domingo, 31 de enero de 2016

Esperanza de vida

Es un buen indicador de cómo funciona un país. Ciertamente, mejor que el PIB, aunque es cierto que si se clasifican por regiones de renta (renta alta, media, baja), la esperanza de vida de las regiones ricas es mayor que la de las pobres. Los datos de la OMS para las regiones "económicas" del Banco Mundial lo dicen con claridad. También dicen que "el mundo va bien", en el sentido de que la esperanza de vida ha crecido para todas esas regiones y para el mundo en su conjunto.
Como siempre, son interesantes las diferencias entre países, aunque las diversas listas no suelen coincidir. De todos modos, hay algunos detalles sugestivos, por ejemplo, el papel que ocupan los Estados Unidos en dichas listas: relativamente baja esperanza de vida, sobre todo si se la compara con países "de su entorno".
Envejecimiento, desigualdad y políticas puestas en práctica permiten explicar el nivel y el cambio. Por eso resulta significativo el caso de México, Rusia e Irak y sus decrecientes esperanzas de vida. Aquí la discusión, aunque me parece exagerado el atribuirlo con tanta fuerza a las políticas... ¡estadounidenses!. Pero algo sí que han tenido que ver, por lo que se ve.

viernes, 29 de enero de 2016

Ninis

Jóvenes que ni estudian ni trabajan (NEET en inglés). Diferencias a lo largo del tiempo en los Estados Unidos: se está reduciendo su porcentaje.
Fewer NEET youth in U.S. as economy recovers

Diferencias en el espacio en la Unión Europea y vecinos como se ve en el mapa del Pew Research Center:
Southern Europe has highest levels of youth who are neither working nor in school
Comprensible lo de Luxemburgo. No tanto lo de Portugal. Por lo menos desde el punto de vista de determinadas ideologías.

jueves, 28 de enero de 2016

Políticas del miedo

Es el tema del informe de este año del Human Rights Watch en la medida en que el miedo es utilizado para reducir la satisfacción de derechos humanos. En particular, el miedo al terrorismo (yihadista, por supuesto) y el miedo a los refugiados, inmigrantes y, en general, al "diferente", una especie de "barbari ad portas". Malos presagios.

miércoles, 27 de enero de 2016

Cómo va el mundo

Que “España va bien” es algo que no se creen ni los que lo predican. Pero ¿qué puede decirse sobre el mundo? Supongamos, como decía el fundador de la Fe Bahá’í, que “la Tierra es un solo país y los seres humanos son sus ciudadanos”. ¿El mundo va bien? Diversas instituciones, desde Gallup al Banco Mundial, vienen en nuestra ayuda para responderlo y con datos parecidos a los que hay que usar para saber si España, efectivamente, va bien, es decir, empezando por el empleo, no por el PIB.
Para empezar, la tasa de desempleo mundial es del 32 por ciento de la población en edad de tenerlo. Hay más: de los 3,2 millardos empleados, solo el 5 por ciento tiene un empleo fijo en el que se encuentra a gusto. A esto hay que añadir que el 24 por ciento de los fijos tienen un empleo con un mínimo de 30 horas semanales y que es un porcentaje que se mantiene estable. Hágase la cuenta al contrario para estos dos últimos datos y se verá cuál es la situación de muy amplias capas de la población mundial.
Eso sí: hay diferencias regionales. Los empleos fijos suponen un porcentaje máximo en Norte América (44 por ciento) y un mínimo en el África Subsahariana (11 por ciento). Se puede hablar del mundo, sí, pero sabiendo que hay diferencias muy notables dentro del mismo (como las hay en las Españas). No extrañe que se produzcan migraciones importantes desde los lugares donde hay menos trabajo a los lugares en los que hay más. Mucho más si los habitantes de estos últimos (es decir, Norte América y la Unión Europea) son los que destacan por su optimismo respecto al futuro de los empleos posibles. Más de la mitad de los que viven en Norte América y uno de cada cuatro residentes en la Unión Europea piensan que es un buen momento para encontrar allí un empleo, tasa que está aumentando (Recuérdese, cuando se hable de la Unión Europea, que, en este campo del empleo, también hay notables disparidades entre los países que la componen).
Gallup también hace encuestas a escala mundial sobre el nivel de bienestar declarado por los encuestados y ahí, de nuevo, América del Norte se separa muy evidentemente del África Subsahariana. Con su particular forma de medir tal disparidad, se trataría de un 30 por ciento a un 11 por ciento de los que cumplen, por lo menos, con tres de los criterios que usa dicha empresa para medir el bienestar declarado por los encuestados. Sin entrar en otros campos, sí parece que, en una parte del mundo, se dan factores de expulsión de población mientras que en otros lo que se da es una atracción para los que buscan trabajo. Norte-Sur, según la conocida y problemática terminología.
Una observación sobre el caso de los Estados Unidos, país que, con sus casi 50 millones de inmigrantes, aparece como el país con mayor número de personas en tal categoría, seguidos a distancia por Arabia Saudita y Alemania. Los Estados Unidos también se muestran como el primer destino deseado de los que quisieran emigrar (seguido de Australia, Canadá, Suiza y, empatados, Alemania y Francia). Pues bien: también es el país que, a distancia, mayor porcentajes de encuestados mundiales ven como una amenaza a la paz mundial: un 24 por ciento.
Otra observación, esta sobre la Unión Europea, distinguiendo, cosa no siempre fácil, entre inmigrantes y refugiados, dato este último que conviene no olvidar: el número de refugiados aumentó notablemente en los años 90 para empezar a disminuir, de manera muy evidente, desde entonces. Sí, disminuir desde finales de los 90. Pues bien, la Unión Europea destaca en estas encuestas a escala mundial como la zona en la que mayor rechazo se muestra hacia la posibilidad de recibir inmigrantes: un 52 por ciento desearía menores niveles de inmigración a sus respectivos países (de nuevo, recuérdese que hay diferencias internas: la Europa del Sur presenta porcentajes algo mayores, 58 por ciento para ser exactos). En USA les basta con Trump.
Resumamos (o simplifiquemos): una Tierra dividida en países “ricos” (o enriquecidos) y países “pobres” (o empobrecidos), con sus correspondientes divisiones internas, y numerosos seres humanos que buscan pasar de un lado al otro, huyendo de la pobreza que da el no tener empleo, y que, en muchas ocasiones, lo que encuentran es el rechazo o, en el mejor de los casos, la desconfianza de los que viven en la zona donde el problema es menor.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Una versión en positivo, aquí, además de la del Banco Mundial ya citada. Por contra, una versión en negativo basada en la creciente desigualdad, aquíMás sobre la desigualdad en el informe de Oxfam, publicado ante la inminencia del Foro Económico Mundial en Davos estos días, sobre la distribución de la riqueza en el mundo: cada vez hacen falta menos mil-millonarios -billionaires- para equipararse a la riqueza de la mitad de habitantes del Planeta. Sus fuentes son poco sospechosas: Credit Suisse y Forbes)

martes, 26 de enero de 2016

Cambio vs estabilidad

El título de este post se discute en las Españas en este ambiente de confusión sobre negociaciones de cuyo resultado no sé si alguien tiene idea de cómo pueden resolverse. Por eso me resulta interesante compararlo con las primarias estadounidenses donde el cambio es la norma. 
Donald Trump representa el cambio para su mismo partido y para sus numerosos y fervorosos seguidores que seguirían detrás de él aunque se hubiese puesto a disparar en la 5ª Avenida (por lo menos eso dice Trump). Cierto que los republicanos más conservadores no acaban de sentirse seguros con este empresario-religioso-político-actor, y más con las experiencias anteriores con empresarios metidos a políticos, financiando en buena parte sus costosísimas campañas (todas lo son) y con apariencia de echar por tierra la supuesta estabilidad del país. Bueno, de la economía del país que, con Trump o sin Trump, ya está suficientemente inestable. Algunos recuerdan a Berlusconi y hasta a Ross Perot y pocos al ecuatoriano Álvaro Noboa, Kuczinsky en el Perú o, si se quiere, Macri en Argentina. Hay pues un cierto triunfo del cambio sobre la estabilidad dentro del partido. Por lo menos, eso parece desde la distancia.
Para el partido Demócrata la cosa se presenta de otro modo: la estabilidad es la de Hillary Clinton y el cambio lo representa Bernie Sanders, ese del que la prensa española no decía nada y ahora, al ver que podría ganar a Clinton en Iowa y en New Hampshire, comienzan a darse cuenta de que existe. Por eso dicen que el cambio precisa de corazones progresistas y no de cerebros centristas. Eso dicen los que quieren el cambio. Los que optan por la estabilidad, sobre todo si están financiados por Wall Street, hacen todo lo posible contra el cambio de Sanders, que ha llegado a decir, horribile auditu, que propugnaba un "socialismo americano" (es decir, estadounidense).
Pero el problema es saber, primero, cuál de los cuatro (si no hay un tercer candidato, independiente en este caso), llega a ser candidato a la presidencia y, sobre todo, cuál de los dos (o tres) que llegan a la campaña presidencial va a representar el cambio o la estabilidad para un electorado que prefiere una cosa u otra. Cosa que no sé.
Tampoco sé, en el caso español y a pesar de las encuestas ad hoc, qué prefieren mayoritariamente los votantes, si cambio o estabilidad. Mi impresión es que, de producirse una nueva campaña electoral después del fracaso de la feria de las vanidades que han sido las negociaciones, aumentarán los que prefieren estabilidad que la ven representada por el Partido Popular, ahora en el gobierno. A costa de Ciudadanos. El miedo al cambio no augura nada bueno para el Partido Socialista y sí para Podemos que aprovecha el miedo trasformado en promesa de hacerlo desaparecer (eso es el cambio) para alcanzar mejores resultados.
Curiosamente, es más fácil hacerse una idea sobre los Estados Unidos que sobre las Españas. Están locos estos humanos.

lunes, 25 de enero de 2016

Palabra de político

Esto publicaba ayer el amigo McFly en el diario Información, Alicante. No se puede decir mejorViñeta

Sobre pragmatismo y falso pragmatismo

Una entrada de Robert Reich a propósito de un artículo de Paul Krugman a propósito de las diferencias entre Sanders y Clinton, pre-candidatos ambos a la presidencia de los Estados Unidos. 
Krugman contraponía el idealismo del primero con el pragmatismo de la segunda: de nada sirve ofrecer magníficos objetivos si no hay un concienzudo análisis de los medios disponibles para lograrlos. No es cuestión de diagnóstico (medio lleno, medio vacío) sino de saber si es preciso contentarse de un vaso medio lleno antes que quedarse con un vaso vacío (eso sí, lleno de simpáticos "seamos realistas, pidamos lo imposible").
Reich, por su parte (y recordando su paso por puestos en gobiernos estadounidenses), afirma que contentarse con el vaso medio lleno corre el riesgo de quedarse con el vaso vacío efectivamente. Que lo importante es la movilización, la presión ciudadana, la constatación de dónde está el problema realmente (el poder y los poderes realmente existentes). Que no es cuestión de presentar lindos ideales sino de trabajar por conseguirlos apoyándose en las movilizaciones. Tampoco es que sea tan fácil, pero ese es su punto.
Vuelvo a la entrevista a George Soros que cité anteayer . Lo que es central es el análisis concreto de situaciones concretas, sus posibilidades reales y la constatación de cuáles son las fuerzas (sociales, económicas, políticas, culturales) que llevan en la dirección que uno considera como deseable (sabiendo que otros consideran deseable otras direcciones posibles). Diagnosticar concienzudamente al enfermo, establecer los fines, sí, pero evaluar los medios realmente disponibles y ponerlos en práctica en las alianzas disponibles. En efecto, hay pragmatismos que consisten en dejar las cosas prácticamente como estaban en referencia a los fines declarados como propios. Pero también hay pragmatismos que, haciéndolo todo correctamente, no consiguen sus objetivos. Los hechos son tozudos y no siempre se dejan trasformar por diagnósticos y terapias apropiados ni, mucho menos, por buenas intenciones.

domingo, 24 de enero de 2016

Amenaza yihadista

Es, según el último "barómetro" del Instituto Elcano, la amenaza percibida por más españoles (58 por ciento, en respuesta espontánea), seguida por la "crisis económica" (42 por ciento), el Estado Islámico (32 por ciento) y la inmigración irregular (16 por ciento). Mucho parece.
Por eso puede ser útil leer este artículo de Alberto Piris, militar en la reserva, sobre la "guerra contra el terror" y las preocupaciones estadounidenses sobre sus amenazas. Conviene preguntarse, como hace, cómo y por qué hay tanta gente en los USA que las perciba y el papel que juegan en esa "shock doctrine" por usar el título de Naomi Klein. Y conviene preguntarse también, como se insiste en el artículo que cito, si no habrá alternativas a esa "guerra" llevada en términos literales. Se plantea, incluso, si no sería mejor que "occidente" dejase Oriente Medio en donde, al participar en tal "guerra", lo que ha conseguido es un aumento del "terror".

sábado, 23 de enero de 2016

Sobre el futuro de la Unión Europea

"Al borde del colapso", dice el titular de esta entrevista con George Soros, que ha dejado sus "hedge funds" y se dedica a su fundación. Me he sentido a gusto en la lectura por varios motivos. El primero, porque explica con claridad por qué el dedicarse a analizar la parte negativa de la realidad social tiene el objetivo de provocar respuestas para solucionar esos problemas detectados. Segundo, por el tono personal que da a la entrevista, que incluye cuestiones personales como la profesional que ya he indicado o el origen de esa tendencia a afrontar los problemas en su crudeza para encontrar salidas, a saber, su experiencia personal, como judío, de lo que fue la Alemania nazi. Y, tercero, porque recorre muy bien los diferentes desafíos que afronta la Unión Europea, "al borde del colapso", sí, debido a factores muy variados desde la crisis de los refugiados al auge del nacionalismo (estatal sobre todo) pasando por cuestiones económicas no resueltas y cuestiones políticas mal resueltas, en concreto, la hegemonía alemana.

viernes, 22 de enero de 2016

Elecciones importantes

No me refiero a las que podrían producirse en las Españas si los encajes de bolillos que hacen ahora los partidos no llevasen a buen fin a alguno de ellos y obtuviese el encargo de formar gobierno y este fuese aprobado por la cámara. Y no porque los que no lo consiguiesen tendrían su especial inquina al triunfador (si es que tal cosa se puede decir de quien sale por los pelos), sino porque los resultados, voto arriba, voto abajo, vendrían a ser muy parecidos a los producidos el 20 de diciembre pasado. Reflejan, se supone, la sociedad y, de llevarse a cabo esas elecciones en marzo, no parece que la sociedad vaya a cambiar tanto en tres meses  en los que las tertulias, con honrosas excepciones, han estado hablando del asunto de la manera más superficial posible (metáforas tomadas del fútbol, del boxeo, de tenis, con árbitros incluidos). Los menos creyentes y más cínicos, añadirán que no creen que la sarta de mentiras (algunas ya verificadas en estas negociaciones) que llaman "campaña electoral" vaya a cambiar mucho las adhesiones inquebrantables a sus respectivo equipo de fútbol, perdón, a su partido de siempre o emergido (ya no emergente). El par de encuestas que he visto darían un ligero aumento para el PP y división de opiniones para el PSOE (aumenta en una y disminuye en otra, vaya usted a saber). Tal vez ligera reducción de Ciudadanos y misterio sobre Podemos, vaya o no otra vez con sus compañeros "territoriales" y "confederales".
Pero no. Las elecciones muy importantes son las que se van a producir en los Estados Unidos con unas primarias inminentes y un alineamiento creciente de los pesos pesados (reales o mediáticos) de cada a cada uno de los pre-candidatos. Por ejemplo, Sarah Palin dando su apoyo a Donald Trump. Si no tengo ni idea sobre lo que puede pasar en el gobierno de Madrid (y eso que sufro todo tipo de bombardeos informativos, si es que merecen tal calificativo), ya me dirán qué puedo pensar sobre los Estados Unidos. Pero allá va.
Mi campaña favorita habría sido la de Clinton frente a Bush. La familia que reina unida, permanece unida. Los aparatos de los respectivos partidos tampoco le harían ascos a tal "ticket", y sí que se los hacen a Bernie Sanders (y su "socialismo con características estadounidenses") y a Donald Trump. El primero tiene apoyo popular y, en varias encuestas, ha ido por delante de Hillary entre los votantes demócratas. Pero tendría que conquistar también a algún republicano e independiente: es un sistema mayoritario que se puede ganar o perder por un voto -o por un tribunal local controlado por el hermano del contendiente, como fue el caso de los hermanos George W. y Jeb-. Mala barraca. El apoyo de Trump es también evidente: dice a la gente lo que la gente quiere oír (y digo "gente" con toda la maldad de que soy capaz). 
Ambas posibilidades (Sanders y Trump) horrorizan a los aparatos de sus respectivos partidos que harán todo lo posible para "gestionar" los sucesivos caucus y primarias hasta llegar al Gran Día de la convención, para que no salgan. Los medios afines a uno y otro, colaborarán activamente, como suele suceder. Sería una polarización curiosa, digna de seguimiento. 
Y en el caso de que ganara Trump. Cosa de ir preparándose para entretenidos cuatro años (no más).
Chi vivrà, vedrá.

jueves, 21 de enero de 2016

Trabajo infantil y revolución industrial

La Revolución Industrial inglesa (Dickens la describió) se hizo con jornadas de trabajo interminables, indefensión del trabajador -nada de sindicatos- y trabajo de mujeres y niños que hasta terminaban durmiendo en la fábrica para así poder cumplir las jornadas de trabajo que se les imponían. Supongo que el PIB aumentó y supongo que los políticos se congratularían de ello (si es que ya se calculaba tal cosa a la que ahora se añaden, en la Unión Europea, estimaciones sobre la prostitución y del narcotráfico). Los que veían reducirse su esperanza de vida día a día gracias a aquellas condiciones de trabajo seguro que tenían otras opiniones sobre si el país iba bien o mal. O igual su extrema situación les impedía tener opinión al respecto: les bastaba con sobrevivir.
Estamos en la supuesta Cuarta Revolución Industrial, según reza el título de la reunión del Foro Económico Mundial de Davos. No me extrañe, pues, que la referencia a un informe de Amnistía Internacional me haya hecho pensar. Se trata de las condiciones de trabajo para los niños (no sindicados, por supuesto) que trabajan en jornadas interminables y contextos insalubres extrayendo los minerales que formarán parte de los gadgets que ahora podrían formar parte de este supuesta Revolución (industrial, por supuesto).
El FMI da crecimientos mundiales curiosos para 2016: algo superiores a los de 2015, pero inferiores a los anteriormente previstos para dicho año. Extraña revolución industrial. Sobre todo sabiendo lo que de financiero tiene el crecimiento, o mejor, el riesgo mundial.
Sobre el trabajo infantil, tengo un amigo que trabajó años en el tema bajo el siguiente supuesto: no se trata de suprimirlo -las familias necesitan ese ingreso-, sino de mejorar sus condiciones y hacerlas compatibles con el sistema educativo. No afectaría a la "revolución", pero resolvería muchos problemas presentes y futuros.

miércoles, 20 de enero de 2016

Mayorías, minorias y más

Se sabe qué sucede en el individuo que se encuentra en minoría en su grupo. Se sabe por lo menos desde los experimentos de Asch, a los que me referí hace poco en esta sede. El hombre había pedido voluntarios para someterse al siguiente experimento: los participantes entraban en una sala, se sentaban en semicírculo frente a un panel en el que aparecían tres líneas rectas, una de ellas claramente más larga que las otras, y se les preguntaba para que, uno a uno, fueran diciendo cuál de las tres era la más larga. Todos menos uno daban una respuesta incorrecta: decían que era la más larga la que, con toda evidencia, era la más corta. Todos menos uno, que se removía en su asiento, intentaba controlar su propia visión comparando las líneas mediante el lápiz que tenia en la la mano y... Bueno, ahí viene el truco: todos los participantes, menos este último, estaban conchabados con el investigador y lo que se estaba intentando "medir" era el peso que la opinión del grupo tenía sobre las opiniones de sus miembros. El hecho era, en efecto, que muchos de los sujetos que no se habían puesto de acuerdo con el investigador, acababan diciendo lo que el grupo decía a pesar de que lo que estaba viendo no era eso sino todo lo contrario. El grupo se "equivocaba" y él con ellos. No solo. Incluso hubo quien, una vez desvelado el truco, reconoció que había acabado viendo como más larga la línea que no lo era. El grupo había conseguido que viera (viera, literalmente viera) lo que no era real.
El que no encaja con el modo de ver las cosas en esos grupos horizontales (vuelvo a eso de inmediato) acaba pasándolo mal si se mantiene en sus trece. Por lo visto, no es nada agradable salirse de lo que el grupo dice. Pero es que, al revés, el experimento incluyó los casos en los que solo una persona se ponía de acuerdo con el investigador para decir algo evidentemente erróneo. El grupo se reía de tamaño desatino, confundiendo el largo con el corto.
En esta línea de cosas, se da lo que llaman groupthink, algo diferente pero relacionado con lo de Asch. Se trata de casos en los que el grupo comparte una visión totalmente descabellada pero para lo cual se refuerzan mutuamente y declaran guerras (se ha estudiado para la invasión de Irak) o deciden que tal teoría es la correcta sin evaluar críticamente las alternativas (frecuente en algunos departamentos universitarios).
Pero ahí entra otros experimentos que también he citado otras veces: los de Milgram sobre la obediencia a la autoridad. En este caso, se trataba de "medir" hasta qué punto los individuos podían llegar a hacer daño a otro si el que se lo ordenaba gozaba de una autoridad que el individuo juzgaba como legítima. Dicha autoridad le hacía comportarse de una determinada manera y le absolvía de su agresión sobre todo si, unido a lo de Asch, se le hacía ver que había un grupo detrás que compartía esas creencias, actitudes o comportamientos.
Son dos experimentos, los de Asch y los de Milgram, que valdría la pena que leyésemos de vez en cuando, en especial cuando intentamos comprender (no digo justificar) comportamientos como los de los terroristas de diverso tipo o, sencillamente, el desasosiego que algunas personas sienten formando parte de grupos en los que, de vez en cuando, perciben serias diferencias y ya no tanto sobre tamaños de líneas sino sobre cosas más discutibles como política, religión, ética, ocio, estilos de vida, costumbres o lo que sea. Atentos, pues, al grupo y atentos a quién manda. Porque grupos horizontales, sin líder, haberlos haylos (por lo menos en la literatura). Pero muchos más hay en los que quien manda, manda.
¿Hay defensas frente a estos determinantes de nuestra conducta? Defensa, digo, en el caso de que se quiera evitar estar en tales circunstancias, porque si, encima, uno las disfruta, pues nada que decir. Pero sí hay alternativas: la primera y más evidente, procurar pertenecer a grupos de diverso tipo, no todos del mismo color. Y la otra, algo más complicada, intentar tener varios jefes, en especial para los que, como me sucede, no nos gusta mandar. Tener varios jefes permite un juego que, unido a la pertenencia múltiple, da un grado de libertad que los que viven en contextos únicamente liberales y con un solo jefe nunca podrán disfrutar. Si sufren del miedo a la libertad, sí.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Parlamento español

Solo para españoles masoquistas
Este está siendo el juego: con las cartas boca arriba, pretender jugar de farol al póker y, al mismo tiempo, acusar a los otros de no dejarle ganar a uno cuando es imposible que gane alguno. Aritmética endiablada: ninguno puede ganar, pero todos hacen como si pudieran y como si los demás no lo supiesen.
Evidentemente eso no es una revolución, ni una conquista de los cielos. Para serlo, lo que tendrían que discutir es el qué hacer, no con quién juntarse. Y el qué hacer podría incluir:
It doesn't mean more government-funded benefits. It means a government that works for the many rather than the few – a government that’s not in the pockets of Washington’s corporate and Wall Street patrons. It means an end to the vicious cycle of wealth and power that has rigged the market to the benefit of those who make giant campaign contributions, hire platoons of lobbyists and lawyers, create their own “think tanks” and other propaganda machines, and even buy the Washington Post.
Robert Recih se refiere a la "revolución" en los Estados Unidos que propugna Bernie Sanders, el candidado pre-presidencial del que los medios españoles parecen no estar interesados.
Javier de Lucas, ayer por la noche y en una tertulia radiofónica (no hay nada perfecto), daba una lista más de temas que incluir y que tenía: la crisis de los refugiados, las exigencias de la "troika", el impacto del precio del petróleo, la geopolítica de Oriente Medio, la crisis de la Unión Europea (de gobernanza, de composición -los "exit"-, de derechización, extrema en algunos casos)... El Congreso de los Diputados parecía estar sumergido en una crisis de introversión que le impedía mirar al exterior, en el que no podía faltar la cuestión mediambiental y eso que tienen a Equo en bicicleta. Ni una palabra de lo que a mí me interesa en términos muy personales y egoístas. Lo que había es un intento de cambio de cromos. Algo a cambio de votos vendibles: te cambio dos diputados por mi voto, dame cuatro grupos y yo me abstengo en tu investidura, si el senado no es representación territorial, que lo sea el congreso, somos cuatro y queremos grupo parlamentario con sede, secretarias y presupuesto para así mejor visibilizar nuestro territorio (curiosa manera de "visibilizar") y así sucesivamente. Ni una palabra, que yo haya oído, sobre el qué hacer con esos intercambios.

martes, 19 de enero de 2016

Sobre Irán

Los que tienen (tenemos) particulares simpatías primarias hacia los "underdogs", los que sufren una violencia estructural o, sencillamente,  son los débiles en una confrontación, tenían (teníamos) ciertas simpatías hacia Irán, aunque no fuese más que por llevar la contra a la avalancha de exageraciones sobre su carácter no-democrático, su fundamentalismo y la agresividad de sus clases dirigentes.
El argumento era sencillo: Irán era (es) más democrático, por ejemplo, que Arabia Saudita, su exportación de fundamentalismo es mucho menor que la del wahabismo saudita y, si, se encontraba enfrentada a Arabia Saudita por la hegemonía en la región, con el imperdonable pecado adicional de rechazar al régimen de Israel (aunque hasta eso fue exagerado al traducir malignamente algunos discursos de Ahmadineyad). ¿Nuclear? Es posible, aunque ellos lo negaban, pero resultaba hipócrita y cínico que fuesen potencias nucleares (que las habían usado en Hiroshima y Nagasaki o en Mururoa) las que vociferaran contra la eventualidad de tal programa.
Esto último ha cambiado. El acuerdo, fruto de la "diplomacia fuerte" (strong diplomacy) según el discurso de Obama anunciándolo, una vez verificado por la Agencia internacional de la energía atómica, supone un cambio sustancial. Ha dejado de ser "underdog" y ahora hasta el ministro español de asuntos exteriores se regocija con la posibilidad de una refinería iraní en Algeciras, Andalucía, que crearía no-sé-cuántos empleos. Han dejado de ser malos, aunque su exportación de petróleo pueda hacer bajar todavía más el precio del crudo, con las previsibles consecuencias en el sagrado templo de las Bolsas (su arquitectura no suele ser gótica, a no ser que por gótico se entienda un determinado estilo de vida y vestido).
Y ahora es cuando es preciso recordar que Irán practica la pena de muerte con más frecuencia que Arabia Saudita (que ya es decir), reprime a los sindicalistas y dificulta la labor de la oposición y, en particular, de los candidatos de la misma. Democracia, sí, pero con muchas más carencias que la media de democracias, todas imperfectas. 
El acuerdo puede que no dé paso a la barbarie, como se ha dicho, pero sí permita decir algunas cosas que, por ser "underdog", se callaban. Que haya dado dinero al partido español Podemos me resulta irrelevante (las cuentas de todos -insisto, todos- los partidos son opacas en el terreno de sus financiaciones exteriores). Y va a ser más irrelevante para los que esperan un "bienvenido, mister Marshall", ahora que ha vuelto a la "comunidad internacional", es decir, al mercado "libre".
Pero no está todo dicho. Desde otras posiciones, se sigue pensando que mejor bombardear Irán (sic) o, en todo caso, seguir desconfiando más allá de la "strong diplomacy" de Obama. Republicanos, obviamente. Desconfianza mutua, por supuesto.

lunes, 18 de enero de 2016

¿Menos Estado?

Hace tiempo que no escucho el mantra "menos Estado, más mercado" y eso que ahora, en las Españas, se da una ocasión de perlas para ponerlo en práctica. Sin embargo, lo que muchos piden es un gobierno "estable" con el que hacer negocios y que introduzca todas las medidas estatales pensables para quedar a buenas con los "bruselianos". Hay quien no excluye la posible formación de un gobierno de tecnócratas (como los ya impuestos por Bruselas a otros países) que mantenga el mercado hasta las elecciones posiblemente en marzo (después de las de diciembre pasado). "Los mercados" (es decir, las Bolsas, la prima de riesgo y esas cosas) andarían un tanto revueltos esperando el gobierno de nieve que sepa arrancarlos del salón en el ángulo oscuro en que se encuentran cubiertos de polvo. Claro que lo de las Bolsas no es de cosecha propia sino que tiene que ver con la situación económica mundial, pero, como se insiste en el texto que cito, con características españolas, de democracia poco asentada, unidad territorial problemática (Cataluña, se dice ahí, supone una quinta parte de la economía española) y, añado, tendencia a la sobreactuación.
Hace muchos años, paseando con un economista italiano que trabajaba para la OCDE y estando en tiempos de particular inestabilidad gubernamental en Italia, le pregunté cómo podía ser que el país funcionase en tal contexto. Me contestó dos cosas: secoli di civiltà borghese y su corolario, es decir, el que sin gobierno el país respiraba aliviado y la sociedad funcionaba mejor, claro ejemplo, añado, del "menos Estado, más mercado". Parece que no es el caso español. Las características internas cuentan. Claro que cuentan. Pero los vientos mundiales soplan en otra dirección. No hay surf que valga.

domingo, 17 de enero de 2016

Problemas mundiales

Estos tres gráficos los presenta un informe del Banco Mundial y no pueden ser más expresivos de lo que puede estar sucediendo a escala mundial:

La productividad disminuye (recuérdese que la población aumenta), la desigualdad aumenta y el porcentaje de elecciones libres disminuye. 
Se puede reflexionar uniendo el primero de los gráficos con el segundo. En particular, piénsese que la gente no reacciona ante el nivel de desigualdad sino ante su cambio. De hecho, un nivel relativamente alto de desigualdad pero relativamente estable es soportado con mayor estoicismos que un nivel relativamente bajo pero creciente. Evidente: 1+2=3. Es decir, la reacción poco democrática es constatable. 
No sé cómo va a evolucionar el dato sobre la productividad, pero sí parece que la desigualdad se retroalimenta: a más desigualdad, más desigualdad. Y basta dar un vistazo a la escena mundial para darse cuenta de que la calidad de la "gobernanza" va reducirse todavía más: neofascismos, neopopulismos, neonacionalismos, neoautoritarismos, neofanatismos y, en general, echar balones fuera para que los dos primeros gráficos no creen más problemas a los que salen beneficiados de los mismos. Nuevos movimientos y nuevos partidos recuerdan viejos tiempos. Los de los años 40 para ser exactos, que es cuando se consigue un pico en el segundo de los gráficos.
Por bien de mi nieta, me encantaría estar equivocado. Lo comentaba el otro día con el panadero: no tiene hijos, pero también se la ve venir aunque tal vez no le llegue a alcanzar la ola.

sábado, 16 de enero de 2016

Justicia social en la UE

Un reciente estudio da el siguiente ranking de lo que llaman "índice de justicia social":
Para hacerse una idea, el índice esté calculado mediante estas seis variables:

Tal vez por eso la posición de las Españas es la que es:
No parece que en prevención de la pobreza, acceso al mercado laboral y justicia intergeneracional anden los españoles muy sobrados.

Comodines retóricos

A lo que dicen, "políticamente correcto" es un comodín que usan en los Estados Unidos los pre-candidatos republicanos a la presidencia para cualquier cosa y su contraria, siempre que sea útil para los intereses de quien usa el término, nunca definido, por supuesto.
Me da que en las Españas también hay un uso de palabras para legitimar las cosas más dispares. Por ejemplo, "democrático", que tampoco se define, pero que sirve para cualquier cosa. Lo percibo, en particular, en el campo nacionalista (y cuando digo nacionalista incluyo a los nacionalistas españolistas, claro).

Versiones sucesivas

Ya pasó con el bombardeo de un hospital de Médicos Sin Fronteras: en Kurduz, Afganistán, sobre el cual las versiones se fueron sucediendo sin que se pudiese saber cuál era la que se correspondía con lo realmente sucedido. No necesariamente las versiones posteriores son mejores que las anteriores. Ahora ha vuelto a suceder con el incidente estadounidense  con Irán que llevó a que autoridades iraníes detuviesen a unos marineros estadounidenses por haber entrado en aguas iraníes y después se les soltase.
Casi da la impresión de que se practica, por parte de las autoridades, el "pásalo" dirigido a la prensa para crear suficiente confusión como para abandonar cualquier esperanza de entender lo sucedido. Lasciate ogni speranza voi ch'entrate.
También podría suceder, como es posible que sea el caso con los "pásalo" españoles, que cada versión vaya dirigida a un público diferente para que, con ella, se reafirme en sus prejuicios o se desfogue con insultos varios.
"¿Qué es la verdad?", como se preguntaría Poncio Pilatos. Pues la adecuación entre lo que se dice y lo sucedido. El problema es que casi nunca el que escucha o lee puede verificar esa adecuación ya que excede a sus posibilidades, así que se ve condenado a confiar más en una fuente (o en una versión) que en las alternativas. Como para ponerse dogmático...

viernes, 15 de enero de 2016

Pásalo

Por principios, desconfío de los textos que me llegan, sea por correo o por whatsapp, "informándome" de determinados asuntos pero sin citar la fuente. Es como si dijera "Se ha suspendido la ley de la gravedad. Pásalo". Otra cosa son las convocatorias, pero no me han llegado recientemente. En cambio hoy me han llegado, con remitentes muy distintos, mensajes conteniendo una "información" sobre un miembro de un partido político español, Podemos para ser exactos, que terminaba con el "pásalo" al que me estoy refiriendo. Obviamente, era un mensaje crítico, nada laudatorio. 
Está muy bien escrito, con medias verdades y tono encendido e indignado. Es verdadero y falso a la vez. Los interesados en el asunto harán bien dándole un vistazo a este artículo publicado hace ya algún tiempo en el periódico conservador Abc que me parece mejor informado que el mensaje hoy repetido. Puede leerse aquí, en particular el último párrafo. Para completarlo, este otro, también del Abc, situando a tal persona respecto a otros miembros de su partido. Insisto en que el periódico es conservador y se podría esperar que esos artículos fuesen tan críticos como el mensaje recibido.  Pásalo jeje
Otra cosa es la parte de espectáculo que tuvo no solo ella y que a mí no me gustó nada.
(Añadido el 16: Le Monde cuenta casos de "información" referida a los inmigrantes claramente manipuladora o engañosa a través de diversos medios informáticos o telefónicos)

De médicos varios

Cuando comenzaban los estudios de medicina en Alicante, un grupo de sus estudiantes me pidió que les diese una conferencia. También yo estaba empezando a dar clases en lo que después sería la universidad de Alicante. Escogí como tema el de la relación entre médico y paciente. Recuerdo haber tomado de una determinada revista profesional un estudio que mostraba que la "sumisión" del paciente al médico era mayor en los casos agudos que en los crónicos, pero me centré, sobre todo, en la otra vertiente: en la del médico y su autoridad. Se trataba de una "casta", eso sí, superior, como otras "castas" del momento como los arquitectos, los jueces y, en general, los catedráticos: gente que controlaba un bien importante (salud, habitación, sentencia, nota) y, por tanto, acababa creyéndose superior al resto de los mortales. 
El caso de los médicos, que es el que nos ocupaba, tenía una particularidad: la total asimetría en el poder. La nota del catedrático podía recurrirse como podía recurrirse una sentencia. En cambio, el paciente, ante el médico, se encontraba sin ningún resorte de poder. Nada de "todo el poder a los soviets" sino "todo el poder al galeno" que podía hacer bromas sobre las gafas del paciente, confundirle, despistarle, despreciarle, guardarse información o dársela incomprensible y lo que hiciese falta. Hasta malas prácticas.
Como no se me daba mal hablar en público, quedaron encantados de mi charla, así que no puede menos qur terminar diciéndoles que se acordasen de esas cosas cuando dejasen de ser estudiantes y pasasen a formar parte de la "casta" superior y no te digo si, encima, llegaban a catedrático y/o jefe de servicio.
Pasados muchos años, las "goteras" propias de la edad me han hecho pasar por distintos servicios y hospitales de la red pública española y más de una vez he recordado aquella charla. Porque encuentro muchas diferencias de servicio a servicio.
Volvamos al paciente que se acerca, "con temor y temblor" al uniformado con bata blanca y si tiene que llegar al quirófano, siente miedo e inseguridad: no sabe qué le va a pasar y no sabe qué va a pasar. 
Pues bien, en un determinado servicio hospitlario tienen en plantilla a un psicólogo que ha explicado a los profesionales cómo dar buenas noticias y malas noticias, cómo tratar el paciente y cómo darle la información pertinente y en términos que el paciente entienda. Pongámosles un 10. Piensan en el paciente como en una persona y actúan en consecuencia.
Y ahora el 0, cuando lo que uno tiene que recordar es aquella escena de "Tiempos Modernos", la película de Chaplin, en la que Charlot enloquece ante una cadena de montaje, repitiendo sin pausa un mismo gesto durante mucho tiempo. El paciente que sufre ese trato, se siente como una cosa que los profesionales llevan de un lado para otro sin pensar que se trata de un ser humano con sus miedos e inseguridades. No es infrencuente que lo hagan hablando de temas que nada tiene que ver con la operación en curso: el fútbol, las compras para el servicio, los nuevos cargos en el hospital o lo que sea. El pobre (o la pobre) paciente no sabe casi nada de lo que va a suceder ni las diversas probabilidades que se abren a partir del acto quirúrgico. Para colmo, en un magnífico ejemplo de "organización de máquina", se ha citado a una docena de "operables" a la misma hora, con lo que el último de la fila puede llegar a la sala de operaciones a las 4 horas de haber sido citado. Manteniendo el ayuno, eso sí. Tiene su lógica: el servicio no puede permitirse el lujo de que alguien falte a la convocatoria con lo que quedearía un tiempo muerto, así que los cita a todos a la vez para garantizarse que la cadena de montaje funcionará convenientemente y sin interrupciones (excepto las propias de las necesidades del personal de guardia, fisiológicas, de esparcimiento o del "cafelito")
He observado dieces, nueves, ochos y un cero. La media es buena, pero el cero duele. Entiendo que los médicos tengan que mantener distancias ante el paciente (al margen del "síndrome del recomendado") para salvarse de lo que sería una implicación emocional. Pero entre el 0 de la cadena de montaje y el 15 del padre amoroso que da la vida por sus ovejas hay numerosos casos intermedios.
La verdad es que me encantaría volverme a ver con aquellos animosos estudiantes que organizaron aquella conferencia. Ahora se trataría de que me la diesen ellos respondiendo a mis preguntas. Como tantas veces, las mías empiezan haciendo tipologías. ¿
Cuántos se acercan al 0 y cuántos al 10? ¿Hay diferencias entre la sanidad pública y la privada, sobre todo cuando hay pacientes de la pública a los que se les ofrece, por parte de la autoridad pública competente, pasarse a la privada, como ha sido mi caso?

jueves, 14 de enero de 2016

Precio del petróleo

Alcanzar su precio más bajo en 12 años tiene consecuencias para las empresas petroleras de Petrobras a BP. Sus ingresos ya no son los mismos, sus inversiones y exploraciones ya no son tan rentables, hay que reducir personal (la forma más sencilla de mantener beneficios) y hay que olvidarse de aventuras como las del "fracking" cuya extracción cuesta más que lo que puede obtenerse vendiendo el producto. Algunos gobiernos se frotan las manos (el español entre ellos) si son dependientes de las importaciones (ligeramente modificadas por el precio del dólar, pero esa es otra historia) mientras otros gobiernos (los exportadores) se inquietan hasta límites más que evidentes, sobre todo si su petróleo es estatal y el petróleo es la fuente principal de las arcas del gobierno. Venezuela o Ecuador son dos casos particulares, pero Rusia o Brasil están en esta línea.
Mi problema es que no encuentro nadie que dedique lo más mínimo a una simple cuestión: qué sucederá cuando vuelva a aumentar el precio. Porque me resulta evidente que aumentará. No hay alternativas viables a gran escala a pesar de todo, que es donde está el problema (mi problema particular con mis paneles solares no tiene nada que ver con este asunto. Creo). Así que podría haber o un subidón brusco o un aumento lento, pero que el precio va a aumentar no es dudable. Otra cosa es cuándo. Porque los negocios (los de futuros también) incluyen esas predicciones que desconozco. Pero que están. Cualquier cosa menos pensar que va a seguir bajando indefinidamente hasta ser gratuito, que es la reductio ad absurdum que se puede usar con algunos planteamientos continuistas al respecto. 

Terrorismo ¿contra quién?

De vez en cuando percibo en mi entorno escrito y hablado la idea de que el terrorismo yihadista forma parte de una lucha titánica del "Islam contra Occidente". Los datos no dicen lo mismo. Las noticias recientes, tampoco: el llamado "terrorismo islámico" es particularmente virulento contra países de mayoría musulmana desde Turquía a Indonesia sin olvidar Egipto o Túnez.

miércoles, 13 de enero de 2016

Qué los radicaliza

El Royal United Services Institute  (www.rusi.org) publicó el pasado octubre un estudio sobre los factores que podían llevar a la radicalización política y, eventualmente, a extremismo violento. Para ello, revisaron más de 150 libros y artículos académicos sobre el tema, intentando ver qué respuestas parecían comprobadas y cuáles no. Traduzco, ordeno según su clasificación y añado, en algún caso, un comentario.
1. Estos factores no llevan a la radicalización
Las madrassas, los centros de educación islámicos, como canal de difusión  y adoctrinamiento de propuestas extremistas.
La vulnerabilidad ante los mensajes extremistas producida por la escasez de información, analfabetismo funcional y falta de fuentes de información variadas, llevando todo ello a ver los problemas en blanco o negro con escasa comprensión del contexto.
La falta de empoderamiento de las mujeres que se supone, erróneamente, que juegan un papel moderador contra el extremismo.
Los ideales de masculinidad y honor que son difíciles de alcanzar en determinadas sociedades.
Comentario: no es la religión en cuanto tal ni la ignorancia ni un determinado sexismo lo que está detrás de este problema.
2. Estos factores sí que llevan a la radicalización
Desigualdad y discriminación institucionalizada que coinciden con divisiones religiosas o étnicas.
El fracaso de los gobiernos en proporcionar servicios básicos (sanidad, educación, bienestar). Favorece que grupos extremistas cubran esas necesidades y consigan apoyo en consecuencia.
Ausencia de paz y seguridad. En ese contexto, las poblaciones están dispuestas a menudo a aceptar cualquier entidad que les ofrezca estabilidad
La búsqueda de la identidad personal y de grupo entre los que sienten que ha sido debilitada por un cambio social rápido.
El crecimiento de las identidades religiosas y étnicas, sobre todo si entran en competencia con la lealtad hacia el estado.
Comentario: Desigualdad, discriminación, inseguridad, alienación política, insatisfacción de otras necesidades básicas. La religión viene después.
3. Estos factores, también, pero con muchas más excepciones
Los grupos organizados de la sociedad civil que han intentado cambiar las cosas relacionándose con el estado y no lo han conseguido, es más probable que, a veces, recurran a tácticas extremistas y que, eventualmente, alcancen apoyo por parte de la población general.
Experiencias de discriminación y exclusión compartidas pueden llevar a que se acepte o se dé crédito a una sola versión mezclando resentimientos y objetivos en una sola solución.
Comentario: el fracaso de grupos que hasta han podido ser bienintencionados en su origen y las respuestas simplistas ante situaciones complejas se mezclan, y no solo para llegar a comportamientos violentos, pero sí radicales (no hay que irse muy lejos de la Península Ibérica). Pero las respuestas simplistas pueden llevar a nuevos fracasos con lo que lo que produce es todavía mayor retraimiento.
4. Finalmente, estos factores unas veces llevan a la radicalización y otras no
La pobreza de ingresos y las carencias son factores que pueden llevar a la radicalización. O al conservadurismo.
Una participación política bloqueada, corrupción muy extendida en el proceso político, dominación por parte de una élite y escasas esperanzas de cambio que  crean frustración que puede ser aprovechada por grupos extremistas aunque no siempre.
El fracaso del estado en proporcionar seguridad y justicia junto a la experiencia popular de instituciones predatorias y opresivas del sector de la seguridad, son factores que llevan al extremismo. O al retraimiento.
Los jóvenes subempleados con aspiraciones frustradas y con papel muy limitado en la sociedad son particularmente susceptibles de radicalización. No siempre.
Los sucesos en Palestina o Irak percibidos como un ataque mundial contra el Islam y la creencia de que los países de mayoría musulmana son menos prósperos de lo que deberían (como resultado de políticas occidentales), originan indignación y resentimiento que fomenta el apoyo a la acción extremista.
Comentario: la pobreza no es el problema, sino la desigualdad y la discriminación. Me resulta inesperado el último punto, el de Palestina, Irak y demás situaciones violentas en el mundo de mayoría musulmana. Pero eso dice la literatura analizada por el informe que estoy siguiendo. Que “los países de mayoría musulmana son menos prósperos de lo que deberían” probablemente tiene apoyo entre unos, menos informados, que entre otros que saben cuál es la situación de las monarquías petroleras. Porque si el problema es de desigualdad, esta ya se da entre “países de mayoría musulmana”, por ejemplo en las clasificaciones del PNUD y su “índice de desarrollo humano”. Dichos países se encuentran en todas las categorías, arriba y abajo.
En general, conviene hacer salvedades sobre las fuentes del estudio en cuestión. Pero no es malo el enfrentarse a los resultados.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Ideas de Soros para luchar contra el EI; aquí se pretende más. Elucubraciones sobre el hecho de que los "lobos solitarios" suelen ser suníes y no chiíes, aquí)

Quién financia qué

En las guerras y guerrillas, como en las campañas electorales, la pregunta más difícil de contestar es quién financia, cómo y a cambio de qué. Está el caso del Estado Islámico y sus diversas fuentes de financiación que no excluyen a los compradores turcos de petróleo y están las elecciones estadounidenses. Entiendo que en casos como el primero, la dificultad sea máxima. Pero me asombra que en sistemas democráticos, es decir, sistemas en los que el elector tiene información relevante sobre sus candidatos, sea tan difícil saberlo más allá de los magros ingresos que vienen del Estado.
El caso español no es excepción. Se montan cirios por una parte de la financiación de Podemos, pero no hay que ser muy malpensado como para suponer que los demás partidos también tienen sus fuentes de financiación particular. Como en los Estados Unidos.

martes, 12 de enero de 2016

Exit para todos los gustos

Dejando de lado los casos particulares de Hungría y Polonia, son cuatro los "exit" que se me ocurren para la Unión Europea.
Grexit. Se intentó desde los que mandan en Bruselas una expulsión o, en términos menos duros, un endurecimiento de las condiciones de permanencia de manera que la salida fuese preferible al seguir dentro del infierno. Habría que elegir entre Guatemala y Guatepeor. El tema no está zanjado.
Brexit. El referéndum inglés sobre la permanencia o no en la UE está sobre el tapete. Curiosa mezcla de sentimientos nacionalistas-soberanistas (los hay que no toleran que les manden desde Bruselas) y cálculos económicos por parte de la City. Me parece sintomático que Toyota ya haya dicho que seguirá en Inglaterra incluso si sale de la Unión. No tengo nada claro qué pinta el nacionalismo escocés en este proceso, pero debe de ser por falta de atención a la información disponible.
Frexit. El posible triunfo del euroescéptico Front National en las elecciones presidenciales de 2017 (estamos hablando de dentro de 18 meses más o menos). De nuevo los sentimientos nacionalistas-soberanistas frente al poder de Bruselas (y de la "troika"). La soberanía reside en la nación francesa, como Valls se encargó de recordar a los independentistas corsos que no hay tal cosa llamada "nación corsa" y que de independencia, nada. Pero, en esa misma línea, Le Pen dice algo parecido sobre la "nación francesa" independiente de Bruselas. Está por ver.
Catalexit. La lectura de textos ideológicamente opuestos como este de la FAES. el "think tank" del Partido Popular, y este de Presidencia de la Generalidad Catalana ambos en 2014, muestra hasta qué punto el tema está planteado en el caso de que se produzcan los pasos previstos para estos 18 meses que llevarían a la independencia de Cataluña. Si el primer texto dedica más espacio a subrayar los perjuicios que supondría la secesión para Cataluña y para España (o el resto de España), el segundo plantea alternativas a lo que podría suceder: si Cataluña se separa de España, deja de pertenecer a la Unión Europea. Hay, además, un elemento adicional curioso: el nuevo gobierno de Barcelona estaría apoyado, simultáneamente, por quienes quieren seguir dentro de la Unión (Convergència sobre todo) y quienes quieren poner en práctica el secesionismo no solo frente a Madrid sino también frente a Bruselas (la CUP, coherentemente anticapitalista).
Entre lo que deciden los políticos y lo que afirman en público o interpretan los plumillas, blogueros y tertulianos suele haber un cierto desfase. A veces, enorme. Pero para estos "exit", al que habría que incluir el de España (hay quienes desean por lo menos salir del euro), conviene distinguir entre lo posible (los cinco son posibles), lo probable (ahí ya es más complicado responder con fundamento) y lo deseable, añadiendo en este último caso para quién sería deseable dentro y fuera del territorio. Intentar evaluar los efectos que tendría para unos y otros cada una de estas salidas es tarea titánica o fantasiosa.
Pero sí hay algo que me queda claro: a pesar de las claras diferencias entre los cinco casos, más los dos citados al principio y sabiendo que hay quien añade un Germexit, parece que nos encontramos ante síntomas de algo previo a todos ellos y es la enfermedad europea agravada por la violencia y por las sucesivas crisis de inmigración. Es duro reconocer que gente tan sabia y enterada pudo haber cometido errores de fondo con la unión primero y con el euro después.
(Añadido el 15: se explica aquí por qué el referéndum británico podría ser en junio o julio de este año)
(Añadido el 16: más sobre el problemático futuro de la Unión, aquí, aunque hay que registrarse y la revista no es particularmente generosa dando acceso a sus textos)
(Añadido el 1º de marzo: ya hay fecha para el referéndum británico y toma de posición de los nacionalistas escoceses ante el asunto, aunque no me fío de la fuente)

viernes, 8 de enero de 2016

¿Es religión? No, es Leviatán

Un gobierno, en un estado con mayoría de una determinada variante de una religión, persigue a los que practican una variante diferente de esa misma religión. Obsérvese que no se trata de luchas entre religiones sino de intervención política a favor de una determinada variante de la misma religión. Cierto que las luchas entre religiones son más vistosas, en el caso de que se dé tal cosa. Pero estos otros casos son dignos de mención para rebajar visiones apocalípticas sobre el "choque de civilizaciones" (suponiendo que las "civilizaciones" son religiones). Dos casos interesantes.
El gobierno ruso, de acendrado cristianismo (eso sí, ortodoxo), persigue a los cristianos de otras tendencias (el cristianismo es muy heterogéneo).
Item más, el gobierno saudí, de acendrado islamismo (eso sí, wahabita), persigue a los musulmanes de otras tendencias (el Islam es muy heterogéneo).
Tendría que ser evidente que tales persecuciones tienen poco que ver con la religión en sí misma ya que es utilizada como instrumento (no como causa) de otras actividades estrictamente políticas. Pues lo mismo tendría que pensarse para los "choques de civilizaciones" en el caso de que existan.
(Añadido el 15: Wallerstein, a propósito de los problemas Arabia Saudita - Irán, normalmente interpretados como choque entre chiítas y sunitas, recuerda los numerosos momentos en que ha habido colaboración entre ambos países. La alianza y el conflicto no pueden atribuirse a sus respectivas versiones del Islam sino a asuntos más mundanos. Al fin y al cabo, una constante -la religión- no puede explicar una variable -la relación entre países- que tiene más que ver con la geopolítica, los cambios en el país hegemónico o la economía. Lo mismo puede decirse de las peleas dentro de la misma variante de esa religión. Ejemplos abundantes de enfrentamientos intra-suníes, aquí)

miércoles, 6 de enero de 2016

Carta a los Reyes

Queridos Reyes Magos o Reinas Magas o varones vestidos de Reinas o mujeres vestidas de Reyes, que eso ya no me importa:
Escribí esta carta con algo de escepticismo. Ya no sé si los Reyes son los padres o los hijos también son Reyes o qué pasa ahí. Pero sí sé, eso me han dicho, que, además de traer regalos, también proponen a quién podría gobernar “este país” (España, Reino/República de España, Estado Español -táchese lo que no proceda, que no estamos para discutir tonterías-). El caso es que esta noche puse mis zapatos en el balcón y espero que Sus Majestades me concedan por lo menos uno (o, mejor, dos) de mis deseos que paso a enumerar. Entiéndanme: creí en ustedes mucho tiempo hasta que descubrí que me estaban engañando. No se extrañen de que ahora les pida el final o, al menos, la reducción de algunos engaños que siguen produciéndose a escala masiva.
El primer engaño que les ruego hagan por suprimir/reducir es el político. Es eso que llaman “campaña electoral” y que puede durar hasta cuatro años en los que eso que llaman las “narrativas” consisten en contar cuentos de muy escasa (si alguna) base empírica y sí mucho deseo de engañar. Sí, sí, no es que nos engañen por casualidad: es que nos engañan a propósito para que les votemos o para que hagamos de fieles seguidores de sus cambiantes propuestas. Que no me digan: no pueden decir A un día y decir B al siguiente, sobre todo si B es un simple no-A. En uno de los dos casos están mintiendo. Cómo “modulan” los mensajes a lo largo de la campaña es un buen ejemplo, aunque el mejor es el de los programas electorales seguidos, en el caso de que les cedamos el poder, por prácticas exactamente contrarias a lo dicho en el programa. Y si hay coaliciones, no te digo. Porfa, Majestades, una campaña un poco menos mentirosa.
No son los únicos que engañan. Los empresarios también. Los pequeños y los tenderos, con ligeras modificaciones en el peso o calidad de lo que nos venden. Los grandes, pues como corresponde a su tamaño. Tenemos buenos ejemplos en el sector automovilístico, financiero y energético. Y no solo nos engañan (algunos, no todos) directamente, sino que financian sesudas investigaciones universitarias para que demuestren lo que conviene al financiador: que tal medicina sirve para algo, que el cambio climático no existe, que, aunque exista, lo que hay que hacer es comprar productos para defenderse de sus efectos, que la cementera que había al lado de una universidad no es dañina bajo ningún concepto y cosas por el estilo. Si en el caso anterior, todo vale con tal de conseguir parcelas de poder (porque las elecciones no dan más que migajas), en este todo vale con tal de mejorar la cuenta de resultados.
No sé si meterme en el lío de las religiones, pero cuando se ven los enormes desfases entre lo que predican todos y practican algunos, no queda otra que suponer que nos engañan con lo que predican. Y sucede en las mejores familias. El Estado Islámico es un violador sistemáticode sus preceptos. Y el Estado Vaticano ha producido últimamente suficientes trasgresores de las normas que tanto predican contra el adulterio, la fornicación, la homosexualidad, la pederastia, la estafa, el lavado de dinero (aunque, como la defraudación a Hacienda no es pecado sino lex mere penalis) y demás asuntos que han ocupado espacio en los medios. Un poco menos de engaño no nos vendría mal.
Porque es que los medios de comunicación también necesitarían de la benévola intervención de Sus Majestades. Que engañan, ya es casi una obviedad. Que manipulan, también. Los ejemplos abundan: sutiles campañas pro-sionistas por parte de periódicos con fuerte accionariado judío, apoyos de determinados canales a candidatos del tipo Berlusconi (para las Españas no es difícil encontrar a quién han apoyado y a quién han perseguido y de todo ha habido). Hace poco Bernie Sanders (que, por si no se lo han contado, es candidato demócrata a la presidencia estadounidense, pero sobre el que se guarda un clamoroso silencio en muchos medios), Sanders, digo, se quejaba del papel preponderante que los medios están dando a Donald Trump, candidato republicano. La ventaja de Trump es que es empresario, religioso y, ahora, político.
Ya sé que es mucho pedir, pero creo recordar que Sus Majestades todo lo pueden, menos en aquellas Navidades infantiles en que no hubo juguetes en mi casa. Corríjanlo ahora.
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante-)
(Añadido el 14: Aquí cómo ha mentido el "Washington oficial" sobre varios asuntos -en especial Libia- y cómo los medios aceptaron versiones por lo menos dudosas, si no falsas)
(Añadido el 18: como empresario, el pre-candidato Trump puede amenazar con sus inversiones empresariales en Escocia si el parlamento británico veta su entrada en el país)
(Añadido el 28: retiro lo dicho sobre el carácter religioso de Trump. Por lo menos, no lo ven así los encuestados por el Pew Research Center)

lunes, 4 de enero de 2016

Nueva pausa

Seguiré colgando artículos los miércoles, pero no creo que tenga tiempo para hacerlo los restantes días de la semana.

domingo, 3 de enero de 2016

Uno más optimista que yo

The Economist | KAL’s cartoon

http://cdn.static-economist.com/sites/default/files/imagecache/full-width/images/2015/12/articles/main/20160102_wwd000.jpg

Negacionistas engañados

El dicho evangélico es "haced lo que os dicen, no lo que hacen". Los que han creído en lo que decían las grandes empresas petroleras han sido, a lo que parece, fieles cumplidores de lo que su fe les dictaba. Sin embargo, hay datos que muestran que lo que tendrían que haber hecho es lo contrario: "haced lo que hacen, no lo que dicen". 
Por lo que se sabe (véase aquí), esas mismas empresas que ponían anuncios en los grandes medios negando el "cambio climático" o, por lo menos, levantando dudas sobre la capacidad de los científicos para predecir el clima (en parte, con razón: la predicción en climatología es sumamente compleja y dificultosa), esas mismas empresas tomaban decisiones en sus nuevas instalaciones teniendo en cuenta la posibilidad de un aumento del nivel del mar y, en general, de las temperaturas mundiales.
Cierto que esa decisión empresarial (en manos de sus ingenieros) no era una confesión de estar exagerando en su negacionismo. Sencillamente, era un dato para desconfiar de empresas movidas por el corto plazo y la rendición de cuentas ante la siguiente asamblea de accionistas y el consejo de administracón. No es un argumento a favor de los que no tienen esos intereses y piensan en el medio o largo plazo y tienen dudas sobre la capacidad de esas empresas de impedir el problema, dedicadas como están a adaptarse a él. Pero es que ahí está el problema: se afronta o se buscan beneficios a través de la adaptación al mismo. Y el que venga detrás, que arree.

sábado, 2 de enero de 2016

Tres pequeñas verdades

Las encuentro en mi pantalla hoy mismo:
1. La Ilustración no solucionará el problema del Islam. Primero, porque el Islam es suficientemente heterogéneo como para atribuir al conjunto lo que se observa en alguna de sus partes. Después, porque el tal "problema" no es tan de índole cultural como para que cambiando las ideas se cambien los comportamientos que tienen que ver con factores mucho más mundanos. Y, sobre todo, porque la Ilustración europea, que es la que se pone de modelo, no acabó con el problema europeo de violencia, explotación y colonialismo. Sobre todo con el primero. Y pienso ahora en la espantosa cantidad de decapitaciones perpetradas por las autoridades saudíes, con numerosas ejecuciones en un mismo día: 47 para ser exactos. Además, si la Ilustración europea precedió a la I y II Guerra Mundial (la misma guerra en el fondo), las políticas "occidentales" en el Oriente Medio y Asia acentuadas recientemente podrían estar precediendo a una III Guerra Mundial (no la que dice el papa Francisco, por decirlo todo).
2. Los políticos no pisan la calle y viven en un mundo ajeno a las preocupaciones reales de la gente de la calle. Para colmo, sus campañas se pueden tildar de campañas de desinformación en las que los llamados "medios de comunicación" colaboran diligentemente. Hablan de sus cosas entre ellos, producen "realities" en la televisión que poco tienen de "reales", deciden de espaldas a la gente corriente (incluso los que dicen hablar en nombre de la "gente" o, por lo menos, representarla) y, en contradicción con lo dicho, hacen lo que reconocía Lope de Vega: dan al vulgo lo que el vulgo pide. Pero con demandas que han sido provocadas y manipuladas convenientemente de forma que aparten la atención de los problemas reales. Podría estar hablando de las Españas (incluye a Cataluña), pero lo que encuentro se refiere a los Estados Unidos.
3. Los ricos son egoístas. Para ser exactos, hay una larga serie de investigaciones que concluyen, como resume Paul Krugman aquí, que:
The affluent are, on average, less likely to exhibit empathy, less likely to respect norms and even laws, more likely to cheat, than those occupying lower rungs on the economic ladder.
En realidad, traigo este tercera pequeña verdad no por sí misma, sino por lo que hace pensar sobre las otras dos: "es la desigualdad, estúpido", que podríamos decir ahora. Para ser exacto, es el aumento de la desigualdad lo que subyace a los dos anteriores: desigualdad entre países y desigualdad dentro de los países. Los países ricos y los ricos muestran menos empatía hacia los problemas de los demás, no suelen respetar las normas e incluso las leyes (son responsables ante Dios y ante la Historia, como decía el franquismo de sí mismo) y tienden a hacer trampas. 
¿Son los políticos, en general, ricos o es que "el gobierno es el consejo de administración de los burgueses" como decía el Manifiesto Comunista? Creo que ninguna de las dos. Porque no es riqueza lo que está sobre el tapete sino escala social -poder, privilegio, prestigio- ("los de arriba", "los de abajo" y "los de en medio" según la terminología que Orwell atribuye al manual del "ingsoc" -socialismo inglés- de Goldstein en su 1984).
Algo hay en esa novela que resuena con estas tres pequeñas verdades: un mundo en el que la guerra es paz, donde la manipulación informativa es la regla y donde es el Partido Interior el que cumple con el resumen que ahora hace Krugman de "los de arriba" ("libertad es esclavitud"). Tal vez los gobiernos no tengan poder, como dice Varoufakis y parece verosímil, pero están "arriba". Y a los "proles" (grupos sociales o países), que les vayan dando.
(Añadido el 3 de enero: el ayatolá Khamenei, iraní, pide "venganza divina" para la ejecución -o asesinato judicial, más o menos judicial- perpetrado contra un clérigo chiíta por parte de los saudíes, sus aliados. Aquí la noticia,  y sus más de 40 detenidos, que se añade a los malos presagios del "todos contra todos", "occidentales" incluidos)

viernes, 1 de enero de 2016

Malos presagios

No parece que la situación de Palestina afecte claramente a la radicalización de musulmanes de manera clara y definitiva. Hay, como se sabe, otros factores más importantes. Pero eso no quita para que dicha situación sea dramática: Gaza, bloqueada, y Cisjordania a punto de ser dividida en dos por nuevos asentamientos de colonos judíos. Ya puede el Banco Mundial hacer  resúmenes en positivo de lo sucedido en 2015, con gráficos y todo y en castellano. La situación económica mundial no parece que la vea con mucho optimismo la señora Lagarde desde el FMI y no solo ella. Como dice un amigo en la firma en sus correos, "2016: vaya mierda".
Y las Españas, inestables. No parece que sea posible (no digo deseable) un gobierno medianamente estable. Y queda por ver cómo termina lo de Cataluña.
(Añadido el 2: ya estamos: se dispara n cohetes desde Gaza e Israel responde con bombardeos,  contra posiciones de Hamás, por supuesto)