domingo, 3 de julio de 2016

Teología-política-terrorismo

A propósito de los asesinatos en Bangladés a los que se podrían añadir los de Bagdad de hoy, un clarificador artículo de Roberto Toscano en La Repubblica que me han hecho recordar las clases de marketing que recibí en su día y en las que se distinguía entre factores push (que empujaban) y factores push (que atraían).
El autor utiliza la expresión "teología política" para distinguir entre los fines (políticos) y los medios (religiosos). Efectivamente, ni hay que descartar el factor religioso ni hay que tomar la religión como EL factor único a considerar.
Claro que hay factores que están detrás de esta emergencia: las desgraciadas intervenciones "occidentales" ("de los cruzados" según otros) en Oriente Medio (hay que incluir la rayas en el mapa producidas por el acuerdo Sykes-Picot), el problema palestino que parece no tener solución (no solo por el sionismo israelí sino también por las divisiones palestinas) y las peleas por el territorio y la hegemonía local entre sunitas y chiítas.
Y claro también que hay toda una serie de factores de propaganda que intervienen directamente. Las mezquitas wahabitas financiadas con dinero saudí (llegan hasta Xinyang y los huigures del fronterizo occidente chino), las redes sociales (el prejuicio "occidental" no acaba de entender que esos "atrasados" y "salvajes" utilicen tan inteligentemente internet) y los reclutadores se unen al hecho de la existencia del Estado Islámico como entidad casi mítica hacia la que se vuelven los ojos de gente muy heterogénea que no tiene necesariamente que compartir las estrategias del DAESH, pero sí convertirse en su prueba de existencia que genera ulteriores pruebas de existencia, a saber, el acto terrorista.
Los asesinos forman un conjunto muy heterogéneo (desde el subproletariado bangladesí a los ex delincuentes de Bruselas o París pasando por gente corriente y moliente e incluyendo a desadaptados "lobos solitarios"). Sus condiciones de vida tienen que ser tenidas en cuenta por una razón muy sencilla: si la religión fuera LA causa, todos los que la comparten tendrían ese comportamiento asesino. La pregunta, entonces, es sobre los factores que llevan a que este individuo mate y el de al lado, con condiciones semejantes -incluida la religiosa-, no mate.
Como los militares dedican una parte de su trabajo a enseñar a matar, me sigue resultando interesante este libro de uno de ellos sobre cómo aprender a matar y, en particular, este gráfico que copio de allí:
En las características del individuo se incluye su temperamento, sus experiencias recientes y el entrenamiento. Algo se sabe. Las experiencias pueden incluir marginación, frustración, "mobbing" y similares.
El grupo es importante pues va a suponer un apoyo para la acción. Pero también lo es la autoridad (se incluye la del Corán, leído a la manera de cada cual, como sucede con todas las demás religiones con Libro) y cómo se ve a la víctima y se entiende la distancia que les separa (cultural, moral -si son pecadores, mejor- etc.).
La pregunta final es sobre qué pretenden "los que les mandan". Porque algo quieren. Y si no se habla de eso, lo demás se convierte en una discusión sobre los asesinatos de Chicago: 315 en lo que va de año (se podría llegar a 600 en este 2016), 15 enfrentamientos armados al día que suponen 2 muertos al día en el pasado mes de junio. No es terrorismo, pero es terrorífico y más en vísperas del 4 de julio, que siempre suele resultar algo más violento que en días normales.


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