miércoles, 7 de septiembre de 2016

La culpa es del otro

Me entraron ayer dos textos aparentemente distintos y distantes. En uno, el articulista de The Guardian expone la facilidad que tuvieron, unos y otros, en la campaña para el Brexit, para echarle todas las culpas a Bruselas. Sin embargo, 
We also need to show that many of the genuine problems that troubled leave voters – stagnant wages, crowded schools and GP surgeries, not enough homes – are the fault of our government, not the EU.
Es decir, que cada palo aguante su vela. Muchos de los problemas que se achacaban en campaña a la UE eran problemas creados por un malgobierno. Y ahora, con un pie puesto en el estribo, los ingleses reciben notas sobre los males adicionales que les esperan con el Brexit. Desde dentro y desde fuera. 
Demos ahora un salto. Se trata del diagnóstico de Atilio Boron, en América Latina en movimiento,  sobre los sucesos recientes en Bolivia que llevaron al asesinato de un viceministro:
El asesinato en Panduro, Bolivia, del Vice Ministro Rodolfo Illanes refleja claramente los extremos a los cuales es capaz de llegar la coalición destituyente formada por el imperialismo norteamericano, como indudable “director de orquesta” acompañada por la oligarquía tradicional y las diversas fracciones de la burguesía como “segundos violines”, para seguir con la metáfora sinfónica, y el desafinado y heterogéneo coro integrado por ciertos segmentos de las capas medias, la pequeña burguesía y algunos sectores de las clases y capas populares de la ciudad y el campo.
Puedo aceptar hasta lo del imperio (el autor cita a Perkins que también he citado yo alguna vez que otra: claro que hay manejos "desde fuera"), aunque no tengo claro qué gana con eso. Lo que no veo es qué parte del embrollo se debe al posible malgobierno, las otras muertes producidas, las contradicciones, las promesas incumplidas, la corrupción y cosas por el estilo. 
Cierto que es imposible (e inútil) intentar producir un mapa a escala 1:1 como ironizaba Borges, pero estos mapas que solo miran desde una coordenada son problemáticos.
Sin llegar a tanto, resultaría enternecedor si no fuera tan irritante ver el empeño de los políticos españoles en encontrar en el "otro" la culpa del impasse en que se encuentra el país. Solo falta que insinúen que la culpa la tiene el electorado por no votar como debería. Pero es fascistoide ese "los jefes nunca se equivocan" para los falangistas españoles y "il Duce non si sbaglia mai" para los viejos fascistas italianos. Y en esas estamos.

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