martes, 30 de agosto de 2016

Excepcionalismo estadounidense

En muchos pueblos ha dominado la idea de estar por encima de las leyes, la de ser excepcionales, la de haber sido elegidos por dios (o, como el Japón, por la diosa Amaterasu). En sus momentos más imperiales, eso creían muchos españoles, como lo han creído los ingleses hasta hace poco. La ventaja de tal creencia es que su política exterior no tiene las molestas cortapisas del derecho internacional o el derecho de gentes. Entre el pueblo (es decir, sus élites gobernantes/dominantes) y Dios no había ninguna cortapisa, incluida, ahora, el Tribunal de La Haya o, sencillamente, las Naciones Unidas. El gobernante, como pretendía ridículamente el dictador español Francisco Franco, es "responsable ante Dios y ante la Historia". Pero para que tal pretensión tenga efectos (la de Franco no lo tenía, como sucedió cuando se le retiraron los embajadores o cuando tuvo que arrodillarse ante Eisenhower) hace falta un dato más: ser potencia hegemónica. El excepcionalismo viene después, como una hora de parra que cubre las vergüenzas del poder mundial.
Resulta esclarecedor este intento de desmontar la lógica del excepcionalismo estadounidense ("americano" en el texto): cómo se produce, cómo se fomenta, cómo se asienta y qué instrumentos se usan para convencer a propios y a extraños de tal situación excepcional que todo bienpensante debe aceptar como cierta e inamovible.
No hay nada eterno, como muestra este cuadro

Efectivamente, puede haber excepcionalismo estadounidense para rato y hasta podría renacer de sus cenizas como ya hizo su modelo, Inglaterra, ambos copiando del modelo del pueblo de Israel (Es Toynbee, creo, el que lo decía). Que el gobierno de Israel practica el excepcionalismo me parece fuera de duda.
(Añadido el 7 de septiembre: el que el presidente de Filipinas haya llamado "hijo de puta" al presidente de los Estados Unidos, es visto por algunos como un síntoma más de la decadencia de los Estados Unidos. Más insultos bien poco diplomáticos entre jefes de estado aquí. Mi favorito: cuando Reagan llamó a Gadafi "perro loco" -después resultó que era aliado de los "occidentales"  que después lo derrocaron violentamente, pero esa es otra historia)

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