. Pero engañados.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Falta el caso de Grexit en el que el dilema está en rescatarla o crear un estado fallido: decide “Europa”. Y el de Franxit si ganan Le Pen o Le Maire. Este pone fecha al referéndum: 2022. Aquí, referencia a una encuesta que muestra el probable triunfo del Brexit, los argumentos utilizados sobre todo por los partidarios de la salida y, solo para curiosos, los problemas metodológicos que tienen estas encuestas, generalmente telefónicas)

Votar contra el statu quo

Se pincha aquí y se encuentra una tabla en la que aparecen los cambios económicos sufridos por los diferentes grupos construidos según su relativo nivel de renta entre 1998 y 2013, con datos oficiales referidos a los Estados Unidos. "Los de abajo" han perdido y "los de arriba" han ganado. Y, entre los más perdedores, los que la tabla llama "clase trabajadora".
Esa caída y la frustración y el desengaño que generan necesita un chivo expiatorio y los candidatos se lo ofrecen. En el caso de Trump, "los inmigrantes", pero recordando que dos de sus tres esposas han sido inmigrantes (como su familia lo fue), así que el problema no es la inmigración sino la "raza" y, por tanto, la "clase".
Es la explicación más sencilla al por qué hay tantos votantes, en los Estados Unidos, contra el statu quo (que no sé por qué en inglés se dice status quo, como si no fuera latín y, me temo, que ellos tienen razón: status es un nominativo y quo un ablativo. En las Españas domina el autoritarismo de la Academia). 
Claro que hay más factores, pero este no es desdeñable allí. Lo curioso es que no funcione de la misma manera en las Españas, aunque quizá sí esté funcionando en alguna de ellas. En Cataluña sin ir más lejos.

martes, 7 de junio de 2016

Los nuevos judíos

Conocía y había seguido de cerca conversiones en masa del catolicismo, más o menos superficial, al protestantismo realmente practicante. Bolivia, Perú, Ecuador, México y, supongo, otros muchos países latinoamericanos. Lo que no había encontrado era la posterior o directa conversión (siempre en grupo) al judaísmo. El caso que se presenta es de Colombia, pero se habla de 60 grupos en 14 países y, además, de conversión al judaísmo ortodoxo.
Lo que tal vez por un racismo larvado no se me había ocurrido era la conversión, en los mismos términos, de comunidades en Nigeria. Y, la verdad, es que tendría que habérseme ocurrido, sabiendo de la existencia de judíos negros en Israel, los llamados falashas o Beta Israel, los judíos de origen etíope que reivindican sus orígenes en la "tribu perdida"... justo igual que los nigerianos.
No sé si la ley israelí les permite acceder a la ciudadanía israelí (supongo que, al igual que sucede con los palestinos que viven en lo que ahora es Israel, no se les concederá la nacionalidad), ni sé qué complejos mecanismos psico-sociales han llevado a esos cambios grupales (seguro que bajo un liderazgo suficientemente carismático, pero es una suposición sin ningún fundamento más allá de la teoría; no accedo a datos en esa dirección).
Dos cosas más me llaman la atención en estos dos procesos tan distintos y distantes. Uno, que, como las conversiones al protestantismo en América Latina, sea una cuestión de grupo. No dudo de la sinceridad de tales decisiones pero no puedo menos que añadir las ventajas que el grupo obtiene por tal trasformación (que también implica una nueva ética del trabajo, menos alcohol, estabilidad matrimonial y... ayuda económica del exterior). En el caso de los nuevos judíos circuncidados, no veo que se den esos mismos factores. Me gustaría saber qué fue el precipitante. 60 grupos en 14 países no son una golondrina que no hace verano. Hay algo más.
La otra cosa que me llama la atención es lo que va más allá de la religión o, mejor, no llega a ella. Me refiero al hecho de que los de Beta Israel sean negros, de clase baja y vivan en barrios marginales. Al fin y al cabo, el Eretz Israel también está compuesto por clases sociales que, muchas veces, parecen más castas que otra cosa (los azkenazi "arriba", los sefardíes "abajo", los falashas marginados y los palestinos como si no existieran).
Sé de judíos que han dejado su religión y de judíos que han abandonado el sionismo. Nada que tenga que ver con una entidad homogénea y menos con estos que se van añadiendo. Porque supongo que estos también tienen derecho a recuperar "la tierra de sus padres" que les fue entregada por YHWH hasta la consumación de los tiempos. Pero me cuesta creer que convertirse a una religión incluya heredar ancestros.