sábado, 30 de abril de 2016

No es ilegal, pero...

Se trata de los negocios de Tony Blair, en particular cuando era enviado para la paz en Oriente Medio, pero también con posterioridad. Su empresa (él) habría hecho de intermediario entre una empresa petrolera y la China cuando aquella quería introducirse en el apetitoso mercado chino. No entró en "tratos" (que eso sí sería ilegal), pero sí hizo las presentaciones pertinentes y, eso sí, dio noticia de sus actividades más problemáticas a las autoridades británicas correspondientes.
Todos los detalles en The Guardian que se atiene a los datos y no entra, como se está sufriendo estos días en las Españas, en insinuaciones sobre actividades de amigos de parientes de próceres variados. La pieza de TG  me gusta por su sobriedad. 
De todos modos, se muestra lo que valen las "relaciones" en el mundo real ajeno a la competencia perfecta del mercado ¿libre?. "Ahí arriba" no valen las consideraciones que se hacen sobre la meritocracia para los mindundis. Y, así, hay que reducir los salarios para tener más competitividad en las Españas mientras se aumentan salarios, bonus, dietas y jubilaciones para las cúpulas empresariales. Nada nuevo ni único. No importa cómo funcione la empresa. A los políticos que lo hacen mal, hay que despedirlos, a los grandes empresarios que lo hacen mal, hay que subirles el sueldo y la jubilación, aunque no a todos ni siempre, no exageremos.

viernes, 29 de abril de 2016

Política de oferta y demanda

Me refiero a la política electoral, donde los electores, convenientemente informados, deciden cuál de las ofertas encaja mejor con las propias preferencias y donde, viceversa, la oferta electoral tiene en cuenta las demandas del electorado y la adapta en consecuencia. Más o menos, eso es lo que viene a decir Anthony Downs en su "teoría económica de la democracia": una brillante simplificación que sirve para entender muchas cosas, pero que no se puede tomar como la única fuente de entendimiento. Hay más elementos a introducir si se quiere entender cómo funcionan las cosas. Pero, a veces, sirve. Y este es un caso, tomado de encuestas del Pew Research Center. El gráfico es este:
Lo que viene a decir es que fenómenos como el de Trump y Sanders se entienden mejor si se considera el cambio producido en las posiciones políticas de los estadounidenses, con aumento de los que están consistentemente en la "izquierda" (progresistas, lo que ellos llaman "liberals") y en la "derecha" (más conservadores aún que los anteriores). Se ha polarizado algo la sociedad y ya no tiene tanto sentido situar la oferta en la media-moda-mediana de la distribución de las ideologías (donde están los "centristas").
Como la historia demostrará, solo con este modelo no se entienden muchas cosas que están pasando en ese país con sus inercias, sus "aparatos" partidistas, la manipulación mediática, la creciente desigualdad, la frustración y la agresividad que produce y, finalmente, la desigualdad a la hora de votar (los que responden a las encuestas son una muestra suficientemente representativa de la población, pero los votantes no, ya que se dice que solo se registra para votar una mitad de los posibles votantes, de los cuales la mitad no irá a votar, amén de los trucos para "controlar" quién puede votar y quién no).
En todo caso, esas encuestas muestran cambios importantes en la sociedad estadounidense.

jueves, 28 de abril de 2016

Lo de Trump es importante

Está por ver si consigue la nominación, cosa que parece harto probable, y, entonces, si consigue la presidencia frente a Clinton, más probable que si el contrincante fuese Sanders, pero este último la tiene cruda. Podía dejarse el asunto a uno de tantos asuntos internos si no fuera por el papel que el gobierno de aquel país juega en el conjunto del sistema mundial.
Globalización es una palabrita (mundialización prefieren decir los puristas que detestan los anglicismos) que se aplica al sector financiero y a la estructura de poder entre países. A pocas cosas más. Y por lo que se refiere a esto último lo que viene a decir es que los países se pueden ordenar de más a menos poder, en una especie de "orden de picoteo", pecking order para los que no les duelen prendas de usar palabros en lenguas extrañas. Se trata de una jerarquía, vertical como todas, en las que "el de más arriba" manda sobre los siguientes que, a su vez, mandan sobre algunos más que también tienen a algunos por debajo hasta llegar a la base ("pobre del pobre que al cielo no va, lo chingan aquí, lo chingan allá").
Obvio, pues, que no es irrelevante quién mande en el país que más manda ("el macho que más mea", como decía un viejo amigo). Por eso los planteamientos sobre política internacional de quien tiene probabilidades de alcanzar el poder (máximo) son siempre dignos de ser tenidos en cuenta. Algunos se quedan en enumerar sus puntos, incluso con sus ambigüedades (es campaña electoral, no se olvide). Otros, en cambio, prefieren pegarse más a la realidad y hacer ver sus profundas contradicciones e inconsistencias (que ya no son atribuibles a la campaña, sino al personaje).
Hoy un punto más, y creo que es el más importante, a saber, que estos planteamientos son un indicador de la decadencia de los Estados Unidos como líder indiscutible e indiscutido del "orden de picoteo" mundial. Y esto por varios motivos.
Primero, los internos. Allí también hay crisis. Su propia crisis que tiene que ver con el exceso de desigualdad, con su respuesta militarista, con el agotamiento de su imperialismo comercial, con las tendencias centrífugas y fragmentadoras de su sociedad y su política (hay quien desearía acabar con el bipartidismo y llegar a... bueno, ya sabe usted a dónde y que no es al partido único).
Después, los externos. La competencia arrecia y la desobediencia también. En el primer caso, han sido los BRICS, ahora también con sus propias crisis -políticas a la brasileña, económicas a la rusa-, pero que siguen reuniéndose para plantear alternativas "al que más manda" y a sus instituciones (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, ¿OTAN y similares?). En el segundo, los gobiernos que encuentran a los USA como chivo expiatorio de sus males internos o que, sencillamente, dejan de obedecerle cuando, por ejemplo, se trata de votar en la Asamblea de Naciones Unidas, fijar un precio del petróleo que haga rentable el fracking estadounidense o reconocer que eso de ir invadiendo territorios ajenos mediante progresivos asentamientos (Israel frente a Palestina) no es una política aceptable. "El de arriba" se puede saltar el derecho internacional público (para eso está au dessus de la mêlée, solo responsable ante Dios y ante la Historia, como decía el franquismo español de sí mismos), pero que se lo salten los que quedan debajo de la jerarquía mundial, eso está muy feo. Es decir, es indicador de que las cosas ya no son como eran.
Añádase la presencia de países "en vías de subdesarrollo", que fueron hegemónicos, que se hundieron, que sacaron cabeza como "semi-periféricos" o como "semi-centrales" y que han vuelto al proceso de decadencia secular. Pongamos que hablo de Madrid, pero hay más en la lista). 
Y añádase la descomposición de los intentos de generar entidades políticas supra-estatales (América Latina quiso seguir, por varios caminos, el ejemplo de la Unión Europea, pero es esta la que se está viniendo abajo).
En ese contexto de cambio generalizado y sin "jefe" alternativo, tiene que resultar preocupante el que alguien como Trump llegue al poder de un país cuyo presupuesto militar es igual al de todos los presupuestos militares del mundo juntos y que encima usó sin escrúpulos y de forma genocida dos bombas atómicas con el objetivo científico que ponerlas a prueba sobre dos ciudades que había sido salvadas de cualquier bombardeo anterior y con el objetivo político de que la URSS supiese que los USA ya las tenían. En todo caso, tiene centenares de bases militares en todo el mundo y despliegue de tropas en muchos más sitios. Si el presidente Trump va a ser aislacionista, es más que dudoso aunque su fortuna haya sido a partir de la economía local, no la internacional. Si no lo fuere, de nuevo Houston, tenemos un problema.
(Añadido el 12 de mayo: Trump puede ser peligroso para el sistema mundial. Pero también Clinton. El candidato cuenta, faltaría más. Pero es el sistema, estúpido -sistema: conjunto de interacciones en una estructura determinada, regida por algunas reglas-)

miércoles, 27 de abril de 2016

Competencias e incompetencias

Un ayuntamiento puede hacer muchas cosas. Puede, por ejemplo, cambiar el nombre de las calles con mejor o peor criterio o incluso sin criterio reconocible. O puede discutir los horarios comerciales en su localidad con argumentos un tanto peregrinos tanto a favor como en contra. O puede organizar (con la Dipu) un fastuoso encuentro en Gotemburgo (tengo amigos allí que me lo han contado) que no resiste un análisis coste-beneficio: demasiado coste para tan poco beneficio... excepto el de reafirmar las propias competencias en ese tema. Pero hay muchas cosas que no puede hacer: cuidar de las carreteras comarcales, por ejemplo.
Eso es competencia de la Diputación que también puede asumir las de la promoción del senderismo o del turismo de la provincia, cosa, esta última, que, desde la Generalidad (la de Valencia), se intenta coordinar, que es la nueva palabra para controlar, porque de controlar se trata. Las competencias de esta institución son también variadas: puede, por ejemplo, aumentar las horas de valenciano en las escuelas o intervenir en la financiación de las universidades o decidir a quién compete el cáncer de vejiga en hospitales públicos, si a los urólogos o a los oncólogos. Cosas que tienen que ver con la educación y la salud. Pero no puede decidir su propia financiación, para lo cual depende del gobierno central con el que ha de negociar solo o con otros, convocados por el que manda (el central) o “autoconvocados”.
Cada uno de estos niveles tiene sus competencias más o menos definidas y se relaciona como sabe y puede con el nivel superior y con el inferior. Para todos ellos hay un sistema de control sea por la mera existencia de una oposición (cuando no está incluso dentro de la misma coalición de gobierno) o por la existencia de una cámara ante la que el ejecutivo, aunque esté en funciones, tiene que responder so pena de arriesgarse a comportamientos dictatoriales o, si se prefiere, poco democráticos si no ilegales.
¿Y ahí se detiene la cosa? Pues no. Por encima del gobierno central hay un gobierno todavía más central aunque sin un sistema de control como en los anteriores. Me refiero al gobierno de la Unión Europea hacia el que, aceptando los varios tratados, los gobiernos centrales han traspasado competencias de forma que, como dicen los del “Brexit”, se haya perdido soberanía. Gracias a ese gobierno se entienden confusos asuntos como los acaecidos con Cajas y Bancos: impuso decisiones, algunas pintorescas como el famoso 1 euro, so pena de castigos mucho mayores. El gobierno central, entonces, competente en tantos campos, deja de serlo en aquellos en los que ha trasferido sus competencias a dichas instancias bruselianas. El más evidente es el de la moneda, razón por la que, curiosamente tanto desde algunas izquierdas como desde algunas derechas (ambas poco homogéneas), se aboga por la salida del euro ya.
Llegamos así a la incompetencia y en varios sentidos de la palabra. Primero, porque, como en todos los demás niveles de la política, hay asuntos en los que no se es competente ya que lo es el nivel superior que decidirá si, por ejemplo, se coordina con otras diputaciones para el arreglo de carreteras comarcales que no conocen fronteras administrativas, pero sí de prioridades e inversión. O se coordinan los gobiernos autónomos (relativamente autónomos, como ya dicho). O se coordinan los gobiernos centrales cosa que, como se ve, a medida que subimos de nivel encontramos menos casos claros de tal coordinación, como sigue sucediendo con la tragedia de los refugiados. Pero si no hay competencias, es que no hay competencias.
El otro sentido de la palabra “incompetencia” se refiere al modo con que se gestiona cada uno de esos niveles. Puede hacerse bien, “técnicamente” (medios-fines) o “políticamente” (beneficio electoral previsible para el que toma la decisión) o “socialmente” (beneficio de unos u otros ciudadanos). O puede hacerse mal porque no se sabe o porque no se quiere o porque no se puede (las coaliciones son así).
En esta campaña electoral que padecemos desde hace, por lo menos, año y medio, la incompetencia ha aparecido en un sitio diferente. Se trata de promesas que se hacen para ocupar un puesto en un nivel en el que no existe tal competencia. Es curioso, sí. Prometer algo que es competencia del nivel superior (o es imposible) es muy gratificante para el que promete, pero de lo más rechazable por mendaz o manipulador desde el punto de vista del que lo recibe. Estamos en ello. Ojo al parche.

Bienvenida a las armas

Cuatro puntos en este sugestivo artículo.
El primero se refiere al gasto militar estadounidense. Un billón de dólares si se suman todas las partidas que tienen que ver con el tema: más que todos los gastos militares de todos los países del mundo juntos. El artículo añade comparaciones en términos absolutos y en proporción a los respectivos PIB.
El segundo incide en lo profunda que está en las mentalidades estadounidenses la idea imperialista. Las referencias al "populista que tiende hacia la izquierda" (como se le llama en el artículo) Bernie Sanders hacen ver hasta qué punto comparte esas ideas: no piensa en reducir la presencia militar en el mundo (800 bases) sino en compartir los gastos con los aliados.
El tercero es una sencilla respuesta a la pregunta de rigor, cui bonum, a quíén aprovecha ese despliegue tan espectacular. A las Grandes Empresas, a Wall Street, responde el artículo. No solo porque se trata de keynesianismo invertido y pervertido (eso no viene en el artículo y sería el papel que el dinero público tiene en la economía estadounidense a través del sector -privado- armamentista y de "contractors"). Lo que afirma el artículo es que el despliegue militar tiene que ver con los intereses económicos (energía, mercados, competencia) de esas Empresas.
El cuarto puede ser todavía más discutible: el capitalismo se basa en la violencia. Algo hay de eso en el sentido de que el sistema capitalista ha conseguido perdurar más que cualquier otro sistema previo precisamente por su conquista y ocupación de nuevos territorios. El problema, añado, es que ya no hay más territorios que conquistar y ocupar. Houston, tenemos un problema.

martes, 26 de abril de 2016

Cambio climático y Banco Mundial

Ya se sabe que toda institución internacional, mientras no se demuestre lo contrario, es parcial. Se debe a sus accionistas, donantes y contribuyentes. El Banco Mundial no tendría que ser una excepción. Por eso tendría que extrañar que dedique una buena serie de datos al tema del cambio climático. Culaquier cosa menos negacionistas, aunque dudo que se deba a que están vendidos a Greenpeace, como sugieren algunos cuando se encuentran algún defensor de la probabilidad de tal catástrofe. También se podrá decir que estos hablan de este tema porque tienen segundas intenciones, sea para ocultar algunos pecadillos propios en cuanto a proyectos financiados, sea para proponer nuevos sectores en los que hacer caja. Pero no me voy a detener en esos vericuetos. Sencillamente, voy a presentar uno de los mapas que aparecen en entre sus datos (mejor ir al original, porque permite cambiar el año de recogida y también permite pinchar sobre cada punto y tener la información completa de la que dispone el Banco en ese caso).
Se trata, como se ve, de las emisiones de CO2 que resulta bastante elocuente y a la fecha más reciente de la que tiene conocimiento el Banco. Si va al original podrá ver, si pincha en el lugar apropiado, casos como el de Trinidad y Tobago o el de Qatar, que están entre los que más destacan a este respecto.
No sé qué le habrá hecho pensar este mapa, pero ahora compárelo con este otro, tomado de la misma fuente. La calidad de la imagen no es muy buena en la copia, pero no es que el original sea perfecto. Lo que sí tengo claro es que la impresión que va a sacar sobre las emisiones de CO2 va a ser otra. Véase, si no:
¿Trinidad y Tobago? ¿Países periféricos o productores de petróleo? De eso nada: La China, los Estados Unidos, Rusia, la India y no busques mucho más.
Porque (sí, ya sé que lo ha visto) una cosa son las emisiones per capita, cosa que, a lo más, puede servir para hacerse una idea de qué políticas se están poniendo en práctica, si es que algo, y otra cosa es el total de tales emisiones, que es, a fin de cuentas, lo que importa para el cambio climático. Cierto: son países muy poblados (aunque también lo es el Brasil y, si me apuran, el conjunto de la Unión Europea o Indonesia). Pero a lo que voy es que si se quiere dar una impresión u otra, habrá que recurrir a uno o a otro mapa, cosa que vengo diciendo estos días.  El Banco da las dos y no lo digo para hablar bien del mismo. 

lunes, 25 de abril de 2016

Drones en Afganistán

En Afganistán ya se producen más ataques por parte de drones que por aviones tripulados. El asunto tiene alguna significación. Primero, que los Estados Unidos están retirando tropas de Afganistán, de donde tendrían que haberse ido hace ya tiempo, después de haber llegado persiguiendo a Osama bin Laden y quedándose hasta ahora. Segundo, que mientras los talibán comienzan a crear lazos con Al Qaeda, la frontera entre "buenos" y "malos" se difumina. Y, en consecuencia, que ese aumento de drones puede significar un aumento de muertos ajenos al conflicto o en el lado equivocado (creando así damnificados cuya familia puede tener motivos adicionales para pasarse al bando de los "malos"). La probabilidad de equivocación es mayor con los drones que con los aviones tripulados, como reconocen fuentes estadounidenses que el periódico que cito recoge, añadiendo algunos casos recientes de tal "equivocación" que el Pentágono reconoce puede extenderse a Irak y Siria. Supongo que como son muertos de "segunda clase", la cosa no es importante. Que se lo digan a sus familiares.

domingo, 24 de abril de 2016

Libertad de prensa

Mapa de la libertad de prensa en el mundo según Reporteros Sin Fronteras
Interesante la lista que proporcionan. Para ser una ONG, a decir de algunos bolivarianos, vendida a los Estados Unidos, sitúa a este país en el puesto 41, por debajo incluso de España (puesto 31). En el mapa se ve cuáles son los países que gozan de mayor libertad de prensa (los escandinavos y teutones) y cuáles son los que la encuentran en peor condiciones (los pintados de negro)
(Como ya he citado anteriormente: cuidado con los mapas, cómo se han construido, cómo han "medido" lo que dicen medir y cómo dividen esas medidas en grupos. Eso va para examen)


sábado, 23 de abril de 2016

Judíos antisionistas

Desde Israel comienza a decirse que el anti-sionismo es el nuevo nombre del anti-semitismo, es decir, el anti-judaísmo. Sin embargo, no parece que sea lo mismo estar en contra de determinadas ideologías políticas (el sionismo) o sus puestas en práctica por parte de gobiernos de Israel que estar en contra de todo un colectivo, los judíos, como si fuesen algo homogéneo, sin fisuras. Por eso es interesante la toma de posición de algunos judíos anti-sionistas, judíos que no comparten aquellas ideologías y prácticas y, como dicen hablando en primera persona, lo hacen por su preocupación por el futuro de los judíos. Con su existencia desmontan simultáneamente el prejuicio anti-judío (antisemita) de que todos los judíos son iguales e igualmente rechazables y el uso de la etiqueta de "antisemita" para legitimar políticas sionistas y rechazar tomas de posición anti-sionistas, vengan de judíos o de gentiles.

Injusticias legales

Hasta por las series policiacas de la televisión sabemos que, en determinados sistemas judiciales, si el acusado se declara de entrada culpable, las penas se le reducen. Son acuerdos entre abogados (sobre todo si son de oficio) y jueces que, atosigados por la acumulación de casos pendientes, encuentran en este vericueto una forma de agilizar la administración de la justicia.
¿Administración de la justicia? Los datos de los Estados Unidos son preocupantes. El artículo comienza así:
A record 149 people had their criminal convictions overturned in 2015 after courts found they had been wrongly charged, according to a recent study. Nearly 4 in 10 of those exonerated had been convicted of murder, and the average newly-released prisoner had served more than 14 years in prison. Most of the exonerations came in only two states, Texas and New York.
Se puede pinchar en el estudio que citan, pero basta saber que los inocentes ahora liberados pasaron en media 14 años en el trullo, que casi la mitad habían sido condenados por homicidio y que 42 de aquellos ahora liberados por inocentes se habían declarado culpables en su día. Texas y Nueva York se llevan la palma en estas injusticias totalmente legales.
De vez en cuando despunta el caso de un condenado a muerte y ejecutado que resultó inocente una vez se aplicaron, por ejemplo, las pruebas de ADN. O casos de condenados a muerte de forma sospechosa.
Todos somos iguales ante la ley. Y como dicen ahora en las Españas, también ante la ley fiscal. Si ellos lo dicen...

viernes, 22 de abril de 2016

Impeachment en Brasil

Si entiendo bien la narración de The Guardian, lo primero que hay que hacer para entender lo que está sucediendo en el Brasil es no leer sus periódicos o, por lo menos, saber (cosa que no sé) cuáles son los más militantes anti PT. Pero la mecánica del asunto parece comprensible: una mezcla (más o menos fomentada) de descontento debido al cambio en las condiciones económicas y el desagrado ante los casos de corrupción que azotan al país. Cuando el país era un BRICS dispuesto a disputar en grupo la hegemonía estadounidense o, por lo menos, afianzar la propia en Latinoamérica (en conflicto con otros países que desean lo mismo), era cuando la economía era boyante, entre otros motivos gracias a los altos precios del petróleo estatales (recuerdo las torres de extracción que se veían desde la playa de Aracaju). Pero aquellos tiempos pasaron y cuando no hay harina, todo es mohína que se acrecienta ante los sucesivos escándalos, en particular los que afectan precisamente a la empresa estatal del petróleo, Petrobras, una multinacional que se ha extendido por otros países latinoamericanos y no precisamente con tácticas de ONG generosa sino con las previsibles de cualquier otra multinacional.
Ese es el caldo de cultivo. Sobre él, se encabalga el cansancio de una élite que lleva años sin tocar poder, que estuvo mucho más contenta con las dictaduras militares o con políticas del tipo Fernando Henrique Cardoso ("olviden todo lo que he escrito sobre la teoría de la dependencia", como dijo en su primera campaña: él ya lo había olvidado). Y llegó el momento de canalizar el descontento sobre figuras concretas, Dilma y Lula. El descontento no es útil, políticamente hablando, si no se encuentra un enemigo sobre el que descargar la frustración que lo ha producido. Y los dedicados a canalizar ese descontento para que se descargue sobre aquellas figuras, no importa que sean reconocidos corruptos. Lo que importa es el "que se vayan todos", es decir, "que se vayan estos". 
La sociología comparada tendría que llevar ahora a comparar, como acabo de hacer implícitamente, esta situación brasileña con la pasada argentina y la presente venezolana. Y, claro, con el Paraguay. El Ecuador se sale del esquema por culpa del tremendo terremoto que ha azotado sobre todo su costa. El presidente Correa puede tranquilamente aumentar los impuestos que alguno le dice que por qué no fue más previsor. Pero la desesperación genera apatía. Bolivia podrá compararse, creo, en poco tiempo. Pero todavía tiene su propia dinámica: sus gobernantes han sido más inteligentes y no se han convertido en una "república petrolera", Petrobras mediante. Y, por qué no, las Españas y sus fuerzas centrífugas y centrípetas.
Descontento, frustración, agresividad, presentación de un objeto sobre el que descartar la agresividad, utilización por parte de la oposición al gobierno apoyada por los medios propios o afines, venganzas políticas y... después ¿qué? ¿Superación de la crisis? ¿Desaparición de la corrupción? ¿Reinado indiscutible de los derechos humanos? ¿Más democracia? Se verá.
(Añadido el 24: Aquí la versión de Glenn Greenwald en la misma línea)

Periodismo orwelliano

En el año que lleva en marcha la presencia (militar, por supuesto) USA-Saudí en Yemen, puede decirse que la operación ha sido todo un éxito, pero lástima que el paciente haya muerto. Se habla de 20 millones (80 por ciento de la población) en condiciones humanitarias más que deplorables: extremas. 
Me referí hace unos días a los errores cometidos en los ataques estadounidenses (con sus amigos). Comprensibles: ignorancia, petulancia, egocentrismo, soberbia, incapacidad y lo que se quiera. Recuérdese la arrogancia de José María Aznar (uno de los cuatro de las Azores) afirmando que en Irak había armas de destrucción masiva y diciendo después, cuando no aparecieron, que es lo que él creía firmemente: o ignorante o engañado o irresponsable o cualquier mezcla de los anteriores. No en vano, el libro que dediqué a aquella aventura era La guerra de Irak. Un enfoque orwelliano. Guerra es paz, ignorancia es fortaleza, libertad es esclavitud y mucha, mucha neolengua.
Seguimos en las mismas con este bello ejemplo tomado de The National, publicado Abu Dhabi en los Emiratos. En este artículo se van desgranando los elementos orwellianos del National y se acompañan con los correspondientes comentarios, hechos y fuentes alternativas. Resulta entretenido. Y hasta divertido si no hubiese tanta muerte y tanto dolor por motivos que se me escapan. Como en los errores anteriores de los Estados Unidos. Ya se sabe, "los designios de Dios son inescrutables".

jueves, 21 de abril de 2016

Sociedades divididas

Estas son las divisiones que se pueden percibir:
Highly educated versus lowly educated.
Muslims against non-Muslims.
’People’ versus ‘Elite’.
Young against old.
Mainstream against populist.
Quitando lo de "musulmanes vs. no-musulmanes", uno soltaría un "pongamos que hablo de Madrid". Y, no, se trata de Holanda y su reciente referéndum sobre Ucrania como ya había sido el de la Constitución Europea en 2005. 
Incluye una división adicional interesante: la que se da, en Holanda, entre los populismos de derechas y los populismos de izquierdas, lo cual me ha hecho ponerme a buscar los correspondientes en las Españas. Creo encontrarlos entre los españolistas y separatistas de derechas por un lado y, por otro, los unionistas (aceptando el "derecho a decidir" pero contrarios a la secesión) y separatistas de izquierdas. No todos, claro, pero me parece que es visible en varios partidos el recurso a la nación, al país, al pueblo, a la gente, a la clase, a la ciudadanía que uno representa, cuyos intereses defiende y ante la que uno es responsable. No es mala cosa ver estos populismos a la luz de las otras divisiones.

miércoles, 20 de abril de 2016

Una imagen, mil palabras

Un montón de ejemplos de cómo los gráficos nos pueden engañar. Un poco cansino al final, pero no por eso menos interesante. Suelo utilizarlos, pero el texto que cito tendría que añadirse a las "cartas a un aprendiz de escéptico" que adjunto ahí a la derecha del blog. Estoy pensando en buscar las respuestas.

Fácil engaño

"Nadie ha perdido dinero invirtiendo en la poca inteligencia de los lectores", dicen que dijo Randolph Hearst, el magnate de los medios que sirvió de modelo para el Ciudadano Kane de Orson Wells. Mayor desprecio a sus consumidores es difícil de imaginar. Pero no estaba solo ni eran cosas de entonces por lo que se refiere a los medios. Y es que hay más.
Comencemos por nuestros amados líderes a los que voluntariosamente hemos votado para que lo sean o, tal vez, han hecho todo lo posible para que les votásemos y los convirtiésemos en nuestros amados líderes (lo de “amado líder” es una cita norcoreana). No hace falta buscar remotos ejemplos del modo con que han insultado nuestra inteligencia aunque no sea más que diciendo hoy lo contrario de lo que dijeron ayer y hacerlo con la misma aparente convicción en un caso y en otro.
Después están los consumidores de anuncios de televisión. Algunos de estos son ingeniosos, no se crea que estoy tan integrado en el sistema, pero también los hay que suponen un auténtico insulto a la inteligencia de los que los soportamos. Algo de apocalíptico sí que soy, pero en el sentido de la obra clásica de Umberto Eco. Pienso, sobre todo,  en anuncios de coches, colonias y artículos de limpieza.
Y ahora permítame que me salte un precepto que el maestro Amando de Miguel establecía en su Sociología de las páginas de opinión, a saber, que no hay que hablar de uno mismo. Pues lo voy a hacer.
Resulta que fui al supermercado a comprar, entre otras cosas, dentífrico y champú. Mis “costes de elección” los reduzco mediante un mecanismo que conocen bien los marketineros: la "fidelidad de marca". Así que fui al supermercado buscando "mis" marcas, las de siempre que es, pasándolo a la política, lo que hacen los que votan siempre al mismo partido. Pero no las encontré.
Animal racional, me puse a evaluar críticamente cada uno de los productos que había en los estantes. Para los dentífricos, además del precio, me puse a ver sus (supuestas) propiedades adicionales. Que si blanqueo, que si sarro, que si sensibilidad. Y lo mismo con el champú: precio, ay, sí, pero también componentes, (supuestas) propiedades para distintos tipos de pelo (graso, seco etc.). Y, con esa información completa, hice mi decisión de compra, muy satisfecho conmigo mismo, consciente de mi racionalidad (también pasa en política y con los medios de comunicación que uno consume habitualmente). Lo del precio me hizo dudar por un momento: no necesariamente los más caros son los más buenos, aunque ese suele ser uno de los argumentos contra la teoría del precio de equilibrio (en teoría, si sube el precio, baja la demanda, pero eso es olvidar que la calidad también se puede tener en cuenta y "disfrazarla" con precio alto). Pero no, no me dejé manipular e hice una decisión racional de manual: los medios disponibles que mejor llevaban al fin propuesto. Perfecto.
 Regresé a casa y puse la televisión. Cuando llegaron los anuncios vi con horror que había comprado precisamente el dentífrico y el champú que se estaban anunciando. Quiero decir que es seguro que había visto esos dos anuncios antes de la compra, no había prestado atención, pero es más que probable que sus mensajes se me quedaran grabados en el subconsciente y esa fuera la razón por la que los había comprado. De elección racional, nada: solo el auto-engaño.
Nunca he encontrado en internet información sobre dentífricos y champús. Por lo menos, nunca los he buscado. Pero sí he encontrado referencias a experiencias de manipulación de opiniones a través de facebook, twitter y similares. Pero no sobre asuntos intrascendentes como los que me llevaron al supermercado, sino sobre asuntos de mayor importancia que tienen que ver con la vida pública, es decir, la política tanto a escala nacional como en el ámbito internacional.
Volvamos a Hearst y su desprecio por la inteligencia de sus lectores que puede ampliarse al desprecio de algunos marketineros para el consumidor en supermercados o para el consumidor en urnas. No es fácil defenderse y ellos lo saben. O sea que, por lo menos, no nos entusiasmemos sin un mínimo de reflexión previa y un mínimo de reconocimiento de la probabilidad de que nos estemos equivocando o, sencillamente, de que nos estén engañando. Paranoias no, pero sí duda metódica como aconsejaban algunos viejos filósofos y tampoco todos: los hubo, y muy clásicos y conocidos, que defendieron con todo aplomo al nazismo y fascismo.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Vergüenza de los jesuitas

Es el título de uno de sus ex-alumnos, en este caso en Fordham, sobre la venta, por parte de la provincia jesuítica de Maryland y, en particular, de la Universidad de Georgetown, de 272 esclavos negros. Era 1838. Pero el autor cuenta otros asuntos más recientes en los que se ha practicado el "razonamiento jesuítico" para justificar (o para mirar hacia otro lado con "restricciones mentales") asuntos penosos como la tortura. Algunas de las críticas ya estaban en el libro de Berrigan, jesuita, To Dwell in Peace, de 1987.
Dormí un par de noches, de paso, en Georgetown, muchísimos años antes de las conferencias del presidente Aznar en tal universidad. Y fue la vez en que pasé un cierto miedo al ir caminando desde esa universidad a la de Notre Dame: me encontré de repente en un barrio deprimido de mayoría negra donde sentí que me miraban como a un bicho raro y ajeno.
Cierto, como dice uno de los comentarios al artículo que cito, en aquellos principios del siglo XIX "todos pensaban así" y que, como muestra mi paseo, hay cosas que todavía no han cambiado (que se lo digan a la violencia policial allí). Bueno, todos no pensaban así: los esclavos no pensaban así y había algunos no-esclavos que pensaban de manera diferente. Sucede lo mismo con la "conquista de las Indias", y la "controversia de Valladolid" en el siglo XVI es un buen ejemplo, con Ginés de Sepúlveda defendiéndola como defendía la guerra justa y Bartolomé de las Casas defendiendo la esclavitud de los negros y la libertad de los "indios".
Pero a ciascuno il suo, que cada palo aguante su vela. El autor del artículo que he citado al principio dice estar intentando "desaprender" lo aprendido de los jesuitas en su formación juvenil. No sé si ese es mi caso. Por lo menos no lo es conscientemente. Como toda institución humana (y esta tampoco es divina), es casi obligatorio que tenga sombras junto a sus luces y que esas sombras provoquen vergüenza.

martes, 19 de abril de 2016

El agotamiento del progresismo

Interesante la reflexión de Pablo Ospina que me hace llegar un buen amigo ecuatoriano, sobre el aparente (y más que aparente) agotamiento de los gobiernos progresistas latinoamericanos. Cómo y por qué las energías progresistas (revolucionarias en su origen) se han ido adaptando a la lógica del sistema mundial en el que están insertas. Esto último no es de Ospina. Lo añado por mi cuenta porque creo que, en ese contexto mundial, la opción es salirse del sistema (la vieja "desconexión" de la que hablaron, por ejemplo y entre otros, Samir Amin o la self reliance de la que habló Johan Galtung) o ser fagocitado por sus reglas de juego y esto es más probable que aquello, si es que aquello es posible. Como recuerda Ospina, eso ya sucedió con la fagocitada socialdemocracia europea y, añado, está sucediendo en la actualidad como sucedió con el comunismo realmente existente.
Cierto que ese juego global permite matices políticos dentro del mismo, pero sin salirse de sus principios básicos de funcionamiento. Ya se vio en la URSS. Y cierto también que permite políticas bienintencionadas de "abajo-arriba" de cuyas desviaciones hay constancia (la corrupción de ONG, por ejemplo).
Pero no se ven posibilidades eficaces  de cambiarlo efectivamente (pensadas y deseadas, sí, pero eso es muchas veces una forma del wishfull thinking que Freud llamaría "omnipotencia de las ideas"). Pensar globalmente es relativamente fácil aunque la ideología nacionalista dominante a escala planetaria lo dificulte. Lo que es difícil, por decirlo en suave, es pensar globalmente y actuar globalmente.
Aquí un contrapunto por parte de Houtart. No se aparta mucho del diagnóstico y el pronóstico, pero sí añade alguna referencia a las terapias posibles aunque no se actúe globalmente. Ya se sabe, añado: el aleteo de una mariposa en los mares del Sur puede terminar produciendo un huracán en el Norte ("teoría del caos"). Aunque no sea tan fácil (por decirlo suave y no decir "imposible") actuar globalmente, sí es posible actuar localmente, ir creando lazos con otros "locales", ir subiendo de nivel geográfico y... Esa era la parte final de mi El juego global (q.e.p.d.). El mayor intento que he procurado hacer para superar mi acendrado pesimismo.

lunes, 18 de abril de 2016

Cambio climático: hechos, mitos y meta-análisis

Un sencillo artículo suficientemente documentado como para no ser una mera explosión de prejuicios a favor o en contra. Dintingue con claridad los hechos, los mitos (y sus razones políticas y económicas) y los resultados de lo que llama meta-análisis, es decir, el análisis de los análisis realizados por otros. 
Interesante, en particular, el papel que se le atribuye a esta época de la desinformación (es decir, de internet), a los desfases entre lo que dicen los científicos y lo que dice la gente en las encuestas y a cómo algunos "relaciones públicas" han aconsejado determinadas versiones del problema. Centrado en los Estados Unidos, eso sí. Nadie es perfecto. Pero no por eso deja de tener interés lo que dice sobre el primero (o segundo después de la China) productor del problema.
Lo que no tiene mucho sentido es argumentar con que este mes de marzo ha sido el más cálido en muchísimo tiempo. Eso da para titulares. El meta-análisis sí que es un argumento. Poco periodístico, eso sí, pero qué se le va  a hacer. Las cosas como vienen se tienen que tomar.
(Añadido el 21: aquí los efectos de las presiones de las empresas petroleras sobre la legislación europea mediambiental. No hay ganado el medio ambiente, por supuesto)

domingo, 17 de abril de 2016

Impuestos y representación política

Vuelvo al "no taxation without representation" que comenté anteayer. Era la queja de los colonos nortemericanos contra las leyes que venían del parlamento británico en el que ellos no tenía representación, pero sí tenían que pagar los impuestos votados por aquel parlamento. El eslogan era claro: para pagar impuestos votados en un parlamento hay que tener representación en dicho parlamento. 
Vayamos al día de hoy y a un reciente informe de Oxfam en el que se establece:
"Tax dodging by multinational corporations costs the US approximately $111 billion each year and saps an estimated $100 billion every year from poor countries" 
(no exageremos: "billion" en los Estados Unidos corresponde al millardo español, miles de millones). El dinero que las multinacionales estadounidenses esconden en los paraísos fiscales ascendería a 1,5 billones ("trillion" para los estadounidenses) de dólares.
No hay "taxation" que valga. Y, sin embargo, sí que hay "representation", vistas las contribuciones (gratuitas, sin pedir nada a cambio -?-) que esas multinacionales hacen a los "representantes" del pueblo cuando son candidatos y cuando llegan al puesto. Las diez primeras ya son todo un poema. Para la campaña de las presidenciales de este año, aquí. No es de extrañar que se hable de "business politics" para referirse a lo que allí sucede y que se proteste de forma clara y directa contra tal asunto, aunque con escaso eco, por otro lado comprensible (el que paga, manda)..
Total: no hay taxation pero sí que hay representation. Un poco especial, pero los viejos colonos seguro que estarían de acuerdo.

sábado, 16 de abril de 2016

Contra la ignorancia

Para luchar es preciso saber. No es suficiente lanzarse furiosamente a la batalla como los cimbros o los teutones, mugiendo bajo la adarga o con un cuerno de auroch; ha llegado la hora de prever, de calcular las peripecias de la lucha y preparar científicamente la victoria que nos traerá la paz social. La condición principal para asegurar el triunfo es deshacernos de nuestra ignorancia. Hemos de conocer todos los prejuicios que se hayan de destruir, todos los elementos hostiles y obstáculos que se opongan a nuestro paso y además no desconocer ninguno de los recursos de que podamos disponer, ninguno de los aliados que la evolución histórica nos proporcione.
Queremos saber. No admitimos que la ciencia sea un privilegio y que los hombres colocados en lo alto de un monte como Moisés, sobre un trono como el estoico Marco Aurelio, sobre un Olimpo o un Parnaso de cartón, o sencillamente sobre un sillón académico, nos dicten leyes atribuyéndose un conocimiento superior de las leyes eternas. Es cierto que entre las gentes que hacen de pontífices por las alturas los hay que pueden traducir ajustadamente el chino, leer los cartularios de los tiempos merovingios y disecar el aparato digestivo de una rata; pero entre los nuestros los hay que saben hacer más y mejor, sin pretender por eso tener el derecho de mandarnos. Por otra parte, la admiración que sentimos por esos hombres no nos impide en modo alguno discutir con entera libertad las frases que se dignan dirigirnos desde las alturas de su imperio. No aceptamos ninguna verdad promulgada, queremos hacerla nuestra por el estudio y la discusión y sabemos desechar todo error, aunque aparezca garantizado con mil honrosas firmas. ¡Cuántas veces el pueblo ignorante ha tenido que reconocer dolorosamente que los sabios educadores no poseían otra ciencia que la de enseñarle a marchar hacia el matadero, entusiasmado y alegre, como los bueyes de fiesta coronados de guirnaldas y papel dorado!
 Publicado en el siglo XIX, en un capítulo en el que se habla del poder del dinero, de los que predican (y no practican) el nacionalismo, de autoridades más o menos inventadas y del poder de los que dicen saber lo que la gente desea y se presentan como sus voceros. No estoy de acuerdo con todos sus extremos, pero ha sido un descubrimiento.

Exportación de armas

Aquí se encuentra un fascinante mapa interactivo que ha producido el Centre Delàs de Estudis per la Pau de Barcelona. Pueden verse, para diferentes años y diferentes "productos", las exportaciones de armas desde España a los distintos países. Es posible detenerse en particular en los que se encuentran en situación de enfrentamientos armados. La ideología del gobierno no cuenta. Business is business.

Neolengua

Newspeak en el original de Orwell, neolengua en su intento de traducción, es el intento de crear un vocabulario apropiado a los intereses de la clase dirigente ("partido interior" en la novela 1984). En España, en tiempos de Franco, la fiesta de San José Obrero se había convertido en la fiesta de San José Artesano, ya que lo de "obrero" podía tener malas resonancias. En el Perú, creo que en tiempos del general Velasco Alvarado, las barriadas cambiaron de nombre y, sin perder sus características poblacionales y de servicios, pasaron a llamarse pueblos jóvenes, palabra menos problemática que la anterior.
He recordado ambos casos al leer esta lista de eufemismos, nuevas palabras y nuevos giros para asuntos que tienen que ver con la guerra. En la neolengua estadounidense aparecen los efectos colaterales, rendición extraordinaria, técnicas mejoradas de interrogatorio y tantas otras, con un recuerdo que el autor no puede menos que hacer a la neolengua de la que hablaba Orwell. Al fin y al cabo, "guerra es paz".

viernes, 15 de abril de 2016

Impuestos y soberanía

Me deja perplejo esta cita de Lagarde, la del FMI, en el Financial Times:
Saying that the world could no longer tolerate taxation being treated “as a local matter associated with sovereignty”, Ms Lagarde said, “international co-operation has to be significantly improved”.
De acuerdo. Supongamos que los impuestos dejan de ser una cuestión asociada con la soberanía nacional y que ha de mejorar la cooperación internacional sobre el tema. Obviamente, están hablando de los "papeles de Panamá", que no son cosas de ayer sino de hace tiempo (1919). Sería el triunfo definitivo de la "globalización" (las comillas son porque no tengo claro por dónde van los tiros ahora sobre la palabrita en cuestión).
Y ahora la vieja propuesta independentista norteamericana contra Inglaterra: "No taxation without representation", que, por cierto, ha sido el argumento al tratar la inclusión política de los inmigrantes que pagan religiosamente sus impuestos. Bueno, los impuestos que pueden pagar porque, al fin y al cabo, los impuestos son para los ciudadanos y, si pagas impuestos, es que eres ciudadano y, viceversa, si eres ciudadano es que tienes que pagar impuestos.
Pero resulta que ahora se ha visualizado (aunque ya se archi-sabía) que hay ciudadanos que, por ser ricos, no pagan impuestos. Lagarde lo reconoce y, sin ir tan lejos, en las Españas están las sicav para remacharlo.
Total, que si los impuestos dejaran de ser materia de soberanía (para que los ricos paguen y se evite un nuevo brote particular de crisis), tendría que haber un gobierno supra-soberanía nacional. Que no lo hay. Vuelve a plantearse el viejo problema: hay una realidad supranacional que no tiene instituciones que lo regulen. Y el argumento de Lagarde intenta superarlo con "más (?) cooperación internacional". 
Parece que hay dos cosas que son planetarias, supra-nacionales: el medioambiente y el sistema financiero. El primero, nadie lo controla más allá de cumbres en las que predominan las palabras y escasean las decisiones concretas e inmediatas. El segundo, por lo visto, se trata de hacerlo todavía más supra-nacional sin que nadie lo controle... excepto los que siguen teniendo capacidad de gestionarlo en propio beneficio y que, a rey muerto, rey puesto, en el caso de que hubiese tal "cooperación internacional" (como la del medioambiente), encontrarían nuevos cauces para evitar el engorro de la soberanía nacional. Hay que repetirlo: no parece observable lo del Manifiesto ("los proletarios no tienen patria"). Son otros los que no la tienen mientras apoyan a los que predican nacionalismos varios.

A favor del mercado libre

No me duelen prendas: estoy a favor del mercado libre aunque, eso sí, con la vigilancia externa para evitar su tendencia natural hacia el monopolio, es decir, hacia el suicidio que el mercado perpetra convirtiéndose en no-mercado. Se trata de defender al mercado contra él mismo, contra sus tendencias suicidas hacia la concentración y el monopolio contrario al mercado, por lo menos al mercado libre.
A. Esa defensa incluye un paso previo: el diagnóstico. Y este no puede ser más desalentador. Cierto que algunos suicidios monopolistas del mercado, a mano de multinacionales, han sido detenidos. Pero sigue válida la distinción entre los tres mercados que ya hacía Braudel:
1. El mercado de la economía material (como él la llamaba). Se trata de intercambios y trueques normalmente sin moneda de por medio. El Estado no tiene conocimiento de tales actos y, por tanto, no los incluye en el problemático cálculo del PIB. Pero lo mismo sucede con la llamada "economía sumergida" y con los vendedores ambulantes que he visto numerosos en plazas y avenidas de muchos países. El mercado de "infinitos ofertantes e infinitos demandantes con información completa y con libertad de decisión que terminan encontrando el precio de equilibrio para unos y otros" no acaba de estar presente. Cierto que puede haber regateo en el caso de los ambulantes, pero la debilidad de quien es contratado (es un decir) en la economía sumergida no permite ningún tipo de chalaneo: o lo tomas o lo dejas, y si lo anterior no es mercado, esto no es mercado libre.
2. El mercado entre las pequeñas y medianas empresas con sus consumidores es, probablemente, lo que más se acerca al ideal del mercado por más que la relación con el anterior y, sobre todo, la relación con el siguiente en la lista, lo difumine. Hay pequeños acuerdos para alterar el precio de las cosas (que no es mercado precisamente), pequeñas trampas y sisas, pequeñas mafias protectoras y cosas parecidas que empañan la limpieza del mercado, pero es mercado en el sentido habitual de la palabra. Aquí se crea mucho empleo y son un factor de dinamización de la economía y la sociedad.
3. Pero queda el mercado capitalista como lo llamaba Braudel. Se trata de un no-mercado en el que las grandes empresas se mueven sin preocuparse de la demanda, del precio de equilibrio, de la "emprenditorialidad", de los efectos mediambientales y sociales (aunque hablen de responsabilidad social corporativa) y demás zarandajas según su perspectiva (no según la del mercado en 2, obviamente). Las cosas se arreglan entre caballeros en las alturas. No son dioses, o sea, no son omnipotentes (nadie lo es) y aunque la OPEP, por ejemplo, decida cuánto producir y a cuánto (actividad bien poco mercantil: falta el otro lado de la moneda), no siempre lo consigue. Pero el consumidor cautivo puede hacer muy poco para hacer oír su voz mercantil llamada demanda o compra, según los casos. Y no digamos si entramos en el mundo de los paraísos fiscales. Tal vez sea una prueba de que no hay, a este nivel, mercado libre.
Y es así donde reside el mayor ataque al mercado que, como se puede imaginar, influye en las economías de 2 y, ya lejanamente, a las de 1, más defensivas en muchos casos, excepto en el del empleo "sumergido". Es claro que una farmacia en la plaza Estafeta de Pamplona o a la vuelta de la esquina de mi casa tiene muchos de sus precios impuestos por los gobiernos de turno (innegable), pero también es claro que en ambos actores (farmacia y gobierno) influye legal o ilegalmente la gran empresa farmacéutica. El margen para el mercado es escaso y se comprende la oscilación hacia curanderos y terapias alternativas situadas en el mercado 1.
B. Ahora el pronóstico: pintan bastos. Los datos disponibles hablan de un aumento notable del mercado 3 y, en menor medida pero sí constatable, del mercado 1, con el consiguiente sufrimiento por parte del mercado 2 que tiene la tentación de pasar al 1 (sumergirse) e imitar a los fraudes fiscales habituales en el mercado 3 (paraísos fiscales y todo eso), aunque, por lo general, no lo consiguen: son demasiado pequeños y lo pequeño, en este asunto, y con perdón de Schumacher, no es hermoso: es débil frente al 3. En otras palabras, aumento peligroso de la desigualdad que no es una preocupación anti-mercado sino todo lo contrario: los excesos de desigualdad son ataques directos al mercado aquel de "infinitos ofertantes etc." ya que les impide actuar con libertad. En ese contexto, comportamiento irresponsable (y, desde el punto de vista mediambiental, suicida) por parte de los que llevan la economía 3. Los que mandan, vamos.
C. Y, sí, Michel, no tengo la terapia más allá de los buenos deseos y la "imaginación sociológica" que conoce los fines, pero no los medios. El anti-mercado no lleva muy lejos. Sería el mundo de la planificación central que puede funcionar para una familia, pero que no acaba de funcionar para un país que se mueve en un mundo unificado como ya explicaba el Manifiesto Comunista antes de que se hablase de globalización. Lo mismo el anti-capitalismo (confundir capitalismo y mercado es un error, pero dejémoslo de momento). Como objetivos podrían ser discutidos siempre que se dispusiese de medios que llevaran a tal fin. Y esos medios, más allá de proclamas ortodoxas y hasta fundamentalistas (hay fundamentalistas de cada una de las ramas de la economía y no digamos de la política), se desconocen. Protestar, sí. Es un comportamiento expresivo, pero no instrumental (no, habitualmente, un medio para lograr un fin). Pero lo que sí sé es que pasar a la terapia sin haber hecho el diagnóstico es un poco arriesgado. La ideología pretende mostrarlo como menos arriesgado, pero tampoco las ideologías son omniscientes. Tampoco son divinas.
Mi dispiace, la vita è così. O, por lo menos, así la veo.
(Añadido el 16: el Parlamento Europeo parece optar por "matar el mensajero" y hacer más difícil la denuncia de asuntos como los documentados por los "papeles de Panamá")

jueves, 14 de abril de 2016

¿Existe la corrupción política?

Hay quien encuentra sospechosa la baraúnda en torno a la corrupción que recorre el Planeta. ¿Un fantasma recorre el mundo? La insistencia mundial en el asunto estaría ocultando la raíz del problema, a saber, el sistema en el que se produce tal ruido mediático.
También hay quien encuentra sospechosas las acusaciones contra líderes latinoamericanos, según este otro autor. Dice que la derecha, como no tiene argumentos contra las políticas de estos líderes progresistas, recurre al argumento personal, al descrédito de la persona como posible corrupta aunque, en realidad, no lo sea. Habría que añadir, como dice este autor y otros, que algunos de los que denuncian están acusados de corrupción también.
Doy mi opinión después de haber publicado dos libritos sobre el asunto: Corrupción (1995) y Corrupción. Corregida y aumentada (2013). La editorial me pidió que en este último retocara el anterior y añadiera lo que correspondía a la nueva ola. El argumento es el mismo en ambos y las diferencias son pequeñas y no me convierte en una autoridad en el asunto sino, simplemente, en alguien que le ha dado vueltas al tema.
La corrupción política (la venta de favores públicos para un beneficio privado del político o de su partido) existe y las oleadas se producen después de las oleadas de corrupción, raramente mientras la corrupción se está llevando a cabo. Estas olas tienen que ver, creo, con crisis económicas que hacen volver los ojos al pasado y encontrar lo que se encuentra (cuando no hay harina, todo es mohína). Los medios de comunicación saben que esos temas venden y se apuntan a airear lo que pueden, convirtiéndose en agentes de la oleada de indignación que recorre a los lectores de periódicos y público de radios y televisiones. 
Los "papeles de Panamá" son un caso interesante y es poco fecundo buscar complejas conjuras y conspiraciones detrás de su publicación (ya me he referido al asunto en varios posts). Hay "damnificados" en la derecha y la izquierda, en el poder y la oposición, en el centro ("Norte") y la periferia ("Sur"). No se trata de corrupción en sentido estricto, pero sí de muchos "crímenes legales" y de más de un delito tout court.
Obviamente, para corromperse hace falta poder hacerlo, es decir, tener algo público que vender y no hace falta mucha imaginación matemática para saber que a más poder y durante más tiempo, mayores probabilidades de encontrar tales comportamientos. La ocasión hace al ladrón. Pero también hace falta gente con capacidad de comprar y voluntad de hacerlo, cosa que en "vacas gordas" es más probable, y en el poder de la derecha del Norte también.
Para el caso de las Españas, el "váyase, sr. González" (socialista) de los años 90 ha sido sustituido por el "váyase, sr. Rajoy" (conservador) de ahora. Quiero decir que el pasado de corrupción sirve para la lucha política del presente sin que, por ello, tenga realmente efectos electorales importantes, fuera, obviamente, de los "impeachment" en curso.  Que haya fundamento real para tales campañas es irrelevante en el espectáculo político que se mantiene con un entusiasta "que no decaiga".
Lo que es curioso es que el clamor mediático y, parcialmente, popular contra tales comportamientos no vaya seguido de acciones concretas para evitarlo aunque, eso sí, produzca un abanico de promesas de que las tomarán en cuenta y, eventualmente, se pondrán en práctica. En el caso de las Españas, el Partido Popular que criticó la corrupción socialista fue después, al tener mucho poder y suficiente tiempo, un seguidor en cuanto a comportamientos corruptos.. En el caso de los "papeles", los paraísos fiscales y el fraude fiscal, temo que sucederá algo parecido. El ejemplo de Cameron es paradigmático: se volverá a tomar "importantes decisiones", como en ocasiones anteriores, que quedarán en agua de borrajas.
(Y soy consciente del uso y abuso que he hecho en este post de frases hechas más o menos metafóricas)
Leo en la publicidad de un libro recientemente publicado (El juicio político de los expertos):
Basándose en la famosa distinción entre «zorros» y «erizos» del filósofo Isaiah Berlin, Tetlock [el autor del libro] considera erizos a los expertos proclives a una visión limitada y coherente del mundo desde firmes convicciones ideológicas. Los zorros, sin embargo, tienen la capacidad de ajustar sus opiniones, son más cautelosos, pragmáticos, tendientes a dudar de sí mismos e inclinados a ver la complejidad y los matices. Si bien no ofrecen grandes titulares y citas, tienen probabilidades mucho mayores de acertar con sus conjeturas. 
Los dos autores que cito al principio, ¿son zorros o erizos? ¿O, como suele suceder en la realidad que no se deja encasillar en dicotomías, son una mezcla de ambos?
En el caso de los "papeles de Panamá", una "teoría de la conspiración" no contra Putin sino de Putin contra los Estados Unidos, aquí. Lo que faltaba. Para compensarla, otra con la opinión de que se trata de una maniobra de la CIA contra los enemigos (más o menos) de los Estados Unidos, con algunos "daños colaterales" como Cameron. Más erizo que zorro, me temo.

miércoles, 13 de abril de 2016

Crisis varias

Cuatro fuentes de información que me han interesado en lo que va de año.
1. La primera se refiere a los posibles cambios en el poder económico mundial.  Se lo preguntan sus autores desde la India y muestran cómo ha disminuido el porcentaje de los productos internos brutos (PIB) de los “países desarrollados” sobre el total mundial.
Cierto que las cosas están cambiando, pero no tanto como para que los cambios en el porcentaje del PIB signifique necesariamente un cambio en el poder. Ni siquiera en el económico. Claro que el PIB cuenta pero, como bien se sufre en las Españas, su aumento o disminución no significa necesariamente cambios en el poder en la jerarquía mundial.
2. El poder económico y su posible crisis puede venir de otro lugar: de la concentración en los consejos de administración de grandes empresas: 10 empresas participan en 40.000 a escala mundial; 737 accionistas, el 0,123% de todos los accionistas, controlan el 80% del valor de esas multinacionales; y, además, 146 de estos accionistas, el 0,024% del número total de accionistas, controlan el 40% de su valor total. Hay que volver al “es la economía, estúpido” de la campaña electoral de Bill Clinton, pero en otro sentido: antes de ponernos a despotricar de los políticos, pensemos en quiénes financian, controlan, manipulan, orientan a los políticos. No a todos, no se vaya a creer (no soy tan conspiranoide), pero no por ello inexistentes unos (compradores) y otros (vendedores), llegando o no a la corrupción. Si esa concentración de poder puede llevar a algún tipo de crisis, está por ver. Sí sé que un resorte se puede estirar pero nunca indefinidamente: llega un punto en el que se rompe.
3. Los 11 millones y pico de documentos de Mossak Fonseca, filtrados o “hackeados”, son la punta del iceberg. Según el FMI, el blanqueo de dinero representa entre el  2 y 5%  del PIB mundial y la mitad de los flujos de capitales internacionales;  y circulan o residen en esos paraísos opacos, “entre 600 mil millones y 1 billón y medio de dólares”.
Una parte son transacciones supuestamente legales. Las que no lo son, muestran que cierto tipo de rico se siente moralmente superior al resto de humanos y, en particular, al contribuyente medio. Los “infiernos fiscales” son para los mindundis, los “paraísos” para los de siempre y sus allegados.
De todas maneras, ahí no está "el" poder. Quiero decir que no todos los que han llevado sus caudales a dicho abrigo pertenecen a la "élite del poder". Vistos los nombres "conocidos" (futbolistas, artistas, políticos diversos), todo hace pensar que nos encontramos ante una "clase media alta" del sistema mundial. Pero pocos de ellos son los que efectivamente mandan en el mundo.
4. Crisis de desigualdad, la llamaba Oxfam en un informe de principios de año, anterior a los tres que anteceden. Para ello, resumía diciendo que  "La desigualdad extrema en el mundo está alcanzando cotas insoportables. Actualmente, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta. El poder y los privilegios se están utilizando para manipular el sistema económico y así ampliar la brecha, dejando sin esperanza a cientos de millones de personas pobres. El entramado mundial de paraísos fiscales permite que una minoría privilegiada oculte en ellos 7,6 billones de dólares". Desigualdad entre países en 1, desigualdad de poder en 2 y en recursos en 3.
5. Qué mueve todo esto: un doble motor, a saber, la codicia (querer tener más aunque ya no se pueda gastar lo que se tiene ni viviendo 100 años más y tirando un “kilo” al mes) y la avaricia (estreñimiento en el gasto poniendo el poseer por encima del usar). Y la erótica del poder que, a lo que dicen, es lo mejor, según el proverbio napolitano, 'O cummanna' è meglio d' 'o fottere, mandar es mejor que... Pero aplicado, sobre todo, a un tema principal que no es humanismo (sistema centrado en el ser humano) o ecologismo (centrado en el medio ambiente), sino capitalismo, sistema centrado en el capital (no en el mercado, que no se discute) y que, como dijo Sarkozy a poco de iniciarse esta crisis, necesitaría ser refundado.
6. Dos películas para terminar: "Cuando el destino nos alcance", de una desigualdad extrema, y "1984", según la novela de Orwell, sobre los trucos que utiliza el "partido interior" para seguir en el poder y que no nos planteemos problemas serios. Podemos seguir hablando de “celebritys”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. La primera película, "Soylent green", se desarrolla en 1922, es decir, que todavía no se ha llegado a tal situación. La de "1984", como su mismo nombre indica, sí)

¿Por qué nos atacan?

Las respuestas oficiales en "occidente" ante los ataques terroristas son estándar: odian nuestra democracia, la modernidad y el (relativo) secularismo mientras su religión bendice (y fomenta) la yihad, la lucha violenta contra el infiel, en un afán misionero universalista (algo así como el "id y predicad a todas las gentes" del Evangelio cristiano, pero con más violencia).
Esa respuesta pasa por alto dos hechos que tendrían que ser archisabidos: la mayor parte de esos ataques se producen en países de mayoría musulmana. Incluso cuando se busca afanosamente una componente religiosa en un ataque, como se intentó en el reciente en la India que se presentó como ataque a los cristianos que después resultó que había tenido mayoría de víctimas musulmanas, se acaba encontrando otro tipo de motivaciones o estrategias de tipo político, económico y social por delante de lo religioso-cultural.
El otro hecho es la historia: atacan a "occidente", según ellos mismos dicen, por lo que "occidente" ha hecho y está haciendo en algunos países de Oriente (Medio y "Lejano"). Sin necesidad de remontarse a las Cruzadas, la historia de las intervenciones "occidentales" no es precisamente un dechado de perfecciones cristianas.  
El "por qué nos atacan" tendría que responderse con algo más de seriedad que las soflamas de los líderes "occidentales" orgullosos de su democracia, modernidad y secularismo. Si atacan en sitios tan diferentes y por motivos muy distintos unos de otros, habrá que buscar otro tipo de argumentos.
(En ese texto que cito hay también referencias a justificaciones que algunos de estos practicantes del terrorismo dan a sus actos. Por cierto, Kerry ha ido a Hiroshima, pero todavía el gobierno estadounidense no ha pedido disculpas por aquel ataque terrorista, cosa que no estaría mal que hiciera Obama si, como fantaseo, visita Hiroshima el próximo 6 de agosto, aniversario de la masacre perpetrada por los cristianos contra los shintoístas -?-. Claro que no atacaron por motivos religiosos, faltaría más)

martes, 12 de abril de 2016

No es el único error

Los sucesivos gobiernos estadounidenses, como toda institución humana incluida el Vaticano, han cometido errores. Nadie es perfecto. Lo que ahora ha hecho Obama ha sido referirse al peor de sus errores y, por tanto, dando por supuesto que no ha sido el único ("peor" es un relativo al resto). Habla de no haber planificado correctamente lo que vendría después de deponer a Gadafi (algo más que deponer, para ser exactos). No habla de haber intervenido militarmente en Libia, en el punto de mira por lo menos desde tiempos de Reagan que yo recuerde. Ya puestos, se podría añadir lo de Siria.
No hay por qué preocuparse: si gana Trump la presidencia, no se cometerá ningún tipo de error. Serán prohibidos por ley, supongo.

Ladrones varios

Ladrones los hay de muchos tipos. Para lo que ahora ocupa a muchos medios, hay delitos de "cuello blanco" y delitos "del resto" (sea cual sea el color de su cuello). Digamos “delitos de gente bien” (la gente, sí) y “de los demás”.
Obviamente, no solo me estoy refiriendo a los tan traídos y llevados "papeles de Panamá" y me lo ha sugerido un texto tomado de una página dedicada "a la información y el análisis de la izquierda negra" (afroamericana, para entendernos). Su argumento se puede resumir en una frase: el 1% de la población (lo que, en otros contextos se llamaban “los de arriba”) tiene una enorme capacidad de robar y, generalmente, no son castigados por practicarla. En cambio, "los de abajo", roban a veces, sí, y por eso son castigados inmediatamente. Se trata, pues, de un evidente desequilibrio entre la probabilidad de robar y la de ser castigado por ello de manera inmediata sin juicios interminables. 
El artículo que uso entra también en el asunto de cómo los medios están afrontando el asunto de esos “papeles”. Primero, el interés de los que han conseguido los 11 millones de documentos (o su acceso sin restricciones al mismo) para dar la matraca con lo que va saliendo. Segundo, el evidente interés periodístico que tiene el tema de modo que los que están fuera del monopolio no tienen más remedio que dar cuenta, de vez en cuando, de sus aspectos más truculentos, es decir, el de las "celebritys", no el del robo ni, mucho menos, el de los grandes ladrones. Y, tercero, dice la articulista, la propensión a arrimar el ascua a la propia sardina cosa que, dice, es particularmente evidente con Putin, que no aparece en los papeles pero que basta que en su entorno los haya citados para que ya la cosa entre en lo que los rusos han llamado "putinfobia". Me quedo con el primero y segundo punto. Del tercero, quién sabe. Lo dejo para los estadounidenses que aparecen a centenares, cosa que, por cierto, desmonta como falsa la teoría de que se han publicado “a favor” de Estados Unidos o los europeos. Decir que se han publicado contra Maduro ya es paranoia. Más incluso que lo de la “putinfobia”.
En todo caso, obsérvese la diferencia entre ser rico (poseer dinero, propiedades muy por encima de la media, como puede ser algún que otro futbolista), ser poderoso (ser capaz de orientar el curso de la acción en términos de los propios intereses o conseguir que otros hagan lo que no hubieran hecho de no haber intervenido la decisión del poderoso) y tener prestigio (ser considerado positivamente por encima de los demás por sus acciones, proyectos, entorno). Los que aparecen en los 11 millones de papeles (filtrados o "hackeados", eso no lo sé) tienen una característica particular, la de ser privilegiados (tener un tratamiento por encima del tratamiento normal, legal, habitual en su sociedad).
El privilegio de disfrutar de un paraíso fiscal no es para todos. Hace falta ser rico. En algunos casos, el que se sepa que ha robado, legal o ilegalmente, al fisco (Hacienda no somos todos)  puede reducirle su prestigio. Y más si es un ex-respetado banco (no sé cómo se puede respetar a un banco, pero esa es otra historia que incluye que Goldman Sachs haya aceptado pagar 5.000.000.000 de dólares para no tener que pagar más por sus fechorías).
Lo que me parece fundamental en este asunto es lo de distinguir entre rico y poderoso. La lista que ha ido goteando (eso es estrategia informativa si es verdad que el consorcio de periodistas investigadores tiene sus papeles hace ya mucho tiempo) muestra a ricos, pero muchos/algunos de ellos no son poderosos. Son figuras, con más o menos prestigio o, sencillamente, desconocidas, que han hecho dinero legal o ilegalmente, que quieren huir de los "infiernos fiscales" a los que, según ellos, se condena a sus conciudadanos (si es que conciudadanos es un término que entienden). 
Total, que hay ricos y poderosos, hay ricos que no son poderosos (ya me dirán el poder de algunos futbolistas o algunos artistas) y hay poderosos que no son ricos... y estos son de los que me interesaría saber. Pero si están en las listas e incluso si pronuncian la frase ritual sobre los fondos de "los tuve, pero ya hace tiempo que los cerré", son, en el posible caso de su evasión fiscal, ladrones. Los demás, pagamos religiosamente nuestros impuestos para así poder financiar salud, educación y servicios sociales públicos que la mayoría de los cuentahabientes no usa ya que tienen acceso a fuentes privadas e incluso internacionales.
Para los Estados Unidos como paraíso fiscal, aquí. En los “papeles de Panamá” hay centenares de estadounidenses, pero ningún pez gordo que no necesita salir de su país para evadir impuestos y mantener dinero negro. Tal vez aparezca alguno. No encuentro la cita, pero leí que el Departamento del Tesoro tiene sus propias cuentas en dichos paraísos para así poderse comprar a sí mismo divisas respetando el sacrosanto principio del mercado, solo que comprador y vendedor son los mismos. La lista de países más opacos, aquí, según el Financial Secrecy Index que declara a los Estados Unidos entre los más preocupantes.
(Añadido el 24: alguno de los estadounidenses que aparecen en los "papeles" es presentado como un "pez gordo" aquí)
(Añadido el 4 de junio: aquí una descripción mucho mejor que la mía del significado de esos "papeles" para las fronteras entre clases sociales, la política, el "anarquismo" de "los de arriba" -ni dios, ni patria, ni amo-, y su "populismo" y "transversalidad")

lunes, 11 de abril de 2016

Cuidado con el entusiasmo

Sin entusiasmo, no suele haber acción o, por lo menos, movilización. Sin utopía no se avanza, pero, como ha dicho un amigo en un correo, lo que importa no es la utopía sino avanzar. Algo parecido sucede con el entusiasmo ya que dificulta el razonamiento y la evaluación y, por tanto, el avanzar. El entusiasmo ofusca el razonamiento y casi lo hace innecesario: para qué razonar si ya sabemos que los nuestros tienen/tenemos razón. Y lo mismo sucede con la evaluación: cómo no va a ser bueno y correcto lo nuestro; sería como llamarnos estúpidos por entusiasmarnos por una porquería.
El problema, en política, se produce cuando el entusiasmo se termina. Y puede acabarse por muchas razones. La más evidente es que cambie el viento: si todo va viento en popa, el entusiasmo en fácil o, por lo menos, mucho más fácil que si no hay viento o, peor, si el viento es de proa. Y los vientos del sistema mundial cambian y, por ejemplo, países cuyos ciudadanos se han entusiasmado con la bonanza del petróleo caro, se encuentran, cuando caen los precios, que ya no hay tanto espacio para entusiasmarse. No entusiasma mucho apretarse el cinturón.
La otra razón ya la expuso el clásico: la cualidad carismática del objeto de entusiasmo. Un líder, por supuesto, con características entusiasmantes. He conocido a alguno de ellos y, para sorpresa de los que me rodeaban, no me entusiasmó sino que avisé de lo que vendría después, cosa que sus seguidores incondicionales (después muy condicionales) no entendieron. Bueno, ya me pasó la época de entusiasmarme. Pero, en términos generales, el carisma del líder sufre lo que el clásico llamó "rutinización del carisma", es decir, que no se puede aguantar indefinidamente y la gente comienza a preguntarse si, como el rey del cuento, no estará desnudo (que, por lo general, lo está).
He visto un caso reciente en el que el cambio del viento mundial y la rutinización del carisma han echado abajo a un líder carismático que, sabiéndolo -porque es muy inteligente- no se presentará a la reelección. Me refiero al presidente ecuatoriano actual, Rafael Correa. Los datos son claros.
La reacción de los previamente entusiasmados es imprevisible. El desencanto puede llevar al desánimo y a la apatía, dejando el terreno libre para otros experimentos. Pero también puede llevar a la rabia y la agresividad, cosa menos probable, pero no por ello imposible. En el caso del Ecuador, como en el caso, algo diferente pero con su dosis de entusiasmados, de las Españas es, desde este punto de vista, interesante. Habrá que ver. Supongo que en el Ecuador al triunfo de la derecha de toda la vida y en el de las Españas, con Podemos, a una reducción de sus entusiasmados seguidores.
Pongo esos dos ejemplos porque los tengo más a mano. Pero se podría hablar de las elecciones peruanas de ayer (Wittgenstein: de lo que no se puede hablar, mejor callarse) o de las interminables exaltaciones en los mítines de las primarias estadounidenses.
(Añadido el 12: Cité a José María Ridao, a finales de 2014, a propósito del uso de metáforas en la discusión política que sirven para movilizar pero que no convencen si no van acompañadas de razonamiento. En el caso de las Españas, no hay día en que no se utilicen nuevas metáforas en la relación, que no discusión, entre partidos políticos. Esto sigo pensando: "las metáforas se usan para movilizar y generar acuerdos, pero no convencen. Para convencer, hacen falta argumentos racionales que han brillado por su ausencia. Tal vez por el uso movilizador y manipulador de los sentimientos por encima de las razones, motivos y objetivos)