sábado, 22 de octubre de 2016

Identificarse con un grupo

Lo llaman "identity fusion" cuando la identificación es tan fuerte que puede llevar al martirio o, por lo menos, a tomar decisiones contra el propio egoísmo. Por lo que veo, no tienen muy claro qué es lo que hace que una persona se identifique con tanta profundidad con un equipo de fútbol, una nación, una religión o una ONG hasta sentirse uno con el grupo. Pero sí hay estudios sobre en qué consiste dicha fusión cuando "morir por la patria no es morir: es vivir", como rezaba (nunca mejor dicho) un versículo del himno colombiano.
Como me suele suceder, lo que me interesa son los mecanismos o factores o variables que inciden en NO llegar a tales identificaciones. Lo que puedan decir los teóricos, ya no me preocupa tanto.
Supongo que los freudianos tienen una respuesta que iría en la dirección de la emergencia del Ego a partir del Ello y los mecanismos de defensa cuando dicha emergencia se ve amenazada que van desde la identificación con el agresor a la sublimación pasando por la racionalización. Habría que recorrer la lista de dichos mecanismos para ver cuáles explican mejor esa emergencia frustrada del Ego. Pero esta identificación del "fan", "hooligan", "tifoso", "hincha", sea para el fútbol o para cualquiera de los otros objetos de identifcación (nación, partido político) existe. Para tal asunto, no tengo ningún caso al que referirme con datos, pero creo que la entiendo. Sin embargo, es obvio que no todo el mundo siente esas identificiones profundas.
En cambio, sí puedo pensar en otra perspectiva, compatible con la anterior. Los que NO se identifican a ese nivel con ningún grupo puede que sea porque se identificaron con varios. El problema, me parece, se presenta cuando un grupo se convierte en el único objeto de identificación. La fusión se hace más probable. Pero si alguien ha sido localista, religioso, localista de otro lugar, miembro de una profesión con la que se ha sentido identificado, es probable que acabe tomando distancias de tales objetos: su pueblo, su familia, su nación, su religión, su equipo de fútbol, su partido político (siempre subrayando el "su").
Claro que hay crisis en esas identificaciones. Pienso en la identificación con un partido político que desaparece o se difumina. Aparecen sentimientos asociados con la frustración, como puede ser la depresión que es una forma de agresividad que encuentra en uno mismo el objeto de agresión.
Si identidad es responder a la pregunta "qué/quién soy yo", me parece que, en una versión social de la emergencia freudiana del Ego, el haber pasado por sucesivos objetos de identificación ayuda a tomar distancia frente a todos ellos. Supongo que ese estadio final es raro, poco frecuente, y hay numerosos vericuetos para evitarlo: sentirse uno con un grupo es más seguro que estar solo y desnudo ante al mundo.

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