martes, 1 de noviembre de 2016

Clinton poco honrada

Trump lo proclama con frecuencia "esta mujer no es honesta" (lo de "honesta" es un falso amigo de "honest" que significa "honrada"; lo de la honestidad se le aplica más a Trump y al marido de la candidata). Pero qué piensan los electores sobre esa falta de honradez por parte de Clinton. Esta es una de las formas de saberlo: preguntarlo. Y estas son las respuestas que trae el Washington Post y que aporta más datos interesantes que no voy a reproducir:

La primera lectura consiste en constatar, una vez más, lo del "color del cristal con que se mira": en algunas de las opciones, las diferencias entre republicanos e independientes son notables, y no te digo si se hubiera añadido la barra de los demócratas.
La segunda lectura, es que resulta curioso que reciba tantas respuestas un asunto, en mi opinión, de menor importancia que lo de Bengazi, a saber, el uso de su servidor personal para comunicarse con sus colaboradores y subordinados, cosa que tal vez no influya en su voto, pero sí se añade a las tantas y tantas truculencias de esta campaña.
La tercera es general: que cambie de opinión es algo consustancial a la mayoría de políticos (cosa que unos pocos seguro que enlazan con el hecho de que está en política desde tiempos inmemoriales).
Y que es calculadora y evasiva: le va en el sueldo.
El caso no puede extenderse a otros países en su literalidad. Pero sí pueden verse los diferentes criterios con que se valora a un político primero, según el color del cristal con que se mire, y, segundo, según lo que esté en ese momento en los medios. Sin salir de las Españas, la corrupción del Partido Popular (y, ya puestos, de la antigua Convergencia Democrática de Cataluña -el 3%- y, si se quiere, del PSOE andaluz -los ERE y los cursos-) no es vista de la misma manera por los votantes propios y ajenos y no es puesta en un lugar importante frente a otras cuestiones menores pero que, en un determinado momento, "venden".

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