martes, 7 de junio de 2016

Los nuevos judíos

Conocía y había seguido de cerca conversiones en masa del catolicismo, más o menos superficial, al protestantismo realmente practicante. Bolivia, Perú, Ecuador, México y, supongo, otros muchos países latinoamericanos. Lo que no había encontrado era la posterior o directa conversión (siempre en grupo) al judaísmo. El caso que se presenta es de Colombia, pero se habla de 60 grupos en 14 países y, además, de conversión al judaísmo ortodoxo.
Lo que tal vez por un racismo larvado no se me había ocurrido era la conversión, en los mismos términos, de comunidades en Nigeria. Y, la verdad, es que tendría que habérseme ocurrido, sabiendo de la existencia de judíos negros en Israel, los llamados falashas o Beta Israel, los judíos de origen etíope que reivindican sus orígenes en la "tribu perdida"... justo igual que los nigerianos.
No sé si la ley israelí les permite acceder a la ciudadanía israelí (supongo que, al igual que sucede con los palestinos que viven en lo que ahora es Israel, no se les concederá la nacionalidad), ni sé qué complejos mecanismos psico-sociales han llevado a esos cambios grupales (seguro que bajo un liderazgo suficientemente carismático, pero es una suposición sin ningún fundamento más allá de la teoría; no accedo a datos en esa dirección).
Dos cosas más me llaman la atención en estos dos procesos tan distintos y distantes. Uno, que, como las conversiones al protestantismo en América Latina, sea una cuestión de grupo. No dudo de la sinceridad de tales decisiones pero no puedo menos que añadir las ventajas que el grupo obtiene por tal trasformación (que también implica una nueva ética del trabajo, menos alcohol, estabilidad matrimonial y... ayuda económica del exterior). En el caso de los nuevos judíos circuncidados, no veo que se den esos mismos factores. Me gustaría saber qué fue el precipitante. 60 grupos en 14 países no son una golondrina que no hace verano. Hay algo más.
La otra cosa que me llama la atención es lo que va más allá de la religión o, mejor, no llega a ella. Me refiero al hecho de que los de Beta Israel sean negros, de clase baja y vivan en barrios marginales. Al fin y al cabo, el Eretz Israel también está compuesto por clases sociales que, muchas veces, parecen más castas que otra cosa (los azkenazi "arriba", los sefardíes "abajo", los falashas marginados y los palestinos como si no existieran).
Sé de judíos que han dejado su religión y de judíos que han abandonado el sionismo. Nada que tenga que ver con una entidad homogénea y menos con estos que se van añadiendo. Porque supongo que estos también tienen derecho a recuperar "la tierra de sus padres" que les fue entregada por YHWH hasta la consumación de los tiempos. Pero me cuesta creer que convertirse a una religión incluya heredar ancestros.

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