martes, 22 de noviembre de 2016

Otra memoria histórica: la de los esclavos

Los jesuitas fundaron, en 1789 (fecha francesa donde las haya), una universidad en Georgetown. En 1838 decidieron vender 272 esclavos (negros, por supuesto) por un monto total de lo que ahora serían 3,3 millones de dólares. Los esclavos provenían de unas plantaciones que los jesuitas poseían en Maryland y fueron facturados a Louisiana. Lo cuenta el New York Times a propósito de unas declaraciones del actual "president" de dicha universidad dando preferencia, en las admisiones, a los descendientes de aquellos esclavos vendidos, por cierto ahora organizados. 
No es la única universidad estadounidense que se financiaba, parcialmente supongo, a través de la esclavitud. Brown, Harvard, Virginia o Rutgers están en las mismas. Pero la de Georgetown se ha adelantado en medidas para "compensar" aquella situación que, entonces, todo el mundo veía "normal" (Siglos antes, el defensor de los indios americanos, Bartolomé de las Casas, no tenía tantos problemas en aceptar la esclavitud de los negros -¿leyenda?-. Eso sí, Juan Ginés de Sepúlveda, enfrentado en la "controversia de Valladolid" a mitad del siglo XVI, iba mucho más allá).
Por lo que se refiere a Georgetown, no solo reconocen lo sucedido y procuran enmendar el entuerto en la medida de sus posibilidades sino que han creado un centro (Georgetown Slavery Archive) en el que se van publicando los documentos históricos referentes al tema de la esclavitud (de los negros, por supuesto). Pueden verse en esa página que cito.
Y ahora la anécdota personal. Allá por principios de los años 70 dormí unos días en dicha universidad. Queriendo visitar otra (no recuerdo cual, tal vez la American University), miré en el mapa y vi que podía ir tranquilamente paseando de una a otra. No recuerdo a qué universidad me dirigía, pero sí recuerdo que, de repente, me encontré en medio de un barrio deprimido, sucio, cristales rotos, latas por el suelo y habitantes que me miraban con recelo ya que yo era el único blanco (caucásico) que había en los alrededores. Los taxistas también eran negros y nada que se pareciese a "fuerzas del orden". Pasé el miedo del que se siente totalmente diferente y observado como tal.
No hay memoria histórica que valga. Sin quitarle su importancia (también en las Españas), creo que hay asuntos inmediatos en el presente que pedirían algo de intervención. Y, si no, que se lo digan a los negros que, estos días, están temerosos en los Estados Unidos. No los venderán, pero...
Y ya que he citado a Las Casas y a Sepúlveda, no estaría de más algo de memoria histórica por parte española sobre lo sucedido en América entre finales del siglo XV y principios del XIX y siguientes.

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