viernes, 12 de agosto de 2016

Los ricos contaminan

Encuentro, relacionados entre sí, varios textos que muestran el peso que la desigualdad tiene en el problema del cambio climático, por lo menos en los países en los que el tema ha podido ser cuantificado. Vuelve a aparecer Piketty (con Chancel hace un año) con respuestas y puestas al día
A lo que dicen, no solo se trata de la desigualdad entre países (los países ricos contaminan más y producen más emisiones que tienen que ver con el dicho cambio climático, siempre liderados, en franca competencia, por los Estados Unidos y la China) sino también de desigualdad dentro de los países.
Cierto que se podrían reducir esas emisiones (de Kyoto a París) y los ricos son los que mayores facilidades tienen para comprar un coche eléctrico, llenar su casa de paneles solares y cosas parecidas. Pero, si hemos de hacer caso a esos autores, la cuestión de fondo, una vez más, es la cuestión de la desigualdad, que es tema a discutir académicamente pero no a plantear políticamente y, mucho menos, resolver. Las élites han practicado con frecuencia el après moi le déluge, después de mí, el diluvio. Y lo siguen haciendo en los dos sentidos de la frase atribuida a una amante de Luis XV, a saber, que lo que venga detrás no me preocupa nada y que lo que vendrá detrás es la "revolución". En nuestro caso, la "revolución" ni está ni se la espera, así que ya me dirá usted. Lo que viene detrás podría ser muy grave, pero hay cosas inmediatas por lo visto más importantes (que se lo digan a la Exxon) o también material para la retórica. ¿A quién le va a preocupar la desigualdad?
Durante todo el tiempo de que se tiene noticia, probablemente desde fines del período neolítico, ha habido en el mundo tres clases de personas: los Altos, los Medianos y los Bajos. Se han subdividido de muchos modos, han llevado muy diversos nombres y su número relativo, así como la actitud que han guardado unos hacia otros, han variado de época en época; pero la estructura esencial de la sociedad nunca ha cambiado. Incluso después de enormes conmociones y de cambios que parecían irrevocables, la misma estructura ha vuelto a imponerse, igual que un giroscopio vuelve siempre a la posición de equilibrio por mucho que lo empujemos en un sentido o en otro. 
Los fines de estos tres grupos son inconciliables. Los Altos quieren quedarse donde están. Los Medianos tratan de arrebatarles sus puestos a los Altos. La finalidad de los Bajos, cuando la tienen - porque su principal característica es hallarse aplastados por las exigencias de la vida cotidiana -, consiste en abolir todas las distinciones y crear una sociedad en que todos los hombres sean iguales. Así, vuelve a presentarse continuamente la misma lucha social. Durante largos períodos, parece que los Altos se encuentran muy seguros en su poder, pero siempre llega un momento en que pierden la confianza en sí mismos o se debilita su capacidad para gobernar, o ambas cosas a la vez. Entonces son derrotados por los Medianos, que llevan junto a ellos a los Bajos porque les han asegurado que ellos representan la libertad y la justicia. En cuanto logran sus objetivos, los Medianos abandonan a los Bajos y los relegan a su antigua posición de servidumbre, convirtiéndose ellos en los Altos. Entonces, un grupo de los Medianos se separa de los demás y empiezan a luchar entre ellos. De los tres grupos, solamente los Bajos no logran sus objetivos ni siquiera transitoriamente. Sería exagerado afirmar que en toda la Historia no ha habido progreso material. Aun hoy, en un período de decadencia, el ser humano se encuentra mejor que hace unos cuantos siglos. Pero ninguna reforma ni revolución alguna han conseguido acercarse ni un milímetro a la igualdad humana. Desde el punto de vista de los Bajos, ningún cambio histórico ha significado mucho más que un cambio en el nombre de sus amos.
Esto es lo que supuestamente dice Emmanuel Goldstein en su Manual, según cuenta Orwell en su novela 1984 (el subrayado es mío). Exageración literaria, tal vez. En todo caso, simplificación. Significativa, pero simplificación. Pero con consecuencias importantes si se toma en serio esa posibilidad: con exceso de desigualdad (¿cuánta?) no hay lucha contra el cambio climático; los parches para "adaptarse" a la posibilidad de dicho cambio son poco más que nuevos medios de hacer caja por parte de los Altos (high, los de arriba).

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