sábado, 3 de diciembre de 2016

Historia mundial reciente

La plantea Tom Engelhardt en uno de sus Tomgram. Su punto de partida creo que es este:
Led by a man who knows remarkably little, other than how to manipulate the media (on which he’s a natural-born genius) and, at least in part, by the frustrated generals from America’s war on terror, the United States is likely to be more extreme, belligerent, irrational, filled with manias, and heavily armed, its military funded to even greater levels no other country could come close to, and with staggering powers to intervene, interfere, and repress.
El triunfo de Trump y de sus multimillonarios "populistas" unidos a militares frustrados por la frustrante "guerra contra el terrorismo", todo ello bajo un personaje que sabe poco excepto manipular a los medios (cosa que hace como un genio). Sin entrar a los efectos de tal tsunami político en lo interior, Engelhardt se preocupa por los efectos para la violencia a escala mundial. Y para eso recuerda.
Recuerda lo que han sido las intervenciones de la CIA para "cambiar regímenes", cosa que ha hecho directamente o con apoyos significativos (todo ello documentado). Su lista comienza en 1953 (con Irán, Persia) y (no) termina el 11-S, pero el de 1973 (con el Chile de Allende). La tentación de añadir el papel jugado, no por la CIA sino por el FBI, en las pasadas elecciones presidenciales es grande, pero Engelhardt solo lo deja caer sin entrar a saco como han hecho otros.
Algunos de estos "cambios de régimen" o incluso "intervencionismo humanitario" han producido contragolpes ("blowback") como ha sido el de las invasiones, ataques y apoyos significativos en Oriente Medio que han producido contraataques, voladuras, secuestros, explosiones por parte de los que se pretendía cambiar o, más bien, por parte de los que perdían con el cambio y la intervención "humanitaria". Engelhardt se refiere a alguno de esos sucesos, a la contrarreacción estadounidense y a la escalada subsiguiente. Y llegamos a Al Qaeda, Boko Haram, Al Qaeda en el Magreb (antes FIS, creo) y, por supuesto, el DAESH -nombre problemático-.
Su final es ominoso:
Autocracies come and go. Autocrats rise and die. Rebellions break out and fail. Democracies work and then don’t. Life goes on. Climate change is, however, none of that. It may be part of planetary history, but not of human history. It is instead history’s potential deal-breaker.
Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar: pasan las autocracias y sus autócratas y las rebeliones que suscitan, triunfen o fracasan o triunfen al principio y fracasen el final -¿Cuba?-. Al final, las obras quedan las gentes se van, otros que vienen las continuarán, la vida sigue igual. ¿Igual? Engelhard añade algo importante: cambio climático, diferente a todas esas cosas y que podría formar parte de la historia del planeta, pero, de momento, no forma parte de la historia mundial reciente. Y, sin embargo, podría ser lo que rompiera la historia. De la especie, claro. El Planeta, encantado de desembarazarse de este cáncer autodenominado especia humana. Diabólica Autocomplaciente Especie Superior Humana, DAESH según sus siglas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada