lunes, 21 de noviembre de 2016

Negar el cambio climático: enfoques

Vuelvo a encontrar material sobre el papel jugado por la ExxonMobil en la ocultación de datos y apoyo a la campaña de descrédito de los que afirman que sí estamos ante el riesgo de un cambio climático de tremendas consecuencias. La bibliografía que inicia el artículo en la New York Review of Books ya es significativa. A alguno de esos libros ya me había referido en otras ocasiones. En general, su planteamiento consiste en intentar probar que la empresa (que tiene unos ingresos parecidos al PIB de Austria) tuvo hace tiempo datos fehacientes sobre esa posibilidad y los ocultó. En realidad, no solo los ocultó sino que financió a diversos negacionistas. 
¿Razones? Las propias de este sistema en el que vivimos: la lógica del beneficio a corto plazo (o, a lo más, a medio) por encima de cualquier consideración a largo plazo.
Sin embargo no es eso lo que me ha interesado del artículo que cito que, como digo, era cosa que ya había encontrado. Lo que me ha interesado es la posición de los Rockefeller anunciando que irán des-invirtiendo en la ExxonMobil poco a poco, pero sin pausa. A pesar de que su fortuna se debe, en gran parte, a una de las empresas que acabaron formando la Exxon, a saber la Standard Oil. Consideran que la conducta de la empresa en este campo ha sido inmoral y, por tanto, rechazable. No se van de golpe, para no causar más daños, pero sí lo irán haciendo poco a poco hasta quedar desvinculados totalmente de dicha empresa.
¿Qué dice la empresa? Que los Rockefeller están financiando una campaña (una conspiraición) contra la ExxonMobil y que esta des-inversión forma parte de esa campaña que incluye también la financiación de los que afirman poder demostrar el mal comportamiento de esa empresa.
Me interesan los paralelismos: conspiración de la ExxonMobil y de los Rockefeller que se demuestra con "qué supieron y cuándo lo supieron" y se remacha atribuyendo aviesas intenciones a las donaciones y apoyos a la investigación periodística y académica. Movidos por intereses aunque bajo capa de buenas intenciones (la Exxon no quiere colaborar en los problemas generados por el posible cambio climático sino que defiende el empleo y la generación de riqueza -observable- frente a hipótesis problemáticas). Digamos que ambos aplican criterios de esperanza matemática: beneficio o daño de un evento multiplicado por la probabilidad de que se produzca efectivamente (el "largo me lo fiáis" tiene su lógica).
¿Cómo saber quién tiene razón? No es fácil a no ser que uno ya tenga tomado partido por uno o por otro. Pero no se excluye que ambos tengan razón: la Exxon acusando a los Rockefellers de malintencionados y los Rockefellers acusando a la Exxon de inmorales.
En realidad, si es verdad, como dicen algunos científicos -otros lo niegan-, que el cambio climático se está produciendo ante nuestros ojos (o, mejor, ante nuestras epidermis), tanto da. Los valores importantes no son los éticos sino los que se cotizan en Bolsa.
Cuidado: no estoy (creo) aquejado de la enfermedad de la "post-verdad". Simplemente digo que hace falta más información para saber quién tiene la razón y que el que uno u otro me sea simpático no es criterio para adjudicarla. Sí que hay verdad, digan lo que digan los post-modernistas, pero hay que buscarla. Los negacionistas y los afirmacionistas no cambian la realidad por el mero hecho de serlo. Y llama la atención el uso que se hace del cambio climático para conseguir fondos que permitan seguir existiendo a algunas organizaciones que yo respeto, pero...

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