lunes, 13 de junio de 2016

Terrorismo made in USA

Por casualidades de la vida, cuando se produjo el atentado en Oklahoma City en 1995 yo estaba escuchando una emisora estadounidense. El diagnóstico fue claro en lo que se refería al autor: "muslim fanatics". Pero no lo fue. Resultó que Timoty McVeigh ni siquiera era negro: blanco y cristiano. Los dispuestos a encontrar a los "fanáticos musulmanes" detrás de cada atentado quedaron muy frustrados. Porque hay un terrorismo de extrema derecha que nada tiene que ver con los musulmanes (que, sin duda, también cometen atentados) y todavía menos si se toma la larga lista de casos con que cuenta el país (esta lista exagera un poco, pero no por eso deja de ser interesante).
Si se repasa la lista de países en los que el acceso a las armas está reconocido como un derecho ciudadano, es cierto que los Estados Unidos están (segunda enmienda a su Constitución) y lo ejercen con entusiasmo. Pero no son los únicos en los que las armas están presentes aunque proporcionen tasas muy altas de tenencia de las tales.
Con eso llegamos a Orlando, con esa ametralladora AR-15 de fácil compra y con intentos desesperados para hacer responsable al Estado Islámico (sucesor de Al Qaeda en la atribución de todos los males). No soy el único que duda de esta última atribución aunque sea difícil, a estas alturas, atribuir esos asesinatos a la homofobia pura y simple o al terrorismo local, como "lobo solitario". No soy quien para negar lo del EI (no tengo información), pero ya resulta sintomático que Obama (que algo de información debe de tener, aunque siempre se pueden sospechar intenciones ocultas) haya tildado el asunto como “act of terror and an act of hate”, terror y crimen de odio. Aunque más parece esto último más que aquello. Cosecha propia. Coinciden Obama y el FBIUn enfermo tal vez, inspirado en actos como el de San Bernardino. Pero un enfermo con fácil acceso a las armas.

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