lunes, 11 de julio de 2016

300 muertos son nada

He dado un vistazo a las ediciones digitales de cuatro periódicos de Madrid. Gracias a ellas he sabido que Portugal ganó la Eurocopa, que Obama pasó unas irrelevantes horas llenas de vaciedades en España, que hay algunos problemas con los líderes negros en los Estados Unidos (nada que ver con la noticia anterior), que hay algún problemilla con Corea del Norte y, ahora que lo pienso, poca cosa sobre las elecciones en el Japón que pueden hacer entrar propuestas belicistas en la zona. Ah, y un nuevo terremoto en el Ecuador sin que, afortunadamente, haya habido muertos. Y centenares de venezolanos cruzando la frontera con Colombia para compras. 
Los muertos los ha habido en Juba, capital de Sudán del Sur. Más de trescientos. Me impresiona este clamoroso silencio que también he escuchado en las cuatro emisoras madrileñas que recorro por las mañanas y que contrasta con el espacio dedicado, eso sí, arrimando cada cual el ascua a su sardina, a la meteórica visita de Obama. Amistad, aliados, apoyo, buenos deseos... sumisión casi vergonzante al aceptar entrevistas de cinco minutos aunque se hayan aprovechado, como ha sido el caso de Pablo Iglesias, de Podemos, para hacer alguna observación crítica sobre la OTAN. "España es muy bonita", "el clima", "la comida", "un gran aliado", "regresaré como expresidente". También ha hecho un curioso diagnóstico: la globalización habría producido desigualdad y si se mantiene esa tendencia eso daría pábulo a un aumento de populismos. 
Pero, a lo que voy: hay muertos de primera y muertos de segunda. No es novedad. Simplemente constatación por enésima vez.
(Añadido el 12: Alto al fuego en Sudán del Sur)

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