lunes, 29 de febrero de 2016

Trump-etas

De vez en cuando, entre los civilizados y cultivados europeos, se percibe un cierto desdén hacia los excesos del candidato Trump. No voy a entrar en el susto que recorre el cuerpo de algunos de sus correligionarios del Partido Republicano ante la posibilidad de que consiga la nominación y, lo que sería peor, la presidencia de los Estados Unidos. Simplemente, me contento con enviar al amable lector a este texto en el que, después de reconocer la evidente heterogeneidad de la extrema derecha europea, se levanta acta de los cinco líderes europeos que poco tienen que envidiar al estadounidense: Le Pen, Orban, Wilders, Salvini y Kaczynski. 
No sería mala idea para aquellos europeos la de mirar primero en el patio propio antes de hacer incursiones en el ajeno. No se trata del evangélico "ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio" ya que, hay que reconocerlo, lo de Trump puede tener mayores consecuencias para el mundo que lo que pueda producir Salvini en Italia.
La fragmentación política (ahora le ha tocado el turno a Irlanda) que aqueja a Europa es un caldo de cultivo ideal para la aparición de estos salvadores de ideas claras y referencias evidentes al "pueblo", la "nación" y, sí, la "gente". Cuanto más simples sean y cuanto más brillantemente definan al "enemigo", mejor. 
Pero no tienen por qué estar todos en la extrema derecha. A principios del siglo pasado, los anti-demócratas estaban en ambos lados del espectro. Por supuesto que unos y otros se criticaban (y odiaban) mutuamente y a los otros que lo que ofrecían era una falsa democracia que no tenía en cuenta la raza ni el pueblo. Mussolini lo tenía claro: "La democracia ha quitado estilo a la vida del pueblo. El Fascismo se lo devuelve al darle una línea de conducta, esto es, color, fuerza, pintoresquismo, sorpresa y mística, todo aquello en fin, que cuenta en el alma de la multitud". El franquismo español hablaba de democracia orgánica. Y los soviets de democracia popular. Hitler era más claro: "Con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos".

domingo, 28 de febrero de 2016

Cómo funciona el mundo

Se trata de una narración de los hechos acaecidos en Timor Leste (entonces Timor Oriental) a partir de 1975 comenzando un año antes, cuando Suharto toma el poder en Indonesia. No es ropa vieja porque ahora se conocen algunos detalles escabrosos sobre cómo fue la lucha contra los independentistas. Dos puntos merecen atención particular ya que no solo se refieren a dichos hechos sino que pueden encontrarse en otros contextos y tiempos y que el texto eleva a categoría de cómo funciona el mundo.
1. La teoría del "hijo de puta", es decir, el principio que justifica cualquier barbarie siempre que sea perpetrada por uno de los nuestros. Fue formulada con esas palabras por Franklin Delano Roosvelt a propósito de Tacho Somoza, dictador nicaragüense: "Sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta". El texto de Pilger que cito la aplica a Suharto. Y explica por qué Gadafi fue malo-malísimo, bueno-buenísimo y, de nuevo, malo-malísimo. No fue su "hijoputez" lo que contó para ese cambio sino el "nuestro": fue bueno cuando fue "nuestro" hombre "on the spot", amigo de José María Aznar y con buenas relaciones con el entonces ministro Moratinos.
2. La teoría del "vice-sherif", en el caso de Timor, Australia, es decir, potencias en las que el Gran Sherif (la potencia hegemónica en el momento, obviamente los Estados Unidos) delega sus funciones de apoyo al "hijo de puta" de turno o actúa directamente en función de los intereses "generales", es decir, de "occidente", es decir, de su potencia hegemónica. Tiene dos fallos. Uno, que se puede discutir, en el caso de Israel, si actúa como tal "vice-sherif" o es a la inversa, es decir, si los Estados Unidos actúan en función de los intereses israelíes. Y algo parecido sucede con la Unión Europea. No tanto que, si hay gas y petróleo, las alineaciones (como sucedió en Timor) son más claras. Y, segundo fallo, que no siempre la potencia hegemónica lo es de manera absoluta. Más bien sucede que, por debilidades internas y por fortalecimiento de los competidores, el "sherif" (y sus "vice") no siempre puede actuar como dictarían los intereses de sus grupos de poder.
Lo de Timor (tuve amigos muy relacionados con la entonces colonia portuguesa) fue, sabemos ahora, mucho más espeluznante de lo que pareció en el momento. Pasado está aunque las huellas psicológicas dejadas en su población sigan perceptibles. Pero las teorías, más o menos como he dicho, permanecen.

sábado, 27 de febrero de 2016

Menos armas, menos destrucción

Es una obviedad: las armas son para ser usadas; cuantas más armas estén en circulación, mayor probabilidad -no certeza- de que sean usadas; luego si se quieren reducir masacres, guerras y destrucción, redúzcanse las exportaciones de armas a cualquier país. Sobre todo si es problemático, como es el caso de Arabia Saudí, según dicen hasta en la Unión Europea donde, por cierto, debe de haber algún que otro exportador interesado en hacer caja muera quien muera. Por lo visto, nada que hacer con los Estados Unidos que para algo mandan lo que mandan en política exterior y en política interior.
Claro que las armas no son la causa de esas violencias. Las causas están en otro sitio. Pero son el medio o el instrumento que, de no existir, la violencia sería menor.

viernes, 26 de febrero de 2016

Tres mundos

Tuve que ir ayer a la ciudad (en autobús, por supuesto) y me encontré, en diversos momentos de mi trajinar, con tres amigos bien diferentes.
El primero fue un político jubilado y, a pesar de ello, amigo. Rápido intercambio de los respectivos partes médicos para entrar de lleno en la conversación en medio de la calle: la política, claro. Qué está pasando, qué nos ha llevado a este punto y qué puede pasar. A pesar de las diferencias, coincidíamos en lo fundamental y quedamos, previo intercambio de teléfonos, en vernos para hablar más detenidamente. Política española, por supuesto, sin ninguna excursión allende las fronteras.
Después me he encontrado con un antiguo vecino y, a pesar de ello, amigo. Directamente a preguntar por las respectivas familias con detalles en especial sobre su asombrosa madre, mi amiga, cómo extraordinariamente bien que lleva su ya muy avanzada edad y cómo mantiene su lucidez y sentido del humor.
Al subir al autobús para regresar al pueblo me he encontrado con un profesor de la universidad, economista y, a pesar de ello, amigo. Hemos hablado (él a voz casi en grito -deformación profesional por dar clase sin micrófono-) de temas comunes -el desarrollo, el cambio a escala mundial, las condiciones para el cambio, las diversas propuestas sobre la Unión Europea, los autores que ambos conocemos y algunas perspectivas inmediatas de trabajo (que, en mi caso, he declinado).
Por eso he titulado este post con "tres mundos" porque no ha habido nada en común en los tres casos. Ni siquiera una frontera. Eran planetas alejados el uno del otro, cada cual con su lógica: poder, familiaridad, conocimiento.
Sé bien que el segundo tiene más mundos, pero no tengo tan claro el primero y el tercero tengan más mundo que el mundo del que hemos hablado: poder sin ciencia, ciencia sin poder, y, en común, un preocupante aislamiento de objetivos y métodos. Así es la vida.
Todo hay que decirlo, antes de subir al autobús he tenido una breve conversación con otro amigo (profesor jubilado también) sobre las condiciones para acceder al carnet que permite viajes gratuitos en dicho servicio público. Hay quien está en contra y hay quien lo defiende. Pero lo interesante ha sido la información que me ha dado sobre una residencia de jubilados municipal que hay en el pueblo y que yo desconocía: tiene biblioteca -hemeroteca- y servicio de comidas. Otro mundo sin tanto empaque como los dos anteriores. Por eso he dicho tres y no cuatro. Sin embargo, ha sido ahí donde he obtenido información de relevancia inmediata. Tal vez ese sí sea mi mundo y, en los otros tres, solo soy un turista.
(Por la presente certifico que los cuatro encuentros han sido reales y que procuro reproducir sus temas de la manera más exacta posible a pesar del evidente resumen. Conste).

miércoles, 24 de febrero de 2016

Confundidos

Por lo menos desde el 20 de diciembre, fecha de aquellas problemáticas elecciones generales (problemáticas por sus resultados), me he encontrado en conversaciones sobre cosas que tienen que ver con alianzas posibles, dimes y diretes y futuros previsibles para el gobierno, el país y sus diversos actores políticos. En general, si alguien me preguntaba por el asunto era porque ya tenía una idea al respecto y estaba esperando la ocasión de trasmitírmela, cosa que yo aceptaba en mi afán de acabar enterándome de qué iba (y va) el lío aquel. Confieso que también he asistido a conversaciones amigables en las que he aprendido todavía más... sin por ello haber logrado aclararme. Explico el por qué de mi fracaso.
Se supone que uno comienza a tratar de estos temas partiendo de los hechos constatados, sean o no deseables. Desgraciadamente, una cosa es desearlo y otra conseguirlo. Bastaba tomar los titulares de periódicos de diverso pelaje para darse cuenta de que no era tan evidente qué había sucedido realmente. Sí, cierto, había habido elecciones y los resultados eran los que eran, pero a partir de ahí la confusión se iniciaba.
La primera fuente provenía de confundir lo realmente sucedido y constatable con las intenciones que podían tener los diferentes actores implicados en las negociaciones. Qué pretendía Fulano era siempre materia opinable ya que no se sabía a ciencia cierta. Ni siquiera en el caso de que el susodicho lo hubiera dicho explícitamente uno tenía que tomar sus frases en sentido literal ya que podía ser que no fuese una frase dirigida al público en general sino a miembros de su partido (o de otro partido) para que actuaran en consecuencia.
Item más. Podíamos saber que se habían producido determinadas negociaciones y hasta con determinadas intenciones (porque podía haber quien negociaba precisamente para que no se produjese tal negociación), pero no sabíamos nada de las más que probables negociaciones sin luz ni taquígrafos, en domicilios particulares y sin que sus resultados fuesen dados a conocer en ningún momento.
Los que carecíamos de información sobre los tres puntos anteriores, es decir, no podíamos separar noticias verdaderas de noticias falsas, desconocíamos las intenciones reales de los participantes y, por definición, no podíamos saber nada de las negociaciones secretas, teníamos una solución muy frecuente para hacernos una opinión: arrimar el ascua a la propia sardina. Esta última podía ser la ideología o, más probablemente, la simpatía hacia unos u otros. En uno y otro caso, los datos, las intenciones y las suposiciones (el ascua, según el dicho) se escogían en la medida en que encajaban con las propias preferencias que, obviamente, a partir de ese momento serían defendidas con entusiasmo convirtiendo las suposiciones y las lagunas en hechos incontrovertibles. Triunfo, al final, del dogmatismo, que es mal consejero en condiciones como las que estamos sufriendo.
De todos modos, esa confusión entre hechos, intenciones y significados (lo del ascua que he dicho) se producía en las mejores familias. Quiero decir en las tertulias. Por lo menos en las que yo seguía devotamente todas las noches (menos los abundantes días que hay fútbol).
Los más viejos del lugar recordarán un programa televisivo (La Clave) en el que se proponía un tema para que determinados expertos en el mismo lo discutieran sosegadamente, bien lejos de lo que fue aquel horror del programa Tómbola en la todavía extinta televisión valenciana. Las pocas tertulias que he comenzado a ver en televisión, las he tenido que dejar cuando han comenzado a quitarse la palabra unos a otros llegando a hablar a la vez tres contertulios sobre tema que no sé si dominaban como los participantes con Balbín.
Me estaba refiriendo a tertulias radiofónicas que voy recorriendo mientras recuerdo lo que fue La Linterna de allá los años 80, cuando la COPE  todavía era una emisora “progre” y cuando los contertulios hablaban de política, pero en un sentido diferente al que he estado intentando describir: lo fundamental era que cada cual, desde su perspectiva, procuraba aportar información que hiciese comprensible la actualidad, sea porque añadía aspectos, sea porque hacían ver sus antecedentes. No es que aquello fuese Arcadia. Baste recordar cómo se insultaron Emilio Romero y Carlos Carnicero, ambos despedidos de inmediato. Como ahora, que insultan a ausentes y les suben el sueldo.
Las negociaciones han sido, encima, emborronadas por intentos de que no pudiésemos entender qué estaba sucediendo ni qué nos jugábamos, ni qué significaba que, si nos habíamos equivocado votando, los elegidos nos devolvieran la pelota por si acertamos esta vez.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

lunes, 22 de febrero de 2016

No Bush III

Me habría resultado simpático que las elecciones presidenciales estadounidenses hubiesen sido entre Clinton y Bush, es decir, la sra. Clinton, esposa del presidente con dicho apellido, y Jeb Bush, hijo y hermano de presidentes. No habría sido lo de Corea del Norte y la saga de los Kim, pero no dejaría de ser un síntoma de cómo funcionan las élites políticas en los Estados Unidos. Se acabó. Bush ha renunciado después de numerosos errores que sus adversarios en las primarias ni se han tomado la molestia de subrayar. Nadie es perfecto.
Queda por ver qué sucede con Clinton, candidata del "aparato" del Partido Demócrata, pero en situación bien diferente a la de Bernie Sanders que, según algunas encuestas, ganaría a cualquiera de los pre-candidatos republicanos, cosa que no sucede con Clinton. Pero parece que los "aparatos" prefieren perder unas elecciones a colaborar en poner en la Casa Blanca a un frecuente crítico de esos "aparatos" y del Wall Street que Clinton se guarda muy mucho de criticar. Ya lo he contado otras veces citando las fuentes y no voy ahora a ponerme a buscar esos posts, después del disgusto de ver que renunciaba Bush, el que animó al gobierno español a participar en la guerra de Irak y llamó a José María Aznar presidente "de la república española", muy en la línea de las meteduras de pata familiares que se citan en el enlace del Guardian que he citado.
A veces la realidad estropea bellas fantasías, como también ha sucedido con la China maoísta, hoy imperialista, o con los BRICS que hasta ellos se creyeron y hoy van como van, sobre todo el Brasil.

domingo, 21 de febrero de 2016

Un reality show llamado elecciones

No me refiero a la situación española actual aunque los elementos de reality show sean evidentes. Me refiero, porque acabo de leerlo, a las primarias estadounidenses tildadas por algunos anglosajones como reality show. No me llama la atención ese calificativo. Ya he hecho referencia a ese espectáculo que llaman elecciones primarias, con sus trucos y todo. Pero lo cito ahora por otra razón: por el hecho de que la autora del enlace, no sin ironía, claro, propone que seamos todos los habitantes del Planeta los que tengamos voto en tan trascendental contienda. Estoy de acuerdo.
Es una elección muy importante: no es lo mismo que la potencia hegemónica esté bajo Trump que bajo otro Bush o Cruz o Rubio o bajo Sanders o Clinton. Cierto que las diferencias no son de fondo, pero no por eso dejan de ser reales. Y lo que haga un habitante de la Casa Blanca tiene impacto en todo el mundo muchas veces. O sea, elección importante que nos afecta a todos. Pues a votar. Pero hay más.
Si, como dicen, son elecciones en las que el dinero cuenta mucho y saber quién financia a quién es una forma de saber qué hará en el caso de ser elegido (no se financia por filantropía sino por comercio del do ut des), nada mejor que dar voto a los menos afectados por el costoso reality show (ahí cada país con el propio). Sí, ya sé: los medios estadounidenses son de referencia, la "public diplomacy" de su Departamento de Estado consiste en explicar a los ciudadanos del mundo cuál es la versión adecuada de los hechos, las agencias de noticias de peso son estadounidenses etc. Pero un vaso medio lleno es mejor que un vaso vacío. Las elecciones USA estarían menos mediatizadas por los super PAC y la "business politics".
Si usted es bienpensante, no se preocupe. Como dirían los independentistas estadounidenses cuando querían la secesión frente a Inglaterra, "no taxation without representation", es decir que si uno paga impuestos tiene que tener voto y, al revés, si uno no paga impuestos no tendrá voto. Así que no podremos votar en las elecciones estadounidenses. 
Bueno, no se ría, que no hay para tanto. Ya sabemos que empresas muy influyentes por ejemplo en España no han pagado impuestos en España. Todavía hay clases.

sábado, 20 de febrero de 2016

Libia otra vez

Sigo sin saber cuáles fueron las razones reales que tuvieron los "occidentales" también llamados "comunidad internacional" para acabar con Gadafi y muchos de sus súbditos hace cinco años. Sigo asombrado al ver que Gadafi pasó de ser malo-malísimo a ser "nuestro aliado" (que se lo digan a Moratinos, ministro español de asuntos exteriores, y, sobre todo, a José María Aznar, presidente y ex-presidente muy español) y, de ahí, a ser malo-malísimo otra vez, atacado, muerto y, con él, como digo, numerosos súbditos (que cuesta llamarlos ciudadanos). Israel, Al-Qaeda, petróleo, finanzas, divisas... no lo sé. Sí sé que Albaida (la ciudad libia con el mismo nombre que el pueblo valenciano en que yo nací) ya no la veo en los mapas que ahora publican los periódicos. Supongo que porque ya no tiene ni la mínima importancia que tuvo entonces.
Pero como aquella invasión fue un desastre que solo dejó caos en el que todo es posible, parece que se está montando una segunda parte, esta vez hablando no de Al Qaeda sino del Estado Islámico, pero sin que, de nuevo, me queden claras las razones reales. Los muertos que ya ha producido esta segunda ronda han muerto sin saberlas tampoco. Y si es por el EI, no está claro que los bombardeos sirvan para algo más que para que haya más gente dispuesta a militar contra los "cruzados".

viernes, 19 de febrero de 2016

Ciclos políticos

Los partidos, como los seres humanos, nacen, crecen, se reproducen y mueren. Algunos son longevos. Otros son flor de un día. Y las muertes se deben a condiciones ambientales (esa fue la epidemia italiana que terminó con todos los partidos existentes hasta ese momento) o a errores cometidos por su dirigencia. No sé si esto se aplica, en las Españas a UPyD o se va a aplicar al PP (del modo en que le pasó al PSI de Craxi en Italia) o al PSOE (fagocitado por Podemos o incapaz de gestionar sus propias contradicciones, en particular la de sus "barones" territoriales). Tampoco sé si  se puede aplicar al MNR boliviano o al APRA peruano. Pero hay quien dice que la decadencia terminal se está apoderando del GOP -la O significa "viejo", "antiguo"-, es decir, el Partido Republicano estadounidense.
Lo que sí sé es que los partidos son instrumentos de participación política, insustituibles a pesar de sus muchos defectos humanos. Pero que no son dioses a los que se debe amor, respeto y veneración. Al ser manifiestamente mejorables, son también evidentemente cambiables. No pasa nada si alguien deja de votar a "su" partido y vota por otro o si colabora en la eutanasia de partidos ya inútiles para el fin que se podría esperar de ellos.
Banderas, himnos, fundadores, próceres, héroes, hazañas (e intereses no tan presentables) generan la identificación con un partido o con otro. Pero cuando dejan de ser útiles, no pasa nada si uno se "convierte" a otro partido o, sencillamente, se vuelve agnóstico o, por lo menos, escéptico.
Pero el ambiente cuenta y, sí, tal vez estemos entrando en un nuevo ciclo, por lo menos en algunas partes del Planeta. Eso explicaría los problemas de algunos políticos a los que me referí hace un par de días.

jueves, 18 de febrero de 2016

Cosas que pasan

Solo lo diré una vez
estos tiempos electorales de negociaciones bajo mesa, de candidatos según la conveniencia de los grupos de poder económico y político, de deshonestidades ideológicas evidentes, de acuerdos poco claros, de oportunismos, de marketing, de clientelismo y conteo de votos
¿Diagnóstico de las Españas? ¿De Cataluña? No, del Ecuador. Con su pronóstico y su terapia. Pesimismo de la razón, optimismo de la voluntad. Desgraciadamente, no comparto el optimismo.

Información por omisión

Son dos formas de presentar una misma situación, terrible en cualquier caso: Palestina-Israel.
Aquí, el énfasis es en los judíos muertos por ataques palestinos.
En cambio, aquí la noticia se refiere a los palestinos muertos.
Claro que en el primero hay referencias a los palestinos muertos (casi todos, 66 por ciento desde el 1º de octubre, "considerados atacantes y abatidos por las fuerzas de seguridad") pero su esquema es: palestinos atacan, ejército responde. Así que, al final, hay más palestinos muertos que judíos muertos en esta violencia.
Por su parte, el segundo tiene cuidado en hacer ver que esos "ataques" son, algunas veces, imaginados por las fuerzas de seguridad. Basta con llevar un cuchillo.
¿Qué falta? Los motivos de esas muertes. El segundo texto habla de "intifada", que es una reacción. Reacción ¿ante qué? Si son los dos primeros artículos que leemos sobre ese territorio, no nos va a quedar claro. Por eso viene bien recordar algunos antecedentes como la ocupación inicial y expulsión masiva de palestinos, la creciente práctica de asentamientos judíos en territorios que fueron/son palestinos, las divisiones entre palestinos sobre fines y sobre los medios aceptables, el papel de la frustración en la generación de violencia palestina, el uso de la misma para legitimar estrategias sionistas y así sucesivamente. 
Otros artículos lo tratan. Los he leído. Pero me ha resultado chocante el ligero sesgo, sobre todo del primero de los artículos, a la hora de tratar el asunto. Que todos se olviden de los antecedentes, es lo habitual.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Políticos en apuros

Parece epidemia y, si se ve como tal, pide alguna explicación. El caso es que varios gobernantes europeos se encuentran en horas bajas. Hollande, en Francia, ya ha superado la ligera mejoría en las encuestas que provocaron los atentados del “viernes 13” y su rápida declaración de guerra contra quien se pusiese por delante. Vuelve a los bajos niveles previos a aquellos sucesos mientras Valls hace todo lo posible por evitar ascensos indeseables de indeseables partidos “nacionales”, defendiendo con ardor la “sagrada unidad de Francia”, la “única nación”.
Merkel tuvo sus mejoras con el tema de los exiliados, pero sus problemas internos, tanto de su partido como de la Gran Coalición con que gobierna, le están creando dificultades y ha tenido que cambiar sus propuestas aunque no sea más que para reducir, en la medida de lo posible, si es que es posible, la creciente xenofobia hacia los “visitantes”.
Cameron, en el Reino (relativamente) Unido, tiene que sufrir cómo le comienzan a comparar con Chamberlain, “el peor primer ministro que ha tenido la historia del país”. No es tanto la Brexit, la secesión frente a la Unión Europea, sino su gestión del “aprendiz de brujo” que podría ser el referéndum, sobre todo para él. Los euroescépticos de UKIP vienen pisando fuerte y, al final, lo que cuenta son las elecciones británicas.
Supongo que se ve dónde está una parte importante de sus problemas comunes, a pesar de lo diferentes que son las circunstancias: el auge de sus extremistas, nacionalistas (se incluye a los corsos en Francia) y xenófobos. No siempre de extrema derecha según la tradicional clasificación de ideologías políticas que cada vez me convence menos.
El caso de Italia es particular. Renzi se encuentra una Lega Nord avanzando sin grandes aspavientos, un Berlusconi “cautivo y desarmado” y ve cómo Beppe Grillo deja su M5S para volver al espectáculo-espectáculo (a no confundir con el espectáculo político del que hablé la semana pasada al referirme a las Españas). No está en sus mejores momentos, pero parece que la razón hay que buscarla en otra parte.
Como en las Españas. Rajoy terminó su primera legislatura y navega en su segunda (breve en todo caso) con niveles de aceptación muy bajos respecto a las ya de por sí bajas aceptaciones de los restantes líderes políticos. Claro que la aceptación cuenta menos que el voto, pero el voto también ha sido sintomático. ¿Lo ha hecho tan mal o se trata de que la corrupción de su partido le salpica como en su día le salpicó a Felipe González? Creo que la respuesta está en otro sitio.
Y es en lo que tienen en común todos ellos: una ola particularmente adversa. Pido disculpas por la metáfora del surf que voy a usar, pero es la forma más sencilla de explicar lo que quiero decir, a saber que gobernar con el viento favorable y olas apropiadas proporciona muchas ventajas al gobernante-navegante-surfista. Por supuesto que con olas apropiadas, un mal surfista no va a quedar demasiado bien ante la opinión pública. Pero sí creo que es claro que con olas adversas o, peor, sin ola alguna, es imposible que el surfista se luzca, como tampoco el marinero a vela sin ningún tipo de viento.
Europa (es decir, la Unión Europea y sus vecinos y, a pesar de ello, amigos) tiene problemas. Y eso pinta mal para sus políticos en el gobierno que tienen que tomar decisiones que no gustan a sectores importantes de sus ciudadanos: fronteras, deudas, austericidios, crecimiento, empleo, identidades están en juego. El sueño de la frustración produce monstruos. Obvio: a diferencia del surf en el que la falta de olas afecta a todos los surfistas, la política es particularmente ingrata con el gobernante que tiene que bregar en “condiciones climatológicas inusualmente adversas” (como decían los viejos comunistas de la URSS para explicar sus problemas con la producción agrícola). Sin embargo, esos contextos son especialmente favorables para los que lo único que tienen que hacer es un hermoso “seamos realistas, pidamos lo imposible” sabiendo que no van a tener que poner en práctica ninguna de sus promesas. Es fácil, en tales momentos, que las oposiciones (en plural, no en singular) busquen especializarse en temas que les permitan aprovechar la debilidad del que toma decisiones, las haya tomado bien o mal pero, en todo caso, con efectos adversos para el común de los mortales.
Eso sí, lo de Tsipras, en Grecia, es otra cosa: es no tener donde surfear. Esperemos que no suceda con algunos cercanos.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

¿Es Alepo la respuesta?

Ya he citado varias veces a quienes buscan (y encuentran) paralelismos entre la situación que ahora atraviesa el sistema mundial y la que atravesó en la llamada Gran Depresión, la del 29. Para algunos, estaríamos en el correspondiente a 1937-38. Y también son varios los que buscan indicios de una Guerra Mundial, en este caso la Tercera. Destrucción creativa, que diría el clásico. Aquí una fórmula intermedia: Alepo sería una especie de "mini guerra mundial", vistos los actores implicados y las semejanzas con lo que en la Guerra Fría se llamaron "guerras de baja intensidad", es decir, guerras entre países o entre facciones, cada uno o cada una apoyada por la correspondiente Gran Potencia.  Ahora es algo más: ahora están desplegadas en el terreno o actúan directamente en bombardeos o entrenan a facciones encontradas. Nada de pelearse por grupo interpuesto sino pelea directa entre ellos. No extrañe que haya quien suprima lo de "mini" y lo deje en "guerra mundial".
Una observación sobre el caso español. Supongamos que podemos distribuir las opiniones de sus ciudadanos según una línea que va de la extrema izquierda a la extrema derecha. Y supongamos dos situaciones como las que aparecen el este gráfico:
En la situación A, los partidos intentarán situar su oferta electoral lo más cerca posible del punto en el que hay mayor demanda, es decir, en el centro. Pero como no todos pueden estar ahí y esa no es la única razón por la que los electores votan, se distribuirán a lo largo de la línea "izquierda-derecha" atendiendo a los que se sienten identificados con el partido. Eso sí: si quieren maximizar sus votos, no tienen otra que converger de alguna manera.
La situación B es muy diferente. Los partidos no tienen ningún aliciente en desplazar su oferta hacia el centro ya que es ahí donde menos demanda hay, así que se harán suficientemente fundamentalistas como para intentar controlar su sector ideológico enfrentado, sin posible convergencia, con el otro bloque. 
La situación B, probablemente, es la que dio paso a la última Guerra Civil española, la del 36-39. En cambio, la situación A es la que más se parecería a la actualidad, aunque distorsionada por otros factores (edad, sexo, clase, "nación").
Si en las Españas no parece que la sangre vaya a llegar al río, en el mundo parece que la violencia va a incrementarse. Si es hasta una Guerra Mundial, no lo sé. Pero sí sé que lo de Alepo es demasiado importante como para pasarlo por alto.
(Añadido el 19: más de lo mismo aquí)
(Añadido el 29: lo de Alepo hay que revisarlo desde el punto de vista de la "mini-tregua" entre las potencias enfrentadas que, eso sí, se reservan el derecho de seguir persiguiendo a los clasificados como terroristas, muchas veces mediante el sencillo procedimiento de declararlos aliados de sus contrarios)

martes, 16 de febrero de 2016

Veteranos de guerra

Si mueren, son héroes y, en su caso, se eleva un monumento al soldado desconocido al que periódicamente se le rendirán homenajes y ante los cuales se depositarán flores los días señalados o por los visitantes distinguidos. Pero si no mueren...
Encontré anteayer un texto (que ahora no sé dónde he archivado) sobre los problemas que tenían que afrontar los veteranos después de una vieja guerra (que tampoco recuerdo cuál era, pero era europea). Lo que sí recuerdo es lo que se parecía a esta descripción de veteranos estadounidenses (y guerras no les faltan). También aquí.
La reinserción siempre es complicada (y más si han sido soldados en un movimiento guerrillero, como fue, en Colombia, el M-19 y podrá serlo pronto, ojalá, las FARC). Barreras físicas en algún caso causadas por las heridas, psicológicas en muchos (el shock post-traumático), sociales en muchos más (rechazo, condena, barreras para el empleo, desconfianza etc.). Que se lo digan, si no, a los centenares de miles de niños soldados que hay en el mundo.
Lo que me fascina, de todos modos, es la posición de los que no han ido a esa guerra y exaltan al soldado defensor de los valores patrios (sin darle excesivo acceso a los valores materiales inmediatos). Pura retórica nacionalista y nacionalera. Y, sobre todo, me interesaría conocer a los que enviaron a esos soldados a morir o a ser veteranos en esas condiciones. Ahí no debe de ser infrecuente una retórica patriotera unida a una práctica egoísta y hasta mezquina. Valdría la pena estudiar a estos que envían a los "morituri" y, encima, esperan un "te salutant" por parte de los condenados. No existe tal estudio sobre motivaciones personales, presiones ambientales, corrupción política, paranoia, narcisismo y su escaso impacto en la vida cotidiana pre y post bélica para los próceres. "Los de arriba" no se dejan estudiar. Eso es para los mindundis.

lunes, 15 de febrero de 2016

Más fundamentalistas

Recuerdo que fundamentalista es aquel que lee su texto sagrado de manera literal, sin ningún tipo de interpretación, y que cree que esa lectura es la correcta y que refleja lo que las cosas son. Pues bien, un país en el que dos tercios de la población espera la segunda venida del Mesías y, de ellos, la mitad están convencidos de que eso lo verán durante sus vidas, y si esa creencia se debe a una lectura literal de su texto sagrado, habrá que concluir que se trata de un país fundamentalista. Los Estados Unidos, claro.

domingo, 14 de febrero de 2016

Empleo político y clientelismo

Se asombran aquí de que un gobierno dé empleo a personas afines en empresas públicas o semipúblicas. No es nada. Un alto cargo se jacta de haber nombrado más de 500 cargos (candidatos, cargos en empresas, asesores) aunque reconociendo que solo dos de ellos "salieron rana", que es una proporción aceptable de corruptos. Lo que no es tan claro es el poder de nombrar a tanta gente desde una sola provincia española, por muy importante que sea. Claro que el ahora en la cárcel Carlos Fabra, cuando era presidente de la Diputación de Castellón, se jactaba de la cantidad de empleos que había dado a gente concreta.
¿Cómo no van a votar a quien les da el pan?
(Obsérvense, de paso, factores que parecen incidir en la corrupción: largo tiempo con poder, mucho poder, do ut des, capacidad de tapar bocas con salarios o prebendas, creación de redes obedientes y emprendedoras -?-)
(Añadido por la tarde: la sra. Aguirre, alto cargo que habría nombrado a más de 500 idem, ha dimitido de su cargo. Responsabilidad política y no, que se sepa, penal).

Crisis: quién hizo qué

La crisis de la que todavía no ha salido el sistema mundial y que se inauguró oficialmente en 2008 se presenta a veces como si hubiese sido efecto de factores "naturales", es decir, de elementos que excluyen la decisión humana. Eso sí: se saldrá si los políticos aplican las políticas "apropiadas". Eso dicen. Pero hay algo más (todo el artículo, aquí):
"Si ahora estamos en algo parecido a 1937 y la II GM comenzó en 1939, el 2016 y el 2017 podrían ser algo parecido al periodo 1937-1939, es decir, de tratar de seguir ganando algo más de tiempo y de preparación para el conflicto, aunque nadie ocultará los cañones que se vayan construyendo porque ya no es posible esconder nada" 
Sobre los factores que llevaron a esta crisis no deja de ser curioso que Morgan Stanley haya aceptado pagar 3.200 millones de dólares para dar por zanjado su juicio por su participación en aquello que se inauguró en 2008 y que tanto tuvo que ver con las malas prácticas de Bancos e instituciones financieras en general. El despacho de Associated Press empieza diciendo
Morgan Stanley will pay $3.2 billion in a settlement over bank practices that contributed to the 2008 financial crisis, including misrepresentations about the value of mortgage-backed securities, authorities announced Thursday.
En las Españas dudo que las Cajas y Bancos que engañaron sobre acciones, preferentes y participativas lleguen a niveles como el de los Estados Unidos. Admirable lo de Estados Unidos. Y lo de Alemania con el Deutsche Bank.

sábado, 13 de febrero de 2016

Las apariencias engañan

En la crisis política que viven las Españas, se alzan voces, supongamos que bienintencionadas, para introducir las primarias como sistema de elegir a los candidatos que después concurrirán a unas elecciones. Explícita o, mejor, implícitamente (no vaya a ser que se piense que el modelo son los Estados Unidos), el modelo son los Estados Unidos que ahora proporciona noticias en sus primarias.
Ya me referí, hace un par de días, a lo que tienen de distracción, o sea, de espectáculo dichas prácticas estadounidenses. Ahora encuentro un artículo que las clasifica como de poco democráticas. Veamos.
La sorpresa comienza cuando se ve que en New Hampshire, y en el caso del Partido Demócrata, Benie Sanders obtuvo una diferencia de 20 puntos sobre su rival Hillary Clinton y, sin embargo, se llevó el mismo número de delegados para la futura convención que elegirá al candidato definitivo (Recuérdese, estas elecciones primarias son para elegir a los delegados que asistirán a la convención. Cada estado tiene su sistema -caucus o votación en urna- y tiene un número de delegados  propio determinado por el tamaño de cada estado). ¿Dónde está el truco?
Pues en que el "aparato" del partido se reserva el nombramiento de unos 700 "superdelegados" para un conjunto final de 4.700. Gracias a estos "superdelegados", el "aparato" del partido, como parece que ha hecho en New Hampshire, puede "orientar" los resultados en la línea que le conviene a dicho "aparato".
He tenido algunas experiencias directas con "aparatos" de ONG que tomaban decisiones que más parecían llevar al mantenimiento del "aparato" que a cumplir con los objetivos de la correspondiente ONG. Los partidos no están exentos de este riesgo y no tengo que irme muy lejos (me puedo quedar en la provincia de Alicante) para encontrar ejemplos en partidos asamblearios, pero que pueden acabar practicando el "centralismo democrático" a favor, obviamente, del "aparato". 
En el caso estadounidense, Sanders parece enfrentarse al "aparato". Tiene a su favor la reacción de jóvenes y minorías ante sus respectivas frustraciones. Pero tiene en contra el carácter de estas primarias no tan ejemplares. 
Queda mucho recorrido hasta la convención de julio. Chi vivrà, vedrà.
(Añadido el 16: Aquí más reflexiones sobre el papel de los "superdelegados")

viernes, 12 de febrero de 2016

Matar mosquitos

En un extremo estarían los jainistas, miembros de una religión que lleva el respeto a la vida -incluída la vegetal- hasta sus últimas consecuencias. En el otro, los que maltratan a los animales por pura diversión no exenta de sadismo. En un pueblo cercano al mío, el ayuntamiento ha suprimido una fiesta que incluía el colocar bolas en las astas de un toro y prenderles fuego. Asistí a una de ellas siendo niño y no me interesó nada (de ella solo recuerdo la visión de un suicida ahorcado en el patio de su casa, mi primer encuentro con la muerte). Hay casos intermedios, entre un extremo y otro, que no son fáciles. Me refiero al de los mosquitos que pueden trasmitir el zika con sus posibles efectos sobre los fetos humanos.
Aquí se puede leer, en The Guardian, un concienzudo artículo sobre el asunto. Primero, sobre los pros y contras que tendría hacer desaparecer esas tres especies (entre centenares) de mosquitos cuyas hembras pican a los humanos y pueden trasmitir enfermedades no solo como el zika sino también el dengue o el chicunquña. Evidente que hacerlos desaparecer sería un caso de "muerto el perro, se acabó la rabia". Pero no está tan claro qué sucedería con la cadena alimentaria: otros animales los tienen como alimento. De acuerdo. 
Pero, segundo, el problema es el de los medios para llevar a cabo tal exterminio (que, como digo, los jainistas encontrarían rechazable). Resulta que ya hay empresas que están trabajando en la modificación genética de mosquitos macho para que su apareamiento con las hembras no produjese descendencia. En cantidad suficiente y dispersados por el Planeta, acabarían con la especie (lo del Planeta es porque los mosquitos están en casi todo el mundo -menos en el Ártico- y no únicamente en zonas tropicales o templadas: visité Finlandia un agosto, en plena migración de los renos y en un momento de tremendo auge de la población de mosquitos). Científicos razonables añaden que, en el caso de que se observase que esa desaparición era dañina para otras especies a conservar, se podrían almacenar algunos especímenes no esterilizados y reproducirlos en su momento si hiciese falta (sic). Fumigar, como se ve en televisión, es relativamente eficaz. Mucho más interesante es evitar pequeños charcos, macetas húmedas y hasta botellas de agua (sic) que es donde dejan a sus futuros descendientes. 
No está claro que sea tan fácil acabar con los causante de más muertes incluso que los humanos. La malaria mata más que los humanos puestos a ello. En el caso del zika, condones para evitar nacimientos de madres infectadas (¿se incluye el aborto sea de plazos o de supuestos? el artículo no lo cuenta). Es decir, un mínimo de preocupación con los transmisores y un máximo de atención a los (las) transmitidos (transmitidas).
No encuentro muchas referencias a las condiciones socio-económicas de los territorios problemáticos o "de riesgo".  No sé por qué, pero me temo que esta enfermedad también va a resultar clasista: diferencias entre países y diferencias sociales dentro de cada uno de los países.

jueves, 11 de febrero de 2016

Populismo

En el vocabulario de los políticos, "populismo" sirve para denigrar al contrario, es decir, puede servir tanto para las derechas como para las izquierdas. Encima, no tiene las mismas connotaciones en un país o en otro (se pueden ver las apreciaciones positivas sobre el populismo de Sanders en USA y de Corbyn en el UK aquí). Así que me he ido al Diccionario de política que coordinaron Bobbio y Matteucci hace ya años para ver la voz "populismo". Coincide con la Wikipedia. A saber, es un término ambiguo, nunca bien definido, peyorativo y que se aplica indistintamente a un lado y otro del espectro político según las circunstancias. Hay un punto en que también coinciden y me interesa y es que "populismo" seria una especie de síndrome (no una ideología) que aqueja a diversos partidos en épocas de profundo cambio y que se basa en el recurso indiscriminado y genérico al "pueblo" (la "gente", el "país", la "ciudadanía" y similares). Obviamente, puede haber populismo nacionalista cuando el recurso es a una supuesta "nación" (y todas son supuestas). 
El Diccionario comienza diciendo que
pueden ser definidas como populistas aquellas fórmulas políticas por las cuales el pueblo, considerado como conjunto social homogéneo y como depositario exclusivo de valores positivos, específicos y permanentes, es fuente principal de inspiración y objeto constante de referencia
Como digo, es posible sustituir "pueblo", en esta definición, por otros vocablos que incluyen, repito, el de "nación" (por ejemplo la española o la catalana).
No. No estoy usando el término de forma peyorativa, sino que intento describir en qué consiste ese "síndrome". Lo que me intriga es la reaparición de la palabrita en diversas escenas políticas, no solo la española. como acabo de citar.
Nota: el Diccionario clasifica como "populistas" planteamientos tan variados como el viejo APRA peruano (el diccionario es viejo), el nazismo, el castrismo o el estalinismo. Según eso, ahora serían "populistas" los bolivarianos, o el Front National francés. En las Españas, serían "populistas" algunos planteamientos del Partido Popular (obsérvese el nombre), y de Podemos, de una parte importante de las CUP (obsérvese el nombre) en Cataluña, de Compromís en la Comunidad Valenciana y, por qué no, de Izquierda Unida. Del PSOE no lo tengo tan claro (no hace falta observar el nombre y recordar que la O se refiere a "obrero"). Eso sí, quien más quien menos usa "populismo" para etiquetar a la competencia. Quiero decir que no tiene ningún interés atenderles. Por eso me choca que el polaco Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, se preocupe por la ola "populista" que amenaza a la Unión Europea.
(Añadido el 16: En esta lista de ocho "populistas" según el periódico español Abc, aparecen Iglesias, Le Pen, Trump, Sanders, Grillo, Tsipras, Kaczynski y Varoufakis, derechas e izquierdas convencionales)

miércoles, 10 de febrero de 2016

Otro Carnaval

Una amiga, de tendencias políticas claramente identificables, me comentaba su asombro ante otra persona que había votado al PP y que, cuando mi amiga le hizo notar lo de la corrupción y eso, la otra le dijo que “eso” no le preocupaba. Mi amiga no entendía que el PP volviese a ser el partido más votado. No le dije que en eso de la corrupción (que incluye la financiación ilegal) en todas partes cuecen habas, pero sí le hice notar que no porque abunden los partidos amañados los aficionados al tenis van a dejar de ver su retransmisión por televisión y no porque no destaquen precisamente por su civismo (que incluye lo de que “Hacienda somos todos”) los aficionados al fútbol van a dejar de ver los partidos retransmitidos por televisión aunque jueguen personas de dudosa moralidad cívica e incluso deportiva.
Cuando, desde los partidos (políticos, claro), se suelta eso de “nuestros votantes” se hace bajo el implícito de que, haga lo que haga el partido, “sus votantes” les seguirán porque lo importante es el equipo, no la jugada, sobre todo cuando afecta únicamente a una pequeña parte de los cargos públicos. Se trata de casos, no de partidos, y esos delincuentes no afectan al conjunto del deporte, sea electoral, futbolístico o tenístico.
Puedo seguir con la metáfora y es lo que respecta al papel de la televisión o, si se prefiere, al conjunto de los medios que han colaborado en convertir la política en algo con buena dosis de espectáculo. El futuro votante se sienta cómodamente en su salón para asistir a la retransmisión del partido entre candidatos cuya conclusión más importante va a ser saber quién de ellos ha ganado el encuentro y si el árbitro estuvo a la altura de las circunstancias trascendentales que atraviesa el país.
Confieso, no sin rubor, que el mes pasado, arrellanado en el sofá, asistí a los trepidantes minutos que precedieron a la formación de grupos parlamentarios. La locutora, entusiasmada, iba diciendo eso de que “ya solo faltan tres minutos y todavía no sabemos el resultado de estas negociaciones que han llevado a tanta gente a corretear por los pasillos y escaleras del Congreso de los Diputados”. Todo un espectáculo que, esa misma noche, un colega y, a pesar de ello amigo, se quejaba como tertuliano (no hay nadie perfecto) de todo lo que había estado ausente en el espectáculo de la formación de grupos parlamentarios: temas, asuntos, propuestas, alternativas, diagnósticos, políticas etcétera. Cierto que el asunto se las traía (y se las trajo), pero no por su elemento de suspense cinematográfico, sino por lo que estaba significando sobre el comportamiento esperable de la casta política, sea búnker o no lo sea.
Porque esa es otra. Volviendo a mi amiga, no hace falta mucha perspicacia para darse cuenta de que lo que unos ven como parte de un espectáculo deleznable, otros lo ven como signo inequívoco de una toma de posición positiva. ¿Rastas? Pues para unos, riesgo de piojos y, para otros, signo de los nuevos tiempos en la política del espectáculo. ¿Corbatas? Pues para unos, signo del respeto a la institución y, para otros, signo de pertenencia a la (otra) casta (porque ahora hay más de una).
Mi amigo tertuliano hacía una lista de asuntos sobre los que le hubiera gustado saber la opinión de los que vestían de un modo u otro, dejaban sus abrigos en el guardarropa o en el respaldo de su asiento o daban de mamar a su hijo desde el escaño o usaban para ello la guardería que existe en el edificio. Empezaba por el medioambiente (excluyendo el espectáculo de llegar en bicicleta a la constitución de la Cámara), seguía por la posible crisis financiero-económica que se ve venir o por cómo resolvían el contencioso catalán en términos prácticos (excluyendo la charanga y pandereta propia de la estética fallera) y terminaba por el tema laboral (excluyendo el de los chóferes de altos cargos y mecánicos de sus coches de alta gama).
Cuando la política se trasforma en espectáculo (y lo hacen todos por igual, aunque algunos sean más iguales que otros -los de Podemos son especialistas-), el análisis concreto de situaciones concretas queda para un segundo plano. Y lo pagamos. Vea, si no, el espectáculo de las negociaciones ante las cámaras, en camarillas o por intermediario. Difícil era saber si se trata de formar gobierno o de iniciar (o proseguir) la campaña de las siguientes elecciones. Y se supone, ay, que todo es por nuestro bien.

(Publicado hoy en el diario Información - Alicante -. Consultar a las bases es una buena idea siempre que se haga de forma algo menos espectacular que las primarias estadounidenses que aquí se ven más como una distracción. Un espectáculo más, vamos)

martes, 9 de febrero de 2016

Sobre el voto electrónico

Se practica en varios países y, de vez en cuando, se escuchan voces a favor de su introducción en países que todavía no lo tienen. El voto electrónico, se nos dice, proporciona la rapidez, facilidad, fiabilidad que las papeletas contadas manualmente no proporcionan. Dos caveat al respecto.
Primero, que no es aconsejable dejarse llevar por el entusiasmo por las nuevas tecnologías que nos van a solucionar todos los problemas pensables y algunos más. Hay, creo yo, un cierto fetichismo en sectores importantes de la sociedad encandilados por tales artilugios. Lo opuesto, el luddismo, tampoco parece de recibo. Pero una actitud menos entusiasta sobre las nuevas tecnologías, en especial las de la información, no vendrá mal.
Segundo, cui bonum, a quién le aprovecha ese entusiasmo. Obvio: a las empresas fabricantes de dichos aparatos. En el colegio electoral en el que suelo votar (y no es el único en mi pueblo) hay dos mesas para recoger el voto, es decir, que solo ahí ya habría demanda para dos ordenadores para el voto electrónico hasta llegar, probablemente, a las 60.000 mesas electorales que hay en España. Algo de desconfianza tampoco vendría mal.
Pero es que hay más: el voto electrónico es rápido, sí, es fácil, sí, pero no es tan fiable como se dice. Entre el dedito que marca en pantalla su preferencia y el impreso que proporciona la suma de todos los votos emitidos en ese ordenador hay un programa que los suma y que puede contener instrucciones maliciosas para que dé resultados falsos a partir de determinadas sumas adversas para el programador (o, mejor, para el que le paga para que programe la máquina). Algo de desconfianza tampoco vendría mal en este caso, como lo muestran... ¡los Estados Unidos! donde se levantan voces incluso a favor de papeletas en los caucus.
Estas fuentes de desconfianza se aplican también a los partidos que resuelven sus asuntos internos mediante voto por ordenador. El secreto está en el programa (no en el político, sino en el otro). No es qué preguntas, sino cómo sumas las respuestas.

lunes, 8 de febrero de 2016

La que se nos viene

Con esa facilidad para pensar en el propio país como si fuese una isla desconectada del resto del Planeta, hay un grupito de políticos españoles explicando lo que su partido les ha dicho que digan y les ha escrito en un argumentario con la instrucción de que lo repitan aunque no venga a cuento. Me ha sucedido escuchar exactamente la misma frase y la misma metáfora en dos políticos del mismo partido pontificando en contextos muy diferentes (rueda de prensa uno y "tertulia" televisiva el otro). Parece, pues, que hay un "consenso" sobre la necesidad de formar gobierno cuanto antes ya que, si no, se abalanzarán sobre el país todo tipo de males, sobre todo los económicos que, por lo visto, son los peores males que pueden caerle a un país.
No niego que lo (mal) que hacen los políticos en el gobierno central afecta al funcionamiento del país. Faltaría más. Pero no vendría mal que añadiesen a tales planteamientos interesadamente agoreros, qué piensan hacer o qué se podría hacer o qué se debería hacer ante la economía mundial amenazada por riesgos bastante más importantes que el secundario de carecer unos días más de gobierno central. Se puede leer este sencillo y denso texto de Nouriel Roubini sobre los tiempos que vivimos en este mundo mundial y sobre las perspectivas de futuro para el mismo. Cierto que muchos de los factores ahí enumerados escapan de las competencias y posibilidades de un gobierno semi-periférico como el español, pero no estaría de más plantearse cómo adaptarse a tales contextos previsibles. Lo curioso es que esto que acabo de decir se podría decir de la mayoría de países, por no decir de todos ellos. Y sin embargo, cada cual sigue pensando que el centro de una Esfera puede estar en su superficie y que "el mundo es su mundo", es decir, su ámbito de poder.

sábado, 6 de febrero de 2016

De progres y carcas

Es curioso que esas dos palabras tengan connotaciones tan diverentes en las Españas y en los Estados Unidos. Bueno, para ser exacto, me refiero a "progresista" y "conservador".
En las Españas "progre", en determinados contextos, es peyorativo y más si va a compañado con el calificativo de "trasnochado". En los Estados Unidos "progresive" no es una mala palabra. De hecho, es uno de los calificativos que se usan para hablar positivamente de Bernie Sanders. No solo eso, sino que se les llama tal para distinguirlo de los que se dicen tales pero no lo son.
Lo contrario sucede con "conservative". En los Estados Unidos es positivo y en las Españas es negativo. De todos modos, "ultra-conservador" es igualmente negativo. Algo así como "fascista" en las Españas.
Curioso, de todas formas, que "socialista" fuera una palabra negativa en los Estados Unidos y que ahora vuelve a estar en el candelero gracias a Sanders mientras que en las Españas eso de "socialista" parezca estar en retirada.
Moraleja: no hay que darle a las palabras políticas el significado que le atribuye el diccionario (incluso el de Bobbio); lo importante es el significado que le da una sociedad y, para ser más preciso, el significado que le da un determinado sector de dicha sociedad. Pienso, por ejemplo, en la palabra "populista": que depende de quién la diga para que signifique una cosa u otra. Solo las palabras importan: el resto es charlatenería, como decía Ionesco.
(Añadido el 9: el documento que utiliza el PSOE para negociar con otros partidos políticos su posible investidura se titula "Programa para un gobierno progresista y reformista" -subrayado mío-. Se encuentra, por ejemplo, nada menos que aquí. A mayor entretenimiento para ociosos, obsérvese el uso que se hace de la palabra "populista" en la revista The Progressive en el contexto de las pre-candidaturas de Clinton y Sanders)

viernes, 5 de febrero de 2016

Comentarista político

Un conocido y algo amigo me llamó el otro día "comentarista político", no sé si de forma despectiva ya que eso le situaba muy por encima de mi estatus que, frente al suyo, se encuentra a pie de tierra. Pero es lo que soy: por lo menos, comentarista.
Las negociaciones de estos días en España para intentar formar gobierno permiten muchos comentarios (volveré a ese asunto), pero no vendría mal que se distinguiesen algunos aspectos. Estas sería mis normas que, como tales normas, incumplo de vez en cuando.
1. Conviene distinguir entre lo que las cosas son y lo que me gustaría que fuesen. Aunque parezca mentira, la frontera entre un argumento sobre lo que las cosas son y un argumento sobre lo que deberían ser, suele ser una frontera muy tenue. En todo caso, suspendo la lectura (o dejo de escuchar) cuando aparecen de manera excesiva esos "debe", "debemos", "deberían" con los que el comentarista aconseja a la realidad para que se adecue a lo que el comentarista prefiere. La realidad, por supuesto, permanece indiferente ante tanto "deber ser".
2. Conviene partir de hechos contrastados y no confundirlos con las intenciones de los actores en liza. El hecho, ahora, es que el resultado de las elecciones generales de diciembre no da pie a formar un gobierno con facilidad. El Rey recibe a los distintos grupos parlamentarios y se supone que propone un presidente que tendrá que ser aprobado por el Congreso. Pues bien, Mariano Rajoy, candidato del partido más votado (PP), sabiendo que no tiene apoyos suficientes para conseguir esos votos parlamentarios, renuncia a ser propuesto. El Rey, entonces, propone al siguiente en la lista, Pedro Sánchez, PSOE que comienza a verse con los representantes de los demás partidos, incluso de los que saben que no van a votar por su candidatura.
3. Seguimos con los hechos. El PP ha propuesto un gobierno encabezado por Rajoy en coalición con el PSOE y Ciudadanos (Podemos, a  decir extraoficial de algún ministro del PP, es un peligro hasta para la lucha antiyihadista). Al mismo tiempo, Pablo Iglesias se adelanta a proponer su participación en un gobierno del PSOE indicando los ministerios y las personas que lo ocuparían y exponiendo sus exigencias(sus rayas rojas) que el PSOE tendría que aceptar para que le apoyase en la coalición. A poco, llama hipócrita y otras lindezas al PSOE (lo que se llama "ganarse amigos") y, finalmente, se une al PP para pedir que el pleno para la posible investidura de Sánchez como presidente sea lo antes posible (15 días).
4. Y ahora vienen los juicios sobre las intenciones que pueden tener cada uno de estos actores que, se diga lo que se diga, no son conocidas para el común de los mortales incluyendo a los comentaristas más afamados. Sin embargo, esas intenciones tendrían que ser conocidas si queremos entender los hechos recién resumidos.
- PP: quiere que el PSOE fracase en el intento para presentarse como salvador de la patria en circunstancias tan adversas como las que atraviesa Europa y el mundo y, de paso, para poner en sordina sus problemas con la corrupción de algunos de sus miembros, algunos muy destacados.
- PSOE: sabe que la aritmética y los rechazos entre partidos hacen prácticamente imposible que obtenga votos y abstenciones suficientes para lograr el cargo. Pero quiere por lo menos dos cosas: reafirmar su tambaleante liderazgo dentro del partido (que es un hecho) y prepararse para las elecciones después de una mala campaña electoral (otro hecho) que ahora podría mejorarse y así evitar ser fagocitado por Podemos o la abstención.
- Podemos: quiere presentarse como el gran caballero blanco pero quiere evitar que se le acepte. Es decir, quiere que se le vea como imprescindible y de "nueva planta" al tiempo que se prepara para unas elecciones generales en las que volvería a morderle votos al PSOE. Va de posible aliado en una coalición que procura evitar al mismo tiempo.
5. Todo lo dicho en 4 es problemático, pero es lo que da sentido a lo dicho en 2 y 3, razón por la que se utilizarán como si fuesen datos, sobre todo si permiten que nos acerquemos al "deber ser" (punto 1) que prefiere el comentarista.
6. Compliquémoslo un pelín más: no son de descartar negociaciones secretas, reparto de papeles (tú dices eso, yo diré lo otro, aunque tú y yo sabemos que vamos hacer algo diferente) y globos sonda. Es posible que algunos de los datos sean falsos. No sería la primera vez que sucede en esta España post-franquista. Ya lo comenté aquí a propósito de la diplomacia secreta en la que España no es única o aquí a propósito de los acuerdos bajo manga entre Adolfo Suárez (UCD, conservador) y Santiago Carrillo (PCE). Qué esté pasando ahora en este terreno me hace ser muy cauto como comentarista político. Ya me equivoqué pensando que en Cataluña no habría acuerdo entre JxS y la CUP y, por tanto, habría elecciones anticipadas... que es lo que ahora pienso que va a suceder en España, pero que igual me equivoco como me equivoqué con Cataluña. Se verá. Scripta manent
(Añadido el 7: he leído el diario "El Mundo" en el desayuno del hotel. Constato que hace falta una categoría más: la mentira o la suposición gratuita y/o interesada que no pueden demostrarse pero que orientan la interpretación hacia un punto u otro)

jueves, 4 de febrero de 2016

Justicia injusta

Tengo amigos que miran a los Estados Unidos como modelo a seguir. Bueno, pues nadie es perfecto y estos datos añaden argumentos contra la pena de muerte. Por partes.
Se acaban de publicar los datos sobre personas que han sido excarceladas después de años y que han resultado ser inocentes. Claro que son mindundis, pero tan seres humanos como usted y yo, y han sido maltratados por un sistema judicial con toques racistas y tendencia a violencia policial a la hora de conseguir una confesión como sea o fabricar una condena sea como sea. Ningún respeto a la persona que ha pasado 14 años en la cárcel siendo inocente. Sucede en las mejores familias, pero en este caso sucede en país de alardea de ser justo y justiciero.
El problema, sobre todo, es el que se refiere a los condenados a muerte que también han sido excarcelados (datos de 2015 y comparaciones con 2014). Eran inocentes y, se sabe, algunos de los "ajusticiados" (es decir, sometidos a asesinato judicial) también lo eran. Una vez más: hay varios motivos para ser contrario a la pena de muerte, pero el fundamental es que es irreversible. Condenados por equivocación o por simple injusticia pueden ser excarcelados. Los asesinados judicialmente no pueden volver a la vida.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Riesgos mundiales

La semana pasada me ocupé, con fuentes nada sospechosas, de cómo va el mundo. Ahora, con fuentes todavía menos sospechosas, voy a dedicarme a cómo podría ir. Para ello, nada mejor que el informe sobre riesgos mundiales que se publica, desde hace once años, coincidiendo con el Foro Económico Mundial o Foro de Davos. Trata de aquellos eventos que pueden afectar en los próximos diez años a numerosos países o regiones, al Planeta incluso, con especial atención a los negocios. Como el Foro es, para muchos, la quintaesencia del capitalismo, no parece sensato atribuirle intenciones propias de antisistema. El de este año, como los anteriores, aparece en la página del Foro y es presentado por destacados miembros del mismo. Digamos que el Foro lo bendice. Es fruto de informes y opiniones de más de 700 profesionales y expertos y las consultoras que lo han redactado están localizadas desde Pennsylvania a Singapur pasando por Oxford y Zurich.
No voy a entrar en las complejidades del informe y me voy a centrar en los tres riesgos que aparecen, por un lado, como más probables y, por otro, en los que podrían tener mayor impacto sobre la actividad mundial. Para todos ellos añadiré mis apostillas. Para el informe completo, véase la página web del  Foro (http://www3.weforum.org).
Los tres asuntos que podrían tener mayor impacto inmediato son, en primer lugar, el fracaso en el intento de mitigar y/o adaptarse al cambio climático. Son dos cuestiones diferentes: la de enfrentar el problema intentando reducirlo y la de ver cómo adaptarse a él, aceptando lo inexorable del evento. Pero en ningún momento se pone en duda el impacto que tendría sobre la economía del Planeta y, añado, incluso sobre la vida misma.
El segundo riesgo en cuanto a su posible impacto es también obvio: la proliferación (y su uso, claro) de armas de destrucción masiva. Aquí están no solo las armas nucleares (no tanto las de Corea del Norte sino las posibles de Arabia Saudita y las ciertas de Israel). También están las armas químicas y, en general, la nueva generación de armas cuyo uso puede descontrolarse en una situación tan inestable como la del sistema mundial contemporáneo (ahí se incluye el peligro de un nuevo “crash” y la cuestión energética).
Finalmente, en tercer lugar, estarían las crisis asociadas con el agua (reducción del acceso al agua potable, problemas para el riego y, por tanto, para la alimentación, sequías extremas y cosas por el estilo). Como estamos hablando de riesgos mundiales (“global” en inglés) los autores del informe deben de saber que lo del “agua para todos” no es solo una cuestión local.
Un poquito de escepticismo nunca viene mal, y más en contextos como los nuestros donde parecen estar primando los dogmatismos de diverso pelaje. Y la primera fuente puede venir del mismo informe: cuáles de esos riesgos de gran impacto están también entre los tres primeros en cuanto a su probabilidad.
Pues bien, el primer riesgo en este sentido lo suponen las migraciones involuntarias a gran escala. Afecta particularmente a Europa, pero no solo. “Involuntaria” hace referencia a algo distinto a la decisión de cambiar de país en busca de trabajo (asunto al que me referí la semana pasada), sino que se trata de migraciones forzosas. “Crisis de los refugiados” como se la ha llamado recientemente en la Unión Europea con sus secuelas políticas bien conocidas.
El segundo riesgo en probabilidad son los eventos climáticos extremos: huracanes (algunos fuera de tiempo), inundaciones, sequías que siempre ha habido pero que ahora adquieren un carácter extremo que antes solo era ocasional.
Y, sí, el tercer gran riesgo en el actual contexto vuelve a ser el fracaso frente al cambio climático en el sentido al que he hecho referencia al hablar de los impactos. Mal camino, pues, para los escépticos: es probable y puede tener gran impacto en el Planeta. Obvio esto último.
De todas formas, siempre hay esperanza para los escépticos sin dejar esta fuente que estoy usando. Se trata, sencillamente, de ver cuáles eran los tres riesgos mundiales en impacto y en probabilidad que aparecían el año pasado y constatar que el dichoso cambio climático no aparece entre las tres primeras. En cuanto a impacto, y por orden, eran las crisis del agua, la aparición de enfermedades infecciosas y las armas de destrucción masiva. De alguna forma, el futuro se estaba viendo en términos del presente. En cuanto a probabilidad, conflictos interestatales, eventos climáticos extremos y fracaso de la gobernanza mundial.
Pero en algo coinciden.

(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Sigue habiendo republicanos en USA que niegan el riesgo del cambio climático)

Mordida legalizada

Así llama Jimmy Carter, ex-presidente estadounidense, a lo que está sucediendo en la campaña electoral de su país. Las cifras que se barajan en el artículo que cito son espectaculares y es obvio que ese dinero no llueve del cielo sino que lo da alguien a cambio de algo.
Las cifras españolas son desconocidas, aunque el 3 por ciento catalán a Convergência o del Partido Popular (Gürtel, Taula, Púnica) dan una idea que deja muy lejos las acusaciones de financiación iraní a Podemos.

Se quejan de vicio

Es sabido que las clases altas suelen mostrar un absoluto desconocimiento de lo que sucede en las clases bajas. Está el supuesto dicho de María Antonieta cuando le dijeron que el publo no tenia pan y respondiendo diciendo que comiesen bollos. Tal vez sea mitología, pero no lo es la reacción que la sra. de Bush cuando se le dijo que las condiciones en las que estaban recogidos los afectados por Katrina de clase baja: que estaban mejor que en sus casas.
Pongo los dos casos (el segundo histórico) para mostrar esos efectos de vivir en el Olimpo, como sucede en algunas ciudades latinoamericanas en las que los ricos (y ahora las clases medias) viven en condominios cerrados al común de los mortales (no vaya a ser que sean ladrones o secuestradores), viajan en coches seguros hasta el igualmente vigilado y cerrado centro de trabajo y pueden llegarse a centros comerciales o de recreo igualmente vallados y controlados.
No extrañe, pues, lo que una persona con 12.000.000.000 (doce mil millones) de dólares de patrimonio dice sobre los que sufren, están a disgusto, protestan. El titular lo resume: (y la fuente es Forbes y el que se asombra se las trae)
Blackstone CEO Surprised American Voters Are Unhappy With Economy, Politics, Life
Nihil novum sub sole. Pues que se venga a España donde todo el mundo sabe que "va bien", está creciendo y se han superado las lacras producidas únicamente por el gobierno anterior.