viernes, 25 de noviembre de 2016

Peleas entre periódicos

The Guardian, con muy buen sentido, ha publicado los enlaces a las páginas conservadoras estadounidenses añadiendo algunos comentarios de su cosecha. Su motivo declarado, no exento de ironía, es permitir a los no-tan-conservadores tener acceso a posiciones distintas de la del periódico en que aparece la lista. Todo un gesto de "fair play" aunque los comentarios no lo sean tanto y sin temor de que el contacto con los conservadores les lleve a abandonar la lectura de The Guardian y se vayan a las páginas ahora enumeradas y comentadas. Que, por lo menos, abandonen por un momento la burbuja ideológica en la que andan metidos.
Casi al mismo momento, encuentro la inmediata respuesta de The American Conservative en la que se desmontan algunas afirmaciones del artículo de The Guardian que termina con alguno de sus errores (alguno, de bulto, como el referido a la Uniting Church que NO existe en los Estados Unidos y sí en la Australia de la que proviene el periodista de The Guardian y que se convierte en un argumento sobre la falta de información y conocimiento de la realidad por parte del susodicho).
Evidente: se conocen y no de manera superficial. Como mecanismo de indoctrinamiento, no parece que funcionen bien: no creo que ninguno de los periodistas de la lista haya tenido dudas sobre sus propios planteamientos al confrontarlos con los de los otros. Como mecanismo de "confirmación en la fe" sí que funcionan. En primer lugar, según el principio "ladran, luego cabalgamos" o, si se prefiere, en segundo lugar, según el "nos critican, luego tenemos razón". No hay, en efecto, mejor legitimación de lo que uno cree que la que proporcionan los enemigos planteados como tales (y no se olvide la división y polarización de sociedades como la estadounidense).
La línea general es que cada cual lee (en el caso de que lea, claro, que esa es otra) aquello que va en la línea de las propias creencias, generándose ahí un "feedback" interesante: los elijo porque piensan lo que yo pienso y, al encontrar en ellos lo que yo pienso, me confirmo en lo que pienso (ellos lo saben y procuran que encuentres lo que buscas, con lo que la línea del periódico se mantiene). De este modo, leer algo que no encaja con las propias creencias o se abandona rápidamente o, en cualquier caso, aparece tan lleno de errores, exageraciones y manipulaciones que no afecta en lo más mínimo a las sólidas creencias de cada cual (lo de sólidas es un decir).
Viviendo en un sistema capitalista, es algo ingenuo pensar que la línea del periódico viene determinada por la ideología de sus dueños, accionistas o propietarios. Normalmente, viene determinada por consideraciones de mercado: necesitan lectores para poderlos vender a los anunciantes y son muy sugestivas las oscilaciones de periódicos (pienso ahora en España) que han sido muy conservadores como el ABC a los que les ha salido competencia por su derecha (La Razón) y constatan cómo la pirámide de edades de sus lectores aconseja dejar algunas de sus clásicas manías conservadoras para dar entrada a nuevos lectores. No es ideología: es mercado. Todo hay que decirlo: cambió también la propiedad del medio. Así que relativicemos.
Véanse, de todos modos, estos dos recortes, que son mis favoritos, en sendas editoriales de dos periódicos, uno boliviano y el otro español (es decir con sede en La Paz y en Madrid) a propósito de una decisión del gobierno boliviano:
 La decisión del Gobierno de disponer la transferencia de las acciones que tienen los bolivianos en las empresas petroleras y que se hallan en fideicomiso de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), es un acto que se ajusta a la ley, lo que únicamente estaba pendiente de definición es el procedimiento, como reconoció el propio presidente de Previsión BBVA, Ildefonso Núñez.

La Razón (grupo PRISA, La Paz), editorial del 17 de mayo de 2006
Véase la otra versión:
Ahora, muy poco tiempo después de que declarara que España es un aliado estratégico, ha cargado sin ton ni son contra el BBVA y el grupo suizo Zurich reclamando la entrega de las acciones petroleras que tenían depositadas ambas instituciones para organizar el sistema de pensiones boliviano. En el tono amenazador que le caracteriza últimamente, ha conminado a BBVA y Zurich a que devuelvan las acciones petroleras en el plazo de 72 horas so pena de intervenciones y otros males mayores.Pero la retórica amenazadora es, en este caso, un puro disparate. Las acciones petroleras que Morales y su vicepresidente García Linera reclaman son el contravalor a cambio de retribuir algunos fondos de pensiones del país. Ni el BBVA ni Zurich pretendían la propiedad de las mismas, así que el gesto de reclamación es probablemente innecesario y un poco ridículo.
El País, (Grupo PRISA, Madrid), editorial del 17 de mayo de 2006
Obsérvese que, aunque viejos, los editoriales son exactamente de la misma fecha y que entonces (no ahora) La Razón boliviana pertenecía al mismo grupo que El País español. Pregúntese si algo tuvo que ver la relación con el gobierno y con los anunciantes para que se dieran estas versiones tan dispares. Mercado, no ideología ni, mucho menos, realidad.
Ahora volvamos a la lista de The Guardian y a los comentarios de The American Conservative. Aburren.

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