viernes, 15 de julio de 2016

Política post-verdad

Un largo informe de la redactora jefe de The Guardian y del que se hace eco Le Monde que parte de la debacle de las cúpulas de los partidos británicos y de la sucesión de mentiras, manipulaciones y ausencias de planes para el día siguiente en que consistió la campaña del Brexit. Causa y efecto del "malestar en la democracia" de que comentaba ayer partiendo del caso del Partido Pirata en varios países y, en concreto, en Islandia.
Este malestar es, a su vez, causa y efecto del papel que tienen las redes sociales hasta el punto de que algunas emisoras de radio españolas dedican un espacio a describir qué está sucediendo en dichas redes, de qué se habla, cómo se habla. No es cuestión de ponerse estrecho con la libertad de expresión sino de reconocer cómo el tono agresivo, insolente y, a veces, poco documentado de algunas intervenciones en las redes. Es, creo, un síntoma más que, a su vez, genera lo que han llamado "política post-verdad". Bulos virales, dedicación sistemática de algunas instituciones (partidos, empresas, agencias de "diplomacia directa") a la "orientación", es decir, a la manipulación de la "verdad" que se encuentra en dichas redes que, obviamente, incluyen a blogs como este.
Volviendo al Brexit, es sintomático que haya una clara corriente de opinión en Inglaterra entre los que votaron "leave" y que o ahora se saben engañados o, simplemente, se dejaron llevar por los sentimientos y no por la racionalidad de evaluar los efectos de cada una de las opciones una vez se convirtieran en realidad y no solo en temas de discusión y polémica de gritones tertulianos. Esta corriente incluye la petición de un nuevo referéndum para así poder modificar lo que ahora ven como un error cometido al haber votado "exit". Se discutirá en el parlamento, pero es un síntoma más del dicho malestar. Si ya de por sí los referenda sobre asuntos complejos y emocionales resultan problemáticos, mucho más lo es lo de repetir elecciones hasta que el electorado dé con la respuesta correcta, como si se tratase de un examen. 
Si en las Españas los politicos que han mentido y manipulado durante esta campaña no consiguen llegar a formar un gobierno y vuelven, por tercera vez, a preguntar al electorado, no se diferencian mucho de esos británicos que ven que han dado la respuesta equivocada y, en consecuencia, han suspendido el examen. Un examen, por cierto, cuyas consecuencias no son solo la de la descarga de adrenalina (como se suele hacer en algunos tuits) sino que tienen que ver con bienestar, libertad, seguridad y, sí, con identidad. Pero con peras y manzanas, es decir, en términos muy concretos, nada generales.

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