miércoles, 9 de noviembre de 2016

Un modelo político a (no) seguir

Para curiosos/estudiosos/osciosos/amigos (y sus múltiples combinaciones y permutaciones), adjunto, ahí a la derecha del blog, un librito que publiqué hace diez años sobre la democracia estadounidense. Lo sucedido estos meses sugeriría algunas modificaciones, pero no parece que la línea argumental haya cambiado mucho. Curioso ver hasta qué punto (no) ha habido novedades de fondo a pesar de la irrupción de Donald Trump a cuyas características exportables a otros países ya me he referido en este blog más de una vez. También sobre su neofascismo y, en particular, al tipo de público al que responde y en que se basa.
(Añadido el 11: Aquí una discusión sobre fascismo y populismo que, según se dice, no deben ser confundidos. No se olvide que esas palabras no son cosas sino herramientas que utilizamos para entender las cosas y que, por tanto, tienen alguna dosis de arbitrariedad: fascismo y populismo pueden ser la misma cosa, o uno parte del otro, o referirse a cosas totalmente distintas según las definamos, según armemos el instrumento para conocer lo que sucede. Dejando de lado el uso insultante de las palabras, lo apropiado sería decir "definiendo fascismo de tal forma y populismo de tal otra, entonces lo que sucede ahí fuera y a lo que aplico tales términos se parecen / se identifican, / son totalmente diferentes -táchese lo que no proceda-")

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