miércoles, 29 de junio de 2016

Fuese y ¿no hubo nada?

Frente a los que anuncian (y he citado) graves problemas para la Unión, Occidente y el sistema mundial, hay quien se contenta con levantar acta de dos cosas: una, que dos tercios de los parlamentarios británicos son partidarios de quedarse y, por tanto, contrarios a lo que la mayoría de británicos ha dicho, creando tensiones entre las dos formas de democracia, la directa y la representativa, y poniendo de manifiesto la era anti-élite en la que entramos (cave canem); y, dos, que todo no está dicho y que, con elecciones generales en otoño, se pueden reconducir las agua para lograr lo que muchos desean: que se queden y que aumenten sus privilegios en comparación con otros países miembro mindundis, es decir, que obtengan más ventajas y eviten inconvenientes. No es que todo se vaya a quedar en agua de borrajas, pero sí parece que el asunto quedará en mucho menos de lo que los apocalípticos han anunciado. Eso sí, los líderes de los dos partidos mayoritarios tienen sus problemas y la sagrada unidad de la patria (británica) vuelve a estar en entredicho, pero ese es un asunto interno que solo interesa a los petroleros y a los nacionalistas (por ese orden). En resumen: se van, pero se quedan. Algo así viene a decir Kerry.

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