sábado, 29 de octubre de 2016

Mosul-Alepo

Otra interesante contraposición entre cómo se ven las atrocidades en el sitio de Alepo y en el de Mosul. Claro, cada una se ve según el prisma de "qué hacen los nuestros" y "qué hacen los otros", con lo que la imagen resultante es diferente. En un caso "liberamos" y en el otro "defendemos", aunque la barbarie sea la misma, la de atacantes y la de defensores.
El texto que cito parte de un recuerdo de quién inventó lo de "relaciones públicas", eufemismo para "propaganda" y de cómo ha estado funcionando esa propaganda por parte de algunas empresas (comienza con la que promovió el tabaco entre las mujeres) y, claro, por parte de Estados que pueden intercambiar entre ellos medios si comparten fines.
Lo que esta propaganda evita casi sistemáticamente es que ni lo de Alepo ni lo de Mosul serían posibles si no hubiera habido aquella invasión de Irak de la que solo Blair ha tenido que arrepentirse (parcialmente, por supuesto), mientras se espera que Aznar, Barroso y Bush digan algo. Lo que cito de John Pilger también recuerda el uso y abuso del pretexto de "cambiar el régimen" utilizado para invadir a unos y no hacerlo con otros.
Patrick Cockburn incide en lo mismo: la cobertura a un caso y otro es un ejemplo de cómo funciona la propaganda que consumimos en nuestro mundo. Su reflexión se extiende a cómo se actuó con la Libia de tiempos de Gadafi. No es solo cuestión conspiranoide de deseos de manipular (que existen, claro que existen) sino también de cómo funcionan las fuentes disponibles y cómo se relacionan con periodistas y medios "de fuera" del país, sobre todo si son centrales.
(Como contraste, ver, en Le Monde de hoy, la situación de la ofensiva rebelde en Alepo aquí y los avances de las fuerzas iraquíes contra los yihadistas de Mosul aquí)

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