viernes, 21 de octubre de 2016

Más populismo

"El único antídoto para las décadas de ruinoso gobierno en manos de una pequeña élite es una audaz infusión de voluntad popular. En cualquier tema que afecta a este país, el pueblo (la gente) tiene razón y la élite gobernante está equivocada". Cualquier europeo encontrará ejemplos de políticos que han dicho algo parecido: Syriza, Podemos, Front National, Unión Cívica Húngara, Lega Nord, Ley y Justicia (PiS) son los primeros que se me ocurren. Representan a la gente frente a las camarillas de la partidocracia. Eso no les garantiza la victoria, por supuesto, aunque algunos ya están en el gobierno.
"No me interesa defender un sistema que, durante décadas, ha servido a los intereses de los partidos políticos a expensas de la gente. Miembros de ese club (consultores, encuestadores, políticos, tertulianos y lobbies) se han hecho ricos mientras la gente `[...] se empobrecía y quedaba aislada".
El autor es Donald Trump en un artículo en el Wall Street Journal. Ya he contado mis problemas con la palabra "populista" usada en términos negativos aunque también en términos positivos, como programa político bajo tal etiqueta. 
Con todas las reservas que ya he expuesto, sí parece que hay abundancia de ejemplos de propuestas políticas que encajan con la definición que se daba en el viejo Diccionario de política, a saber, “aquellas fórmulas políticas por las cuales el pueblo, considerado como conjunto social homogéneo y como depositario exclusivo de valores positivos, específicos y permanentes, es fuente principal de inspiración y objeto constante de referencia”. El artículo de Trump encaja en las características generales de tal perspectiva que, como digo, tiene muchos seguidores. Y eso es lo que hay que explicar.
La explicación más sencilla (volveré a ello el miércoles de la semana que viene en mi articulillo para el diario Información) viene de las políticas puestas en práctica para enfrentarse a la crisis actual (y que tiene algunas resonancias con las de la crisis del 29). Se lo escuché anoche a Gabriel Tortella en una entrevista en la radio nacional de España que me hizo recordar sus mitos sobre un tipo particular de "populismo" que es el nacionalismo aunque éste no tenga la dinámica del "populismo", más situado en un contexto temporal específico.
Problemas comunes tienen respuestas comunes. Si no vemos las causas comunes, difícilmente entenderemos las respuestas comunes por más que estas respuestas se refracten en las diferentes condiciones sociales en las que se producen (por ejemplo, en la Unión Europea, la cuestión del euro, que no es común con los Estados Unidos). Es como la crisis de la socialdemocracia española: tiene sus factores propios, pero no es comprensible sin recurrir a la crisis de las socialdemocracias y democracias cristianas europeas: no han sabido responder a la Depresión/Recesión con políticas alternativas a las dominantes (el llamado "neoliberalismo") y los "populistas" sí.

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