viernes, 23 de diciembre de 2016

Malos tiempos para el ambientalismo

Primero fue el papel mojado de los sucesivos acuerdos internacionales sobre el mediambiente, incluyendo el Acuerdo de París y sus secuelas.
Después fue el ascenso a la presidencia del país más contaminante del mundo (o el segundo, si se prefiere , después de la China) de un tipo explícitamente negacionista no solo a través de las cosas que iba diciendo en campaña (ya se sabe que las campañas electorales están para mentir) sino, sobre todo, con los nombramientos que se han ido conociendo, muchos de ellos no solo negacionistas sino, sobre todo, contrarios a cualquier política de defensa del medioambiente. Mi favorito es el haber nombrado responsable de la EPA (la agencia del medioambiente) a quien ha estado negando durante años la necesidad de tal agencia.
Ya he citado a la China. Pues bien, el gobierno ecuatoriano se plantea disolver Acción Ecológica, una ONG muy activa en la defensa del medioambiente (no se olvide que la Constitución ecuatoriana es la primera en reconocer los derechos de la Naturaleza). Razón probable: Acción Ecológica se está oponiendo a un proyecto chino y ya se sabe que el dinero de hoy es más importante que el mediambiente de mañana, sobre todo cuando son dos gobiernos los que llevan a cabo los tratos y, como tales gobiernos, no piensan más allá de la siguiente legislatura (en el caso de que haya legislaturas, claro).
Si en Beijing la contaminación es peligrosa para la salud pública, eso es una minucia. 
Total: los dos primeros países en su falta de respeto al mediambiente son también los primeros en tomar decisiones que  confirmen esa falta de respeto en la práctica.
No se preocupen: los gobiernos seguirán reuniéndose en cumbres internacionales en las que se tomarán decisiones trascendentales para hacer titulares en los medios, pero no prácticas concretas.

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