martes, 4 de octubre de 2016

Wells Fargo, "tarjetas black" y Deutsche Bank

Son tres casos diferentes, aunque los tres bajo escrutinio judicial y que exhala un aroma que resulta familiar. 
1. Wells Fargo puede abrir la procesión: prácticas fraudulentas, enriquecimientos personales ilícitos y, durante mucho tiempo, altos ejecutivos presentados como héroes, capitanes de empresa, innovadores, creadores de riqueza. Ahora bajo investigación parlamentaria que hace temer que, habiendo como hay congresistas que deben favores a esos ejecutivos, al final "fuese y no hubo nada". 
2. El de las "tarjetas black" consiste en 65 altos ejecutivos, sospechosos de apropiación indebida de unos 12 millones de euros mientras el Banco al (del) que se servían se iba al garete y tuvo que ser nacionalizado, obviamente con dinero público. En qué se gastaron esos dineros hace, por lo menos, sonreír. Implicados y ahora acusados, consejeros de todo el espectro político derecha-izquierda, sindicalistas, gente bien de toda la vida, cargos en la Casa Real y así. Obvio que Bankia no quebró por esos 12 millones sino por créditos mal concedidos. Pero el estilo de vida de los acusados no encaja con el barco que habían colaborado en hundir. Aun así, el asunto se complica cuando se emiten teorías sobre la venganza de banqueros vascos y el enfrentamiento, en la cúpula, con José María Aznar y su mascarón de proa Rodrigo Rato. No sé si es cierta, por supuesto, pero no deja de ser curioso que la fundación que dirige Aznar (FAES) se acabe de desvincular de su partido, el Partido Popular. (Obsérvense la cantidad de conflictos políticos, económicos y sociales subyacentes. No todo es "clase dominante" homogénea y omnipotente)
3. Y llegamos al Deutsche Bank y a esa frase del vicecanciller alemán sobre sus ejecutivos: no sabe si reírse o estar furioso. Añado: como en los casos anteriores, por cierto. Especulación, malas prácticas, errores garrafales, insolvencia, acciones que se desploman (con ligeras recuperaciones propias de la volatilidad y de esas casas de apuestas que llaman Bolsa) forman un conjunto no muy presentable que el gobierno alemán trata de salvar... cargándolo sobre los GIPSI. Que los Estados Unidos pretenda imponerles una multa de miles de millones (ya será menos) no hace sino agravar la impresión de que habría que ir pensando en otro Lehman Brothers (al perro flaco, todo le son pulgas) de consecuencias mucho más espectaculares que las zarzuelas de las "black" o los arrebatacapas de la Wells Fargo.
En los tres casos, ejecutivos que han estado en el Olimpo, au-dessus de la mêlée, intocables... pero que ya no lo están. No me asombra que hayan estado como parece que han estado hasta llegar a esa obscenidad de llenarse los bolsillos personales mientras han hundido el barco que están saqueando. Lo que me asombra es que estén en el banquillo, o ante una comisión parlamentaria (algo es algo). Se han "pasao" y la clase dirigente vela por el mantenimiento del sistema que estos dirigentes estaban (o están) poniendo en riesgo de supervivencia.
Que haya gente que está sacando sus dineros del banco y guarándoselos bajo el colchón, es, de nuevo, signo de profecía que se autocumple. Porque, generalizado tal comportamiento, llevará a otra debacle.
(Añadido el 13: el presidente de Wells Fargo dimite por el escándalo suscitado por las malas prácticas del banco)

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada