domingo, 27 de noviembre de 2016

De te fabula narratur

He estado preparando estos días un par de charlas (no las llamo pomposamente conferencias porque no lo son) para sendas asociaciones en las que tengo muchos amigos. El tema, el caso Trump. 
No voy a entrar ahora en los detalles de mis diapositivas que he ido recogiendo, pero no me resisto a poner la lista de elementos que dan que pensar sobre España cuando se describe lo recientemente sucedido en los Estados Unidos. Allá va:
  •Sistema electoral problemático
-   Porcentaje de votos y de escaños El de los Estados Unidos es obvio: ganó Clinton por dos millones de votos y gobernará Trump con un apoyo explícito de una cuarta parte de los adultos estadounidenses. En las Españas (incluyendo Cataluña y País Vasco) el sistema electoral produce esos y otros muchos desfases.
“Coste” del escañoEn las Españas hacen falta muchos más votos en circunscripciones pequeñas que en grandes. De hecho, la relación entre porcentaje de votos y porcentaje de escaños se acerca a algo aceptable en las circunscripciones grandes. En las pequeñas, el sistema se parece más al mayoritario que el proporcional. En USA es peor bajo el sistema "winner takes all", el que más votos tiene se lleva a todos los grandes electores de ese Estado en concreto.
 •Encuestas con voto oculto y uso mediático: Las encuestas a escala nacional preguntando a quién se iba a votar no fallaron. Daban mayoría a Clinton. Lo que falló fue el sistema para trasformar el voto popular en voto electoral, para lo cual habría hecho falta una encuesta altamente representativa (sobre todo cuando las diferencias eran muy pequeñas) en cada uno de los Estados. Muy caro. Lo que importaba era la venta mediática de los resultados y, supongo, alguna de estas ventas estaba sesgada por las simpatías o antipatías del medio. A eso se le añade la masiva presencia de voto oculto: personas que, ante lo desagradable que resultaba Trump en televisión, sentían vergüenza de reconocer a un encuestador desconocido que iban a votar por él. 
Papel de los medios y de las redes (bots incluidos): Los medios dieron mucha importancia inicial a Trump ya que era noticia ventible. En parte, le hicieron la campaña pensando que no conseguiría la nominación republicana. Después ya era tarde. Por otro lado, los 11 millones de seguidores de Trump en Twitter tienen que haber pesado algo aunque la mitad de ellos fueran falsos seguidores. ¿No suena algo a situaciones parecidas en las Españas? 
Férrea ley de la oligarquía (y debilidad del asambleísmo): Las cúpulas de los partidos funcionan muy bien defendiendo su bien primordial: su existencia como cúpulas. Con Clinton, se habló del uso de los superdelegados a la Convención para pararle los pies a Sanders. El multimillonario rompió con la cúpula de su partido porque tenía medios más que suficientes para pagar lo que hiciera falta (por ejemplo, los carteles los regalaba a quien los pidiera; los Demócratas cobraban 2 dólares). La asamblea se manipula y punto. 
Sociedad dividiéndose: Aquí hay una pequeña diferencia. La división en las Españas es territorial. Básicamente una Cataluña dividida al 50 por ciento respecto a la independencia y un País Vasco no tan dividido, pero igualmente dividido con enfrentamientos físicos de vez en cuando. Socialmente, se está dividiendo (por ejemplo, los salarios altos han crecido y los bajos han bajado, diga lo que diga el Gini sobre rentas o sobre riquezas). Pero no llega a las profundas divisiones que la campaña ha puesto de manifiesto y ha exacerbado. Clase, raza, sexo, edad, residencia, ideología y algún que otro criterio parten a la sociedad estadounidense mucho más de lo que pueda pasar en las Españas. Si va en la misma dirección, está por ver.
  •  Voto en negativo (votar contra, no a favor): Se sabe que en los Estados Unidos, el criterio citado con más frecuencia en los encuestados sometidos a la pregunta de "por qué votará usted por Clinton/Trump", era muy sencillo: "No es el otro". En otras palabras, se votaba a Clinton porque no era Trump y a Trump porque no era Clinton y esta era la respuesta mas frecuente. Después venían otras. En las Españas se dice "votar tapándose la nariz": hay quienes votan por un partido al que detestan pero solo porque no es otro partido al que detestan todavía más.
Lo que resulta curioso es que, a día de hoy, es decir, casi dos semanas después de las votaciones, todavía no haya un recuento completo y fiable de los resultados estadounidenses. Cuánta razón tenía Trump al decir que había truco, solo que este posible truco probablemente le favoreció.  

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