viernes, 9 de septiembre de 2016

La que se viene

Bajo la presidencia de Carter era frecuente leer cosas made in USA sobre el fin de la hegemonía estadounidense. El bueno de Carter (que, además, mejoraría con el tiempo) intentaba gestionar la decadencia de la mejor manera posible. La menos dañina en cualquier caso. El resultado fue la presidencia de Reagan (It's morning in America; America standing tall again). 
Ahora estamos en las mismas bajo Obama aunque sin el elemento bondadoso del cacahuetero. ¿Paralelo? Trump y su make America great again. La distancia entre sus votos y los de Clinton es problemática porque problemáticas son las encuestas que se publican pensando más en los medios de comunicación que en su reflejo de la realidad, amén de lo difícil que es hacerlas cuando cada estado tiene reglas diferentes para elegir a los grandes electores que son los que, en definitiva, eligen al presidente. Encima, es preciso distinguir entre los que se han registrado para votar y el resto de la población (a alguno de los cuales no se les deja votar con procedimientos dudosos). Sea como sea, entiendo la reacción del estadounidense medio, que cree en su excepcionalismo y que no quiere perderlo porque sería una forma de perder parte de su autoestima, así que votará por Trump mientras que los "liberals" se abstendrán al no poder aceptar a Clinton ni, mucho menos, a Trump.

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