miércoles, 31 de agosto de 2016

Vestido femenino

La historia de la intromisión en el vestido de las mujeres es larga. Pueden verse aquí normas desde la antigüedad clásica europea a nuestros días.
En mi lejana infancia había carteles que decían:"Mujer: si no quieres sufrir la vergüenza de que te expulsen del templo, mira siempre cómo vas. Manga larga, medias, traje honesto". Los recuerdo en la puerta de algunas iglesias (católicas, por supuesto) aunque el texto no coincida exactamente con lo que otros recuerdan de aquellos tenebrosos años 40 y 50 españoles (con los 60 llegó el turismo y el bikini y los tales carteles desaparecieron).
Pero es que con el burkini hay algo más: rechazo de manifestaciones públicas de religión, ya que se supone que las mujeres que tal cosa visten en las playas lo hacen por religión (musulmana, por supuesto) y eso está muy feo. Parece que las cosas se han serenado en Francia y la policía ya no tiene que sacar de la playa a mujeres vistiendo tal prenda, supongo que no para obligarlas al bikini o al topless.
No consigo recordar la nacionalidad de la señora que mostraba un crucifijo dorado en su "canalito" puesto en valor por su sostén. La vi en televisión. A nadie le producía el mayor rechazo tal acto religioso aunque la visión beatífica fuera por otros derroteros y se le pudiera aplicar, con mucha más razón, el aviso en la puerta de los templos católicos de otro tiempo.
¿Pueden los varones entrar con tanga en una iglesia? ¿Pantalones cortos? ¿Con tatuajes obscenos? ¿"Marcar paquete", como muestra de la religión machista, ha de ser perseguido por la justicia? También en mi infancia, en la llamada "playa del obispo" (Benimar) en Valencia, España, estaba prohibido a los varones ir a pecho descubierto por la playa, razón por la que el uso de camiseta era obligatorio y, por supuesto, ropa de baño tipo pantalón, nada de cosas ajustadas y cripto-exhibicionistas. Y las mujeres, con ropa de baño con un mínimo de faldillas que impidiesen la "puesta en valor" de protuberancias inferiores, lo cual las hacía mucho más interesantes para nosotros adolescentes pecadores.
La verdad, como si no hubiera problemas más urgentes e importantes. Y los hay. Una excelente lista aquí que incluye las buenas relaciones del gobierno francés con el gobierno de Arabia Saudí, tan defensor de los derechos de la mujer como todo el mundo sabe. O el francés mismo.
Que hay un problema con los yihadistas en Europa es obvio. Algunos están entre los refugiados, que sufren un shock post-traumático que les inclina hacia la violencia, pero poner más muros y barreras no es garantía de que el problema termine: muchos yihadistas son europeos. Poner barreras a cuestiones secundarias como el vestido puede ser incluso contraproducente siendo, como es, un asunto baladí. Tengo mi propia lista (aquí, al final de todo), pero aquí hay otra a no despreciar: lucha ideológica, como, dice el artículo que cito, la que hubo en su momento con el comunismo y que ahora tiene que ver con los exportadores de esta ideología, Arabia Saudí y Qatar sin ir más lejos. No es despreciar al Islam o criticarlo desde la ignorancia (cosa frecuente, por cierto). Sino hacer ver las limitaciones y contradicciones de esta variante muy particular del Islam que es el yihadismo. Si todo se reduce a prohibir el hiyab o incluso el burka (no digamos el burkini), el remedio es peor que la enfermedad: el grupo se sentirá agredido sin motivo y algunos encontrarán nuevas razones o añadirán a las ya existentes para cambiar de versión del Islam. Y un último punto: cierto que en el Islam se encuentran tradiciones muy parecidas a las de los fanáticos cristianos incapaces de gestionar situaciones ambiguas y que tienden a visiones de la realidad en "blanco o negro", con ideas cartesianas "claras y distintas". Sin embargo, en esas dos religiones, como probablemente en todas, hay espacio para gestionar algo que es la vida misma: los matices, el gris entre el blanco y el negro, la comprensión de una cosa y de su contraria. En el caso del Islam, esa tradición menos extremista tiene orígenes antiguos. Un ejemplo, aquí, en esta recensión del libro de Shihab al-Din al-Nuwayri The Ultimate Ambition in the Arts of Erudition, que se publicará ahora por Penguin Random House a partir del original del siglo XIV. Las citas contra "desórdenes" sexuales van acompañadas de sus alabanzas y disfrutes. Referencias al vestido o al no-vestido incluidas.
(Añadido el 1º de septiembre: interesante comentario de Noam Chomsky sobre el vestido masculino de los judíos hasidíes -pantalón y chaqueta negros, camisa blanca, sombrero negro, pelo con trenzas -a veces con filacterias- al final de esta entrevista. A nadie se le ocurre desnudarlos y vestirlos con vaqueros habiéndoles cortado el pelo ya que no se debe exponer en público un vestido religioso. Ya puesto, añado, se podrían prohibir las sotanas, hábitos de monjas y monjes e incluso el "clerman" de los sacerdotes cristianos)

1 comentario:

  1. Me resultó interesante. http://ctxt.es/es/20160824/Firmas/8011/burkini-Niza-libertad-islamofobia-feminismo.htm

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