jueves, 25 de agosto de 2016

Desconfían de sus líderes

Les achacan falta de competencia, imparcialidad y objetivos (excepto el del poder por el poder y el de su carrera personal). Incompetentes, van a la suya y no se sabe qué quieren exactamente. 
He recibido hace un momento una convocatoria por whatsapp para una manifestación en España contra los políticos incompetentes, incapaces de formar gobierno, marrulleros y que no se preocupan de los problemas ni siquiera de sus propios votantes. Eso sí,  esos políticos recurren al mito de interpretar los votos individuales como un "lo que los españoles nos han dicho con su voto es...". Desastroso.
Sin  embargo, esos defectos de los politicos no los encuentro referidos a los españoles (o a los catalanes). Se habla aquí de los políticos de los países "desarrollados" en general y del Reino Unido y los Estados Unidos en particular.
Cuando se encuentran varios casos, ya no vale recurrir a la ideosincrasia de los diversos países. Algo está pasando en el mundo para que se produzca este efecto de manera casi simultánea. 
Y no vendrá mal plantearse a qué puede llevar este rechazo a los políticos. Dicen que el dictador Franco le decía a uno de sus ministros: "Tú haz como yo: a trabajar y a no meterte en política". El rechazo a la partidocracia era evidente. Ganada a pulso por los partidos, pero irresponsable por ambas partes. Excepto para los que salieron ganando. Economía incluída.

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