miércoles, 6 de julio de 2016

Mentir sobre Irak

Hoy se publica en Londres el Informe Chilcot sobre el papel que jugó Tony Blair en el embrollo iraquí que todavía dura (véanse, si no, las más de cien personas asesinadas en Bagdad hace unos días). 
No sé qué dirá ni si sucederá lo que ha pasado con el informe estadounidense sobre el 11-S, que le faltan algunas páginas, en este caso, parece que sobre el papel de Arabia Saudita. 
Lo que sí sé es que si se demuestra que Blair mintió (todo aquello de que Sadam Husein podía alcanzar territorio inglés en cuestión de minutos, lo de las armas de destrucción masiva y demás historias) hay voces que piden que se le despoje de todos sus honores.
No se me ocurre pensar en una comisión así en España y con efectos parecidos aplicables a José María Aznar . Spain in different.
Pero no vendrá mal recordar que aquella aventura trajo estas desventuras.
(Añadido a mediodía: con 2,6 millones de palabras que dejan corto a Tolstoi y a Shekespeare, se ha publicado el informe Chilcot (el resumen, aquí). Se dependió demasiado de las fuentes estadounidenses (el que manda, manda), los servicios militares y de "inteligencia"  erraron (y casi con hache), desoyeron a los que anunciaban que meterse en el berengenal de Irak eran ganas de crear un berengenal todavía mayor incluyendo movimientos yihadistas y cosas por el estilo. Se lavan las manos sobre la posibilidad de acusar a Blair de determinados crímenes -eso es, dicen, cuestión de otras instancias, no de una comisión de investigaicón- y es fácil ver cómo interactúa con el caos político que es ahora el Reino (des)Unido-. Los que han cometido tamañas barbaridades basados en tan enormes (supuestos, vamos a suponer que supuestos) errores (porque si fueron mentiras, es peor) deberían de dejar de dar lecciones tipo el Aznar de la FAES. Todos nos equivocamos, pero nuestras equivocaciones son inofensivas. Las del cuarteto de las Azores bajo el liderazgo de uno de ellos, supongamos que era Bush II o alguien que lo teledirigía, no fue inocuo. Por cierto, el informe trascribe las conversaciones entre Blair y Bush, pero no incluye estas últimas: solo la parte de Blair. Cuidadosos que son)
(Añadido el día 7: artículo de Hans Blix que vale la pena leer junto a este otro de Paul Bremer. Eso sí: podrían haberlos escrito entonces)

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