martes, 11 de octubre de 2016

Que voten hasta que acierten

En las Españas se podría seguir votando cada pocos meses hasta que los electores acertaran en su veredicto y se formara el gobierno aceptable para las élites políticas (y algo más que políticas, a lo que dicen). La culpa, en todo caso, es de los electores que no saben votar como debería ser. Los políticos, servidores de interés general, solo responden a las demandas de la gente, del pueblo, de la ciudadanía o como quiera que llamen a los votantes que les legitiman mientras dure la democracia.
En el Reino Unido no se llegó a tanto con el Brexit, pero sí hubo intentos de repetir la consulta cuando algunos votantes descubrieron que habían sido engañados (en las Españas, los que se sienten engañados pasan a la abstención. Creciente, por supuesto). Obvio también que la culpa la tenían los votantes y no los políticos que convocaron el referéndum de manera más o menos irresponsable (no era para solucionar el problema planteado por la pregunta sino para gestionar asuntos de poder frente a otros partidos). No se ha producido y, de momento, "Brexit is Brexit", aunque con las matizaciones que la vida real impone a preguntas tan genéricas y con solo posibilidad de responder afirmativa o negativamente. Sin matices que la realidad exige.
Ahora le ha tocado el turno a Colombia. Hay quien propone un segundo referéndum ya que en el primero es obvio que los votantes se han equivocado. Por supuesto que no se ha equivocado el que primero firmó la paz y después acudió a las urnas. Nada que se parezca a una maniobra manipuladora. La culpa del desaguisado la tiene el pueblo. De todos modos, hay otras formas de solucionar la cuestión: decir que sí, que ese ha sido el resultado, y pasar a interpretar los acuerdos previos de forma que se salten dicho resultado y se mantenga el interés de los políticos convocantes y de los que encontraron un buen argumento de oposición.
A la húngara. Los votantes no acertaron con lo que quería el gobernante, así que se tomarán igualmente las decisiones que pretendía fueran legitimadas de manera referendaria y se legitimarán con la democracia representativa. El gobierno obedecerá el mandato no del referéndum sino el de las previas elecciones generales. Para este viaje no se necesitaban alforjas.
Eso sí, siempre habrá quien diga que "los electores nunca se equivocan" o fantasearán con lo de que "lo que los electores nos han dicho es que...(y aquí lo que convenga al político)". Es la mejor forma de hacer que acierten: interpretar su decisión de forma que encajen con los deseos del político.
Y pensar que la dictadura es peor...

No hay comentarios:

Publicar un comentario